Title: 15/5/1226
Description: Mikael y los Lobos
Mikael Bratovich - January 13, 2007 07:14 PM (GMT)
Los garou llegaron con el cuerpo inmóvil del gigantesco y portentoso guerrero. Ni una sola vez tuvo aquel cúmulo de músculos, de tatuajes y de recuerdos de tierras transilvanas movimiento, auqnue daba la impresión de que en cualquier instante despertaría de su ya demasiado largo sueño.
Guillerm du Trem - January 14, 2007 08:43 PM (GMT)
Los garou que trajeron el cuerpo, pronto fueron a buscar a Guillerm, pues no era para menos. Con palabras al oido le explicaron lo sucedido.
No dejo de sorprender al colmillo. Conocía y recordaba aquel rostro. Tan solo en una ocasión se habían cruzado. Pero en bandos opuestos. Ahora parecía que el destino giraba irónicamente. Un golpe de suerte para los hombres lobo.
Ahora tenían que tomar precauciones. Ordenó a los suyos curar sus heridas, llevarlo a un lugar seguro (una cueva cerca del túmulo) y allí atarlo. Debían entender que al despertar sufriría un shock terrible y no sabían como podía reaccionar.
Ordenó preparar comida y llevar provisionea al lugar. Un guarda debía custodiar el lugar día y noche. Y lo más importante, al mínimo gesto de que despertará debían avisarlo.
Y así fue. Dijo claramente que los dejaran a solas. Y Guillerm quedó a solas con el transilvano a esperas de que despertara por completo. Sabía que seguramente sería incontrolable, mas con suma paciencia se arrodilló a su lado. Mucho tendría que hablar con él, y mucho más le costaría que le creyera.
Mikael Bratovich - January 15, 2007 02:00 AM (GMT)
Las batallas que había librado aquel feroz cuerpo, pero más importantes y peligrosas, las que había librado aquella mente simple y directa, podrían haber dejado al Bratovich en total inmovilidad por meses.
Sin embargo no era cualquiera la sangre que corría por sus venas y no era poco el orgullo que las inflaba; menos aún era el que ya su plúmbeo cuerpo se encontrara completamente curado. Una vez amarrado en la cueva, escena que a claras luces se daba por segunda vez en la historia del transilvano, sólo restaba lanzar una moneda y esperar que el brillo de la luna incidiera sobre el lugar adecuado.
Pocos minutos habían pasado... cuando aquella torre de carne y músculos, de pasión y coraje inquebrantables de más de dos metros se paró de un golpe, emitiendo un claro grito de guerra, lleno de rabia y de fuego, incendiario y esencial como el corazón de la tierra, como el alma de los mares. Pero sus ojos estaban ciegos pues nada era lo que veían más que fantasmas, y sus manos atadas a las paredes pétreas lanzaban golpes igualmente ciegos, y de su garganta no dejaban de salir improperios y amenazas en su lengua eslava; y era su gesto tan bravo y su mirada tan mortal, que ahora podía entenderse porqué había sido siempre tan temido en el campo de batalla.
Y lentamente, a medida que su cuerpo recordaba el cansancio, la fuerza de sus embates fueron menguando y la claridad en sus ojos apareciendo, aunque sólo para hacer desaparecer a los fantasmas y no para mostrale lo que había ante sus ojos.
No recordaba nada. No sabía dónde estaba, e instintivamente levantó la mirada, buscando la figura recortada contra el cielo de la torre de Vertzang.
Mikael Bratovich - February 8, 2007 02:11 PM (GMT)
El olvido; era ese su estado. Un gran hombre antaño, un gran Príncipe para los suyos, y un gran esclavo para Dazvog von Vertzang. Ahora nada de eso quedaba.
Bajó la mirada, y miró al hombre que tenía frente a sí. Nada de cuanto había acontecido en los últimos días tenía aún espacio en su mente, y todo este vacío creaba en él un sentimiento de desazón, de terrible in incertidumbre. ¿Hasta dónde llegaría? ¿Qué hacía allí? ¿Quién era aquel hombre? ¿Quién era él, al fin y al cabo?
Intentó ponerse de pie, pero algo lo retuvo. Sus ojos, aún dubitativos, buscaron lo que ocasionara esto: cadenas, gruesas cadenas en sus pies y manos.
Sus ojos verdes se llenaron inmediatamente con fuegos mortales, y su rostro se giró hacia quien le miraba sin decir nada. Gritó terriblemente, y comenzó a halar, con todas sus fuerzas; su cansado cuerpo daba todo de él en aquella batalla sin sentido, y luego de unos minutos, habiendo gastado toda la fuerza que había recuperado, cayó sentado, inmóvil, indefenso, mortalmente nostálgico.
Guillerm du Trem - February 16, 2007 11:36 PM (GMT)
Observó cada reacción del despertar del recién llegado. Le conocía, le recordaba de su breve encuentro en su encuentro con el asesino de Guardián. Pero ahora era otro, algo mucho más complejo y que posiblemente tardaría días en entender. Pero esta era su tarea.
Cuando por fin cedió la rabia, se acercó a él con sumo sigilo, con calma y afablemente. Puso su mano sobre su hombro, no sin tener todos sus sentidos alerta, pero era un gesto de paz y calma.
-Tranquilo, estás a salvo. Pronto comprenderás todo, pero antes debes comer.
Y así le ofreció un pieza recién cazada y asada. Cogió un trozo y le dio un gran mordisco para demostrarle que no tenía nada que temer. Esperó unos segundos antes de desatarle, observando cada gesto, mas sabía que no tenía nada que temer... No todavía.
Mikael Bratovich - February 17, 2007 12:12 AM (GMT)
El eslavo sintió aquella mano sobre su hombro como algo lejano e insuficiente para darle una verdadera sensación sobre cualquier cosa. Se encontraba embotado, como en una cápsula cerrada, hermética. Así también las palabras de Guillerm le fueron indiferentes, más no por ser ellas en sí adjetivables de ese modo, sino porque las escuchaba como un lejano murmullo en su embotada cabeza.
La carne fue otra cosa. Una vez estuvo libre, y como si nunca se hubiera encontrado herido, se arrojó sobre aquella carne. Con ambas manos y con una voracidad igualable tan sólo a la de las bestias, en dos horas hubo comido la mayor parte de aquel venado. Llevaba cinco días sin comer bocado, y aquella pieza, aunque no precisamente un manjar de reyes, se le aparecía ahora cómo lo único que podía salvarle de la soledad en la que de pronto se había sentido arrojado.
Cuando terminó todo en eĺ era mucho más claro.
Sus ojos verdes centellearon de nuevo con fiereza mirando a Guillerm. Y de nuevo la pregunta surgió... ¿Quién era ese hombre?
-Por qué me tiene prisionero.
Aún no estaba en condiciones de batallar; si así fuera no hubiera preguntado nada... y sin embargo sentía cierta extraña familiaridad con aquel desconocido.
Guillerm du Trem - February 20, 2007 09:08 PM (GMT)
Una leve sonrisa amistosa afloró en el rostro del garou...
-No estáis prisionero, es por vuestra propia seguridad. Ahora no sois un humano más y desconocéis el alcance de vuestros poderes... Pero todo a su tiempo... Ahora necesito saber sobre vos, ¿qué es lo que recordáis de estos días?
El gesto de Guillerm se mostró más duro. Era una cuestión directa. Debía tratar el tema desde su raíz, aunque el extraño se mostrase hostil.
Mikael Bratovich - March 8, 2007 12:19 AM (GMT)
No entendía nada, y su rostro estaba tenso aún en rictus rabioso, pero...
-No sé ni quién soy.
Y era la más triste de las verdades. Era un hombre sin pasado, sin historia, y por tanto no era ya un hombre.
Guillerm du Trem - March 21, 2007 09:14 PM (GMT)
La respuesta de aquél extraño sorprendió a Guillerm. Ya se habían cruzado en una ocasión y en muy diferente tesitura, mas ahora no era momento de pensar en el pasado.
-Lo que decís me deja sorprendido y debo deciros que en poco podré ayudaros a saber quien erais... Pero quizá pueda ayudaros a saber quien sois ahora.
Habló con firmeza, pero con profunda comprensión pues intuía cuan terrible podía ser la lucha que se engendraba en la mente de Mikael. Poco a poco se recostó a su lado y le hizo una pequeña y extraña pregunta.
-¿Recordáis la fuerza de la bestia que habita en vos?
Mikael Bratovich - March 22, 2007 08:28 PM (GMT)
Con desconfianza el eslavo observó cómo Guillerm se sentaba a su lado. Pero ya era demasiado tarde para aquellas niñadas; aquel hombre, fuese quien fuese, le estaba dando una posibilidad. Podría ser él el causante, pero no podía saberlo ahora; y no podía renegar ahora de su ayuda.
Cuando mencionó la palabra Bestia, los verdes ojos de Mikael brillaron de nuevo y por un instante las cadenas que lo aprisionaban se templaron. Recordó: olores, sabores, instintos provenientes de lugares más antiguos que su familia o su apellido, que ahora ni siquiera recordaba.
-La recuerdo. Aún la siento.
Guillerm du Trem - March 23, 2007 09:05 PM (GMT)
Guillerm comprendió enseguida la complejidad de las palabras. Él mismo recordaba su primer cambio como algo desconcertante, mas había una importante diferencia: el creció en un lugar preparado para ese cambio...
Le miró a los ojos con gesto de compresión.
-Tranquilo, esa fuerza eres tu mismo, lo que habita en ti. Eres algo más que un simple humano...
Sencillamente dejó que sus palabras calaran en aquel hombre.
-Pero debes controlarla, para que ella no te controle a ti. No luches, no te opongas a su aparición. Deja que fluya, que sea una parte más de ti mismo. Deja que la bestia aflora solo cuando tu lo desees... Y te preguntarás porque te digo esto, porque creo que puedo saber lo que te sucede... En realidad es muy sencillo...
Sin decir más se levantó, se desprendió de su camisa y dejó que el lobo aflorara. Ante los ojos del eslavo el cuerpo de Guillerm creció hasta alcanzar la forma de guerra garou, un bestia formidable de plateado pelaje. Sin embargo, se podía percibir la calma y la paz en la mirada de este, ni un solo atisbo de hostilidad asomaba... Solo su voz sonó con palabras humanas.
-Esto eres tú.
Mikael Bratovich - March 26, 2007 01:32 PM (GMT)
¿Miedo? El eslavo se puso de pie, casi de un salto, y con ese mismo impulso puso su espalda contra la parte trasera de la cueva. En su subconsciente recordaba aquella imagen guerrera, pero no podía precisar dónde, o por qué.
Tiempo atrás, cuando aún recorría los campos aledaños de Bistria, él y sus hermanos eran convocados por los señores Voivodas para servir como perros de caza en la persecución de Señores de la Sombra. Más ahora él no era el que había sido, y no sólo era por su memoria.
Más con curiosidad que con temor, aunque guardando bien de no mirar aquellos ojos inhumanos, el eslavo recorrió centímetro a centímetro aquel cuerpo poderoso. Y sintió alegría, una alegría indescriptible.
Más luego, casi como había surgido la primera, apareció en su ánimo un malestar tenso, que degeneró en pánico más no por aquello que veía ante sus ojos en sí, sino por él y su futuro. E imágenes de pasados gloriosos, donde monstruos sabios gobernaban sobre los hombres le trajo una melancolía, que en conjunción con el terror hicieron que temblaran sus rodillas. Mas no cayó. Y fue en ese momento que intentó pensar en las palabras de aquel ser mitad hombre mitad monstruo.
Aquella rabia sobrehumana que sentía en su piel se sintió conmovida ante aquella aparición y sus pensamientos, y la sintió removerse en su interior, y sintió cómo clamaba por salir a su exterior. Pero nada pasó.
-Si yo soy esto, ¿qué soy? Enseñadme. Enseñadme.
Guillerm du Trem - April 15, 2007 02:38 PM (GMT)
-Bien, joven garou (pues así nos llamamos entre nosotros), es lo primero que debéis aprender. Controlad vuestro lobo, vuestra fuerza y vuestra rabia. Sois un ser mitad fuerza, mitad espíritu. Y vuestra esencia es pura. Buscad la comunión con esas partes y lograréis controlar el cambio de vuestro cuerpo. Es algo natural, implícito en vuestra misma esencia. Solo dejad que fluya, que no se apodere de vuestra alma. Recordad el momento que cambiasteis por primera vez, dejad que vuelva a vos esa sensación, pero por vuestra voluntad, por vuestro deseo. Así controlaréis al lobo...
La miraba con comprensión, como animándole a probar. Era la prueba de fuego para cualquier garou, controlar sus formas...
Mikael Bratovich - April 15, 2007 04:28 PM (GMT)
El joven "garou" no entendió casi nada de lo que su mayor le decía. Eso sería, sin duda, pedirle demasiado a quien nunca habría procurado meditaciones profundas, sino actuaciones directas.
Pero más que las palabras eran los significados, los que entreveía más allá de esas palabras, los que le dieron aliento. El Instinto. Siempre lo había sentido así; sus batallas no habían sido ganadas usando la inteligencia, sino el Instinto. No era capaz de definir aquella palabra usando otras, pero podía sentirla recorriendo su cuerpo desde que era apenas un niño. Y cuando tomó por primera vez un arma en sus manos, y cuando por primera vez sintió la furia de la cacería y de la batalla, aquella palabra sintiente se hizo más real, más presente; no recordaba los hechos, pero la sensación que habían dejado impresa en su ser no podía ser borrada de modo alguno.
Era eso lo que buscaba. Ese sentimiento.
Cerró los ojos, y se transportó a la memoria colectiva de los hombres, aquella que no puede perderse. Allí vio cómo un bosque oscuro se convertía en un campo de batalla; sintió aquella furia esencial correr de nuevo por su cuerpo, sintió cómo sus músculos se tensaban y sus oídos se aguzaban; sintió un mundo anterior al suyo pasar bajo sus pies.
En el exterior se veía su cuerpo tenso, sudando copiosamente, y al eslavo haciend un esfuerzo tremendo. Se veía cómo, de vez en vez, en largos intervalos, algunas partes de su desnudo cuerpo se combaban bajo la acción de misteriosas fuerzas. Cómo, de un momento a otro, una mano parecía ser una garra; cómo, en otro instante, en su piel aparecían copiosos y hermosos pelos negros, tan negros como la noche que lo había visto nacer.
Pero fueron muchos los minutos, y un mar de sudor el que rodeaba al guerrero; y nada pasaba.
En su mente aún vagaban difusas escenas, pero casi todas ahora se encontraban deformadas. Le faltaba recordar algo... recordar... vio una habitación de piedra. Una mujer. Una jaula. Sintió la rabia, la Rabia correr en su interior; sintió una necesidad y dejó que su cuerpo la cumpliera; vio un pozo de oscuridad y sintió un terrible dolor.
Cuando abrió los ojos, había frente a Guillerm un gigantesco y hermoso Crinos de perfecto pelaje negro y brillante.
Guillerm du Trem - April 17, 2007 07:33 PM (GMT)
Una ligera sonrisa lobuna apareció en el crinos que era ahora Guillerm.
-Bien, amigo, bien. Poco a poco verás como estos cambios podrás controlarlos a voluntad. Es el primer paso y el más importante. Ahora formas parte de una gran nación y pronto entenderás lo que eres en realidad. No tengas prisa, muchos tardan años en alcanzar un entendimiento completo... Pero antes debes buscar algo en tu interior, algo que sabrás por puro instinto...
Tomó un breve respiro para lograr hacerle comprender lo importante que era lo que debía preguntarle.
-Cuando nacemos, la luna, por nosotros llamada Selene, marca nuestra propia esencia. Marca nuestro sino. Eso queda impregnado en nosotros sin remisión y jamás se olvida. Busca en lo más profundo de ti mismo y verás como encuentras una luna dibujada en ti mismo. Solo debes decirme que ves...
Bien podía ver como el fiero extranjero tenía el auspicio bien marcado, mas debía ser él quien lo encontrase. Y también percibía como sus palabras, por si solas, poco ayudaban a Mikael, pero era la esencia misma de estas las que debía llegar, las que debían alcanzar su compresión más allá de las letras.
Mikael Bratovich - April 17, 2007 10:01 PM (GMT)
El eslavo esta vez no dudó y no hizo esfuerzo alguno. En su nacimiento roja luna llena había coronado los cielos de su ahora olvidada Bistria, y aunque no recordaba a su madre o a su niñera, ni recordaba los caminos en su palacio ni el arduo entrenamiento militar al que había sido sometido, nunca había olvidado aquella luna llena.
Pero al momento de intentar hablar sintió cómo dolía su garganta. Intentó de nuevo producir sonido alguno, pero nada surgió de él excepto un ronquido desagradable.
Entonces con la garra que sobresalía en sus pies, apartando lo que quedaba de sus ropajes, dibujó un círculo.
Guillerm du Trem - May 7, 2007 06:33 PM (GMT)
Guillerm entendió al extranjero...
-Libera ahora tu fuerza, será más fácil hablar. Pronto sabrás como controlar tus cambios incluso parcialmente...
Dicho esto retornó a su forma humana para hacer más cómoda su "charla".
-Selene te ha bendecido con la furia del guerrero, joven ahroun. Así se conocen los nacidos bajo la luna llena...
Espero a que Mikael retornara a su forma humana para iniciar lo que sería su largo camino hasta convertirse en un garou de verdad.
-Ahora es momento de que volvamos a lo que será tu hogar. Allí empezarás a aprender, buscarás a tu maestro de cachorros para adentrarte en nuestro mundo y, dentro de muy poco, deberás pasar el rito de iniciación, el pilar fundamental para pasar un miembro del clan en pleno derecho. A buen seguro que multitud de dudas te asaltan, pero se paciente, amigo, pronto todo tendrá respuesta.
Era momento de volver al túmulo. Allí debería encontrar quien será su maestro por los próximos meses o años. Una decisión difícil.
Mikael Bratovich - May 8, 2007 12:30 PM (GMT)
Ahroun...
Así pues empezaba una nueva existencia para el que antes fuera Príncipe de los Bratovich, Descendiente de la más brutal y leal familia de Aparecidos que sirvieran jamás al Clan de los Dragones, a los Tzimisce de las Montañas Eslavas; así terminaba el futuro milenario que no hacía pocos meses tenía tatuado el eslavo sobre su cuerpo, y los juegos que sobre su existencia hicieran demiurgos aburridos con sus propias esencias metafísicas, se convertían en mero pasto de sus propios phatos.
Pero el inicio de aquella nueva vida traía consigo también el inicio de una hoja antes inesperada en El Registro de Plata, pues Mikael Bratovich, hubiera sido quien hubiera sido, ahora era un Ahroun entre los Colmillos Plateados, y sería Grande entre ellos pues ese era también su linaje.