Era medio dia y el sol lucia esplendido en el cielo, justo ante la entrada principal de la imponente fortaleza un pequeño grupo armado de soldados se aproximaba hasta esta.
Los vigias de la puerta, rapidamente pudieron deducir de donde provenian, gracias al pendon que portaba el jinete que iba a la cabeza. Indudablemente eran caballeros templarios.
La comitiva la formaban cuatro jinetes, a la cabeza y como lider del grupo, se encontraba sujetando el pendon del temple, con un orgullo que era patente, Marck Grievous, caballero templario.
Tras de el y en linea, iban tres jovenes iniciados, a cargo del templario. Estos portaban la misma nobleza y orguyo que su mentor.
Una vez estuvieron lo suficientemente cerca de la entrada, Mark elevo con su mano derecha el pendon, dejando ver su esplendor, y grito:
-Bajo mandato divino, traigo un cometido que he de entregar en boca del Rey de Francia. Exigo su audiencia inmediata!
Tras eso...tan solo cabia esperar...
El tiempo estaba corriendo y el mensajero estaba desperdiciandolo, parado frente a las puertas del Louvre, sin contestación alguna.
-Acaso es asi, como vuestro rey, desea tratar a nuestra santa orden? Negandole el recibimiento?
Tras eso volvio a callar, su paciencia estaba empezando a desaparecer, comida por su orguyo.
-Lo lamento, noble Señor, pero el Rey se encuentra en el Sur, junto con los ejércitos acampados para la Cruzada. Si deseáis, podemos intentar organizar un encuentro entre vos y el Duque du Temple, encargado de la salvaguardia y manejo de la ciudad hasta su retorno.-
-Estoy seguro de que el Gran Maestre, estara igual de gustoso en reunirse, con su sustituto, cualquiera de las noches proximas a la siguiente luna llena.
Sabed que Estefan du Mordred, no distingue de entre clases, su mensaje proviene directamente del altisimo, el tan solo es su intermediario, mientras sea el reino de francia quien lo reciba, da igual quien sea el intermediario del pueblo.
Tras eso hizo una reberencia desde su cabello y se dispuso a partir al galope con las nuevas.