
Un caballo montado por un peculiar personaje (barbado y de cabello rapado) de rasgos mozárabes se dirigía a la Concergierie aquella noche.
El extraño se identifico como Rudolph, Seguidor de Set y vástago de confianza del mercader Joseph, conocido como "El Egipcio". Vestía con la habitual túnica de lino y portaba una carta lacrada entre sus manos.