Title: Tratos en el Paraiso Verde
Description: Bracciano, Invierno de 1090 (Flashback)
Joseph_el_Egipcio - February 3, 2007 11:32 AM (GMT)
La bucólica estampa de Bracciano en invierno era aun mas encantadora, la escarcha inundaba las extensas zonas de campiña, goteando fría de hoja en hoja y creando riachuelos que fluían casi helados por los alrededores de las murallas de la ciudad. La noche anterior había llegado a la ciudad una caravana de comerciantes llegada desde Marsella, uno de los puertos comerciales más importantes del Mediterráneo en aquella época.
Aquella noche la plaza mayor de la pequeña localidad bullía, los campesinos acudían para comprar pescado conservado en sal, cerveza traída desde las mismísimas tierras de Baviera y demás alimentos que agradecían antes de que el gélido invierno llegase en su plenitud.
Un carro negro subía los adoquines de la ciudad hasta llegar al castillo del Conde de Cortelazzo, desde allí podía observarse un paisaje incomparable, un gran lago y las verdes extensiones que hacían de aquel emplazamiento un vergel.
Dentro del carro Joseph (Pathhotep) y Rudolph (Reshep) hablaban con tranquilidad
- Maestro, es la primera vez que estoy lejos de Estrasburgo, ¿no debería bajar el conde con el resto del pueblo?
- Reshep, los yugos de los señores aprietan a todos los pueblos por igual. Set rompió los lazos que estrangulaban a los nuestros en nuestra tierra... aquí siguen dominando los Patricios de antaño, y marcando una severa diferencia entre clases - dijo Joseph mientras miraba el cristalino lago - en 10 años viajaremos a la tierras del Tifón, allí podrás ver su obra, las dunas del desierto no se pueden comparar con esta aglomeración de arboles...
Ambos bajaron del carruaje, fueron ayudados por los criados del conde que transportaron zurrones y bolsas hechas de cuero de cabra que contenían productos que interesarían a quien moraba en el castillo.
Los dos setitas esperaron en un bello salón intercambiando opiniones sobre la decoración. Rudolph era alto, de pelo rapado y una larga barba canosa que llegaba a su abdomen. Joseph parecía un franco más, sus ojos eran profundamente azules y su piel pálida (Máscara de las Mil Caras). Se acompañaba de un cayado de madera decorado con extraños símbolos.
Nayara - February 3, 2007 11:57 AM (GMT)
Caía la noche, ya las antorchas reinaban encendidas las almenas y en el interior las hermosas lámparas robaban los dominios de la oscuridad. La dama ventrue se hallaba en la biblioteca, estudiando alguno de los futuros tratados del Conde, cuando uno de sus vasallos le interrumpió para comunicarle de la llegada del mercader.
La ventrue se encargaba como consejera de varios de los temas de su sire, y el comercio era uno de ellos. Lady Nayara era la más adecuada para tratar al público, puesto que era siempre la más cercana a los mortales y su trato afable les dotaba de la confianza que en otros no encontraban.
Llegó hasta uno de los salones y encontró a dos hombres de diversa apariencia; la cainita vestía acorde al estatus de nobleza un hermoso vestido de seda color escarlata, de amplia caida y mangas anchas. El escote en barco dejaba entrever un precioso colgante de aguamarina que acentuaba aún más el brillo de sus celestes ojos.
Sus pasos armónicos cual danza le acercaron hasta la presencia de ambos, mientras en sus labios la sonrisa dulce le representaba como gesto de bienvenida.
- Bienvenidos seáis al castillo de Cortelazzo, soy Lady Nayara, consejera del Conde, y la encargada de ver cuan bellas son vuestras mercancías, para tal vez...llegar a un acuerdo...-
Su mirada estudió sutil a ambos caballeros, los mercaderes siempre le extrañaban, provenientes de lejanos confines que aún ella desconocía pero que soñaba algún día lograr descubrir.
Joseph_el_Egipcio - February 3, 2007 03:31 PM (GMT)
Joseph, como buen vástago seguidor riguroso de la antigua etiqueta, inclinó su cabeza, acto seguido Rudolph, que parecía menos curtido en estas lides hizo lo mismo. Fue el mayor de los setitas quien decidió tomar la voz cantante de los mercaderes, se acercó a una distancia prudencial y entrelazó sus dedos enguantados en un suave terciopelo.
- Estos llegados de las tierras antaño dirigidas por Carlomagno agradecen tan calurosa bienvenida, Lady Nayara - el setita manejaba una gran cantidad de lenguas, entre ellas la que se hablaba en la mayor parte de la península itálica, la cual hablaba fluidamente - su Excelencia podrá admirar que hemos traído aquellos bienes preciados, productos que sólo un alto noble de una ciudad tan bella sabría valorar.
Sobre una mesa, Rudolph dispuso un bello paño hecho de seda, sobre el varias joyas engarzadas con rubíes y amatistas fueron colocadas.
- Este humilde mercader puede ofreceros las mas bellas joyas procedentes de las tierras de la media luna o los retales en seda, procedentes de la sin igual Samarkanda
Cogió entre sus manos un bello collar engarzado con piedras preciosas y oro blanco
- Una dama con una belleza sin par, como vos, solo podría portar las más bellas joyas. Y esta, sin duda, procedente del bello Egipto... es la mejor
Nayara - February 4, 2007 04:37 AM (GMT)
La ventrue tomó entre sus níveas manos el collar que le enseñaban, sin duda era precioso; nunca había visto joya tan elaborada. Por unos instantes aquel suntuoso brillo logró perderla, no obstante pronto diose cuenta, devolviendo aquel dejado de hermosura de nuevo al astuto mercader.
- Os agradezco el halago caballero y no menosprecio vuestra joya, al contrario la admiro, pero tal vez este destinada a otra dama que a lucirse desee sobre todas las cosas. Si os parece mostradme vuestras telas y haremos negocio.-
Mientras el acompañante del interlocutor desenfundaba las hermosas sedas, Nayara aprovechó para saber un poco más de aquellos personajes viajeros, de su procedencia y sus nombres; todo le interesaba, era muy probable que su historia lograra cautivarle aun más que sus materiales.
- ¿Decidme caballero cual es vuestra procedencia?,me gustaría saber vuestros nombres, asi como yo os desvelé el mío; al parecer tenéis mucho que ofrecer, estaremos largo tiempo debatiendo sobre vuestras mercancías...-
Nayara contempló los símbolos del cayado, no los reconocía pero le resultaban enigmáticos e interesantes, lo suficiente para no ocultar su interés, mientras aguardaba las respuestas solicitadas.
Joseph_el_Egipcio - February 4, 2007 06:00 PM (GMT)
- Una lástima Lady Nayara, esta joya parece destinada a vos. Un regalo de boda o de compromiso quizá - el egipcio dejó el collar en un punto intermedio entre la Ventrue y él, un lugar donde la belleza de la joya pudiese tentar a Nayara
Apoyado en su cayado cogió entre sus manos unas suaves telas, eran parecidas a la seda... pero no tan comunes. Era una tela velluda en la cual los hilos se distribuían muy uniformemente, con un pelo corto y denso, dando una curiosa sensación. Era el mismo material del que estaban hechos los guantes del comerciante*
En una mano portaba una suave seda roja y en otra, este extraño material
- Mi nombre es Joseph, y mi compañero es Rudolph - dijo inclinando la cabeza - milady, le traigo aquí seda y una extraña tela que se teje más allá de las mágicas tierras de los Persas, le llaman terciopelo. Puedo asegurarle que son pocos quienes pueden contar con productos tan distinguidos como estos.
* NOTA: El material es el terciopelo, no hay datos de su presencia en Europa hasta el siglo XIV en el que se empezó a comerciar desde Oriente. Sin embargo, las caravanas de Joseph han estado en puntos de la ruta de la seda y pueden haber adquirido algunos retales como algo excepcional.
Nayara - February 5, 2007 02:10 AM (GMT)
Las telas que portaban eran de una calidad excelente, la ventrue rozó con las llamas de sus dedos ambos tejidos, percibiendo su suave tacto; delicado y frío era el de la seda, mientras que aquel innovador, se hacía sentir rugoso y mas caliente.
- Ambas me agradan y de seguro agradarán también a mi señor, dadlas por compradas y decidme qué mas podéis ofrecer, tal vez algún objeto que encierre algún valor especial... a fe que podréis sorprenderme Joseph.-
En la mente de la dama fluían danzarinas las palabras del inteligente mercader, cualquier mujer casadera hubiera soñado con aquella joya reposando sobre su cuello y tal vez con un príncipe que lo acompañara; cualquiera menos ella. Aquella unión no era posible para aquella, abandonada ante los ojos del "señor", hija de la oscuridad y la noche, perpetua e incorrupta hasta el fin de sus días...
- No habrá nunca lugar a pedidas, ni noches de matrimonio, pues mi condena es eterna y ajena a toda belleza...-
Su mirada quedó pétrea un instante de nuevo ante la tentadora, volviéndose hielo, quemando su cercanía.
Joseph_el_Egipcio - February 5, 2007 04:01 PM (GMT)
Joseph guardó el collar y cogió un bolso hecho de piel de cordero
- Hablais de condena eterna – continuó tras las lapidarias palabras de la Ventrue – sin embargo, vivís en un vergel. Un lugar que invita a la vida, invita a caminar libremente por frondosos prados. ¿Tan grande es vuestra tristeza milady?
Del zurrón que cuidadosamente abrió el setita salió una curiosa figura, era un busto patricio esculpido en mármol, conservado en las mejores condiciones y… probablemente, procedente del expolio al que los bárbaros sometieron a Roma.
- Este es un bello busto del general Escipión, conquistador de Cartago para Roma – no pudo evitar una sonrisa, la caída de Cartago había sido achacada a un humano… cuando en realidad fue el ímpetu Ventrue quien acabó con el sueño Brujah – data de antes del nacimiento de Jesucristo.