View Full Version: "Le fait de couler du sang" (traspaso de poder)

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Title: "Le fait de couler du sang" (traspaso de poder)
Description: 17Abril 1225


Estefan Du Mordred - February 4, 2007 07:29 PM (GMT)
La noche reinante vestia de gala el castillo templario, el cual lucia como un galan a la orilla del mar mirando hacia la luna.

En su interior las puertas abiertas de par en par y con todos sus miembros desplegados ante un inmenso cordon de seguridad creado en torno a este, tanto en el interior como en el exterior.

El portal de Javeh, lucia abierto en todas sus dimensiones, situandose el primero contro ahi.Soldados apostandos tanto en la entrada, como en las murallas y el baluarte, dando la bienvenida a los exclusivos invitados que habian sido llamados. Ya que lo normal de esta ceremonia, era que fuese un acto privado.

Seguidamente el Patio de los Mercaderes, que permanecia con todos sus puestos cerrados y en el cual abundaba una absoluta soledad, ya que tan solo esa noce seria utilizado como recorrido obligado para acceder hasta la iglesia del castillo.
Un par de patrullas se encargaban de que asi fuese. Vigilando los demas posibles accesos.

Tras la muralla divisoria, el Patio del Sol, mas esplendido que nunca, y brillante bajo el reflejo de la luna que rezaba en toda su plenitud en el cielo estrellado. Ahora la zona ajardinada permanecia cerrada, mientras los sirvientes se afanaban en ultimar los ultimos detalles de este. Todo debia de ser perfecto esa noche, asi lo habia dispuesto Julius. Como ya era bien sabido Julius era un estudioso de las corrientes teluricas y de la influencia sobre estas de la luna. Esa noche era la unica y la mas especial. Era una noche magica...

Finalmente al otro lado del patio el acceso al interior del castillo, alli nuevamente un control donde los pajes acompañaban a los invitados hasta la misma entrada de la iglesia. El interior del castillo como el patio de armas eran un completo ir y venir de grupos pequeños de templarios, que esa noche hacian guardias dobles afanandose en que todo estuviese en orden el el castillo. Los ajenos a la orden a no ser que tuviesen el consorte del Gran Maestre tenian terminantemente prohibido adentrarse en el castillo y para quien se atreviese, la horca estaba siempre preparada para lucir su lado mas tenebroso en el patio de armas.

En el interior de la iglesia, los detalles ya habia sido ultimados, y como era normal, nadie anexo a los altos cargos de la orden podia asistir a una ceremonia oficial.Ni si quiera el propio cuerpo de guardia, los cuales apostados en el exterior alrededor de esta. Esperaban atentos el menor indicio de violencia, para entrar en el interior.

Ahora y de momento, la igesia estaba totalmente vacia, con la excepcion de un pequeño coro de jovenes estudiantes de la orden, y del Padre Bevelle, el cual se afanaba en dar los ultimos acordes, para la ceremonia.
La iglesia contaba con tan solo un aforo de 100, personas, lo cual daba mas intimidad al acto.

En los alto de la torre del homenaje Julius y Estefand, se refrescaban con la brisa marina que recorria toda la estructura, mientas ambos, en silencio y sonrientes, ante el gran acto. Esperaban a que todos los invitados fuesen llegando.

Guillerm du Trem - February 16, 2007 09:41 PM (GMT)
Felip du Trem esperaba expectante la llegada de su primo. Habían pasado meses desde su decisión de ingresar en la orden del Temple. Como se imaginaba, Guillerm no había aceptado de buen grado esa decisión, pero tras una largísima charla había conseguido que entendiera sus motivos y, en última instancia, los respetara.

Amparado bajo la tutela del los templarios, permanecía en París, el último miembro de la parentela que allí se encontraba.

Ahora le había pedido a su primo que le acompañara en este momento tan especial. Había sido invitado para este gran evento en la orden y quería compartirlo con él...

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Guillerm acudía a París, a sus afueras, tras largos días de ausencia por causas más que conocidas. Mas no viajaba solo. Recorrió el camino por la umbra acompañado de cinco de los más fieros guerreros del túmulo. Ellos aguardarían en la umbra mientras acompañaba a Felip en ese momento tan importante para él.

Muchos pensaban que era una estupidez tanto riesgo para satisfacer a su pariente y amigo, mas el garou tenía premisas claras... Además podría ser una carta en la guerra a tener en cuenta...

Ya cerca del castillo, apenas unos metros, encontró un lugar seguro para volver a la teluria. Y así se reencontró con Felip...

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Tras darle por diez veces las gracias por acudir al lugar, ambos, por fin, entraron en el castillo...

Estefan Du Mordred - February 20, 2007 11:58 AM (GMT)
Los guardias apostados en el portal de Javeh, no pusieron impedimento alguno a los primeros invitados que llegaron esa agradable noche, tras ver su invitacion claro estaba.

Tras ello, un par de iniciados que habia apostados esperando a cumplir su cometido, esta vez de pajes. Se presentaron y pidieron amablemente a ambos invitados que les siguiesen. Serian sus guias a traves de la imponente fortaleza.

Atravesaron sin prisa alguna el patio de mercaderes, dejando asi contemplar a Felip y su invitado, la belleza arquitectonica del lugar. En el patio del Sol, el bullicio ya era mas que patente, los inquilinos del castillo, merodeaban de aquí para alla, encargandose de que todo fuese perfecto esa noche.

Iniciado: Muy bien, podeis pasear por aquí mientras llega el invitado que aun falta. Esperemos que su llegada sea breve.

Tras eso ambos jóvenes se despidieron de Felip y Guilllerm y partieron de nuevo hacia el exterior del castillo. Aun quedaba por aparecer madame Katriana.

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Mientras tanto en la parte superior de la torre del homenaje Estefand impaciente sonreir a su mentor Julius de Monfort. La hora se aproximaba paulatinamente…

Estefan Du Mordred - March 13, 2007 03:45 PM (GMT)
Estefand se habia quedado solo observando la luna, sin darse cuenta entretenido en intentar averiguar su devenir tras la toma de tan imponente responsabilidad. Cuando de repente a traves de la puerta acristalada del observatorio instalado en la parte mas alta de la torre del homenaje, hizo su aparicion Julius de Monfort.

Julius: Estefand, el tiempo se nos echa encima, se que la totalidad de tus invitados no han llegado, pero la media noche esta próxima y la totalidad de las corriente telúricas esta a punto de completarse. La ceremonia ha de iniciarse en breve.

Estefand apenado por la no aparicion de madame Katriana, en la que tenia puestas grandes expectativas de futuro para con ella y la prosperidad monetaria de la orden, se limito a asentir y a seguir a su maestro.

Una vez abajo en la plaza de armas,antes de dirigirse hacia la iglesia, Estefand dejo encargado a uno de los jóvenes iniciados que habia acomodando la zona, que diesen paso a Felip du Term, ya que la ceremonia iba a dar comienzo.

El joven iniciado condujo a Felip y a Guillerm a traves del patio de armas hasta el interior de la pequeña iglesia en la que los hombres mas importantes de la orden asentada en Paris, esperaban con ansiedad la gran ceremonia, la cual serian la primera y unica vez que presenciarian en sus vidas.

Los invitados fueron acomodados al final de la estancia, no por ello quitándole visibilidad a la ceremonia. Ahora tan solo quedaba esperar que los homenajeados disfrutasen de su momento.

Guillerm du Trem - March 25, 2007 08:42 PM (GMT)
Felip y Guillerm siguieron el camino indicado. Una vez en la amplia sala, el garou repartió corteses saludos a los presentes mientras su primo le seguía de cerca. Una vez hubieron cumplido con los formalismos, se acomodaron a la espera del inicio de la ceremonia...

Estefan Du Mordred - June 12, 2007 08:30 AM (GMT)
La iglesia se encontraba adornada como siempre, habían decidido hacer el acto lo mas sencillo posible, al tratarse de una ceremonia estrictamente secreta para el resto de la Orden fuera de Paris. Así era como lo había dictado Julius de Monfort.

Es mas bastante revuelo se había armado con la desaparición del Gran Maestro Consorte, como para ahora anunciar que su suplente, iba a dejar la casa madre en manos de otro sustituto. Así que acorde con las leyes de la orden, el acto seria lo mas sencillo posible.

Al final de la sala rectangular, al fondo. Se encontraba el ábside semicircular, donde estaba situado el altar. Y presidiéndolo, como no la imagen de Maria Magdalena, y como fondo, en la vidriera, imágenes de los Reyes Magos, según la tradición cristiana.

El altar construido utilizando una extraño material negro, se encontraba cubierto por una capa, que por su aspecto parecía tener la misma edad que la de la orden. Era la misma capa que Hugues de Payens había portado con tanto orgullo en Tierra Santa al fundar la orden.

Y frente al altar, en el suelo una losa del mismo material que el altar, con una inscripción ilegible para los allí presentes (escritura templaria), y debajo de esta otra en latín, que reza:

“El reino de los cielos se abrirá al portador de un alma pura”

Todo esto conservado en un perfecto estado por los mojes de la orden.

Tras unos minutos de silencio, tan solo rotos por el chasquido de las velas que iluminan toda la planta. Por una puerta anexa a un lateral del altar (casi oculta a los ojos de los que por primera vez visitan la iglesia) comenzaron a aparecer los personajes principales de aquella noche.

En primer lugar marchaba el sacerdote de la orden. El cual recorrió su camino hasta situarse tras el altar. Seguidamente cruzaron el umbral, Julius de Monfort, acompañado de Estefand du Mordred, ambos maestro y caballero, iban descalzos, y se situaron frente al altar de rodillas sobre la piedra negra.

Ataviados con túnicas blancas completamente, eran lo único que llevaban puesto. Ambos con la cabeza mirando hacia el suelo y en posición de oratoria, mientras entraba el ultimo persona principal de la ceremonia, y quizás el mas importante aunque los invitados ajenos a la orden, ni si quieran supiera quien era.

Un tipo bastante alto y de complexión también bastante desproporcionada para la época. Vestía los hábitos de un monje y la capucha le cubría la cabeza totalmente dejando tan solo al descubierto la mascara que tapaba su rostro.
La mascara tenia una forma un tanto grotesca, era una especie de carnero con dos cuernos en la frente y una boca un tanto burlesca, intentando desdibujar una sonrisa maquiavélica y por la que asomaba una lengua viperina. Ninguno de los allí presentes lo sabia, ni siquiera Estefand hubiera debido saberlo, pero dado a su curiosidad por el ocultismo de la orden, logreaba acertar que podría significar aquella mascara.

Estefan Du Mordred - September 14, 2007 05:35 PM (GMT)
En ese momento el misterioso personaje se situó sobre una silla colocada junto el altar a modo de trono. Esta lucia magnifica. Pese a su sencillez, a simple vista podía observarse que estaba construida en madera, con adornos y entalles del mas brillante oro.

El sacerdote de la orden hablo.

-Sacerdote-

Sentado sobre el mismo trono en el que una vez, nuestro solemne fundador Huges de Payens proclamo y fundo nuestra santisima orden en tierra santa. Hoy yo, bajo la gracia divina que los votos de esta nuestra orden, me han sido otorgados, canalizo el poder que las sagradas escrituras poseen, para santificar y proclamar ha un nuevo guia espiritual y gurrero que guie este gran conclave templario en la ciudad, fortaleciendo asi los lazos de nuestra hermandad y a su vez el brazo armado de cristo nuestro señor, en toda Europa.

Tras el breve sermón, el sacerdote, descubrio un libro de entre los pliegues de su tunica, que llevaba atado mediante una cadena a su cintura. Este por su aspecto parecia mas antiguo incluso que la propia orden.

-Sacerdote-

Dado la improvisacion del acto, y que la toma del cargo es provisional, hasta que el Gran Maestre Julius de Monfort vuelva de las cruzadas, el consejo de los doce ha decidido “no necesaria” su presencia en la ceremonia. Bajo los poderes de la orden y el permiso del Gran Maestre yo mismo sere el encargado de dirigir la ceremonia.

Asi pues y bajo la misma solemnidad dare paso al comienzo de esta.

El silencio a partir de ese instante hizo acto de presencia unánimemente en la galeria de la iglesia, comprendiendo todos los presentes, que asi debía de ser.

Poniendose en pie el sacerdote, pero sin desplazarse de su posición, comenzo el ritual de preguntas, dirigidas a Estefand du Mordred, el cual al igual que Julius, permanecia atento con la cabeza gacha y en la posición inicial.

-Sacerdote-

¿Cómo os llamais aspirante?

-Estefand du Mordred, santísimo.

¿Que intenciones os han traido hasta nosotros, cuando sabeis que vais a someteros en esta milicia a duros trabajos, a combates que pueden arrebataros la vida y, a la vez, os vereis obligados a mantener una existencia en la que no podreis gozar de ninguno de los placeres del mundo exterior?

-La llamada divina por y para el compromiso con la orden vino a mi, y como fiel seguidor y devoto durante años de nuestra santisima orden, me vi en la obligación de escucharla, por el lazo que me une a mis hermanos y a nuestro señor Jesucristo.
Hermano, debeis saber que, nunca has de ingresar al cargo de la Orden con el deseo de conseguir riquezas ni honores, tampoco por que creais que vais a situaros en un plano mas alto o podreis encontraros rodeado de comodidades. Tened en cuenta de que se os exigiran tres cosas:
La primera es que dejeis atras los pecados del mundo.
La segunda que os pongais al servicio de Nuestro Señor.
Y la tercera que sereis el mas pobre de los mortales, y siempre estareis sometido a una penitencia por la salvacion de vuestra alma.
Nada mas que por este motivo debeis aceptar la llamada de nuestro señor.

¿Estais dispuesto durante todos los dias de vuestra vida, desde hoy en adelante, a convertiros en servidor y esclavo de la Orden? ¿Os hallais dispuesto a renunciar a vuestra voluntad para siempre, obedeciendo todo lo que vuestro comandante, Cristo nuestro señor disponga en todo momento?

-Si señor, mientras Dios me lo permita.

Seguidamente y sin pronunciar palabra alguna, Julius de Monfort, se levanto de su posición inicial, justo cuando el sacerdote le hubo tocado el hombro, dandole un permiso simbolico, para abandonar esa posición, este se dirigio al altar, donde se encontraba en ese momento, el libro que el sacerdote habia depositado de su anclaje en la cintura, sobre este, el altar.

Posando sus manos por las paginas en las que se encontraba abierto y mirando hacia la cupula del santuario, comenzo:

- En el caso que conocieses una o varias causas por las que este hermano de la orden no mereciese ser el portavoz de tu palabra, declaralo ahora mismo, pues sera mejor escucharlo ahora que no cuando nuestra santa orden, este bajo su tramite.

Tras unos inquietantes minutos de silencio sepulcral en toda la sala, Estefand se puso en pie y clamando al cielo como igualmente hubiese echo anteriormente Julius de Montfort, añadio:

-Yo, Estefand du Mordred, noble templario del circulo interior, e hijo de Conrad du Monfort, Conde de Monfort-du-Pres, renuncio a mi ocupación anterior, al igual que hice con mis titulos nobiliarios y bienes personales al entrar en la orden. Para proseguir mi camino de humildad y alcanzar el camino que nuestro señor Jesús ha dictado para mi, el cual es y sera mi deber, el defenderos de las hordas oscuras del mal, que en estos tiempos, estan cada vez mas presentes entre nosotros.

Ahora era el turno de nuevo para el sacerdote de la orden, el cual se habia mantenido en un segundo plano, durante los turnos de replicas, de ambos adeptos.







-Sacerdote-

Hermano, oid con atención. ¿Prometeis a Dios y a Nuestra Señora que desde hoy mismo hasta el final de vuestros dias cumplireis las ordenes de Nuestro Señor, rigiendos, según su palabra y opinion? ¿Prometeis a Dios y a la Señora Santa Maria que siempre de una forma absoluta y sin ninguna concesion, mantendreis permanentemente vuestra castidad? ¿Que vivireis sin que nada os pertenezca? ¿Que os encontrareis en condiciones de seguir y respetar las buenas maneras y costumbres de nuestra casa, y asi mismo proteger a todos los que en ella habitan, con vuestra propia vida si fuese necesario? ¿Que estais dispuesto a ayudar a la conquista de acuerdo a la fuerza y el poder que Dios os haya dado, de la Tierra Santa de Jerusalen? ¿Que nunca abandonareis nuestra Orden ni por una causa fuerte o debil, ni por un motivo peor o mejor?

Seguidamente Julius, extrajo de detrás del altar, su manto de Gran Maestre, a la vez que su espada y su cruz. Como anteriormente otros grandes maestres hicieron pasandolas de generacion en generacion. Tras cogerlas en silencio Estefand emitio con la cabeza bien alta un alto y claro.

-Lo prometo, bajo pena de muerte, en caso de romper mi palabra de caballero cristiano.

Tras eso, primero el sacerdote y luego Julius de Monfort, le dieron el beso de la paz, y comenzaron a cantar el himno de la orden en latin, al cual todos los alli presentes le acompañaron.

Tras la finalizacion del cantico, tanto el sacerdote como Julius y Estefand desaparecieron con el mismo silencio con el que habian entrado en la iglesia. Para después imitarles los alli presentes. Ahora darian comienzos los festejos que estaban planeados en el castillo para que durasen toda la noche.




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