Claudia ordenó preparar el carruaje, tenía una misión que cumplir. Tomó su capa y el papiro que Nayara le había dejado y partió rumbo a la abadia. Allí debía preguntar por Lady Sharede, al parecer una amiga de su hermana, debía ser una persona importante para ella si depositaba tan ciegamente su confianza...
La joven comprobó que en la mansión aún se encontraba su "invitado", la noche aun era pronta, seguramente Fernando aún se estuviera preparando para su rutinaria caza. Claudia ordenó a los sirvientes mantenerse alerta, corrían malos tiempos y toda precaución era poca.
Con rapidez los caballos le llevaron hasta las puertas de aquel santuario. Claudia descendió con la ayuda del capataz que le acompañaba y se dirigió hacia el vigía.
- Buenas noches caballero, traigo un mensaje para sor Agnes d’Alençon de parte de Lady Nayara, Baronesa de Bracciano. Es lícito que sea entregado con rapidez y por mi mano-Desconfianza era uno de los atributos más palpables en la joven, que no dejaría aquel escrito en manos de ningun mortal.
Su gesto era sobrio y severo; algo estaba ocurriendo y debía solucionarse, si su hermana requería la presencia de aquella cainita tendría sus razones de importancia. Aunque, no siempre había sabido a quién acudir...