Todo estaba dispuesto. Eradriel había preparado adecuadamente la sala de rituales y se dirigió hacia allí. El mortal estaba atado y algo herido. En sus manos con sumo mimo Eradrile llevaba un tarro con medio litro de sanre, medio litro de sangre antigua, sangre de un Tzimisce. Sangre del señor Dazbog Von Vertzang.
Con paciencia para su momento, Eradirel depositó el frasco en la amplia mesa y esperó a que el Primus llegara pues debía estar presente de los logros de su más querida discípula...
La sombras se abortagaban a medida que la noche comenzaba y el momento que había estado esperando con ansia, apareció por fin con la luna creciente..
Eradriel, sin duda una de sus aprendices mas capazes, daba forma a su maquiavelico plan para mejorar su status como inmortal, que gracias al estudio y a una despiadada astucia entraba en su fase final..hoy...ahora.
El maestro se presentó silenciosamente una vez mas.. Buenas noches querida.. Por fin ha llegado tu noche..haciendo una pausa se acerco a ella y posó sus manos en sus hombros.. Cuando salga el sol, no solo estarás mas cerca de mi en poder y conociimientos, si no que tambies abrás ganado el reconocimiento de tu clan asi como mi profunda estima..Comenzad.
Eradriel sintió las manos de su maestro sobre sus hombros, y sus palabras la ayudaron a terminar de decidirse. Andaba algo ansiosa, pero su plan había sido fraguado con mucho tiempo, mucha dedicación, y los frutos de tan maquiavélico plan comenzaban a dar su fruto...
Eradriel tomó entre sus manos el frasco que contenía la vitae de Dazbog y lo destapó, después recogió al mortal que había apartado de los demás, el recipiente, el elegido para su gran noche...
Goratrix pudo contemplar con sus propios ojos como el poder de la ambición y la inteligencia superaba con creces al de la sangre, allí se encontraba la defensora de Céoris, la alumna aventajada, la perfecta aprendiz mostrando sus habilidades para manipular, destruir y arruinar todo cuanto se mezclara en su camino. Mucho tiempo hacía que la rivalidad entre el matusalén y el Tzimisce estaba patente en París, pero la jugada de Eradriel no podía ser calificada menos que de maestra, y merecedora del mayor de los reconocimientos...
La cianita sensualmente se acercó hasta el mortal, y haciendo gala de sus artes arrancó un beso de los labios de este que apenas inconsciente poco sabía sobre lo que deparaba el futuro, más no fue un beso de amor, si no una prueba para el primus que era quien gozaba en realidad de los favores de la hermosísima Tremere, que con despecho y confianza le dedicó las mejor de sus seductoras sonrisas al intachable e indoblegabe Goratrix.
La ceremonia duró poco.
Eradriel tomó al mortal por el cuello magullado y aturdido como estaba y el beso le produjo un éxtasis tal, que el orgasmo era algo nimio y la sensación de tener a alguien robándote la vida con suma dulcura, placer y dedicación era asfiziante, casi desafiante para la naturaleza efímera de las sensaciones terrenales... sin embargo, la vida disminuía con aquel patrón inexpugnable que todo lo consume, que todo lo borra, que todo lo olvida... el tiempo...
El tiempo pasó dejando al mortal al borde de la muerte, a punto de secarse, a punto de cruzar el umbral en el que el barquero lo recogería con ansias, pero no fue ese su destino. Eradriel, en lugar de conceder el abrazo, como estaba acosumbrado en aquellos casos, no rasgó su muñeca y virtió la sangre de sus venas, si no que sobre su boca dejó caer la sangre de Dazbog Von Vertzang.
Los efectos no se hicieron esperar. El mortal como cabía esperar después de que casi medio litro de sangre fuera vertido sobre su boca comenzó a rebolcarse por el suelo a pesar de que sus fuerzas eran nimias.
La muerte había venido a por el.
Eradriel examinaba con ojos curiosos aquel fenómeno, el mortal que moriría dos veces en una noche. Dos veces por su culpa, dos veces gracias a ella sirviendo a unos propósitos más grandes, más elevados pero que aquel estúpido perteneciente al ganado nunca comrpendería, que aquel humano ni siquiera tendría la oportunidad de plantearse un por qué.
Los gritos eran guturales, gemidos de dolor que hubieran aterrado la volunad más fuerte entre los mortales, pero no a aquellos que han conseguidos su posición entre la estirpe a base dementiras, engaños y usurpaciones... Sin embargo, una noche más tarde, las historias sobre aquellos gritos recorrerían la clases de los pocos mortales que fueron testigos en la sorbona de tan atroces ehchos, mas nadie creyó sus palabras, atribuyéndolas a las ñeyendas que ya vagaban al rededor de la pscura y misteriosa torre.
El cuerpo del humano se resquebrajaba en su propia mortalidad. Se retorcía gritando mientras la última secreción espumosoa, blanca, salía depedida de su boca empapando el suelo, borbotenado, su órganos se morían, pero él seguía de alguna forma inexplicable, mística, seguía vivo... mas su cerebor abandonado a todo acto de razonamiento solo era capaz de trnasmitir a los nervios que morían el dolor supremo que concedería el tan apreciado desamyo a un cuerpo mortal, pero que sólo convertía en terror el corazón afligido de los sometidos a tan horrendo ritual, un abrazo.
Pimero fue el cerebro, que casi lo envolvió en la locura, luego el tremendo dolor del hígado, el páncreas, los pulmones que le secaron la respiráción y el corazón finalmente que parando de latir dejó de bombear el óxigeno tan necesario para la vida a todos los músculos del cuerpo
Un último grito arrancó el último vestigio de humanidad en el humano... que tras unos segundos se derrumbó sin fuerzas al suelo, y justo tras trnasformarse, cegado por la sed, por su irócnia condición trató de incorporarse...
Su vida había cambiado, mas sus ojos que experimentaban una nueva visión se dilataron, casi artificialmente, como si aún siguieran vivio, como si la luz aún le afectara, y es que los colmillos de Eradriel se habían clavado en su cuello apenas el abrazo había estado termiando.
Nunca aquel infeliz lelgaría a haber comprendido su posición, si su alma estaba condenada, ahora lo estaría más pasando a formar parte de una ya alta y voluntariamente condenada
Sin sangre, sin poder, sin esperanzas.
El humano convertido en su peor pesadilla calló de rodillas sobre el suello, Eradriel, sin soltar el cuello se arrodilló a su ritmo y dejó que la poca sangre que había dejado caer sobre su cuerpo pasara ahora a formar parte de la reserva de la cainita. No duró más de tres segundos cuando ña hechicera había consumido toda su vitae, sin fuerzas, con la energía de una bestia que no conocía... el mortal trató de debatirse en vano, su alma estaba siendo consumida.
Aun no tenía fuerzas. Su espíritu inmortal se desvanecía. Era como si alguien chupara toda la esencia de un cuerpo maldito, impío, y en realidad así era.
El cuerpo se arrugó visiblemente, como si la piel se pudriera, sobre un neonato cuya consumición de su alma y destrución del cuerpo no podía representar la consumición del mismo acabado en cenizas... Algo realmente curioso...y el alma del nuevo Tzimisce entró a formar parte de Eradriel. Él murió. ella se revitalizó y su sangre era ahora más fuerte.
Era la primera parte de su plan, ahora pertenecía a la séptima generación. Su poder había aumentado, ahora su sangre iba mucho más allá, nuevos poderes que aprender, nuevas formas que experimentar, nuevos cainitas a quien manipular.
Los ojos inyectados ensangre de la cainita demostaron que necesitaba más, pero ella paciente y meticulosa había dispuesto todo en el orden que creía necesario.
Tomó con brusquedad a uno de los mortales que noches atrás había capturado y que pasarían a formar parte del experiento de Dazbog, y consumió toda su sangre apagando su sed, y arrojó con desprecio el cadaver inerte a un lado, con un sonoro crujido del cráneo contra el suelo.
Revitalizada, su sed apagada, ahora era un miembro respetable y cruel del clan, cuyos objetivos por paciencia, por dedicación, por supremacía eran concluidos en la primera de sus partes con el mayor de los éxitos, y la nueva vitae, con todo su poder fluyó por la venas de Eradriel bombeando su enorme capacidad hasta el últmo capilar de su extinto y viejo organismo.
Una nueva y cruel dama había nacido a las tinieblas.
Su belleza sensual y resaltada por su cruel e inmortal naturaleza volvió sus ojos fieros hacia Goratrix contemplando al matusalén de arriba abajo.
Ahora estoy más cerca de tí, maestro, pero el próximo será Dazbog Von Vertzang, y vos disfrutareis más que nunca de ese espectáculo...
El mago observó atentamente el ritual, acto tras acto, gota tras gota la ambición de su pequeña había alcanzado la madurez, por fin había dejado de ser solo una cainita joven e inexperta para convertirse en una verdadera Tremere.. Sin duda, el status más alto de la naturaleza vampirica, los únicos seres de la creación capaces de quebrantar las leyes divinas y naturales; alcanzando la inmortalidad de motu propio..
Nadie jámas llegaría a tanto.. Nunca..
Con suma complacencia y visiblemente excitado, Goratrix se dejó llevar con el extasis de la sangre.. Algo que pocas veces se permitía la licencia de hacer, esta vez la Bestia cabalgaría a su antojo.. no sin antes reprimirse en un último estertor de la ceremonia que acabó por bautizar a Eradriel como "dama inmortal" un paso mas cerca del mil veces maldito Caín..
Con una voz gutural, la Bestia habló.. Ven conmigo niña.. Esta noche es de celebración, el poder debe fluir por nuestras venas..Ardamos!! dijo cogiendola de repente y besandola violentamente.. El maestro se mordio su lengua y sus sangre corrieron por sus lenguas una vez más.. El placer sobrevino.. Hace una luna de poder y sangre..Carpe Noctem!! añadió mientras la mordia en el cuello..
La pasión se desató, nuavemente tras otra noche de pasión, la sangre fluyó entre lso labios de Goratrix y viceversa, dandose un festín de sangre Eradriel corrió por la panta mientras Goratrix la perseguía en un juego cais eterno de placer, los cainitas de besaban, se mordían y se pegaban en un juego que haría convalecer a los santos. Aquella noche era de celebración, y ambos partieron las extremidades de uno de los humanos que allí habían, y dejaron a la bestia ahcer el resto, morder, beber, mutilar salvajemente.
Eradriel había nacido a una nueva vida más perversa, más social y mas inhumana, su senda del pecado era mucho más, plader y trabajo la mismo tiempo. Sencillamente apasionante.