Durante el día y la noche, figuras claras pero fantasmales de reyes paganos y cristianos de esta tierra, de habitantes del palacio o de personas cercanas a la corte, aparecen en los alrededores de La Concergierie, asustando a las personas que entran o salen del lugar.
Extrañamente ninguno se observa en el interior.
Icaro rápidamente notificó al Príncipe del hecho. Geoffrey mismo lo había visto cuando había llegado con el anochecer, pero las nuevas de que había más lo habían enfadado aún más. Al menos el escudo aguantaba, y continuaban protegidos de las influencias espirituales en el interior del palacio.