Title: Reencuentro (Priv: Eddard-Elois-Guillerm-Isolda)
Description: 6 - 4 - 1226
Eddard Danzasombría - February 2, 2007 06:34 AM (GMT)
Viene de aquí...Los árboles en aquella zona oculta del bosque eran de grueso tronco y estaban bien separados. Y asemejaban guardias nocturnos que miraban de soslayo a la pareja. La noche era fría y el cielo estaba despejado, dejando ver un espectacular firmamento lleno de estrellas.
Eddard avanzaba a poca velocidad para no dejar atras a su protegida. Y lo hacía sin seguir ningún camino aparente. Más aún, daba la sensación de hacerlo simplemente en linea recta, o en la linea recta que mejor podía trazar en un bosuqe como aquel.
No tardaron pues en divisar un pequeño rio de aguas cantarinas y una vieja cabaña que bien podía tener solo un par de habitaciones. Estaba situada en un claro y en el exterior se podía ver una gran mesa y un caldero negro a fuego.
-
Bienvenida a mi morada Duquesa. Mientras se encuentre usted aquí nada podrá saber de su presencia si yo no lo deseo. Ya he avisado de su presencia a Guillerm. - Eddard se aproximó al caldero y con un gesto acostumbrado la leña se inflamó. -
NO se trata de un Castillo claro, pero me da lo que necesito.
Eddard saco una silla de buen aspecto y se la tendió a la Massasa cerca del fuego para que pudiese calentarse en la fria noche.
Elois D'Umbrelle - February 2, 2007 10:30 AM (GMT)
Guardando silencio, no por la rabieta que era ya un hecho perteneciente al pasado sino por precaución, siguió al druida hacia la que parecía su morada. Tal y como esperaba era de un ambiente... rústico, sería la palabra que mejor definía ese humilde hogar que daba alojamiento al despertado.
Casi por arte de magia el fuego se encendió para sorpresa de la ventrue que se sobresaltó levemente. Cuando eddard tendió una silla próxima al calor de la hoguera había llegado el momento de romper el silencio.
- Ruego disculpeis mis modales, pero mi cuerpo no precisa de calentarse, el frío y el calor no son ya para mi más que hechos triviales con los que se ha de convivir para salvaguardar las apariencias. Por ello, si no os importa y así lo concedeis, preferiría mantenerme lejos de la fogata, pues su luz resulta molesta para mi visión.
Diciendo eso, se alejó en busca de la penumbra, intentando encontrar en la cabaña algún resquicio de oscuridad, así como permanecer a una distancia prudencial de las llamas. El mantenerse en pie no era un impedimento para ella.
El druida había hecho llamar a Guillerm o eso decía. Mas ella no veía como y simplemente intuía que los despertados también tuvieran poderes similares a los dones oscuros para invocar a los seres. No sabía cuanto tardaría en llegar, por lo que permanecer en silencio sin obtener ningún beneficio de una distendida velada, era cuanto menos ridículo.
- Este viaje ha sido muy interesante, así como instructivo. ¿Es sólo virtud de los despertados vagar por el inframundo?
Eddard Danzasombría - February 3, 2007 02:17 PM (GMT)
Eddard sabía muy bien como funcionaba en cuerpo inerte de un Massasa. No hacía ni tres meses que había urgado en las entrañas de uno en la Capilla de París. Y lo que si había descubierto era que había calor dentro de ellos, un calor frio generado por la energía mística de un pequeño nodo. Un manantial que lograba, de forma increible, trasformar la sangre de los que se alimentaban en tass.
El Druida si se sentó, cosa que los huesos le agradecieron.
- El Inframundo és un lugar peligroso, como tantos otros mundos lejanos más haya del Tapíz. Tan lejanos que están al alcance de un gesto de la mano y tan cercanos que se pude tardar meses en acceder a ellos. Pero este es especial por su conexión con Teluria, lo mundano para que entienda el concepto. - Roble Gris estrajo su larga pipa blanca y la encendió con una pequeña ramita al rojo estraída de la hoguera. - No todas las almas de los difuntas acaban vagando por ella.
Una nubecilla blanca ascendió desde el Druida, mientras un olor suave pero marcado llenaba en ambiente.
- Cada criatura vive en su mundo y alterar eso siempre es un problema. Incluso los hermanos de Guillerm lo saben y hacen bien no aproximandose demasiado al Estigia.
Elois D'Umbrelle - February 3, 2007 02:34 PM (GMT)
Sonrisa cálida en boca observó desde su rincón como Eddard se acomodaba en el que era su hogar. Paraecía que Guillerm tardaría y por fin podría sacar algo de información de aquel viaje, siempre y cuando el despertado no fuera reacio a compartir algo de sabiduría, quizás pudieran entrar en una espiral de conocimiento donde fluyeran los pensamientos, ideas y conceptos. En ambos lados desde luego...
- ¿Debo suponer que los lupinos así como los despertados pueden cruzar eso que se conoce como Tapiz y penetrar en los mundos subterráneos?
Más que una pregunta parecía una afirmación, pues la respuesta era obvia, quizás resultarse algo retórica, pero necesitaba la confirmación del experto, Roble Gris.
Aquellas revelaciones ofrecían un abanico de posibilidades y cuestiones que derivarían a su vez en otras cuestiones a las que seguirían un sin fin más... Pero existió algo en paticular que reclamó la atención de la dama, algo sobre el vagar de las almas, aunque sospechaba que preguntar por ello sería demasiado indiscreto, quizás la mejor opción era proseguir con incisos superficiales no fuera a molestar a su gentil anfitrión.
Eddard Danzasombría - February 3, 2007 02:45 PM (GMT)
Elois era como una gata curiosa, que con los ojos te pregunta y con la zarpa te araña. Pero Eddard no veía ninguna contrariedad en que vagara por el mundo un Vampiro que supiese algo de como funcionaba Telúria en realidad.
- El Inframundo es un lugar dificil de alcanzar, pero no está vedado para nadie. He oido historias de Massasa que logran entrar a el sin problemas. Lo que siempre es un factor común es el poder de los que tienen esa capacidad. Un aprendiz sería inteligente no andandose por eso lugares, pues son muchos los que no han retornado.
Roble Gris se recosto en la rústica silla, que crujió bajo su peso a modo de queja.
- De que conociais vos a Trang Oul?.
Elois D'Umbrelle - February 3, 2007 02:59 PM (GMT)
¿Massasa?... Aquel término que suponía despectivo no terminaba de convencerla mucho y menos le agradab escucharlo, quizás porque desconocía el significado concreto de aquel invento de despertado. Dadas las circunstancias debería aplacar su lengua, no era lugar ni momento, mas la respuesta era sumamente interesante y, de repente aquel humo de pipa le desgarró desde lo más profundo de sus entrañas cuando se reprodujo en boca del mago un nombre que, maldito, la perseguía y así sospechaba que lo haría el resto de su existencia en París.
Torres más altas han caído, pero seguro no tendrían la entereza que portaba en su haber la duquesa ventrue aferrada a su linaje. Otros malos tragos había superado en tiempos pasados. Trang Oul sólo era el percance presente.
- ¿ Trang Oul?
Sonrió sin sonrisa, para si, entre tanto que mostraba un insípido rostro carente de cualquier apego o desdén por ese nombre.
- En realidad poco más se podría decir, simplemente lo conocía. Era un Cainita como yo, mas no comprendo el por qué de la cuestión. ¿O era él uno de los nuestros que penetraba el Tapiz?
Conocería Eddard a Trang Oul... lo habría visitado o conversado con él en el inframundo... las sospechas de una trampa volvían a planear sobre el druida, mas esta vez Elois mantendría la calma aunque no cesaría su estado de alerta.
Eddard Danzasombría - February 3, 2007 06:13 PM (GMT)
La respuesta de la Ventrue sorprendió a Eddard hasta tal punto que fue suya la curiosidad: Cainitas...
- Nuna conocí a Oul. Solo se que fue vuestra la información que utilizó Guillerm para llegar hasta él. Se que si hubo un combate y una victoria fue por razones que solo un Lupino comprendería.
Eddard volvió a aspirar de la larga pipa.
- Una cosa tengo bien clara. - La mirada de Eddard le daba menos importancia a sus palabras de la que tenían. - El "Cainita" debía de ser un enemigo vuestro, pues vos sabiais lo que Guillerm haría con la información sobre su paradero. - Roble Gris terminó con una sonrisa de complicidad. Podia ser un "humano", podía tener una casa conchambrosa, podía odiar los libros por su inutilidad y su origen... pero de tonto no tenía ni un pelo de su canosa barba.
Elois D'Umbrelle - February 3, 2007 06:54 PM (GMT)
Por la sangre de...
Aquel despertado era bastante locuaz, pero erraba en su tesis, si bin Elois hubiera deseado la muerte de Trang y de hecho le complacía pues mostraba la incompetencia del gobierno de Geoffrey. Ni en la mejor de sus predicciones habría imaginado la ahora... "supuesta muerte de Trang"... Porque por momentos la paranoia crecía en su interior. Quizás fuera aquel lugar o la presencia del mismísimo mago. Aunque no lograría confundirla.
- Para ser franca con vos, no esperaba que Lord Oul pereciera.
Sonrió tiernamente.
- Del mismo modo, no es que fuera enemigo, pero tampoco estaba entre mis más estimados. Digamos que Trang Oul era un peón en un tablero de ajedrez arábigo.
La ventrue no sabía si aquel amgo había oído hablar del ajedrez, para ella que había estado en Iberia y en la capital del califato resultaba algo normal, pero quizás Eddard... En cualquier caso no iba a explicar todos los motivos a un mero despertado.
- Aunque os resumiré que si Trang Oul pereció es porque ese era su designio, tampoco penseis que era un santo. Sus estudios sobre la muerte lo conducían a hacer algunos actos que hasta los nuestros tacharían. Dedicaba su existencia a la profanación de las almas y esa temo que fue su condena, pues tuvo para sí la de un miembro de la estirpe de Guillerm. Profanó su cuerpo inerte, sometiendo a quien sabe que torturas su alma hasta lograr la información que su señor precisaba.
Bueno, para no querer ni necesitar dar explicaciones se había extendido más de la cuenta. Puede que la tensión del momento la provocase esa reacción, tal vez sólo precisara desahogarse...
Eddard Danzasombría - February 3, 2007 08:02 PM (GMT)
Conceptos... todo eran conceptos. El mundo estaba lleno de ellos. Y cada cual se los tomaba según la verdad absoluta de su existencia.
Durante siglos, sus hermanos los Druidas habían cometido sacrificios humanos a los Dioses, había ejecutado cruelmente a enemigos indefensos y luego usado su sangre para generar maldiciones que habían perdurado más tiempo que sus propias vidas. La edad de la Vieja Fé había quedado atras, podía ser Eddard uno de sus últimos verdaderos representantes, pero la era moderna no había cambiado sus creencias. El Druida seguía pensando que un buen sacrificio humano nunca venía mal para hacer más poderoso el entretejer de la realidad.
Pensar que un "Cainita", le gustaba el nuevo nombre, era "malo" por levantar los muertos y hacerlos sufrir hasta la extenuación de sus almas marchitas, era solo una cuestión de concepto. Pues Roble Gris tambien lo había hecho y bajo su opinión era una herramienta muy utíl.
- Eso aclara las motivaciones del Lider Garou. - La mirada del Druida se perdió un momento en una extraña idea que desechó rapidamente. - Yo no os juzgo y espero que no lo hagais vos conmigo. Mis creencias me dictan que todo tiene un principio y un final, que tras el duro invierno siempre viene la vivo primavera. Muchas cosas ya tienen su destino marcado a fuego, yo incluido. En algún momento se me pondrá a prueba y deberé de tomar decisiones que estoy manteniendo al margen.
Elois D'Umbrelle - February 3, 2007 09:31 PM (GMT)
No era de extrañar que alguien acostumbrado a perturbar la paz de los espíritus así como tratar con ellos, no se escandalizase ante los impuros actos de los capadocios. Pero como solicitó el druida, no sería juzgado. Para Elois la muerte definitiva de Trang Oul sólo fue su destino, tal cual atendía a exponer en su raciocinio el despertado.
- Todos debemos tomar decisiones, incluso el mantenerse al margen ya es una decisión per se. Tal como solicitais el no ser juzgado así esperaré de vos, pues en aquel momento hice lo que debía. Tomar una decisión y no os negaré que de repetirse la situación habría repetido la misma elección. El único pesar en todo ello, es el riesgo que pudiera haber corrido Guillerm.
Elois caminó hacia éste y finalmente tomó la silla con su mano, pero alejándola de las llamas y guardándoles el debido respeto, así la trasladó hacia un lugar lejano de la fogata, pero también próximo al druida para finalmente tomar asiento. Parecía que Guillerm tardaría...
- Ahora temo que mis decisiones puedan dañar a Guillerm, pues los de mi Estirpe andarán tramando argucias y creedme que bien los conozco. Por tanto os pido a vos, que sois amigo de Guillerm, que me prometais velar por él cuando yo no esté aquí.
Pronto partiría para posiblemente no volver más, esa era una de las causas por las que accedió a ver una última vez al que una vez amó a pesar del riesgo que había corrido confiando en un desconocido magus. París se había deshecho de Elois y la seguridad de Guillerm era uno de los cabos que quería atar antes de su adios. El druida la tranquilizaba un poco en ese sentido.
Eddard Danzasombría - February 3, 2007 10:54 PM (GMT)
Eddard noto al fin la pesadumbre en la voz de la Ventrue al hablar de Guillerm. La armadura noble de esta se habia desmoronado un momento, y aunque se volviese a montar rápidamente, era algo que ya no tenía marcha atras.
Una de las cosas que había preocupado al Druida era la sutileza de manipulación de la que su amigo podía haber sido víctima. Pero las dudas se disipaban, un poco cuanto menos.
- El mundo se mueve por ciclos mi Señora. - Eddard apolló un codo en su rodilla y mordisqueo la pipa. Su voz cambiaba el tono serio por otro más ligero. - Siempre hay un vencedor y un vencido, un traidor y un traicionado, un debil y un fuerte. En ocasiones no podemos elegir el lugar que nos gustaría y algunas veces si.
- El mundo es una enorme balanza que se desequilibra y equilibra continuamente. Siempre hay alguien que lucha por algo y alguien que resulta afectado. Pero mi "neutralidad" es infactible. Mis decisiones ya fueron tomadas antes de que vos dieseis ningún tipo de información a Guillerm. La promesa de protección ya estaba dada incluso antes de la muerte del "Cainita".
Eddard miró las estrellas con lejanos pensamientos.
- El derramamiento de sangre riega el campo de lo que ha de crecer luego. La guerra siempre es injusta y estúpida, pero no inutil.
Elois D'Umbrelle - February 4, 2007 12:49 AM (GMT)
Elois resopló. Claramente divergía de los pensamientos del druida.
- Toda guerra es un fracaso. Tal vez no todas sean inútiles pues seguro las impulsan nobles causas, pero siempre existe una vía hacia el entendimiento. El único problema es que todos los bandos implicados deben poner de su parte. Por eso, esta guerra en particular y todas en general, son un fracaso. Por eso París está condenada, porque ningún Cainita mora en ella capaz de imponer su voz sobre el resto para fraguar un tiempo de paz y, aunque así lo hubiera... Nuestro señor lo impediría por el simple hecho de no mostrar su incompetencia al resto...
Elois sonrió.
- Quizás esa sea la causa de todos nuestros problemas. El señor de los cainitas de París no es digno de gobernarlos. Pero me temo, eso es algo que sólo el tiempo nos dirá...
Abstraída en sus pensamientos prosiguió la frase sin darse cuenta, tal como un pensamiento con la voz alzada.
- ... Y me dará la razón.
Elois torció su mirada para no impactar sobre el druida justo después de haber proseguido aquella frase. Poco duraría esa abstracción y acto seguido dibujaría una singular mueca alegre sobre su faz, pues recuerdos alegres había sonsacado de su subconsciente.
- Hubo un tiempo en París que teníamos un señor formidable, un ejemplo a seguir. De la nada fundó Lutecia y tras la caída de Roma engendró la grandeza que ahora nos contempla... Pero el estigma de los cainitas es su codicia y afán de destruir los unos a los otros los grandes logros...
Elois se detubo, estaba divagando de nuevo.
- Disculpad. No quisiera aburriros con viejas historias. Como bien habeis dicho, es todo cuestión de los ciclos y temo que este sea el final del ciclo del París tal y como lo conocemos.
Eddard Danzasombría - February 4, 2007 10:45 AM (GMT)
Que forma más particular tenían los Massasa de ver el mundo. Incluso los Garou asumian ser los protectores de algo más grande que ellos. Pero los "Cainitas" veían como el mundo giraba a su alrededor como si fuesen la estrella de su sistema solar.
Que le hacía pensar a Elois que Lutecia no existía antes de que uno de los suyos, uno bien poderoso al parecer, llegara y decidiese edificarla?. Por lo que el sabía, las cosas funcionaban siempre al contrario. Eran los durmientes los que se establecían y ellos los que se infiltraban para tener alimento. Ningún humano en su sano juicio se metería a vivir en un lugar donde hay monstruos y las gentes desaparecen día si, y día no.
Pero no iba a contradecir a la enamorada de Guillerm.
- Nunca conocí a un gran lider de los vuestros mi Señora. En realidad Grande no es el adjetivo que pense que se le atribuiría. Pero comprendo que dentro de su sociedad nocturna todo debe de estar organizado.
- Pero lo que si sé, es que el final de un ciclo siempre es el origen de otro nuevo que resurge con fuerza. Somos participes de lo que está por venir, tras el invierno renacen los brotes que parecían muertos por el frío.
Eddard meditó un segundo y luego continuó.
- Hubo un tiempo en que los bosques se extendían más aún. En que los durmientes sabían de lo mágico y el concepto sobrenatural no existía. Pues esa palabra indica que no forma parte del mundo y eso no es cierto. - La pipa se puso incandescente mientras el Druida aspiraba y luego soltaba una pequeña nubecilla. - Criaturas increibles y Dioses de poderes insondables vagaban por ellos, y los míos y algunos otras formas de despertados, habitaban como señores y protectores. El mundo de los espíritus naturales y de los denominados durmientes era uno, y ellos podían llegar a hablar con sus antepasados sin mucha dificultad, en el lugar adecuado.
Pero luego la pesadumbre se noto en sus ojos.
- Y entonces llegaron las Legiones del Cesar. Entrenadas para destruir lo que deseaban poseer. Y con ella, llego un mal que se infiltró en todo lo que tocaba la palabra del Ítalo. Se trataba de la maldita religión monoteista que fue el término de lo que conociamos como mundo. Pues se generó un muro, la Celosía que separa lo que ahora conocemos como la Umbra y Telúria. Pues las gentes aterrorizadas por el mal traido por esas creencia se fue olvidando de lo que era verdad y comenzó a aceptar esas patrañas.
- Los Dragones desaparecieron, y con ellos todo se hizo más tenue y dificil para nosotros. Esa es la grandeza de lo que llamas un conquistador... .
Elois D'Umbrelle - February 5, 2007 05:56 PM (GMT)
La ventrue escuchó pacientemente y con un gesto moderado entre su regazo. Para nada compartía cierta perspectiva del mago, pero pudo captar cierto recelo en éste pues según sus palabras ellos estaban antes que Cesar y su Estirpe ( la estirpe de Elois, cainitas), llegaran y rompieran sus vínculos con el Tapiz o al menos eso acertó a distinguir de su relato. No era de extrañar la reticencia, pues si como indicó los Despertados gobernaban el lugar, cuando los cainitas llegaron acabaron con su hegemonía, con sus ¿dragones?... ya nada la extrañaba después de esa noche... En definitiva el principio del cliclo de Alexander, señor de Lutecia, habría supuesto el fin del ciclo de los despertados.
Ella sonrió dulcemente, entusiasmada cual inocente niña a los pies de sua abuelo albergaba deseos de mundos de fantasía, mientras este valíendose de su experta imaginación disfrutaba entreteniéndola. Tal vez porque nunca le había pasado semejante situación, propia de villanos, podía representar de manera soberbia e indiscutible su papel como primeriza.
- Pero las estaciones tienen su ciclo delimitado, un fin para cada ciclo. La primavera sucede al invierno y con ella llega la vida. Sospecho que de este invierno vendrá uno mucho más crudo y gélido, desterrando a la frondosa alegría que nos presta la primavera.
Como bien decía, sospechaba que los tiempos no irían a mejor, sino a todo lo contrario, su voz expresaba con tranquilidad aquello que más temía.
- Entonces que haría de hacer según la sabiduría extensa que como despertado de os ha conferido. Pues para mi sería un consejo a tener muy en estima.
Hacía tiempo que tenía decidido que abandonaría París, aunque no por ello rechazaría la visión profética y un tanto "despertada" que Eddard pudiera darla.
Guillerm du Trem - February 5, 2007 11:38 PM (GMT)
A pesar de la velocidad de Guillerm, acuciado por la fuerza de su rabia y de su corazón, tardó largos minutos, casi eternos, en llegar al lugar.
Casi instintivamente entró en la cabaña...
El encuentro fue tal, que apenás pudo articular palabra. Elois, su estimada Elois, estaba en ese lugar intacta. Parecía casi un sueño, un ironía del destino que confabulaba contra ellos y sus naturalezas...
Solo podía mirarla, observarla entre las sombras como hipnotizado...
Pero unos instantes de cegadora iluminación llegaron a su mente. Entonces dirigió la mirada a su viejo amigo y solo pudo decir una cosa:
-Gracias, Eddard...
Y allí el tiempo quedó paralizado como una instantanea en la eternidad.
Eddard Danzasombría - February 6, 2007 07:20 AM (GMT)
La conversación había tomado un aire algo extraño y cuando Eddard estaba apunto de continuar, Guillerm llego a la casa del Druida. Llego con la velocidad que le proporcionaban las emociones que el mago podía sentir incluso sin proponerselo.
Pero había hecho aquello por una razón y por ese objetivo se alzó de su silla y miró primero a Elois.
- Un placer esta conversación con vos Duquesa. Espero no tardar en proseguirla. Ahora si me disculpa, les dejaré solos para que pueden hablar con tranquilidad. - Eddard agarró el cayado y miró a Guillerm. - No hay nada que agradecer Guillerm. Estamos aquí por que ella quiso venir. Estaré cerca... .
Eddard sabía que su protagonismo desaparecía en tal reencuentro y tubo el sentido común de dejarles presto. Pero antes de desaparecer, miró de reojo a Cramus. Posado en un rama y deseoso de escuchar.
- Tu te vienes conmigo... .
El Cuervo puso cara de desilisión y volo hasta el hombro de su amo. Y la pareja desaparació entre los árboles, en dirección al riachuelo.
Isolda Lamartine - February 6, 2007 06:40 PM (GMT)
Había demorado aquella visita durante años; tal vez fuese antes de partir por última vez hacia Doisettep, que Isolda había acudido a la cabaña del druida. En aquella época, como ahora, era Danzasombría más viejo que ella, pero no había sido en busca de consejo la razón de esa visita. Ni esta.
En realidad no había motivación alguna; no al menos si lo que se juzga es la trascendencia mutua del tema. Su único motivo era distenderse. Llevaba días controlando el bullir de su ira, controlando la íntima necesidad de venganza que había comenzado a forjarse en su corazón. Era, claro estaba, perjudicial para todo el mundo que Isolda no pudiera contenerse.
Pero, creía, lo había logrado. Sin embargo el desgaste había dejado su mente débil y su blanca piel más pálida aún, y sus ideas confusas, sus visiones del futuro entremezcladas con escenas y paisajes que no le eran propios, la azotaban ahora con más fuerza aprovechando su decaída.
A su lado caminaba a paso tranquilo Chokhmah, que olfateaba perezosamente aquí y allá, miraba un poco, levantaba las orejas, y apuraba de nuevo el paso para no perder a la Magister Mundi.
No habían bien acercádose ambos, cuando pudieron divisar la alta cabeza, que como montaña, dejaba ver Eddard a grandes distancias. En el corazón de la Despertada una brisa tibia y refrescante encontró abrigo.
Elois D'Umbrelle - February 6, 2007 10:44 PM (GMT)
Por fin los anhelos fueron colmados con la repentina apareción de Guillerm. Su conversación con el despertado quedaría relegada a un segundo, incluso tercer plano, simplemente con una mera aparición extasiada de un cambiaformas. Su amado...
El mago tenía un cierto don de la oportunidad, así como fueron sus palabras y serían sus actos futuros, más no de podía decir por los pasados, pues esos actos de sobra eran ya conocidos.
Eddard habló o despidiose, mas no había ojos turquesa ni oídos para él, no en aquel respiro que la noche concedía a dos almas condenadas a sufrir. Entonces, Elois no pudo pues escapar a las plebeyas garras de aquel asiento para lanzarse en brazos del Colmillo Plateado justo cuando Eddard los dejó a solas, todo ello sin mediar palabra y bien es sabido el gusto que la dama tenía por ella.
Sólo un abrazo, frío en cuerpo pero agitado en alma, tras eso un tímido beso en la mejilla, inesperado incluso para ella, Ventrue de linaje y prontamente enfrentada a su destino. Guillerm aún no lo sabía pero esa sería su última noche juntos y con ese temor los actos de la noble dama eran guiados...
Tras el pertinenete abrazo y degustación del cuerpo del cambiaformas, no había sino un interludio entre, olfato, tacto y en definitiva cada sentido disponible para que la doncella rememorase aquel momento por el resto de su existencia. Por último quedaba la visión y así ella apartó su rostro levemente, aunque no soltaría a su hombre, quería mirarlo a los ojos y compartir una silenciosa mirada hasta que él creyera oportuno, pues aún no estaba muy orientada de cuando debía, podía o quería hacerlo por si misma.
Eddard Danzasombría - February 8, 2007 10:06 PM (GMT)
Eddard caminaba pensativo alejandose del claro ante su Sanctum, cuando un picotazo de Cramus, que casi le cuesta al cuervo el otro ojo, le hizo ver a la Archimago. La cara del Druida no podía ser más sincera en su sorpresa.
- Lugh ilumine tu camino jinete de las tormentas. Por los dioses que no esperaba visita alguna. - Eddard siempre era muy efusivo en sus saludos, pero se forzó a evitar el contacto físico por respeto al cargo, que aunque hermético, era importante.
Quedaba un detalle... no la había detectado llegar. Curioso...
Tras encontrar a la "Cainita" enamorada de Guillerm, hacer un peligroso viaje por la Umbra y tener una conversación filosófica con la Duquesa, ahora hacía acto de presencia Isolda, Magister de la Capilla de Lutécia. Solo falta que Monseñor Montenegro apareciese con un gallina bajo el brazo.
- Sed bienvenida, aunque no podré ofreceros mi casa. Pues la tengo algo ocupada.
Isolda Lamartine - February 9, 2007 02:22 AM (GMT)
Y si aquello que decía Eddard era cierto, entonces estaban pasando más cosas de las que Isolda estaba dispuesta a aceptar: ¿quién visitaría esa cabaña? No por maltrecha, y menos aún por mágica, pues la archimaga reconocía de sobra su poder. Pero dudaba de las habilidades hospitalarias del gigante protector de bosques y bestias.
Chokhmah, que inconscientemente miraba los pensamientos de Isolda, la reprendió con un gruñido. Ella sonrió abiertamente. Sabía que muchas cosas estaban cambiando, y así era mejor.
-Y saben ellos que tampoco yo esperaba venir a visitaros.
Lo cual era, desde luego, cierto. Observó con una sonrisa la cabaña, para clavar sus ojos azules de nuevo en los del gran druida. Sentía resonancias entrópicas girando dentro de la cabaña. ¿Acaso ahora acogía Eddard Massasas en sus dominios? Como fuese; no era asunto suyo.
-No buscaba vuestra casa, aunque os agradezco el gesto que habéis tenido al comentarlo. De hecho, sobra decir que os buscaba a vos, mas mis intenciones no eran más que tener una conversación tranquila. ¿Será eso posible, aún en estos tiempos?
Sonreía. No era alegría sin duda lo que tenía en su interior, pero algo la incitaba a no alejar aquel gesto de su rostro; ella sabía qué era, y el Gran Dragón también.
Guillerm du Trem - February 16, 2007 11:23 PM (GMT)
El tiempo se detuvo para ambos, congelando y olvidando todo lo que les rodeaba. Fue un cruce casi místico, espiritual. Sus cuerpos se tocaban, pero sus almas estaban fundidas, mezcladas y perdidas en el éxtasis del encuentro. Todo un mundo desapareciendo ante la fuerza de sus corazones.
Es difícil saber cuanto tiempo pasó hasta que el garou consiguió articular palabra...
-Elois.... ¿Estás a salvo?
Era una pregunta sencilla, pero sintetizaba muchísimas más cosas, muchas otras frases que su corazón y su mente no conseguían poner orden. Un todo en la sencillez...
Elois D'Umbrelle - March 11, 2007 11:27 AM (GMT)
La dama no hizo nada por refrenar su sencilla sonrisa, no respondería con claridad pues en realidad no era conocedora por completo de la solución sobre el enigma planteado. Su índice plantó levemente un alto sobre los labios del cambiante mientras ella le susurraría dulcemente a sus oídos.
- Esta noche si.
Tras ello abrazó a Guillerm fuertemente, con un vigor colosal e inusual para un ser delicado y frágil como era su reprentación, probablemente el Colmillo reconocería que aquello simbolizaba una horrenda palabra que la erudita doncella no quería pronunciar...
Adios
En efecto, aquello era una despedida, no un hasta pronto, ni tan siquiera un hasta luego, sino un rotundo adios.
Eddard Danzasombría - March 15, 2007 09:27 AM (GMT)
Eddard sonrió afable. La presencia de Isolda podía o no ser cosa del destino en aquel momento, pero el lo aceptaba como tal. Su actitud era sincera y lo cierto era que una conversación con la poderosa archimago no le vendría mal para aclarar ciertas ideas.
- Mi tiempo es vuestro Princesa de la Luna de Fuego. Aunque como ya habreis notado mi casa no... pues ya la tengo colapsada de seres sobrenaturales. - Una sonrisa floreció en los labios mientras volvia a recargar la larga pipa de madera de cedro.
Hizo un gesto con la palma en dirección a un pequeño claro donde un par de tocones ayudaban a meditar a Roble Gris en ocasiones. El lugar estaba rodeado de grandes árboles, en especial un roble de dimensiones colosales, anciano como el propio bosque.
De una bolsa en el suelo estrajo un pequeño caldero negro y algo de agua de un pellejo de tamaño moderado. Ofreció asiento y no esperó a que Isolda lo tomara, pues el se sentó y comenzó a preparar un té.
Cramus se posó en la rama más alejada de Isolda que pudo, pero presto a escuchar y observar con su único ojo sano.
Isolda Lamartine - March 15, 2007 01:57 PM (GMT)
-Me anima vuestra disposición, Eddard de los Bosques.
Una tranquila sonrisa acompañó a Isolda hasta que se sentara en el lugar que le ofrecía el giggantesco hechicero. A diferencia de Cramus, Chokmah se acercó a Eddard, intentando oler el interior de la olla. Últimamente, en los últimos años, era más un perro que un noble y poderoso Gran Dragón para la archimaga. Aquello le gustaba y le preocupaba.
Sus consejos siempre eran escuchados, pero cada vez parecían ser menos necesarios. No adivinaba el sabio ser que su protegida, amiga y ama, curiosa conjunción de palabras, estaba ya perdida de su camino, y que su perdición habría de ser por amor.
Sin dar más esperas una idea que había estado forjándose en su mente dio a luz las palabras. Era inevitable el tema, ahora más que nunca, pues tan sólo eran dos los que quedaban en la ciudad más grande de Occidente.
-Se sienten aires de guerra, y aunque participar en ella no es de mis agrados, diversas circunstancias nos han entremezclado, a vos y a mí por diferentes medios. Hace poco escuché de boca de uno de los grandes Massasa, que ya sabían mi nombre y que vigilaban el barrio.
-¿Buscarás el equilibrio, druida de los bosques?
Chokhmah miró largo rato a Isolda, y luego a Cramus, a lo lejos. Hubiera querido ladrar un poco, correr. Al parecer su consejo sería de nuevo necesario.
Eddard Danzasombría - March 15, 2007 09:51 PM (GMT)
Eddard acarició la cabeza de Chokmah y rebuscando algo en su zurrón, le dió un trozo de pescado seco que guardaba envuelto en una hoja grande y resitente. Luego prosiguió su tarea de preparar el té mientras escuchaba las palabras de Isolda. Parando su labor cuando escucho las preocupantes afirmaciones sobre Le Ictus... dedicandole una mirada cargada de comprensión a la Archimago.
- En ocasiones una guerra es la mejor forma de lograr el equilibrio Jinete de las Tormentas. Aunque mis acciones en los últimos días si han ido ligadas a una idea de paz y solución.
- Seamos sinceros el uno con el otro, o de lo contrario podemos vernos enfrentados. Y eso no és lo que necesita Le Ictus, que parece florecer con algunos nuevos despertados. - Un pequeño pie metálico salio del zurrón, y sobre el puso Eddard el caldero ennegrecido. Luego acercó la palma de la mano al metal y este comenzó a calentarse poco a poco.
- Se que la guerra se inició con la muerte de un poderoso Massasa llamado Trang Oul, y que fue el Klaive de Guillerm du Trem el que lo hizo. Se que fue el propio lider de los Garou el que rompió ese pacto de paz que no ha durado dos estaciones. Me siento ligado a Guillerm por la lealtad de la amistad, auqnue no apruevo sus acciones.
La pipa volvió a los labios de Roble Gris.
- Pero seguro que hay una serie de cosas que desconozco.
Isolda Lamartine - March 16, 2007 01:56 AM (GMT)
Los remolinos del destino, las piedras caídas del cielo, parafernalia metafísica de la alquimia, de la Magia, del pensar exacto mágico místico extrañado de sí mismo.
Pero era ella una Archimaga de la Orden de Hermes, era una hechicera del Noveno y último Círculo del conocimiento; era la Jinete de las Tormentas, y esta era la más grande que habría dominado, más allá de aquella otra que le había dado el nombre, tormenta entre mundos pero abstracta.
La Realidad confluía en un punto, como los batini, y su multiplicidad aparente era engaño a los ojos de los no iniciados, de los no preparados para absorber la visión del Mundo en su totalidad; se ufanaba el hombre en dividir y dividir: nobles, pobres, eclesiásticos, paganos, mortales o inmortales. No era eso justo y no era, desde luego, necesario; era una trampa más allá de los horizontes de la infinitud.
-Supongo que sabéis menos aún de lo que imagináis, como yo, y a pesar de todo sabemos más que los directos implicados - como si no lo estuviéramos también nosotros.
A un gesto de su mano, Chokhmah llegó a Isolda con el pescado en la boca, y sentándose, empezó lamiéndolo para terminar devorándolo de un bocado, como si fuera una galleta.
-Seamos pues sinceros, pues lo menos que quiero es enfrentarme a Eddard Danzasombría.
Una ligera pausa hubo en Isolda. Ya sin rabia en su exterior, aunque en su interior densas nubes se aglomeraban, la furia, la desesperación, habían ya trazado su derrotero, su camino único. El sabio Gran Dragón, cada vez menos consejero y cada vez más perro, miraba, inocente, lo que acontecía. Nadie, ni Eddard, ni él, podían sentir las tribulaciones en el interior de Isolda, pues era una maestra en el disfraz y no sólo en el material sino también en el de su espíritu.
-Guillerm du Trem ha obrado como un crío; ha arrojado a la guerra a su pueblo y a la ciudad. Inevitablemente los hombres y mujeres Durmientes sentirán los estragos de esta guerra, que se basa en unos cuantos principios rotos y sensibilidades absurdas. A diferencia suya, yo no arriesgaré una alianza tan grande como la que ha forjado Le Ictus con los Garou por razones personales.
Asintió ante la pregunta que Eddard se estaba formulando.
-Ese vampyr que inició vuestra carrera pacífica y la guerrera entre los lobos y los muertos, me era muy caro, pero sabed que con Guillerm mi asunto es personal. Le Ictus y quienes acaten sus normas no intervendrán en esa guerra favoreciendo a ningún bando; únicamente si la vida de los Durmientes llega a ser puesta en peligro, verán, Massasas y Lobos, que no somos en vano simples mortales.
Y eso era todo.
Guillerm du Trem - March 21, 2007 09:32 PM (GMT)
El gesto de Elois fue definitivo. Comprendió lo que había de venir. Sin embargo no había sorpresa. Él mismo se lo había dicho hace ya meses atrás.
Con el gesto más tierno del que fue capaz, la apartó una casi invisible distancia, lo suficiente para que pudiera verle el rostro y que ella viera el suyo. Y solo hubo un gesto, una aseveración firme y unas breves palabras.
-Debes hacerlo... Marchate...
Después, de nuevo se fundieron en un profundo abrazo que detenía todo lo que se movía a su alrededor.
El tiempo fue efímero, se desdibujo como una sombra en la noche, hasta que tuvieron que reaccionar y afrontar la realidad. Había poco tiempo, mas debían aprovecharlo.
-¿Cómo vas a escapar?
La respuesta a esta pregunta era casi lo menos importante. Había mucho más detrás de esas palabras, estaba la intención del garou, la firme decisión de que ella saliera de París fuese como fuese.
Eddard Danzasombría - March 23, 2007 08:44 AM (GMT)
Eddard escuchó a Isolda, que comenzaba a usar el tono de su rango en París.
- Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que habeis expuesto. Toda acción tiene una reacción, y Guillerm se ha arriesgado mucho al seguir por este camino.
- Mi amistad con el no me ha impedido decirle lo que pienso. Más aún, eso que nos une me ha servido para poder reñirle sin miedo a represalias para Le Ictus como facción.
Roble Gris sirvió el té, que se había preparado en tiempo record y le ofreció un cuanco humenate a la Archimago.
- Pero nuestras opciones de neutralidad se agotan por momentos Señora. Los sucesos se acelerarán y nos veremos afectados lo queramos o no. Por eso es importante aclarar la senda que debemos de seguir... y que me gustaría que caminasemos juntos.
Eddard agarró su cuenco con las dos nudosas enormes manos y miró a los ojos a la Jinete de la Tormenta.
- Somos de ideales diferentes y de conceptos mágicos distintos. Y eso puede ser una ventaja bien usado. Yo tengo mucha influencia aquí en los bosques y se que vos soys poderosa en Paris. Nuestro deber es luchar por el equilibrio, aunque ello conlleve hacer actuaciones que nos podrían definir en un bando.
Isolda Lamartine - March 25, 2007 06:49 PM (GMT)
Eddard, por momentos, olvidaba que el Equilibrio, como Idea, era tal vez la más débil y ambigua de todas. A lo mejor no lo hubiera olvidado sin embargo, pues era, por su misma naturaleza ambigua, traidora, misteriosa y siseante.
-Nuestro deber es confuso, difuso, nos engaña. Hemos adoptado una responsabilidad, y cada uno, cuando llega el momento de su Despertar, está sometido a la necesidad de clarificar sus sendas. Es necesario que no olvide ninguno de los Magi que antes todos los hombres fueron Despertados, y que ese Despertar común es nuestro fin último.
Isolda recibió el té que el druida le ofrecía, y después de olerlo, tomó un trago. Verdaderamente era delicioso, reconfortante.
-Y sin embargo entiendo lo que decís. No es bueno para los Durmientes la guerra en sí, y no es bueno que ninguno de los dos bandos que en primera fila se encuentran salga victorioso. Es en ese sentido en el que os dije cuál es mi línea de acción: en el momento en que tan furioso animal agreda, mutile, lastime a los hombres y mujeres del pueblo, inocentes en lo que a esto se refiere, en ese momento Le Ictus tomará cartas en el asunto para protegerlos. Contra quien sea, Lobos o Muertos.
Tomó el tazón con ambas manos y lo puso sobre sus rodillas, mirando concentrada el subir seductor de las volutas de humo.
Elois D'Umbrelle - March 31, 2007 10:34 AM (GMT)
Elois suspiró, sabía que aquel sería el último remanso de paz en su no vida, el último anhelo de felicidad pues ante si se postraba una dura travesía que navegar en la noche, sin rumbo fijo al amparo de un puerto amigo, sin embargo, puertos afines no la faltaban que si amigos. En la vida de la Estirpe existía una considerable línea que franqueaba la división de ambos conceptos, afín y amigo.
Se apartó dulcemente de aquel a quien amaba, encontrándose entre éste y la paerd, tal como su existencia era vinculdad en esas noches y las noches venideras, mas contaba con su astucia para salir al paso, con sus convicciones para mostrarse fuerte, con los enemigos de Salianna y Geoffrey para hallar refugio, pero nada le quedaba para redimir la situación, enconrando así su mayor dilema: Decantar la balanza o forjar un atisbo efímero de paz... Sabía de buena mano que sería el ganado quien sufriría las consecuencias y por ende le quedaba la opción de encaminar las iras de Guillerm y los suyos hacia lugares adecuados, aunque por otro lado, ya se habían tomado desde los no muertos las medidas precisas... Toda la situación representaba un intrincado cúmulo de variables y una jugada mal perpetrada sería fatal...
La ventrue caminaba pensante sumida en un peligroso dilema, los amantes jugaban con fuego y ante la impaciente mirada del garou optó por vencer sus impulsos e intentar calmarlo, aunque dentro de sí, permanecía el debate.
- No temas por mi, todo está dispuesto, mas aún me quedan un par de asuntos por zanjar antes de partir.
Sonrió dulcemente, como sólo Guillerm podía contemplar, pues para él se había forjado ese gesto.
- Puedo huir, pero me darán caza, no obstante tengo refugio en otra corte y si atentaran contra mi existencia una vez me halle allí crearían un nuevo cisma político que no les interesa, al menos, no por ahora. Serían muchos frentes en los que combatir.
Podría sumirla la desesperación, pero ante las adversidades, Elois se crecía mostrando su faceta más fuerte y su caracter agresivo. Era una ganadora y lucharía hasta su último suspiro con toda la crueldad y armas que tuviera a su alcance.
Tomó asiento sobre una de las acogedoras pero poco confortables sillas que Eddard poseía en su refugio, acto seguido, observó con serenidad el panorama para concentrar su rostro frente al de Guillerm.
- Me preocupan más las medidas que puedan tomar contra ti y me consta que a estas alturas ya las habrán maquinado, sin embargo, también me constan sus ambiciones y las posibles brechas de la desunión, que alimentadas considerablemente debilitarían a los míos, por otro lado. No sé hasta que punto...
Su voz quedó enmudecida, triste y suspendida. Quizás Guillerm entendiera la dificultad sobre la cual caminaba Elois, aunque nuevamente arrancaroó su aterciopelada melodía.
- Toda guerra es un fracaso, y esta situación, me temo no sea distinta.
Elois negó con la cabeza, era para sí, pero lo exteriorizó.
- Nuestro príncipe es débil y esa flaqueza nos debilita a todos, esa torpeza tarde o temprano degenerará en un golpe de estado dentro de nuestras filas, mas aquel quien pudiera plasmar el orden y devolver todo a su cauce se halla lejos de aquí.
Los pensamientos, y la imagen de Alexander como salvador eclipsaron la escena para ella que quedó absorta sin prestar mucha atención, pues buscaba la forma de hacer volver al príncipe, mas aún quedaba Salianna...
Eddard Danzasombría - April 8, 2007 09:53 AM (GMT)
Y sabias eran las palabras de Isolda, y así las asumia el viejo Druida de Brocileande.
- Mi Maestro, en los bosques helados del norte me enseño algo que me parece de suma importancia. Algo que he usado desde entonces y que me ha dado grandes resultados. - Tomo otro trago del caliente elixir para continuar. - Aerder de los bosques me dijo que cuando las cosas ya habían sucedido raramente tenían solución. Que había que luchar por los vivos o lo existente y no lamentarse por los muertos y lo destruido. Mantenerse al margen y a la espectativa alimenta una imagen vengativa qye no me gustaría que nos manchara a ojos de otros.
- Creo pues seriemente, que debemos de inmiscuirnos sin que nuestra actiación puede ser vista por ningún bando. Pero para poder hacerlo, manteniendo un equilibrio propicio para durmientes y despertados, hay que decidir un fin para todo esto mi Dama.
Isolda Lamartine - April 9, 2007 01:33 AM (GMT)
Y sabias eran también las palabras del druida.
Imitando el gesto del gigantón, bebió un sorbo más de su tazón.
-Como habráis adivinado de mis palabras, no considero el mantenerse al margen y esperar ni mucho menos una actitud vengativa. Es la prudencia lo que me mueve a ello, y habréis de entender mis razones para ello, y deducirlas de mis palabras no es difícil.
-Sin embargo deseo escuchar qué es lo que vos habéis pensado al respecto. ¿Qué fin buscaríais vos? ¿Acaso que la guerra nunca empiece? ¿Acaso que nadie la gane?
Una mirada igualmente indiferente y lejana acompañó las palabras de Isolda. No eran empero aquellas las emociones en su pecho.
Guillerm du Trem - April 13, 2007 10:49 PM (GMT)
Nada de lo que dijo su bienamada sorprendió al garou. Todo era previsible y la huida de Elois la mejor opción. Pero debía responderle...
-No sufras por lo que puedan tratar de hacerme. Tengo una ventaja y es que los tuyos piensan que somos como animales descerebrados y así nunca nos darán caza. Y aunque así fuese, moriría con honor, como mueren los míos. Pero aunque tus palabras son ciertas, la guerra ya está forjada y no hay vuelta atrás. Nos engañaron y mintieron, y solo descansaré cuando las cenizas de aquél que se hace llamar "príncipe" descansen sobre mi espada. Pero tú....
La rabia se aplacaba ante el resto de ella, dando paz a su alma, aún en estos momentos tan duros...
-Pero tú debes partir. Aunque no te dejaré ir sin saber que estarás a salvo.- unos largos segundos acompañaron los pensamientos de Guillerm -Antes de partir manda a un vasallo de confianza al lugar donde siempre nos encontrábamos, allí te haré llegar mi "pequeño" seguro.
Después, un atisbo de tristeza asomó su rostro. Sabía que era lo correcto, el camino a seguir, pero no olvidaba que tras tantos años apartado de ella ahora no deseaba perderla... Pero ante todo esta su deber y su responsabilidad...
Elois D'Umbrelle - April 14, 2007 09:00 AM (GMT)
Ella asintió, mandaría quizás a D'Artois quizás a Valada o quizás mandaría a... iría alguien de su confianza.
- Guillerm, cuando parta, lo haré para siempre. Si creyese que mereciera la pena quedarse en París y luchar por el honor lo haría, pero los cainitas que la moran no merecen que malgaste mi tiempo en ellos.
El despecho que mostraba Elois explicaba el porqué, si siendo tan combativa como lo era, decidía retirarse de la ciudad. A sus ojos, su propia Estirpe no merecía más de lo que tenía en ese tiempo. Por tanto, París, ausente del sentimiento de honor que había sido adulterado por las cortes del amor, quedaba condenada por los propios que la condenaron y atentaron contra algo tan sagrado como el dominio, el refugio, ella.
Suspiró.
- Mas si deseases una solución pacífica, si llegado el caso te vieras en la necesidad de mi ayuda, podrás contar conmigo sin vacilar, aún a riesgo de mi propia existencia.
Y así sonrió.
- Pronto, no digo ahora, tampoco cuando, sólo digo que pronto, resonará en París mi nombre seguido de un gesto de temor, de admiración, envida, no dejará a nadie indiferente, pero para cuando ocurra, unicamente podrán lamentar que Elois ya no resida en París.
Aquella revelación escaparía indudablemente al entendimiento de Guillerm, pero tal como había decidido tiempo atrás, seguiría su plan. El enfrentarse a Geoffrey abiertamente resultó una mera consecuencia de una visión más global que la encumbraría en la Estirpe, aunque no en la parisina, quizás tampoco en la franca... Pero solamente Elois conocía las respuestas a tantas incógnitas... Sus planes seguían sin alterarse.
Era hora de partir, la pose de la dama lo demostraba, deberían pues acudir a su anfitrión, a Eddard, cuanto menos para despedirse. Aún le quedaba el camino de vuelta...
Guillerm du Trem - April 15, 2007 09:42 PM (GMT)
Guillerm cogió las manos de Elois entre las suyas propias. Y con gran esfuerzo, mostró una sonrisa de paz y confirmación.
-Debes partir, quedar lejos de lo que aquí ha de venir. Pero ten por seguro que un día tendrás nuevas mías, dando fin a estos terribles sucesos. Y entonces nos reencontraremos, como antaño, solos.
Bien sabía que jamás sucedería aquello. Estaba seguro que iba a ser la última vez que viera a Elois, mas el sueño perdura...
Elois D'Umbrelle - April 26, 2007 03:59 PM (GMT)
La noble dama no dijo más, pues nada de lo que dijera provocaría un cambio en Guillerm. Él ya había tomado una decisión como en su día la tomase ella, provenían de mundos distintos y quizás fuera mejor así para todos... para todos salvo ellos...
Un porte erguido la condujo hacia el exterior de la morada de Eddard, dispuesta a emprender el Éxodo sus ojos buscarían al moisés que la retornara al principio del fin de París.
París, esta condenada.
Elois suspiró pues sabía que quizás Alexander fuera el único que acabase con la locura... quizás no...
Guillerm du Trem - May 7, 2007 04:34 PM (GMT)
Guillerm no dijo nada más. Observó paciente la salida de la dama, que bien sabía que no volvería a ver. Las decisiones estaban tomadas, el rumbo fijado...
Se quedó solo, en la cabaña de su amigo, esperando la llegada de este. Sólo él y su corazón herido.
Eddard Danzasombría - May 12, 2007 07:44 PM (GMT)
Grandes palabras y peligrosas preguntas las de Isolda. En realidad eran todo aquello que el Druida llevaba evitando hacer en la última semana.. aunque nunca admitiría duda ante nadie. Su ego profesional, el de sabio enigmatico, no se lo permitiría.
- Complicadas son los designios que se aproximan a las puertas de nuestro destino Jinete de la Tormenta. Pero ante de buscar la respuesta a vuestra pregunta debo de decir algo que creo importante.
Un segundo de meditación y volvió a hablar.
- La guerra es entre los Garou y los Massasa... a nosotros solo nos afectan sus implicaciones colaterales y debemos de luchar para mantenernos en el mismo bando usted y yo. Lo considero fundamental, hasta tal punto que las palabras que diré no deben de sonar a lapidarias.
Tomó aire y habló.
- Durante decadas los Massasa han vivido en Lutecia sin control posible, creciendo en poder y oscuridad. Mientras en los bosques nosotros los Druidas eramos apartados de los lugares sagrados por los Cambiaformas por ser considerados contranatura. Nuestro lugar pues queda delegado a un segundo plano... aunque solo a primera vista. Mi objetivo en esto es sacar ventaja, auqnue nunca traicionaré a Guillerm con ello.
Los ojos azules de Eddard ocultaban una sabiduría hereditaria entre los de sus congeneres.
- Salvar a la humanidad es primordial, pero descubrir donde se esconden los señores de los muertos tambien, para poder combatirlos en el momento oportuno. Y ayudar a los Garou de forma neutra nos dará la ventaja de su alianza y un posible acceso al nodo de los bosques.
Isolda Lamartine - May 13, 2007 01:57 PM (GMT)
Le sorprendió a Isolda comprobar que Guillerm era de alguna manera un político avieso en los tratados de guerra y calma, y que sin duda eran sus palabras concluyentes y le daban a ella una lección, que pasaba demasiado tiempo observando fluires quintaesenciales en el fondo de su cáliz alquímico onírico.
-Estamos entonces de acuerdo en que es de ellos esta guerra, y que nuestra participación no debe ser en primer plano; apoyar a uno u otro bando, sin embargo, de cualquier manera que esto se dé, es contraproducente, si nos ven apoyarlos quienes no deberían.
-Entended esto, pues es importante: las alianzas se construyen siempre sobre nubes temporales; nunca hay verdaderos lazos que las aten, aunque así lo creamos, pues esa idea, Alianza, metamórfica en extremo, te ata en tus actuares, te reprime en tus decisiones y en suma te condiciona. La nuestra con los garou fue por un enemigo común, y a partir de ella se han ahondado grandes diferencias, hasta el punto de permitirnos llegar hasta el lugar que les fue destruido.
-Y sin embargo, druida, esta guerra toca lugares que no había previsto. Os diré entonces cómo podremos solventar este vacío conceptual, de modo que podamos permanecer en el mismo bando y ayudándonos mutuamente consigamos la oportunidad de que habláis además del una reafirmación en el apoyo de los lobos.
Hizo una pausa, mirando el fondo de su tazón, y continuó.
-Se trata de los mil veces Malditos Tremere. Los demás Massasa en París no podrían representar nunca un peligro para los lobos, y nuestra "ayuda" sería a la vez innecesaria y molesta. Sin contar con esos Massasa, la guerra se decidiría por la habilidad del estratega en aprovechar su brutal fuerza y su obvia habilidad de caminar en el día, bendecidos como están por Helios. Pero esos brujos de la sangre han desarrollado una Goetia, llamada Taumaturgia, que si bien no tiene comparación con nuestra Magia, les brinda una gran posibilidad de acción y de peligro para los lobos. Sumado esto a la existencia en París de un Hijo mismo de Tremere, Goratrix el Sin Sueño, más poderoso que cualquiera de los que reinan o se esconden en la ciudad.
Eddard Danzasombría - May 13, 2007 09:02 PM (GMT)
Sorprendido quedó Eddard de escuchar el terrible nombre del poderoso ritualista hermético caído en el vampirismo por buscar la inmortalidad.
Goratrix en París... esto llevará a Isolda a la Guerra... .
Eddard volvió a llenar el tazón de la Archimago sin esperar a que ella lo pidiese. Su gesto era preocupado.
- Poco se yo de las guerras entre vuestras casas herméticas y los massasa al este. Pero si lo suficiente para entender lo que implica ese nombre para los vuestros... .
- Contad conmigo para luchar contra esos engendros que antes se llamaban a si mismos Despertados y que no eran otra cosa que locos engreidos. Haré lo que esté en mi mano en ese sentido... mientras, procuraré agrandar los lazos con los hermanos de Guillerm y así tener una posición de ventaja en los bosques.
El Druida presintió que la pareja se había despedido... se lo dijeron los árboles... e hizo un gesto facil de entender empezando a recojer cosas.
- He tomado la responsabilidad de hacer de guia esta noche mi Señora. Veo que tenemos cosas más que importantes que tratar, o la repercusión de la dejadez nos aplastará... debeis de permitirme continuar con la labor esta noche.