Eradriel había dedicado las primeras horas de la noche a revisar sus rituales rpincipales antes de salir, y más teniendo encuenta el hecho de que la Guerra llegaba a todos los rincones de París.
Dedicó unos minutos a Elegir uno de sus vestidos, el rojo, sensual y provocativo, de corpiño y ceñido a a cintura, con doble volante y copa que resaltaba sus redonde pechos. Aquella noche tendría que ganarse el favor de unos cuantos estudiantes...
Se peinó con ciudado y comprobó que la ramita de menta que le confería esa apariencia irresistible estaba en su sitio, así como la cadena de oro que colgaba diagonalmente en la cadera, y el saquillo con los ingredientes...
Se miró al espejo y vinieron a ella recuerdos de la infancia,¡Qué bueno era ser libre! Había trabajado duro para estar dónde estaba... Esa noshce no dejaría de trabajar, eso sí dándose un mayor placer.
Trazó un sello sobre su vestido* a la altura del pecho y las caderas, algo que no le llevó más de unos segundos, ya estaba casi lista para salir... Avanzó hasta el escritorio y allí recogió su Daga, desenvainándola comprobó que la hoja aún llameaba en verde, pasando la mano sobre ella realizó otro sello** de runas de Poder. Sin embargo notó como la magia fluía con más soltura de la ahbitual a través de ella y con un fogonazo de luz al energía trnasmitida mediante la sangre se plamó en la hoja de la Daga.
Eradriel tuvo que taparse los ojos para no dañarlos y cuadno recuperó elcontrol de la situación observó el arma. El sello realizado era la mejor runa de poder que había hehco nunca, el filo del arma no sólo tenía el color rojizo habitual, si no que además brillaba intensamente y la luz que incidía sobre él hacía que su resplandor, junto a las llamas verdiazules fuera todo un espectáculo de hipnotización. Sonrió satisfecha, su trabajo tenía sus éxitos.
Por último recogió sus cinco monedas mágicas y las echó en su saquillo. Estaba lista para salir, aquel día si que estaba bien preparada por si algún otro lupino hacía su aparición... Casi lo deseaba...
Dirigiéndose a la puerta se concentró en los sellos de iluminación activos por toda la torre, y echó un vistazo a la calle. No había nadie al otro lado de la puerta ni en los alrededores... Abriendo, salió de allí para cazar un par de mortales...
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3 exitos**
7 éxitos