View Full Version: Cantares

Edad Oscura Paris > Tumulo del Honor Sangriento > Cantares



Title: Cantares
Description: 22-4-1226 Anochecer


Erika - January 29, 2007 10:59 PM (GMT)

Una pequeña hoguera ardía en una de las esplanadas del túmulo, y una solitaria silueta se cernía a su alrededor realizando una extraña danza tribal. Mientras danzaba dando vueltas alrededor del fuego, su forma iba cambiando entre todas las variantes de los Garou, y en uno de los momentos en que se hallaba en su cuerpo guerrero, un aullido salió de su garganta anunciando el recitar de unos cantares para todos aquellos que quisieran asistir. Aunque poco le importaba a la Fenrir narrar historias al viento, o a los espiritus del lugar, si nadie asistía. El aviso era un gesto meramente protocolario, por si aclgún miembro de su nueva manada quería participar en el ritual. Además, el relato que tenía pensado explicar era perfecto para la ocasión, pues otorgaría valor a aquellos que lo necesitaran para afrontar la guerra que se estaba llevando a cabo.
La mujer nórdica siguió danzando bajo el influjo de Selenne, y el reflejo anaranjado de las llamas en sus ojos grises y su rojiza melena, esperando unos momentos por si alguien quería acercarse.

Anubis - January 31, 2007 10:59 AM (GMT)
Anubis escuchó la llamada de la fenrir y no tardó en aparecerse frente a la hoguera. Vestía su atuendo habitual de cuero negro, había abandonado las ropas de clase mortal con las que viajaba, ahora estaba en su hogar y era libre de presentarse tal cual, como una furia negra, una mujer guerrera, una garou.

No le eran ajenos los rituales y cánticos, en su mano unas hierbas naturales fueron arrojadas al fuego, inundando el ambiente de olores de sándalo y hierbabuena. Unos segundos fueron dedicados a la madre, cerrando sus ojos, un rumor casi imperceptible fué cantado a los espíritus. También ellos estaban invitados.

Las dos jóvenes ocuparon su puesto en aquella ceremonia en la que la vikinga narraría sus historias como sello del pasado, presente y futuro de Gaia. Un nuevo aullido de bienvenida fue lanzado por la furia en su forma lobuna, para instantes después volver a su forma natural, posando su mirada en Isis y su poetisa.

Aguanegra - February 6, 2007 08:04 PM (GMT)
Apareció como una sombra, su rostro neutro solo pareció cambiar cuando miró a Anubis pero volvió a ponerse serio para dirigir una mirada a Erika, la inciadora del Ritual. El Cuervo posado en su hombro no parecía inmutarse por la hoguera e incluso se mostro complaciente cuando el Ahroun le arranco una negra pluma con destellos azulados que inmediatamente fue tirada al fuego creando una ligera explosion humeante en forma de cuervo.

Aguanegra se quitó la caba que cubría su cuerpo y mostró su torso desnudo. Cerró los ojos sintiendose en comunión con la Madre y su Gnosis fluyó a traves de su cuerpo mostrando su lado espiritual de manera luminosa sólo perceptible por aquellos que estuviern en comunión con el rito. El fuego respondio a aquella demostración de poder bibrando levemente y dando al lugar cierto ambiente mágico que muy pocos mortales podían ver.

Erika - March 22, 2007 12:03 PM (GMT)
Todos los presentes habían hecho su ofrenda al espiritu del fuego, solo faltaba la Galliard, que en su forma crinos se rasgo uno de los antebrazos, entregando así, su sangre a las llamas que crepitaron complacidas.
Los preparativos estaban ya realizados, ahora solo quedaba empezar con la narración, Volviendo a su forma humana, Erika comenzó el relato, más lo hizo de una forma extraña. Parecía como si aquel no fuera el principio de la historia, sinó una de sus partes.

- Nos adentramos en la Umbra para que el theurge que nos acompañaba nos otorgara mayor velocidad con uno de sus rituales. Pero cual fue nuestra sorpresa, cuando al cruzar al otro lado escuchamos un potente y desgarrador aullido. Procedía de una zona cercana, así que rauda dirigí a mi partida de caza hacía aquel lugar. Desde la distancia pudimos observar una escena del más digno y valeroso de los Garou.
Uno de los nuestros en su forma de combate se hallaba rodeado por seis perdiciones, y una más que yacía desmadejada a sus pies. Los seres del Wyrm lo atacaban sin tregua. Regueros de su propia sangre bañaban la piel del solitario guerrero, mientras se defendía de aquellas asquerosas criaturas. A cada golpe recibido un aullido de rabia salía de su garganta, mientras intentaba mantenerlas a raya.
Por unos momentos pasaron miles de preguntas e incognitas sobre aquel que luchaba: ¿Quién era? ¿Qué hacía solo en un lugar como aquel?...
Pero ese no era momento para pensar, no cuando un hermano se encontraba luchando solo contra la prole del Wyrm. Así que invocando la fuerza de Selene prorrumpimos en medio del combate con nuestros más fieros aullidos de guerra. Al escucharnos llegar, las perdiciones tardaron unos breves instantes en reaccionar. Ese fue su error. Nada tenían que hacer aquellos asquerosos seres contra la ira de Gaia. En una posición defensiva nos situamos alrededor del bravo guerrero. Ya había combatido más que suficiente. Sin duda merecía un descanso.
El combate se terminó rápidamente ahora que la igualdad numérica no favorecía a las perdiciones. Y cuando la última de estas cayó, el Garou al que habíamos defendido se desplomó en el suelo bañado de sangre, consciente de que ya no estaba en peligro. Por suerte habíamos llegado a tiempo y pudimos sanar sus heridas, pero fue durante el proceso de sanación cuando supusimos porque estaba solo: era un metis, posiblemente repudiado por los suyos y abandonado a una muerte solitaria.
Pero algo íbamos a aprender de ese hecho. La naturaleza de cada uno no viene marcada por su nacimiento, sino que se lleva en el corazón, en el espíritu.
Cuando se recuperó le dimos la oportunidad de unirse a nuestro grupo, pues un guerrero como aquel merecía mayores honores que desprecios. Desde ese momento lo bautizamos como Jargath el Imbatible, y supimos que serían más las hazañas que se narrarían sobre él.


Al terminar la narración, la Galliard contempló a los que la habían escuchado. Esperaba que pensaran sobre la historia, y que la aplicaran en sus vidas. Eran tiempos de guerra, y por tanto tiempos en que se necesitaban bravos y poderosos guerreros.




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