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Title: Reconociendo las cercanías
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Anubis - February 5, 2007 03:04 PM (GMT)
La joven garou había tenido tiempo de reconsiderar los posibles peligros de su salida, debía conocer cómo el paso del tiempo había cambiado a la ciudad y sus cercanías. Necesitaba conocer de cerca aquellos puebluchos cercanos al bosque, y así fué como decidió partir cuando el sol alcanzaba el horizonte.

Aún recordaba vagamente aquella zona de suburbios, alguna vez la hubo visitado con su parentela siendo ella una niña.
Anubis caminaba despreocupada en su forma habitual, iba ataviada con un bonito vestido de paño, acorde con el lugar por el cual se movía. A los ojos de los extraños era una muchachita más, de apariencia frágil y delicada, todo una dama.

LLegó hasta las ruinas de lo que un día fué el refugio de aquel chupasangres, por lo que sabía tiempo atrás había sido protector de Gaia, ¿qué le habría hecho cambiar?, la amistad era algo tan frágil...¿qué era de la lealtad?. Sabía que algunos de los suyos habían luchado codo con codo con las furias, muchas leyendas le fueron contadas. Era una lástima el haber llegado tarde, ahora la guerra sesgaría todo con su color escarlata.

Siguió su camino llegando a la zona central de aquel pueblito, una enorme edificación se levantaba caprichosa en beneficio de aquellos farsantes. La joven se paró a observarla, cuan grande era aquel poder...algun día por su peso caería, y ella esperaba verlo con sus propios ojos.

Fernando De la Viña - February 5, 2007 04:27 PM (GMT)
El día había comenzado, de manera espectacular. Dios bendijo el día con un sol radiante desde la mañana, que seguramente sus efectos durarían mas haya de la caída del sol. Demasiado lindo el día, para tan siquiera pasar la mañana encerrado en las frías y oscuras paredes de la Soborna y asiendo caso a su retorcida conciencia. Tomo su montura, su instrumento y un pequeño equipo para pasar el día entero en las verdes colinas de las afueras de parís.

Aun siendo temprano, las callejuelas aun se encontraban vacías de toda vida, el joven español cargado como quien sale de viaje, cruzo las murallas saludando a los guardián que le eran compinches durante las noches en que salía de fiesta.

Sin rumbo a campo traviesa cruzo caminos y colinas en dirección sin sentido. Durante horas a lomo de caballo camino hasta encontrar resguardo del radiante sol a la sombra de un viejo árbol.

Desmonto del corcel, bajando las cosas que había traído con el, para luego sacarle la montura. Durante aquel día el hombre como el animal, no estarían atados a las responsabilidades. Tomando su equipo lo dispuso en la sombra, acomodando para pasar cómodamente la estancia. Luego sentándose sobre una de las grandes raíces, con instrumento en mano y un viejo cuaderno en la otra, y tras leer un par de hojas, elevo la vista.

Gran sorpresa tuvo, al percatarse que su largo andar, había dado a unos cientos de metros de la abadía a las afueras de parís, y en aquel lugar a lo lejos se podía observar, una bella dama caminar. Con la inspiración en crecendo, comenzó a tocar, una placida melodía que hacia descansar. Incluso el árbol se mecía con el viento, acompañando la música, y haciendo que el animal también disfrutara junto a su amo, de la naturaleza…

Estefan Du Mordred - February 5, 2007 05:32 PM (GMT)
German la Fontaine, era el encargado de velar por la seguridad de Montparnasse, pese a no ser ninguna adquisición de la orden, si que estaba entre sus planes de futuro. Un viejo pueblucho pero con un gran valor politico que escondía entre sus cimientos. O por lo menos asi lo contemplaba el ahora gran maestre de la orden Estefand du Mordred.

Conforme el regio movimiento solar, una vez que este desaparecia el experimentado templario cogía a su pequeño grupo de compañeros, tres mas para ser exactos, y ponian rumbo hacia la pequeña villa. Una vez en ella se distribuian por sus alrededores y hacian sus respectivos turnos de guardia. Asi mantenian bajo el respeto que infundia la orden, la paz en la zona.

Para German el mismo se habia reserbado la zona central de la villa, en donde aprovechando la posada local, mantenia controlado desde ella toda la zona central.
Plantado en la puerta con los brazos cruzados observaba la plaza de Montparnasse.

De repente bajo la soledad del ciielo estrellado aparecio una joven que parecia mirar con desprecio el pueblo. Con aparente curiosidad German comenzo a observarla.

Anubis - February 5, 2007 07:00 PM (GMT)
Las calles permanecían tranquilas, pocos eran los que las paseaban. De repente una melodía inundó aquella zona, un joven apostado junto a un árbol dejaba fluir su extraordinaria virtuosidad, mientras otro caballero de porte mas regio le contemplaba casi intrigado.

La mirada de la joven furia neutralizó la del caballero, ¿acaso pensaba poder observarla con descaro sin mediar palabra?, sería uno como tantos hombres que pensaban que la mujer era tan sólo un objeto utilizable...
Redirigió sus pasos hasta su cercanía y en perfecto francés se dirigió a aquel osado.

Buenos días caballero, observo que vuestra curiosidad no os impide contemplarme sin pudor alguno. Así pues exijo conocer vuestro nombre y el por qué de esa mirada, tal vez es vuestro trabajo o sólo una forma de pasar el tiempo...me tenéis intrigada.

Sus verdes ojos no cesaron de acompañar a sus palabras en directa proporcionalidad, ella nunca mostraba una actitud diferencial con los hombres, simplemente respondía con sus armas mejor que muchos de ellos.

Aguanegra - February 5, 2007 07:11 PM (GMT)
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El Cuervo se posó en un lugar cercano. Sus ojos oscuros como la noche llenos de una brillante luz que indicava cierta astucia vigilaban a la bella joven que se paseaba por Montparnasse.

Observó a los dos hombres que la miraban con cierta atención y de un saltó se colocó más cerca para poder escuchar todo lo que decían. Si hubiera algun peligro no dudaría en atacar y, si hacía falta, arrancar algún ojo de aquellos que intentaran dañar a Anubis. Pero, claro està, ella podía muy bien defenderse sola.

Rhiannon - February 5, 2007 10:35 PM (GMT)
Esta vez no había sido a propósito, en este caso la Fianna no había salido tras Anubis del Túmulo para evitar que le pudiera pasar algo. Ya había asumido que la Furia conocía mejor aquel lugar que ella misma.

Un par de meses atrás un Roehuesos la había llevado por aquellas callejuelas. Desconocía qué había sido de él, de modo que en cierto modo pensaba que quizá allí podría buscar algo de información sobre él.

Y sino avivar recuerdos.

Iba tan esimismada en sus pensamientos que ni siquiera reparó en la curiosa escena que tenía lugar unos metros más allá.

Estefan Du Mordred - February 6, 2007 11:56 AM (GMT)
De repente la joven campesina se volteo hacia el y le dedico una mirada fria y penetrante. Sin pensarselo comenzo a andar hacia el. Instintivamente, German disimuladamente asio la empuñadura de su espada, ya que en los tiempos que corrian de odio y temor, no se podia fiar ni de las propias mujeres.

Ante las palabras de la descarada joven, German emitio una sonrisa burlesca y le contesto:

-Quien sois vos, que demandais con tanta ímpetud el nombre de un caballero, ¿acaso por vivir en estos suburbios, pensais que el resto de personas civilizadas hemos perdido la etica y el decoro?

No es un poco tarde para andar fuera de casa, una bella joven como vos, es el objetivo ideal, para maleantes o peor aun, barbaros que han perdido toda nobleza, dispuestos a satisfacer sus necesidades masculinas sin importarle el resto.

Anubis - February 6, 2007 03:41 PM (GMT)
Las palabras de aquel bufón comenzaban a incomodarle demasiado como para mantener la compostura de una dama; Anubis no permitiría ser humillada por ningún hombre, y éste no sería la excepción.

El sol luce en lo alto dándome a conocer a los incautos que como vos, tratan a las mujeres como a cualquiera. Ni soy villana ni soy necia, tampoco dedico mis palabras escudadas por una supuesta hombría, como veo hacéis vos. ¿Acaso no poseéis un nombre?, o os es tan sumamente deshonroso que no os atrevéis a mencionarlo.

La furia no necesitaba de armas para defenderse no obstante si portaba en su zurrón un puñal, que no dudaría en usar si aquel seguía en su afán de buscar lo inevitable.
Sus felinos ojos observaron con un indomable odio al hombre que ante sí tenía y barriéndolo con la mirada pudo observar que su mano se dirigía a lo que seguramente era una empuñadura. Aquel bastardo le temía, al menos no era tan necio como en principio aparentaba.

El decoro exige de presentaciones, y la ética de pasos mucho más importantes que no logro vislumbrar en vos. ¿Pensáis atacarme con la física por no dominar la palabra, cual vulgar ciudadano de suburbio tal vez?

La joven no adoptó postura alguna de defensa, no temía a aquel proyecto de hombre. Mucho le quedaba por aprender a aquel personaje para lograr tan siquiera interesarle para un combate.

Erika - February 6, 2007 03:46 PM (GMT)
Tras haber pasado una velada un tanto especial con algunos de sus compañeros de túmulo, y ver que ninguno de ellos estaba por el bosque Erika se decidió a dar un paseo por aquellos suburbios que tan poco conocía. Si debía luchar por la zona, bien le iría conocer el terreno. Así que armada como siempre con su fiel martillo al cinto, y un instrumento atado con una correa a la espalda, una lira en esta ocasión, se dirigio hacia la primera zona habitada.
Para su sorpresa una tranquilizante y encantador melodía provenía de algún lugar, que al cabo de unos instantes supo ubicar y se dirigió hacia allí con paso presto. Siguiendo la estela de aquella música.
Sobre una de las raices de un viejo arbol encontró al artista que tocaba aquel ritmo. No pudo más que sentir curiosidad y sin dudarlo se acercó hasta él. Cuando el hombre acabó de tocar hizo un saludo.

- Buenos días tengais caballero. Sentí curiosidad por vuestra música y llegué hasta vos, pero seguid, imaginad que no estoy aquí.

Si bien la apariencia de la nórdica no era de belleza, sí resultaba algo exótica para la zona con su pelo rojizo y sus ojos del color de la bruma. Pero lo que más resaltaba, incluso más que su corpulencia norteña, era esa encantadora voz capaz de embelesar a aquellos a los que se dirigía.

Estefan Du Mordred - February 6, 2007 08:04 PM (GMT)
-A pesar de tener buen don de palabra no sabeis utilizarla, pero decidme pequeña princesita extraviada, ¿que os trae por estos barrios tan bajos?, ¿no os da miedo?
Y si tanto interes teneis en saber quien soy, asi os lo dire, no me gustaria causaros un malestar esta noche por quedaros con la duda. Como tus ojos podran alcanzar a contemplar, soy un caballero templario, y junto a mi grupo de compañeros, somos los encargados de mantener la paz en este pueblucho.

Hizo una brebe pausa y añadio:

-Mi nombre lo sabras cuando sepais comportaos con la educacion que decis hacer gala.

Era el turno de replica de su interlocutora, una vez pasado le llego el sullo.

-Vereis, los salvajes abundan por cualquier parte y siempre es bueno saber estar prevenido, ya ni de las bellas damas como vos se puede uno.
De verdad es tan enorme el interes que teneis en mi, o simplemente es que ¿nunca habiais visto un caballero ante vos,y os sentiais aburrida, y decidisteis fastidiarme?

Anubis - February 6, 2007 08:34 PM (GMT)
Ya estaba cansada de tanta palabrería, aquel hombre se merecía recibir lo que buscaba de ella, toda una "princesita aburrida"...

Con un gesto impasible dirigió su puño a la boca del estómago de aquel farsante, para rematarlo mientras caía al suelo con un fuerte codazo a su espinazo, acrecentando aún más su caída hacia el suelo.

Una vez el hombre hubo topado con la tierra, la furia colocó uno de sus pies pisando su cabeza, humillando aún más a aquel seguidor de barbaridades.

Cuidado con lo que decís y con quién os enfrentáis, pues esta princesita tiene mucho que enseñaros, por ahora quedaros con la primera lección. Nunca subestiméis a una dama, las apariencias engañan.

Aquel sujeto le causaba asco, hubiera acabado con él allí mismo, pero habría levantado sospechas sobre los viandantes y no le convenía. Así pues, se retiró unos pasos contemplándolo para no olvidar su rostro. Algún día lo encontraría en lugares menos transitados y entonces lo empezado sería acabado.

Una carcajada surgió de la furia al comprobar al animal a cuatro patas en su habitat, aquel engendro de hombre, yacía con cara de suceso. De seguro aún no se explicaba como había llegado a esa situación, mientras su dolorido cuerpo le llamaba la atención recordándole lo ocurrido.

Anubis se dió la vuelta abandonando al susodicho para comprobar con asombro que unos metros alejada se encontraba su compañera Rhianon.¿Le habría seguido de nuevo?, se acercó hasta ella con la sonrisa de la victoria en sus labios y le saludo.

Buenos días Rhianon, ¿cómo vos por aquí?.

Su mirada se dirigió un instante hacia el cuervo que le seguía, dedicándole un guiño al saber que había comprobado lo acontecido con el templario.

Aguanegra - February 6, 2007 08:44 PM (GMT)
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El cuervo hizo una ligera reverencia y se aliso sus negras plumas. Se posó en el suelo cerca del rostro del humano caido y raspó el suelo mostrando su plumado trasero. Luego alzó el vuelo mientras graznaba lo que parecía ser una risa de burla.

El animal espiritual se posó cerca de donde se encontraba Anubis i contemplo a las dos Garou con renobado interes.

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Un hombre nunca se dejaría pegar por una mujer de aquel modo. Aguanegra llegó se acercó al suburbio para estar presente por si le ocurría algo, no le preocupaba para nada su amada pero estaba convencido que una pelea no sería conveniente en los tiempos que corrían, y a Guillerm no le gustaría ni un pelo que su hija se viera envuelta en ella.

Domotor Kasza - February 6, 2007 10:18 PM (GMT)
Eran tiempos difíciles, desde luego…había que estar unidos. La actuación de Anubis sorprendió gratamente a Domotor, que no pudo evitar aparecer a lo lejos aplaudiendo…

-Bravo mi lady, era necesario humillar a este pobre maleducado?- dijo sonriendo, lentamente se acercó a Germán y le ayudo a incorporarse.

-Creo amigo mío, que haríais bien en disculparos también vos, ante la dama…-

Luego espero paciente a que alguno de ellos demostrase su educación iniciando sus disculpas.

Era divertido ver al más impulsivo de los Garou haciendo de mediador en una pelea callejera

Fernando De la Viña - February 6, 2007 11:51 PM (GMT)
El joven Fernando contaba con una vista dotada por los dioses, y aunque su concentración, solo estaba en entonar una bella y pacifica melodía, observaba como una dama perdía la dignidad con un hombre que ya no poseía tal. No era necesario seguir observando tales estupidas acciones no en aquel día de paz y tranquilidad.
Cerrando sus ojos se puso mas cómodo, sin preocupaciones en que pensar sobre aquella raíz.
Y volvió a entonar la placida melodía…
Su tocar, prácticamente lo inducían al sueño en un caluroso medio día, solo apacible por la fresca brisa que movía los pastos y las verdes hojas del viejo árbol, cuando el relinchar del caballo sumido ante la música le hizo abrir los ojos… Observo como una mujer que no era proveniente de estas tierra se le aproximaba disculpándose antes de haber hecho nada, por algo que no merecía pedir disculpa alguna…
Fernando se incorporo, pues su postura no era la correcta para estar frente a una mujer, aunque ese día habría decidido abandonarse a la naturaleza dejando todo rastro de noble...

Ante el caminaba una joven de grandes proporciones, pero su cuerpo no era lo que le llamaba la atención, sino que las hondas de su larga caballera rojiza, contornando su rostro oriundo de tierras del norte, con esos ojos grises que le recordaban a alguien, hipnotizado por la bella melodía de su vos…

Mi dama, como podría imaginar que tan bella vos desapareciera… Como artista, seria un pecado, y como hombre un insulto…

Se levanto yendo a busca entre sus cosas un cántaro con agua, que a la sombra mantenía una frescura. Tomando un leve trago para hidratar la garganta, ofreció...

Señorita un poco de agua… para saciar la ceder. Pues me temo que la cerveza este demasiado caliente por estas temperaturas…

Caminando con la charolita de agua hacia la dama nuevamente, pasando por encima de la raíz...

Aunque todavía no se vuestro nombre, pues el mió es Fernando, se podría saber el vuestro…

Rhiannon - February 7, 2007 02:22 PM (GMT)
Rhiannon pareció sobresaltarse al escuchar una voz familiar que decía su nombre.-

¿Eh, qué?- Sus padres la mirarían ladeando la cabeza y negando con ella, ¿cómo podía ir toda una Garou tan distríada en tierras desconocidas que podían ser peligrosas?

Se acercó a Anubis, quién parecía haber tenido un "pequeño incidente" con un Templario.- Hola, Anubis, espero que todo vaya bien.- Le dijo amistosamente mirando con curiosidad a aquel hombre.

De nuevo una voz familiar. ¿Domotor? Había de ver menuda reunión se había concentrado allí.

Anubis - February 7, 2007 02:53 PM (GMT)
Anubis sonrió a Rhianon; en cuanto a las palabras irónicas de Domotor, tan sólo le dirigió una mirada fría y distante. No entraría en sus juegos, de nada tenía que disculparse; en todo caso sí se debía una disculpa era a su orgullo por no rematar a aquel espécimen.

Ignorando así el juego del garou, tomó del brazo a su amiga y se dispuso a seguir aquel bello ritmo que parecía encontrarse en las cercanías.

Rhianon veamos de dónde viene la música, aquí nada hay que pueda interesarnos, te lo aseguro...

Demasiado había aguantado ya como para tener que sumar los caprichos de Domotor... sin duda desconcertante en sus actuaciones, como cualquier mero hombre de a pie.

Aguanegra - February 7, 2007 07:01 PM (GMT)
Aguanegra llegó al lugar y el cuervo no tardo en posarse en su obro lanzando un graznido de bienvenida. Demasiados Garou en un sólolugar Sus oscuros ojos se posaron en Domotor, luego en Rhianon y, por último en Anubis que se alejaba siguiendo la melodía que se escuchaba a lo lejos donde la Fenrir también se encontraba. Con un gestó el cuervo alzó de nuevo el vuelo y el Señor de la Sombra se acercó al Templario y a Domotor con el rostro neutro que le caracterizaba.

- Hola Domotor- dijo dirigiendose al compañero de tribu- ¿Que ha ocurrido aquí? ¿Le ha pasado algo a este templario?

Domotor Kasza - February 7, 2007 08:12 PM (GMT)
Los ojos del transilvano escrutaron al señor de la sombra. Aun recordaba como se conocieron y su tensa relación…pero su presencia noches atrás en el cuerno rojo había arreglado en parte sus desavenencias….

-Me temo que Anubis-dijo levantando el tono para que le oyese-…posee mas información que yo, si no recuerdo mal ha sido ella la que ha dejado en el suelo a este caballero….-

Luego su mirada se desvió a Anubis y Rhianon que se alejaban como si no fuese con ellas, esperando su reacción.

-Mujeres, -pensó divertido.

Estefan Du Mordred - February 8, 2007 11:48 AM (GMT)
De repente y sin que German se lo esperase un puñetazo se estrello sobre su estomago, dejandolo instantáneamente sin respiración, y seguidamente y antes de poder tocar el suelo, otro golpe en la espalda que lo dejo prácticamente inmovible en el suelo, intentando recuperar la respiración.Y como colofón final aquella maldita, se entretuvo en humillarle mas, pisandole literalmente la cabeza.

La joven desaparecio entre las casas con una sonrisa en la cara, pero el templario no iba a permitir tal humillación, por una “campesina”.

Tras una pausa de unos minutos que se hubo recuperado y tras el alboroto de la taberna en la que todos salieron a ayudar al templario, este se puso de pie, al timepo de ver como un espontaneo le habia ayudado a levantarse.

Este aun lleno de rabia se dirigo hacia el:

-Maleducado yo?, acaso vos habeis visto lo sucedido? Quereis ver lo que es sser maleducado? Ahora lo vereis…

Esa maldita bruja, se ha enarbolado contra mi, un caballero de cristo sin motivo alguno, y recibira su justo castigo, y vos no deberiais ser tan entrometido, acaso vuestra soez no alcanza a ver a quien a derribado esa bruja, con una fuerza y velocidad que iros a saber de donde demonios la ha sacado!

Disculparme? Creo que aquí el unico que a perdido la cordura sois vos si no sois capaces de reconocer, quien tiene la razon.

El templario estaba tan alterado que en lo unico que pensaba era en darle su merecido a aquella insolente.
Ante el alboroto que se habia montado en la plaza, uno de los compañeros de German aparecio, era Louis Frenet, al ver al templario discutiendo con el extraño se aproximo a este gritando.

-Que demonios pasa aquí! A que se debe todo este alboroto!


Cuando German pudo deshacerse de la marabunta de curiosos que se habian formado en la taberna llego otro nuevo espontáneo dirigiendose hacia ellos. Los observo a ambos y depuse a la lejania comprobo como la pecadora se marchaba tan tranquila, como si pensase que se quedaria sin castigo.

Una vez explicado el incidente a Louis este estaba de acuerdo con el. Y sacando un pequeño cuerno que llevaba anudado a la cintura , comenzo a tocarlo a modo de silbatos. En poco minutos los templarios restantes, dos mas para ser exactos. Se encontraban reunidos en la plaza junto a sus compañeros.





Aguanegra - February 8, 2007 01:28 PM (GMT)
- No creo que sea necesario dar a este asunto tanta importancia señores- dijo Aguanegra con su tono neutro- Dejemos que este asunto se olvide de nuestras mentes, no creo que sea algo digno de los Caballeros Templarios el perseguir a una muchacha para hacerle pagar alguna ofensa.

Aguanegra miró a cada uno de los presentes y esperó a ver como actuaban ellos dispuesto a actuar si era necesario.

Rhiannon - February 8, 2007 02:42 PM (GMT)
Rhiannon también había escuchado la melodía, se sentía un poco tensa en aquella situación podía oler la adrenalina de unos y otros... pero aquel ducle sonido se alzaba por encima de los demás.

Sonrió a Anubis y dobló el brazo para que fueran más cómdas.

¿De dónde crees que viene?- Le preguntó a su amiga para saber en qué dirección ir, sin duda aquellas pequeñas callejuelas eran muy complicadas... al menos para la lupus.

Erika - February 8, 2007 03:33 PM (GMT)
La dama vikinga sonrió ante la forma de actuar de aquel hombre. No estaba acostumbrada a tantos agasajos, y menos procedentes de desconocidos, pero no por eso rechazo la oferta que le hacían. Tomó el recipiente y bebió un ligero trago.

- Gracias. -Devolviendo las pertenencias del joven.- Mi nombre es Erika, buen caballero. Pero seguid tocando, quizá pueda acompañaros con mi propia música.

La mano de la mujer iba en dirección a la lira que llevaba colgada a la espalda, pero al escuchar el cuerno del templario dudó en dirigirse hacia el instrumentó, o hacia el martillo de guerra que pendía de sus caderas. Pero al girarse hacia la procedencia del tumulto divisió una silueta bastante conocida, almenos desde la noche anterior. ¿En que lío se habría metido el guerrero?

Finalmente decidió esperar sin moverse hacia su camarada. Aunque si que se situó de forma que el lugar donde había visto a Domotor le quedara de frente. Disfrutaría de una la función, mientras compartía su música con aquel recién conocido varón. Así que sentandose en la raiz donde antes estuviera el caballero tomó su lira y espero a ver si este deseaba proseguir.

Fernando De la Viña - February 8, 2007 04:17 PM (GMT)
El joven Fernando antes de que la dama se sentara en aquella raíz donde con anterioridad el se encontraba, tomo una tela, que yacía entre todas sus cosas, y la poso sobre aquel árbol, que aunque trasmitía la vida y la sabiduría de años, era duro, demasiado para una dama.
en cuanto la tela se desenrosco por detrás de la montura, cayeron algunas pertenencias, para ser mas explicito un arco de muy buena calidad con un conjunto de flechas, y la espada de la familia. Mas la dama podía estar seguro que no correría ningún peligro con aquel caballero, puesto que no reparo en acomodarlas. Aquel día no estaría atado a nada de la sociedad, pero estando en las cercanías del bosque era mejor esta preparado.
Una ves la dama sentada, en aquella vieja raíz, el joven tomo la montura, y poniéndola como banquillo y usando la raíz como despaldar quedando por debajo de la dama…

Estaría complacido de que me acompañara jovencita, con sus melodías…

Escuchando el cuerno sonar, y ver como la gente se atumultuaba en dirección a donde había visto al Templario…

No os preocupéis, seguramente los Caballeros Templarios deben de estar deteniendo alguna trifulca…

Se giro a observar a la mujer, por encima de su hombro…

estas lista señorita… Aunque supongo que no es de estas tierras, tanto por la forma de su martillo y de su instrumento.. creo que he de poder hacerla sentir como en su hogar…

Sentándose sobre la montura, tomo el instrumento y comenzando a tocar directamente con sus dedos, sobre las cuerdas, comenzó a afinar la entonación de líricas del norte de las germanías, de las frías tierras al norte de los Carpatos, de los reinos de Dinamarca, donde había estado poco tiempo, pues el frió era demasiado intenso para su cuerpo.
El silencio, era desplazado por los bullicios del pueblo cercano, pero nuevamente este era opacado, por la mas perfecta imitación de un arpa, realizada por un instrumento de construcción distinta. Poco a poco, el joven lograba distender de preocupaciones a la dama, y comenzaba a bifurcar su melodía, tocando con el instrumento y no con sus manos…



Erika - February 8, 2007 04:37 PM (GMT)
Cuando la música empezó a sonar, la mujer del norte reconoció vagamente el estilo de la melodía, y tras unos momentos de familiarizarse con los sonidos y acordes que producía Fernando, empezó a tocar su lira.

La melodía de los dos instrumentos se unía y desunía manteniendo un equilibrio perfecto. Casi podría decirse que ambos habían estado practicando juntos para ese momento. Y el viento trasladaba hacia la aldea el sonido de su música.

Anubis - February 8, 2007 10:42 PM (GMT)
Junto a Rhianon la furia se acercó hasta la dulce melodía que ahora se duplicaba en compañía de la fenrir. Había oido el molesto sonido del cuerno pero no le daría importancia, no al menos hasta dejar a la fianna bien acompañada.

Erika, me complace encontrarte en tan buena compañía...

La vikinga demostraba ser una cautivadora mujer pese a su aspecto descomunal, poseía cierta gracia, que unida a su voz embelesadora le dotaban de un atractivo especial que no pasaba desapercibido para Anubis.

El joven que le acompañaba parecía ser de clase alta pese a su aspecto de incierta picardía. Anubis contempló detenidamente sus pertenencias desperdigadas alrededor de las raíces del viejo árbol, llamándole la atención la hermosa espada de aspecto antiguo.

Sin duda vuestra melodía es digna de dioses caballero, al igual que vuestra arma digna de un gran guerrero. Perfecta sintonía, si se me permite decirlo.

Una sonrisa fué dedicada al artista, para volver su mirada de nuevo a su camino, era mas que probable que aquella llamada a la atención hubiera sido propiciada por su actuación con aquel cobarde. Si debía enfrentarse a sus esbirros no dudaría en hacerlo sola, no necesitaba inmiscuir a sus compañeras.

Con suavidad se alejó unos pasos indagando con sus agudizados sentidos lo que ocurría alrededor del herido templario; había dañado el orgullo de aquel seguidor de Cristo que ahora clamaba venganza...con asombro comprobó que Aguanegra se encontraba junto a Domotor.
Girándose hacia sus acompañantes:

Disculpar que no me quede, tengo asuntos pendientes que resolver.

Dejó escapar su risa, mientras se alejaba en dirección hacia el tumulto; allí un callejón oculto de la mirada de curiosos le permitiría hacer el cambio pertinente para poder acercarse a aquellos sin ser reconocida.
Si buscaban medirse cual hombres, sería uno más...(piel de hombre)

Anubis usó el don de su clan para cambiar su forma, en apariencia ahora era un hombre más, con rasgos semejantes a los de la joven, su pelo permanecía azabache, sus ojos verdes y sus ropas pudientes.

El joven salió de aquella cortada calle y se acercó a contemplar a los enarbolados templarios, a la espera de sus movimientos.


Fernando De la Viña - February 8, 2007 11:45 PM (GMT)
Ante la interrupción de ambas damas que había visto en su dirección con tiempo suficiente, el joven, aunque seguía acompañando a Erika con su melodía, realizaba los pasos necesarios para guiar a su acompañante en un desnivel de sonoridad, para que las voces se escucharan por encima de las entonaciones…

Haciendo un gesto, de buen saludo, hacia ambas damas, pues seria un insulto para la joven Erika, interrumpirle tan esplendorosa melodía.

Buenos días tengáis damas…

Girándose hacia su acompañante, con cierta intriga,

Veo que conocéis a Lady Erika… Seria un placer para mi que si gustáis también me acompañaran en este bello día…

Tornándose de pie, dando un paso al frente observando a ambas damas, y luego haciendo un saludo, formal, pero sin la etiqueta de las cortes…

Mi nombre por hoy, y solo por hoy es Fernando, o como ustedes deseen llamarme, y mi acompañante en esta melodía es Lady Erika…

Las palabras de la primera mujer, por alguna razón venían cargadas de algún resentimiento, y no le extrañaba tras la ridícula actuación que habían realizado hace instantes con el Templario. Acomodándose en el piso, mientras con un gesto invitaba a la otra dama a sentarse en su sitio..

Agradezco vuestro cumplido, mas todavía no creo ser digno de portarla. Aun me falta practica para ser proclamado como un guerrero del que seguramente tu supones que soy…

Era verdad, al joven le faltaba maestría con aquella arma, y aunque le pertenecía a el como sucesor, todavía podía observar la mano de su padre sosteniendo la empuñadura, con la fuerza y la determinación que un señor debe poseer..

Miladis cuales son sus nombres… si es factible que este mortal, sea digno de saberlos…

Mirando a ambas…
Pero como respuesta una de ellas comenzaba su partida, hacia la ciudad. Viendo su espalda y sin ser un gitana, podía predecir aquel no tan distante futuro…
Su vos seria se torno, pero su melodía acompañaba…

Hay veces…
Que conviene dejar pasar la cosas…
Dejarlas en el olvido… o empeoraran…

Si la dama se fijaba en el caballero este no la miraba sino que observaba, el piso, el pasto tras sus pies…
Luego levantaba la mirada nuevamente, con una sonrisa en el rostro…

Además…

Ya era tarde la dama no se detenía ante las palabras, por lo que bajando la cabeza, termino su frase en un murmullo

Que sentido tiene pelear con tal dama…

Domotor Kasza - February 9, 2007 07:25 PM (GMT)
Cuando aquel mortal se levantó rabioso hacia Domotor este simplemente le sonrió, sin moverse ni un ápice de su posición, al verle tocar el cuerno no pudo evitar mover la cabeza en señal de negación.

Luego miró a lo lejos a las damas que coqueteaban al parecer con el músico del lugar y su mirada acabó finalmente en los ojos de Aguanegra que intentaba mediar en el asunto. Era divertido ver al sombra quitar importancia al suceso…

La llegada de más templarios no aportaba nada, a no ser que estos fuesen tan…insensatos…de querer buscar problemas.

En silenció comenzó a tensar su cuerpo...su estancia en Paris estaba siendo, de lo mas entretenida....

-Me encanta esta ciudad y sus gentes...-pensó.

Rhiannon - February 10, 2007 01:27 AM (GMT)
Rhiannon vio alejarse a Anubis, sospechaba lo que tenía pensado y no le eran desconocidos los dones de la Furias Negras apra hacerse pasar por un hombre más y poder medirse en iguales condiciones.

Sin embargo, esta vez la dejó ir sin más, no estaba muy lejos de ella, si pasaba algo, lo sabría en seguida.

Hola, mi nombre es Rhiannon.- Saludó la muchacha de ropas un poco desgastadas y sucias a aquel hombre que tocaba como el mejor de los Galliard Fianna.

Erika, había escuchado tu voz en la canción, algo que sin duda es sublime, pero debo decir que también dominais con presteza el arte de la lira.- No estaba acostumbrada a hablar como los humanos refinados, pero podía intentarlo...

Erika - February 14, 2007 03:56 PM (GMT)
La Fenrir siguió tocando, equilibrando el sonido de su intrumento al de Fernando. La música que sonaba permitía mantener la conversación sin tener que alzar la voz. Observó con una sonrisa la aparición y desaparición de Anubis. Estaba claro, era una Furia Negra y ese era su combate, no dejaría que otros lo libraran por ella. Ya que Rhiannon se quedaba con ellos la saludó.

- Buenos días hermana, extraña coincidencia la que nos hace encontrarnos ante la presencia de tan gallardo caballero. -Sin duda esperaba contemplar una divertida reacción en Fernando por causa de sus palabras.

Después de hablar fue dejando de tocar la lira poco a poco, terminando la canción que había comenzado. Entonces, habiendo escuchado la última frase del músico, se levantó de su sitio y se acercó a las pertenencias guerreras esparcidas por el suelo. Las armas debían ser tratadas mejor de lo que aquel humano hacía. Poco a poco recogió el arco y las flechas, colocándolos ordenádamente de forma que no fueran a deformarse. Acto seguido cogió la espada con una mano mientras con una sonrisa en el rostro, y una mirada traviesa preguntaba.

- ¿Puedo?

Fernando De la Viña - February 14, 2007 11:46 PM (GMT)
Definitivamente las damas se conocían de antemano, y por el simple hecho de que permitieran volver a realizar una estupidez a su compañera, daba por hecho, o que podría arreglárselas sola, o que tal ves las damas estuvieran acostumbradas a tales actos deshonrosos de las virtudes humanas, pues ni los animales, poseen tanto desprecio…
Por unos instantes la música gradualmente acompañando por Erika fue cesando, para dar paso al bello silencio de la naturaleza. El joven sentado en el piso, apoyado contra una de las grandes raíces, observaba con intriga a ambas damas. Seguramente pueblerinas de la zona o tal vez pasantes por parís…
Erika se aproximo hacia las pertenencias de Fernando y simulando ser una sapiente de armas acomodo, aquel arco sumamente raro. No por que tenga un costo, que no se sabría sino, por que la rigidez de la madera, finamente trabajada con un árbol, blanco, extraño en estas tierras oriundo de varias noches de camino mas haya de tierra santa, y la tensión de la cuerda le indicaría a la dama que un buen arquero podría asestar fácilmente a mas de cuatrocientos pies de distancia. Las flechas por mas que Fernando las trataba como objetos Erika podría observa en ellas que su estado era impecable, dignas de estar en un estad para la venta, algo que indicaba el sumo cuidado y trato que su dueño les brindaba.
En esos instantes se giro hacia Rhiannon, con intriga, y un tono cordial

Señorita, Rhiannon me permitiría consultarle el origen de vuestro nombre… Pues siéndole sincero es la primera vez que lo escucho, inclusive habiendo pasado por tantos lugares.

Se torno a mirar hacia el frente, hacia la nada y hacia el todo, la unión del cielo y la tierra mas haya de los arboles, mas haya de las pasturas…

Bello, intrigante y desconocido…

Al finalizar, Erika tomo la espada, y con intriga observo pidiendo autorización…

Por supuesto Lady Erika, no podría negársela…

Mirando fijamente la hoja pulida del arma, como si recordara en ella un pasado, un misterio

Pero por favor tenga cuidado, además de un ostentoso filo, y un especial sentimiento de mi parte para con ella, es poseedora de un extraño mito… Que podría ser llamado bendición, o tal vez…. maldición…

Sus palabras no habían cambiado se mantenían igual que cuando se dirigía a Rhiannon, dulces amables y cordiales, lo cual podría dar a una mala interpretación sobre la advertencia…

Rhiannon - February 17, 2007 02:41 PM (GMT)
Rhiannon sonrió a su compañera, a la que admiraba mucho como intérprete. Los bardos de su gente estaban entre los más respetados, y aunque ella no perteneciera a ese auspicio de Selene, sabía apreciar una buena melodía y a un buen artista.

Mi nombre es irlandés, señor.- Dijo tímidamente a aquel hombre.- Proviene de nuestra mitología.

Erika - February 17, 2007 03:39 PM (GMT)
Un par de tajos al aire sirvieron a la vikinga para calibrar el estado del arma. Sin duda era una buena espada, bien equilibrada, y tanto por lo que podía observar, como por la advertencia de su dueño, con un buen filo. Seguidamente se apartó unos pasos y empezó a ejecutar movimientos de combate aprendidos en su tribu, y en las batallas que había librado. Los primeros espadazos fueron algo lentos, pero lentamente el ritmo empezó a acelerarse fluyendo en rítmicos movimientos. Como si de una danza se tratase Erika daba extraños pasos, acometidas y defensas como si estuviera combatiendo a un oponente invisible. Y poco a poco empezó a reducir el ritmo del armado baile, acompasándolo con su respiración, hasta finalmente detenerse saludando a su, aún invisible, enemigo.

Al acabar dejó la espada en su lugar con sumo cuidado, y se dirigió de nuevo hacia Fernando y Rhiannon.

- Una arma excelente, aunque prefiero luchar con la mía. -Mientras acariciaba la cabeza de su martillo, con runas nórdicas grabadas. Pero, al igual que esta tiene un valor especial para mi, tu espada lo debe tener para ti.

De repente una idea cruzó por la mente de la Fenrir, que miró a Rhiannon con una amplia sonrisa, anunciando la tormenta que iba a llegar.

- ¿Te gustaría combatir ahora? Yo te acompañé con la música, negarte sería descortés por tu parte.

La mirada de Erika incitaba al joven a actuar, al igual que sus palabras.

Estefan Du Mordred - February 19, 2007 11:47 AM (GMT)
German miro al nuevo con los ojos aun inyectados en sangre.

-¿Acaso no habeis visto la ofensa que han cometido sobre mi persona sin motivo alguno?

Es mas, acaso no habeis visto la fuerza sobrehumana de la que ha hecho galardon esa mujer. Es mas que patente que una mujer no hubiese sido capaz de lanzarme por el suelo de dos movimientos como lo ha hecho ella.


Rhiannon - February 19, 2007 01:59 PM (GMT)
Rhiannon no pudo evitar un gesto de sorpresa, aunque en realidad ya no tenía ni idea de por qué no se esperaba cosas así, una Galliard de los Fenrir con el corazón lleno de valor y fuego... la pasión era algo que sin duda llenaba a los bardos de aquella tribu casi tanto como a los de la suya propia.

Miró al hombre llamado Fernando en espera de su respuesta, sin duda Erika sabía como forzar un desafío.

Fernando De la Viña - February 19, 2007 03:56 PM (GMT)
Fernando observo, ambas damas parecían estar de acuerdo en aquel combate, y así como lo había pronunciado erika seria descortés por su parte, no aceptarlo. Se torno de pie, observando a Rhiannon, y con un gesto amable y una vos placida

Me disculpa un momento señorita, debo hacer esto…

Luego camino hasta donde estaba Erika, y tomo su espada envainada. Portando el arma desde la vaina se alejo unos metros con los ojos cerrados. Parecía pensar cuidadosamente, que aria. Pues de desenfundar, alguno de los dos saldría herido, aquella no era un arma para blandirse en combate sin las intenciones de matar, era lo que la tradición ordenaba y la falta a ella era peor que la muerte propia pues se extendía la muerte a sus seres preciados.
Se giro quedando de frente a la mujer con los ojos cerrados, Fernando era mas místico de lo que ellas podrían asumir aun conociéndolo como otros lo conocían. Llevo el arma tomada de la vaina a la cintura inclinándola por atrás y sobre sus piernas, quedando cruzado hacia la mujer.
Su postura en combate debería resultar sumamente extraña para quien un martillo pues estas eran armas frontales, comparado con la espada.
A medida que con la mano libre tomaba el arma, su pulgar ejercía la fuerza para destrabarla de la funda. Sus ojos se abrieron y su mirada no era común, el arma poseía un alma, un alma mas antigua que cualquiera de las cercanías un alma de destrucción, y ahora esta estaba con la del joven español. Sus ojos irradiaban decisión, y parte de maldad, eran los ojos de alguien que sus manos corría la sangre de cientos, y para nada portaban un aire a los del músico que tocaba hace unos instantes.

Su vos sonó fría y parca, sin sentimientos ni atisbos de humanidad

Lista, señorita…

A medida que sus pies se afirmaban en aquella extraña postura, que dejaba demasiados huecos indefensos, hacia su oponente…

Anubis - February 19, 2007 09:22 PM (GMT)
El joven caballero observó indiferente al templario herido en su orgullo. Indiferencia mejor que odio, cumplía su papel a la perfección, como "hombre" debía mostrarse aun mas distante.

Se giró y contemplando a Aguanegra y Domotor, intentó descifrar su papel en el asunto... al parecer en Paris nunca se estaba sola...

Aguanegra - February 20, 2007 02:41 PM (GMT)
Aguanegra ni tan solo se inmutó ante la llegada del nuevo caballero, aunque le parecía vagamente familiar.

- Creía que los caballeros templarios eran más comedidos en sus acciones- dijo con tranquilidad- ¿Acaso merece la pena ponerse así porque una mujer os haya herido en el orgullo con un golpe de suerte? Si proseguís con esta locura me veré obligado a barraros el paso pues no puedo permitir un derramamiento de sangre (El Ahroun era consciente de que no estaba salvando la vida de Anubis sino de aquellos templarios insensatos)

Erika - February 20, 2007 03:12 PM (GMT)
Erika contempló al que iba a ser su oponente. Desde que éste cogió la espada no parecía ser el mismo hombre que antes fuera. La expresión del afable múscio que momentos antes tocara con ella se había esfumado por completo. Entonces la mirada... Esa mirada que los Fenrir conocían tan bien. Fría, conquistadora, una mirada de guerra y muerte. Por unos momentos algo la hizo dudar, pero sus instintos le anunciaban una buena pelea, y no podía rechazarla. Así que planó los pies en su posición de guerra. Uno un poco más adelantado que el otro, la mano que liberó el martillo de las correas, sujetándolo con fuerza con la cabeza de éste hacia abajo.

Entonces sonó aquella extraña voz procedente de Fernando. Una voz que no era humana. La rabia inflamó su cuerpo preparándola para el combate. Contempló la postura del enemigo, analizándola. Sin duda algún truco guardaba, pues dejaba demasiadas oberturas para pelear. Así que decidió esperar a ver si él daba el primer golpe, aprovechando para lanzar una pulla al guerrero.

- ¿A caso voy a tener que ir yo a buscarte? ¿No me dirás que ahora tienes miedo?

El juego psicológico a veces surtía efecto cegando de rabia a los contrincantes, en otras simplemente servía para dar comienzo a la batalla.



Fernando De la Viña - February 20, 2007 08:12 PM (GMT)
El juego psicológico no tenia sentido en un campo de batalla, todo tenía una explicación y un motivo. La psicología inversa no turba los movimientos y los pensamientos de aquellos que viven la batalla. Así como no funcionaria con el seguramente no funcionarían para con la dama del martillo.
Fernando cruzo mas su postura ante la dama, a la vez que le daba mas la espalda dejándose más al descubierto, ocultaba sus manos de su vista, sus acciones de la del oponente mientras los ojos de un combatiente observan a la dama


Las damas siempre primero


Sentencio la vos de aquel que sonaba cada vez más misterioso y tétrico…
La vaina se desplazo unos centímetros sobre el filo de la hoja, la cual produjo un leve tajito sobre el pulgar de Fernando.
Antiguas eran las creencias que los guerreros debían entregar sobre la hoja de su espada primero su sangre para que esta sea uno con el en el combate, y era lo que el humano realizaba, un contrato con el arma

Erika - February 20, 2007 11:44 PM (GMT)
Todos los varones eran siempre igual de estúpidos. ¿Por qué elegían la galantería en algo que podía costarles la vida? Peor para ellos.
La vikinga se mantenía totalmente alerta, todos los sentidos enfocados en Fernando, intentando desvelar cual sería su primer movimiento, entonces se produjo el tan esperado sonido, el roce del metal de la espada y la vaina, pero... había sido demasiado débil, demasiado corto. Maldijo no poder ver las manos de su adversario para saber que estaba tramando. Y con la maldición la rabia estalló. En un potente salto situó a la Fenrir a un brazo de distáncia de Fernando, a la vez que descargaba su martillo en un arco lateral, directo a al escondido pecho de su contrincante. Pero todo estaba controlado, era tan solo un movimiento estratégico, que gracías a la velocidad concedida por la rabia, el humano vería como un ataque directo. Aprovechando la inercia del balanceo del martillo, que levantó por encima de su cabeza al último momento, dio una vuelta sobre su propio cuerpo asestando un fuerte codazo al hombro del brazo que sostenía la empuñadura del arma del humano, y provocando así que se quedara encarado hacia ella cuando acabó el movimiento.
El golpe había sido potente e inesperado, lo que demostraba que la nórdica también sabía hacer más cosas a parte de cantar y tocar la lira.

Los ojos de Erika buscaron a los de Fernando, demostrándole su recién inflamada pasión por el combate.




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