Title: Oscuridad en la tercera fase
Description: 28-IV-1226
Elois D'Umbrelle - February 3, 2007 03:22 PM (GMT)
La vieja posada de Marcel era de paso obligatorio para muchos de los viajeros que transitaban entre París y el norte del país, numerosos señores feudales se refugiaban en la noche bajo sus fuertes y gruesas maderas, pero bien ornamentadas. Además las enormes cuadras servían de alojamiento ideal tanto para las bestias que tiraban los pesados carromatos, como para sus siervos e incluso los suscitados vehículos.
En la buhardilla destacaba la habitación más elegante, aprovechando toda la planta para englobar una sóla pero ostentosa cámara para que los nobles más prestigiosos pasaran las menores penurias. Sin embargo no era aquel el lugar donde se refugiaba la noble dama de esta historia, sino en un lugar menos llamativo, mas no humilde por ello. Un pequeño salón en la parte trasera con una chimenea propia y reservado a las más distinguidas visitas, tal como aquel era el caso y que con una dosis de ingenio, presencia y algo de generosidad, Marcel tendría a bien salvaguardar todo cuanto allí acontecía, desde quienes ocupaban el lugar hasta... bueno muchos nobles se las veían con algunas doncellas... Marcel sabía como actuar para la prosperidad y buena marcha de su negocio.
La prestigiosa y majestuosa dama rezaba en el más cómodo sillón acompañada por otras tantas damas de compañía que no por ello de menor linaje belleza, tan sólo la morisca de pelo rojizo suscitaba tanto disgusto como lujuria, pero para bien de Marcel nadie la vería, siempre y cuanto permaneciese en la lejanía de aquel salón apartado del resto de la posada.
Angelo - February 3, 2007 06:28 PM (GMT)
La Dama llego a caballo en medio de la noche y sola. Vestía una capa con capucha negra, que salvaguardaban su vestido blanco y su pelo rubio plata. Se gesto era de urgencia y preocupación. Hacia meses que deseaba aquel encuentro.
Mucho antes de todos los sucesos que habían complicado la vida en la ciudad: La guerra con los Lobos, la muerte del consejero del Principe...
Cecília desmonto agilmente del caballo y le cedió las riendas a un mucha cho en las puertas de la posada de Marcel.
-
Llevame ante la Duquesa sin preguntas. - Una bolsa de monedas tintineó y el joven actuó a gran velocidad.
La Lasombra sabía que aquello era peligroso, pero ella era una mujer a la que le gustaba arriesgar. La cartas estaban echadas.
Elois D'Umbrelle - February 3, 2007 07:34 PM (GMT)
Se la esperaba. Aquella cita realmente se había difuminado demasiado en los albores del tiempo y por fin había llegado el momento en que todas las ilusiones de Cecilia probablemente quedaran sin sentir, pues en demasiada estima tenía a la dama Elois y cuando eso ocurre, la decepción suele ser el hecho predominante... Mas no era ese juicio para nadie más sino para la propia lasombra, ella debía ejercer de juez bajo aquella inesperada, y (por qué no) peligrosa, citación.
El mozo la llevó por detrás de la posada guiándola con tranquilidad hacia la entrada que en más de una ocasión usaban los nobles. No conocía el renombre de quien moraba esperándola, pero al escuchar de quien se trataba un temor le abordó en lo más profundo de su alma que ni la codicia valdría para aceptar tan sólo una moneda de aquel saco que se postraba.
Tres golpes convenidos aporrearon con sutil encanto varonil para que una doncella de cabellos rojizos cual fuego y rasgos moriscos apareciese detrás. Aquel joven quedó atónito sin saber que hacer o decir ante la desgarradota mirada de lujuria que la infiel de ropas seductoras le propició, más aún cuando le dedicó una sonrisa y un posterior guiño, y sin saberlo, así marcaba su cena para esa noche aquel depredador sin escrúpulos.
La doncella observó a la dama lasombra, por la descripción no había duda y con un gesto afable la invitó a pasar hacia el interior.
Una vez dentro, Vallada de ventrue atrancó la puerta quedándose junto a ella, pero para entonces lady Elois ya estaba en pie, flamante como era habitual, portando sin embargo ropajes elegantes cuan noble dama, aunque faltos de ostentosos alardes de fortuna, y su fortuna no era escasa ciertamente.
Gentilmente tendió su mano hacia un sillón frente al suyo y para posible desgracia de la dama, no era costumbre en Elois servir en un cáliz fresca vitae. Pero tampoco la negaría en caso de solicitud.
- Agradezco felizmente el poder contar con su presencia madame Cecilia.
De ver su rostro con la determinación precisa, podría ver cuan ciertas eran las leyendas y rumores que se escondían detrás de la agitadora de masas refiriendo sobre su mirada. En esta ocasión sus ojos eran dos lejanas estrellas, distantes pero imponentes, y así alumbraban a la lasombra de principio a fin, compensando la siempre habitual falta de luz allá donde Elois tuviera su morada.
La duquesa tomó asiento y esperó lo propio en la dama, Vallada quedaría atrás como una parte más del inventario que componía el atrezzo del salón.
- Espero que no os halla resultado un inconveniente esta citación, jamás me lo perdonaría.
Elois dedicó una tierna sonrisa maternal hacia la italiana con tal de crear una empatía suficiente que limara las posibles tensiones que atenuaban aquel furtivo encuentro.
Angelo - February 3, 2007 07:49 PM (GMT)
Cecília dejo atras el frio de la noche, madre resguardadora del secreto de su presencia y se internó sin dilación en la sala a la que le habían dado acceso. Tras cerrarse la puerta tras ella, se deshizo de la capa sin esperar que nadie la recojiese. Saludo con premura a la bella mujer que la había recivido y se aproximó rauda pero sin mostras el sentimiento de premura que la impulsaba, hasta llegar ante La Duquesa de Orleans.
La mirada de Cecília era seria en un principio, pero al ver la determinación de la Ventrue se relajó. Pues la Ventrue era la de siempre; nada de desesperación, ningún miedo.
-
Soy yo la que siente orgullo al poder estar ante vos mi Señora. - Dijo Cecília haciendo una ligera reverencia de corte formal. -
Nada me podía impedir estar aquí esta noche, y ningún peligro hubiese sido suficiente tampoco. Llevaba semanas esperando notícias vuestras... y las pocas cosas a las que tenía acceso no eran esperanzadoras.
Los últimos días el Segador había ido y venido, reuniendo fuerzas con otros Cainitas para prepararse para la lucha con los Lobos. Pero Cecília sabía que tambien tramaban algo en contra de la Señora de Umbrelle.
Fue en ese momento cuando se dió cuenta de que estaba rodeada de la corte de la Duquesa y se relajó un poco. No deseaba mostrar demasiadas cartas en una primera mano.
Elois D'Umbrelle - February 3, 2007 10:01 PM (GMT)
La ventrue reflejaría su agrado en los exquisitos modales que Cecilia trajo consigo. Hacía mucho que las formas entre cainitas se habían ido extinguiendo hasta límites de dejadez insospechados.
Cuando la invitada acabase su última frase no encontraría sino una sonrisa tenaz que también escucharía, pero más ampliamente, en la dama del fondo, la controvertida Vallada. Para dar su respuesta y versión, Elois se recostó con tranqulidad y abordó el tema con una seguridad inusitada, tal como si todas las circunstancias le fueran ajenas y no la preocupasen lo más mínimo.
- Debo decir que no me extrañaría lo más mínimo. Pero salvando a nuestro querido Angelo sospecho habrá pocos cainitas en París con la suficiente mezcla de astucia, determinación y coraje para hacer frente a quien presumen atesora horribles crímenes a sus espaldas.
Elois volvió a sonreir sin mostrar nada más que una pura sonrisa bañada por una mirada astuta y misteriosa, como así había sido toda su existencia.
- El valor es una virtud en alza en estas noches debido a su escasez.
Tras aquella inconmensurable verdad para la ventrue cesó la sonrisa adoptando una actitud más seria.
- Ese es uno de los motivos ergo nos hallamos aquí. Pues no quisiera que un puñado de borregos descerebrados e idealistas condujeran a vuestro... a nuestro querido Angelo a un final prematuro.
Era obvio que Elois se refería a Axiz entre otros, de sobra conocía su relación y no la aceptaba, al menos no después de lo que ocurrió en su castillo, sin embargo esa batalla tendría que librarla Angelo y darse cuenta del lastre que sipondría el brujah en su carrera.
Angelo - February 3, 2007 11:11 PM (GMT)
La Duquesa tenía toda la razón, sospechaba Cecília. Pero era ella la que la había llamado en un mensaje secreto. Cosa que la enorgullecía y preocupaba.
-
Tras las terribles notícias de la destrucción de vuestro refugio, llegue a temer por vuestra vida mi Señora. - Pero los ojos de la joven Lasombra ya habían cambiado otra vez, pues las palabras de la Duquesa habían activado sus defensas y alarmas. Se empezaba a sentir utíl, que no era poco en una ciudad como aquella. -
Paris a notado su ausencia.
Semanas antes había deseado que la Ventrue asistiera a la reunión de Damas organizada en su casa. Era una de las presencias más importantes que había deseado en realidad. Pero las circunstancias la habían hecho cambiar de planes, quedandose con las ganas de saber si la Duquesa hubiese asistido a la reunión.
Ella hubiese sido una de las cabezas de su nueva organización. Aunque suponía que aquello no poseía el nivel necesario para que la Señora lo observara como interesante.
-
Mi hermano siempre ha sido un espíritu libre y dificil de atar a nada. Me ha sorprendido que accediera a aportar algo en la defensa de la ciudad. Siempre había pensado que recojería las posesiones y se iría a otro lugar. - Y en realidad era algo lo que le ataba a Paris. Pero la mente del Lasombra Veneciano era un misterio para todos los que lo conocían, incluso para su gigantesco amigo Brujah.
Elois D'Umbrelle - February 4, 2007 01:06 AM (GMT)
Un leve gesto con su cabeza mientras sus párpados eclipsaban la mirada y así Elois asintió primero con un gesto digno de reina y luego lo haría portando melodía sonora hacia Cecilia.
- En efecto.
Mas las palabras no tenían afán de ira o cólera, sino todo lo contrario, desdén, pues ella no daba la suficiente importancia ante tal afrenta, aunque lógicamente debía ser saldada.
- Para cuando el atroz crimen tuvo lugar no se hallaba Elois en París. Es más habría pagado por ver las faces de todos aquellos enajenados y sedientos de sangre al encontrar mi recámara bajo un absoluto vacío, sin hallar nada de valor que poder saquear o derruir.
La verdad es que era una imagen que la reconfortaba bastante. No menospreciaría a sus enemigos, pero hasta la fecha se sabía más previsora, aunque sospechaba que de cara al futuro pondrían más entusiasmo en no fracasar.
- como os decía...
La ventrue volvió a retomar el tema a tratar: Angelo, pues no quería desviarse en demasía de esa cuestión sin haberla concluido primero.
- Angelo corre un gran peligro si permanece en compañía de esas "amistades".
Entonces la mirada de Elois si se volvió tenebrosa como el mismo abismo al cual veneran los de su clan.
- Pronto Axiz será acechado y de estar Angelo cerca podría correr su misma suerte.
La tranquilidad fue perturbada por la pérfida sonrisa de Vallada, mas Elois yacía sosegada permitiéndo que únicamente el tono de su voz desplazara parte de su ego herido en la pronunciación del brujah. Pasado un tiempo prudencial para asimilar aquello la ventrue retomó la conversación como si nada hubiera ocurrido, alejándose las sombras de sus estrellados ojos para que estos recobrasen su tono habitual.
- Tengo en gran estima a Angelo y por ello antes de partir quisiera guardarle de correr un riesgo innecesario.
Angelo - February 4, 2007 04:27 PM (GMT)
Había cosas inamovibles en Paris. Y una de esas cosas era la amistad de la pareja de Cainitas, que ya eran compañeros antes de que ella naciese como humana. Consideraba imposible separar a uno del otro, por mucho que le apenara que el Árabe fuese enemigo de la Duquesa de Orleans.
Un gesto seria en su palida cara, denotaba una pequeña lucha interna que no había querido esconder. Amaba a su hermano y procesaba mucha simpatía por el señor del Tahur, ella había sido a cojida en el refugio del Brujah mientras la masión del Segador se encontraba en reconstrucción.
Todo esto alimentaba la idea de traición en todo aquello.
-
Entiendo su preocupación, y dejeme decirle que yo no leo traición en sus actos, si es que lo que me ha llegado es la verdad. En mi opinión Geoffrey a aprovechado la situación para acabar con su más poderosa adversaria. Todo un error por su perte en la situacuón de guerra en la que nos encontramos.
-
Pero poco puedo yo hacer por variar el camino que Ángelo a decidido seguir. Por muy equivocado que considere que esté... .
Elois D'Umbrelle - February 5, 2007 06:30 PM (GMT)
Apaciblemente dejó que Cecilia completase su alegato en tanto que observaría con determinación todos sus movimientos, espectante cual aguíla en la cima de su montaña, observando su presa para esperar el momento oportuno de que su garra le arrebatase la vida. Desde luego no pensaba zafarse con la dulce cainita, su vitae podría ser tan jugosa como oscura, pero ese no era su afán. Simplemente ejercía su labor como predador de aquel lugar pues alguien debí hacerlo y quien mejor sino la noble duquesa de Orleáns quien planeba sus respuestas en tanto escuchaba a la lasombra. Cuando esta última concluyó tocaba el turno a la ventrue, sosegada y tranquila, mostrando por qué no, cierta dosis de control y altivez mezclada con sentido innato para gobernar que bien expresaba su aura, con una fuerza radiante que la destacaba entre los Descendientes.
- Ogradezco la confianza que depositais en mi persona, pues eso os engrandece también a vos. Comprendiendo la magnitud de los actos de du Temple demostrais más entendimiento y virtud que todos quienes le siguieron en su barbarie.
Elois sonrió, agridulce, pues entre el rencor también estaba un sabor meloso a su alcance, el de la venganza, aunque esta la serviría fría, tal y como sus pasos serían. Frívolos, calculadores y de atroces consecuencias.
- ¿Un error?. Dada la situación de inminente guerra podría verse como tal.
De hecho Elois compartía tal visión, pues había sembrado el desconcierto y la desunión entre los cainitas en un momento tan crucial.
- Ese fallo, no nos corresponde a nosotras evaluarlo, sino a la historia y ésta la escriben los victoriosos, por tanto habrá que esperar hasta el fin de las refriegas y ver que versión atribuirán los vencedores a estos actos.
Para Elois no era sino una realidad que se gestaría una guerra interna entre los caintas de París y por un momento pensó en avisar a su "enemigo" de semejante posibilidad, mas ese formaría parte del castigo que el príncipe recibíría por sus atentados contra ella. Aunque en lo más profundo de su ser, le dolería ver otro clan distinto al ventrue posado sobre el trono de París, más aún si se trataba de un artesano como sospechaba podría ser viendo la mano de Salianna tras aquello, o de lo contrario con que motivo habría permitido que la situación llegara hasta aquel climax... Era evidente que esperaba el fallo de Geoffrey, éste lo había cometido y así se había sentenciado... La ventrue tenía el corazón dividido, quizás in extremis tratase de moverse favorable al bárbaro príncipe con tal de no ceder el poder a Salianna, pero esa sería la última de sus naves en arder.
- Volviendo a Angelo y obviando temas de ineptitud política, no precisaría mucho de vos si teneis el gusto de esa nimia concesión para conmigo.
Volvió a sonreir, mas esta pese a ser también sonrisa pareció completamente distinta a la anterior, era más dulce y confortable, quizás por ello se conociera a Elois la dama de las mil y una caras o sonrisas, pues gozaba de una habilidad sublime para cambiar su ánimo que siempre hacía dudar de cuan era verdadera o cuales falsas. Aunque en la mayoría de los casos esa respuesta era muy sencilla, todas eran falacia...
- Si vos entretuviéseis a Angelo cuando yo os lo pidiese, probablemente éste no estuviera cuando Axiz sufriera sus percances, evitando el tan temido riesgo por su existencia.
Su voz sonaba templada y atercipelada escurríendose sonora para embriagar a Cecilia, cada entonación llevaba una pauta, la acertada para que la armonía prosiguiera según sus deseos para convencerla. Pero no debemos errar, Elois no usaba ningúna disciplina y si en algún momento su imponenete presencia parecía más obra de algún don oscuro, cabía reseñar que en ella era algo inherente que la acompañaba, para bien o mal, donde quiera que frecuentara.
Angelo - April 11, 2007 06:19 AM (GMT)
La encrucijada se mostraba al fin ante la Lasombra. Su sangre joven la hacía debil ante alguien como la Poderosa Elois d'Umbrelle, pero no debían de menos preciar sus capacidades y sabía que con un gesto de duda perdería el terreno perdido ante la confianza de la Ventrue... Que por otro lado tanto le recordaba a su propia Sire.
Axiz era una de los pocos Cainitas que la habían tratado como una igual.
-
Me alaga la preocupación que muestra por mi "hermano"... y cumpliré con la misión que me encomienda, mi Señora. Aún así, mis lazos con André son fuertes y necesito saber hasta que punto caerá su venganza sobre él.
Podía parecer una pregunta salida de tono, pero Cecília sabía que ella sería la responsable de lo que le sucediera a Axiz ante los ojos de Ángelo si era descubierta. Y no quería que la destrucción del enorme Brujah pesara sobre sus hombros.
El gesto de Cecília era de respeto y sinceridad, pero serio al mismo tiempo.
Elois D'Umbrelle - April 11, 2007 07:42 AM (GMT)
La debilidad que mostraban los Lasombra parisinos la hastiaba, por supuesto no mostraría esa cara a Cecilia, sino una faceta más amable, conciliadora y todo ello a pesar de no entender como podían dos lasombra y en general tantos cainitas tener aprecio por un patético brujah.
La dama sonrió y con ello asintió tratando de quitar peso a las palabras de Cecilia, Elois quería que se sintiera cómoda a pesar de los pesares y la tormentosa situcación y por ello quiso fomentar la confianza con la joven cainita haciéndola partícipe de una revelación.
- Comprendo que os sentais ligada a Axiz, pues es alguien carismático y que se deja querer. De no ser por la afrenta a mi morada, por la ruptura de lo más sagrado. Mis dominios, ni yo misma actuaría en su contra, mas espero entendais que me situación es delicada tendiendo que devolver el equilibrio.
Miró profundamente a su interlocutora tratando de transmitir tristeza en la mirada, como si realmente sintiera aprecio por el brujah o por alguien en general.
- Seré justa con Axiz y como él me privó de algo querido, así espero sea privado, mas no deseo su destrucción si eso os consuela, pues debeis recordad que tal hecho discrepa con las Tradiciones de la Estirpe, por todo eso no hay más deseo en mi que equiparar la pérdida, no obstante todos sabemos el temperamento de su linaje y de ello quisiera prevenir a Angelo, pues podría correr algún peligro estando cerca de éste cuando estallase.
Elois suspiró levemente.
- Además tampoco quisiera ocasionar demasiado dolor a esta ciudad que tantas alegrias me ofrecio en el pasado.
No era un tono derrotista, pero con ese último inciso Elois dejó entrever algo más a la lasombra, ¿una decisión entre líneas?. Quizás...
Angelo - April 11, 2007 08:57 AM (GMT)
Cecília vió los gestos de la Ventrue de tristeza no como una debilidad, si no como una muestra de la magnificiencia de alguien de gran poder que sabe que hay que hacer, lo asume y lo hace. La joven Lasombra no se podía engañar a si misma, debía de retirar todos esos sentimientos que la hacían dudar.
Si pensaba que la destruccion del Refugio de la Dama d'Umbrelle era injusta, pues Axiz debía de ser castigado. No había vuelta de hoja.
-
Debo de pediros disculpas por la pregunta Señora Duquesa. Nunca debí de dudar de vuestras intenciones. - Cecília agacho la cabeza un momento apesadumbrada por su error, para luego alzarla con la fuerza de Labelle en sus venas. -
Deseo seros útil, y aunque os serviré en la tarea de alejar a Ángelo cuando vos digais... deseo ser una de vuestras agentes en Paris.
-
Un simple mensaje hará que me ponga en acción en lo que necesiteis.
Elois D'Umbrelle - April 11, 2007 02:21 PM (GMT)
Cecilia pretendía jugar a un juego peligroso, o mejor dicho ya estaba jugando, mas ese era un privilegio de los mayores, aunque por otro lado siempre había una primera vez. Cada instante que la lasombra seguía en su presencia Elois la observaba minuciosamente, más allá de lo que la simple percepción visual alcanza, pues la ventrue se valía de su astucia para juzgar y tras el velo inocente que escondía la muchacha existía un hambriento depredador social, de los peores, aquellos que caminan con piel de cordero y por consiguiente debería tratar con cuidado.
Por norma Elois no subestimaba a nadie y eso siempre le propiciaba ventaja, esa ocasión no sería excepcional, aunque el presente con el cual los oídos de la Maestra eran recreados bien valía su peso en oro. La duquesa siempre se caracterizó por ser razonable y valiéndose de ese raciocinio suyo acogería a Cecilia, eso sí, tímidamente.
- Debeis considerar que nunca se ha de solicitar disculpa por vuestras palabras, pues escogísteis cada una de ellas antes de pronunciarlas. Tenedlo presente para el futuro pues es una regla básica de la política.
No era una reprimenda sino un consejo. Tal y como tiempo atrás iluminase al desagradecido de Axiz.
- En segundo lugar, es aconsejable reflexionar sobre cada acto antes de llevarlo a cabo, pues nuestros actos nos marcan el camino y en ese sendero que es la vida o la no vida rara vez hallamos vuelta a atrás, siempre hacia adelante. Una mala decisión nos acarrea una carga innecesaria en este largo camino que es la vida, y aún más largo cuando se trata de la inmortalidad.
Nuevamente no existía reproche en su tono o voz, Elois se explicaba de forma extraña quizás, pero sincera y directa, tanto como eran sus pasos que bien se podrían decir denotaban en muchos sentidos confabulación y conspiraciones, pero eran dignos de esperar de ella, nunca negó que fuera una conspiradora. Era un lobo con piel de lobo feroz.
- Así pues y en alusión a toda esta parafernalia, os pido mediteis ese ofrecimiento. Corren tiempos difíciles, aún más para la dama D'Umbrelle en lo que a París se refiere, y os pongo en consciencia que todos mis agentes en París, que no son pocos, lo son por elección propia y con esa libertad decidieron adoptar vasallaje, otorgándome lo más preciado que poseían.
Elois paró, daba tiempo para que Cecilia atara cabos, tal y como era habitual en ella.
- Todos ellos se ofrecieron a prestar Juramento de Sangre.
La mirada agitada de la ventrue se esgrimió en una gracil maniobra para zafarse de todo impedimento y amortiguar sus penetrantes puñales turquesa en los dulces y cálidos ojos de la lasombra. El depredador escrutaba a su presa y a través de su mirada que no sus oídos evaluaría a la doncella.
- Considero que es un precio muy alto para vos deleitarme con un Juramento de Sangre a cambio de nada, desde luego tendré muy en cuenta el ofrecimiento de cara a noches futuras, mas no quisiera abusar de vuestra confianza. No obstante si estais dispuesta a reafirmar la decisión lo acogeré de buen grado.
Se hizo el silencio.
Angelo - April 12, 2007 08:07 AM (GMT)
Cecília escucho las palabras de la maestra manipuladora atentamente, aprendiendo de ella. Le recordaba mucho a su Sire en Venecia, Labelle. Salvo que ella siempre pudo confiar plenamente en las palabras de su Sire y de Elois se fieba igual que de un Baali en un Horfanato.
Una cosa era mostrarse cooperadora, por los obvios benefícios que eso le otorgaría en un hipotético exito de los planes de la Duquesa, y otro jurar lealtades y hacer juramentos de Sangre.
-
Reitero pues mi ofrecimiento mi Señora. Contad conmigo para lo que haga falta. Aunque ahora podais considerar este ofrecimiento nímio, y a su portadora debil en la sangre, es posible que cambieis de opinión en un futuro en el que os puedo llegar a ser muy útil.
Los ojos de la Lasombra volvían a brillar con ese fulgor de inteligencia que la caracterizaba y muchos tomaban por inocencia.
-
No voy a comparar mi experiencia a la vuestra, pero tras hacer lo imposible para llegar ante vos, creo haber demostrado ya mi decisión antes de pronunciarla. Debereis de confiar en mi, pues deseo formar mi propia cuota de poder en Paris y eso pasa por no ser vasallo de nadie, algo que solo me ataría de manos. Tomad la tarea que me estais encomendando, con respecto al Segador de París, como una prueba de hechos y no de palabra.
Elois D'Umbrelle - April 12, 2007 04:05 PM (GMT)
Desde luego Cecilia era bastante del agrado de la dama y sus respuestas resultaron satisfactorias, de haberse mostrado más sumisa la habría decepcionado, sin embargo había mostrado una faceta que la resultaba muy interesante.
El dedo índice de la dama acariciaba sus dientes, regocijándose como si hubiera paladeado un suculento manjar, quizás Cecilia fuera eso después de todo. Tras un sensual jugueteo entre dedos y boca, el climax alcanzó su fin con una sonrisa, tal y como solían comenzar las palabras para Elois, la dama de las mil y un rostros.
- Tengo por norma no subestimar a nadie lady Cecilia, de eso no os quepa duda, mas vos me congratulais en todos los sentidos y os voy a considerar digna de mi confianza, pues como bien dijísteis bastante arriesgásteis ya viniendo hasta mi.
Luego se recreó en sus pensamientos conteniendo, temporizando la conversación, hacía tiempo que no disfrutaba de un hecho similar y gustaba de saborearlo, en París se habian perdido muchas buenas costumbres, en gran parte por culpa de las Cortes del Amor...
- No os impondré más pruebas, pues a día de hoy las habeis superado todas con creces y sobresaliente nota.
El rostro de la ventrue se tornó serio repentinamente.
- Necesito gozar de buenos espías en París que me tengan al tanto de todo lo que acontezca y me pueda interesar, que sepan diferenciar la información de los rumores, que tengan los ojos bien orientados, sus oídos abiertos... y además que sean sigilosos.
Elois calló y miró atentamente a los ojos de Cecilia.
- ¿Puedo contar con vos para esa labor?
Angelo - April 13, 2007 07:48 AM (GMT)
Si no hubiese estado muerta su carne, las mejillas de la Lasombra habrían tomado un tono carmesí ante las palabras de aceptación de la poderosa Ventrue. Aquello era más de lo que podía esperar de aquel oscuro encuentro y estaba más que satisfecha.
-
Estaré más que encantada de poder seros útil mi Señora. - Cecília bajó la mirada e hizo una ligera reverencia de tono femenino que mostraba su alta educación cortesana.
La mirada maliciosa y conspiradora que mostró era algo que muy pocos había sido dignos de ver. La verdadera naturaleza de gata de Cecília quedaba oculta tras su velo de pureza, un aura que ella intentaba mantener al vestir de blanco y no de negro como sus hermanos de Clan.
-
Solo necesitaré una forma de contactar menos peligrosa y que no me delate ante la mirada de Ángelo.
Elois D'Umbrelle - April 13, 2007 10:29 AM (GMT)
Cecilia demostraba que sabía lo que hacía, realmente podría resultar muy úitl y de algún modo Elois intuía que podría ocupar un lugar destacado en la contienda política que tendría lugar en París, la lucha de poder Ventrue-Toreador estaba en auge tras el movimiento de Salianna y recalar cuantos más apoyos en el resto de los Altos clanes era crucial. El clan Lasombra era su gran objetivo y esa noche acontecía un pequeño paso a corto plazo pero su valor se cotizaría al alta a un medio-largo plazo.
Serena, sabedora del control de la situación su voz sonó firme a la vez que compacta.
- Desde luego.
Unos lo llamarían superioridad, otros arrogancia, pero el enfoque Elois atribuía a esa situación no era sino, su propio estilo.
- En el mercado de San Jacques hay un pequeño puesto de baratijas exóticas, su propietario es un viejo mercader llamado Roger bastante parlachín y sagaz, cuando deseis hacerme llegar un mensaje acudid a él, debereis acudir nada más caer el sol, pedidle un elixir de jazmin y comprenderá.
La ventrue miró certera, pues debía añadir algo más y esperaba total atención.
- Esto es importante, debeis acudir los días impares del mes, de otro modo Roger intuirá una trampa. Digamos que sería la clave para saber si os han descubierto o no.
Sonrió efímera. Tranquila.
- ¿Teneis más preguntas?
Angelo - April 13, 2007 08:44 PM (GMT)
Cecília escucho con sumo interes las palabras de la Ventrue. El método era más que correcto y lo mostró con un gesto de asencimiento y aceptación.
-
La forma cubre todas mis espectativas Duquesa. - Pero quedaba un detalle importante, pues la comunicación podía requerir los dos sentidos. -
Necesitareis una forma de entregarme mensajes si así lo creeis necesario.
Elois D'Umbrelle - April 14, 2007 05:47 PM (GMT)
Bueno, la forma de comunicación inversa sería más improbable de lo que Cecilia pudiera sospechar dado a la desapetencia que Elois iba adquiriendo por la ciudad de París noche tras noche, sin embargo del mismo modo en que no subestimaba a nadie por débil que fuera en apariencia, tampoco cerraba puertas por imposibles que fueran las habitaciones a las que conducían.
- Cuando desee contactar con vos recibireis un presente, un envío de fragancia de rosas de marsella, así si al caer la noche vuestros siervos os anuncian de tal paquete acudid presta hacia el norte de París, dirección a esta posada, desde luego debereis hacerlo sola.
Elois se pausó un instante, brevemente, midiendo tiempo como hacía siempre.
- Acercaos al posadero y solicitad habitación para, y esto es importante, vos y vuestro séquito, si sospechais de que alguien os siguió u os hubieran descubierto, solicitad habitación para, la dama Cecilia.
La mirada se plasmó sobre Cecilia arrojando un matiz cálido, pues sopesaba que esta lo hubiera entendido, aunque tampoco dudaba demasiado de ello.
- Son conceptos tan simples que de haber espías enemigos cerca no se percatarían del detalle pues sólo direis que sois Cecilia si estais acompañada y sólo direis que vais acompañada cuando tengais certeza de venir sola.
La ventrue calló nuevamente mientras daba tiempo a asimilar las instrucciones, aunque aún quedaban por incluir un par de clausulas.
- Debeis acudir rauda, pues si os demorais en llegar, sabed que nada encontrareis en la posada. Así como si recibiis en lugar de "Agua de Rosas de Marsella" una fragancia distinta, sabed que han descubierto a mi agente y debereis actuar en consecuencia.
Angelo - May 1, 2007 06:51 PM (GMT)
Cecília asintió impresionada por las maquinaciones de la Duquesa. Realmente podría aprender mucho de ella.
-
Me parece correcto Señora. Contad conmigo para lo que deseeis... . - Dijo haciendo una reverencia perfecta.
Muchas cosas pasaban por la mente de la joven Lasombra, pero no era el momento de dudar o mostrar sentimientos demasiado marcados.
Así pues se dispuso a marchar en la oscuridad dejando a la Duquesa en su escondite manejando los cables de sus planes maquiabélicos.
Elois D'Umbrelle - May 1, 2007 08:32 PM (GMT)
Tal como Cecilia se dispuso a partir Elois no hizo sino concederla el derecho así como su bendición para la partida.
Una vez se alejaba dejándola con sus pensamientos, Valada atendió a increpar a su señora.
- ¿Mi señora?
Guardó silencio por si hubiera reparo, mas no lo encontró en Elois, tenía por lo tanto permiso para hablar.
- ¿Confia su gracia en esa lasombra?
La ventrue, señora y sire de Valada, aún meditando sobre su asiento sobre todos los sucesos de la noche abandonó su abstracción mostrando sus acusadores ojos a la doncella mora de cabellos fogosos.
- Tanto como en ti.
Encontes una risa cómplice y amplia abordó en su rostro. Acto seguido y con un gesto diligente se levantó presta para partir de inmediato, deteniendo sólo sus pasos cuando se encontraba a la altura de su chiquilla.
- Mi querida Valada, mi dulce princesa...
Diciendo eso, los frágiles dedos de Elois acariciaron la tez del rostro de Valada, sensuales, provocadores... y la ventrue dejó ver sus afilados y pronunciados colmillos, mostrando el depredador que llevaba dentro de si pero que rara vez afloraba. Ciertamente Valada tenía miedo, por vez primera presenciaba un acto tan macabro en su mentora.
- ¿Tienes miedo?
Inquirió todavía más sonriente Elois. Valada sólo asintió con la cabeza, no merecía la pena mentirla.
- Cuando no hay lugar para el respeto, siempre queda el miedo, en París no existe respeto, existirá el miedo y no porque Elois acometa sobre la ciudad, sino porque Elois no estará para paliar y guiarlos. ¿Lo entiendes?
Primero asintió, pero no terminaba de comprender aquellas enigmáticas palabras negándo después su cabeza, mostrando duda.
- Aún te queda mucho por aprender y por eso te he reclamado a mi presencia. Se avecinan tiempos difíciles en toda Francia, en todo París y no habrá el temple de Elois D'Umbrelle para mediar. ¿Comprendes eso cachorro?
Valada elevó temerosa su mirada para contactar, escasos segundos, con los ojos penetrantes de su sire. Cabizbaja asintió nuevamente y fue en aquel momento cuando Elois dejó de incomodarla prosiguiendo su camino hacia el exterior.
- Tienes mucho que aprender y lo aprenderás. Nunca debes confiar en nadie que no seas tu mismo, nunca debes preguntar el que harás o se hará, debes suponer y actuar en consecuencia, sólo así gozaras de ventaja sobre tus adversarios.
Elois abrió la puerta, cosa que ella misma nunca hacía, mostrando así su autosuficiencia al cachorro. Ella siempre podría hacerlo, pero eran otros los destinados a ese fin, a servirla, se giró a Valada y la invitó a acompañarla con un gesto conciliador de su mano.
- Partiré de la base que Cecilia de lasombra me traicionará y sólo así no nos veremos sorprendidas, la información que nos proporcione, la ayuda que nos preste siempre será condicionada a la duda del complot.
Sonrió, escondiendo su más oscura faceta, retirando los colmillos.
- Sígueme, debemos partir ya, antes de que desvele nuestra posicón a mis enemigos.
Elosi cruzó la puerta y tras ella lo haría una avergonzada chiquilla.