Title: Sin Compañia
Description: 25/4/1226 abierto
Fernando De la Viña - January 2, 2007 04:33 AM (GMT)
El joven español, recorría las calles en un abrumador silencio, por primera ves en mucho, mucho tiempo solo, sin compañía alguna su andar lento y pesar a los ojos de la noche. En su andar por las mansiones mas lujosas de Paris, observaba aquellos lujos de gentes que entregaban su alma por un poco de poder y dinero. Tras su triste pensamiento una sonrisa sarcástica afloro en los labios del joven, pues algún día el estaria en el lugar que ahora reprochaba, ahora siendo libre de las responsabilidades que su padre aun no depositaba sobre el, por desconfianza o temer a que no tuviera las agallas para tomar decisiones importantes.
En el momento que se percato, su animal se había detenido enfrente de las grandes puertas de la mayor Catedral de la época, Notre Damme se alzaba a los cielos, incitando su presencia a todos aquellos viajantes sin rumbo. Tomando las riendas se alejo de la estructura para observarla en su máximo esplendor. Se retiro hacia el final de la plaza enfrente de ella y amarro a su corcel a un poste. Luego se sentó sobre un viejo banco con su viola en la mano, y comenzó a tocar una melodía, muy conocida en referencia a la iglesia, pero que nunca antes había escuchado por obra de una viola.
La creatividad del muchacho era esplendida, y lograr componer la marcha fúnebre, de tal manera, que se expresaran sus sentimientos con tanta claridad, era digno de un maestro.
El joven tocaba en silencio, mientras en su mente las ideas giraban a paso acelerado, buscando una escapatoria a lo que se había visto forzado a aceptar noches atrás, sus pensamientos eran claros, pues no deseaba brindar ayuda a otros, ni atarse a horarios, ni expectativas.
Tras pasar un largo rato tocando aquella bella, pero tétrica melodía, hizo un abrupto silencio, dejando caer de manera desgana su instrumento sobre su cuerpo, mientras de manera inconciente, dejaba caer su cabeza, hacia atrás para observar el firmamento eterno…
Maximo Constanza - January 2, 2007 04:53 PM (GMT)
Muchas cosas rondaban la mente de Máximo aquella noche. Así que decidió dar un paseo por la ciudad en busca de sosiego. Quién iba a decirle que se sentiría atraído por una extraña melodía que jamás había escuchado procedente de una viola, aunque si de otros instrumentos. Decidió seguir aquella música hasta encontrarse de repente ante Fernando, quien en ese momento acababa de hecharse hacia atras y observaba el cielo.
- Buenas noches tengais Señor de la Viña. ¿Qué os trae a Notre Damme en una noche como esta? -Las palabras salían suaves y tenues como la noche, casi en un susurro.
Cuando el joven mirara hacia su interlocutor, vería a Máximo vestido como de costumbre con su pantalón y chaqueta negros, aunque la camisa que llevaba debajo resultaba de un color más claro, una especie de tono gris.
Fernando De la Viña - January 2, 2007 08:25 PM (GMT)
Perdido en sus penas, el joven añoraba noches pasadas, y a su ves no podía dejar de pensar en aquella dama. Tan fría podía ser pero a la ves tan dulce, tan brusca pero a la ves tan amable se mostraba ante los ojos de los demás. Incluso en sus acciones cuando pretendía hacer el mal, su belleza opacaba el rostro de la maldad. Pero si tan solo le permitiera arrimarse cuantas cosas cambiarían…
En eso las palabras del Señor Constanza lo sacaban de su trance, haciéndolo parpadear, levanto la cabeza para observar a aquel extraño interlocutor. Con un tono que tal ves el antiguo no recordaría pues expresaban sentimientos sus palabras.
Las penas…
Los sentimientos…
Y los pensamientos Don Constanza
Mirando las estrellas nuevamente…
Esta ciudad es mágica… magia como la de las historias antiguas que nos contaban cuando niños..
Y esta noche, la hermosura de las estrellas, brilla con fuerza dando mas majestuosidad a la bella Paris…
Volvió a buscar los ojos del caballero
Y usted Don Constanza, que es lo que lo atrae, por estos sitios a estas horas…
Bronce - January 2, 2007 10:11 PM (GMT)
El negro carruaje de la toreador, decorado con sublimes ornamentaciones broncíneas (excelso presente de su Señor Maxence), recorría ahora el oscuro entramado de calles de Ile de la Cité. Era una de sus tradicionales rutas a la hora de regresar a su maison y escasas eran las noches en las que Bronce no deseara contemplar la magnificencia de Notre Dame. Su hedonismo le impedía advertir la pobreza y la pesta que anidaba en la mayoría de calles de la ciudad. Para ella París solo era un sinfín de gárgolas virtuosamente talladas, rosetones de imposibles combinaciones cromáticas y la pétrea belleza de sus templos. Durante sus contemplativos paseos nocturnos el ángulo de su visión se iniciaba a un par de metros sobre el suelo, todo lo demás se perdía en las tinieblas. En cualquier caso... Ciertas personalidades no merecían ser ignoradas.
Era Maximo Constanza y un mortal de rostro afligido. El Primogénito Lasombra acaparó la selectiva mirada de Bronce, superando la atracción y el influjo de la imponente catedral. El sonoro avance del carruaje llamó la atención de los dos hombres y la toreador aprovechó la prestada mirada para saludar desde la ventanilla con un grácil gesto de su mano. Su paso fue fugaz pero ambos reconocieron el bello semblante de la toreador. El rostro de Bronce era gélido como el más terrible de los inviernos y no obstante Maximo pudo percibir un ápice de sonrisa, una levísima insinuación casi inapreciable en la sensual boca de la mujer.
El carruaje no se detuvo y continuó su avance hasta perderse en la noche.
Maximo Constanza - January 3, 2007 12:59 AM (GMT)
Las palabras de Fernando resonaron cual eco por el interior del Lasombra.
Las penas…
Los sentimientos…
Y los pensamientos
¿Cuantas penas podría haber visto este muchacho? Sin duda no tantas como él mismo, y en cuanto a los sentimientos y pensamientos, no importaba la edad, sino la pasión por vivir. Y este mozo parecía gozar de un exceso de ésta con sus paseos y cánticos nocturnos... y su mirada llena de vida.
Las siguientes palabras del señor de la Viña sobre la belleza de París hicieron retroceder a Máximo en el tiempo, cuando la ciudad era mejor que ahora y gozaba de todo su esplendor. Siempre había habido distintas clases sociales, pero la decadéncia cada vez inundaba más y más sus calles. Aunque debía reconocerlo, esa noche con las estrellas iluminando la gran Catedral la ciudad de las luces brillaba con luz própia.
Ante la petición no pudo más que responder.
- Pasear por la más bella ciudad de Europa en estas noches estrelladas me ayuda a pensar Fernando. Creo que podeis entenderme, pues creo que a vos os sienta igual que ami. -En este momento el ruido de una carreta acercandose rompió el discurso del antiguo.
Al principio no reconoció la carreta, pero en cuanto vió a su pasajera por la ventana recordó a la exótica toreador, y más por educación que por otra cosa, ofreció un saludo a la dama con un sutil movimiento de cabeza. Acto seguido retomó la conversación.
- Y por supuesto que hay magia en esta ciudad, aunque ésta la recordeis de vuestros cuentos infantiles es algo que perdura en el tiempo y siempre se hallará aquí.
Fernando De la Viña - January 3, 2007 03:09 AM (GMT)
Un carruaje con cierto lujo pasaba por la zona haciendo resonar las ruedas contra el empedrado. No conocía a la mujer, que viajaba dentro de esta, pero no le pareció ni que se aproximara a la belleza de su añorada dama.
Tras el discurso de Máximo, el joven, no podía desprenderse de sus penas, la noche comenzaba hace un rato y aun quedaba mucho de esta, antes de terminar.
Se reclino hacia adelanta, y observo detenidamente al señor, era mayor, pero mas joven que su padre, si era de familia noble debería rondar los treinta años pues no parecía un ser curtido en el campo de batalla
Señor Constanza, veo que las noches, y la magia de esta ciudad nos atraen a ambos por igual…
Tomando su instrumento, como si fuera un violín de grandes proporciones, perdió la mirada en el campanario, abstrayéndose en sus pensamientos, y observando de ves en cuando al caballero
Permítame dotar a esta noche de una melodía agradable a los sentidos…
Tras esto, el joven suavemente, con delicadeza, comenzó su obra maestra, poniendo su voluntad en ello, una suave melodía acompañaba el silencio que marcaba la magnifica Catedral
Con los ojos cerrados, y con un tono apacible, casi acompañando a la majestuosa música
Dígame Señor Constanza, no le gustaría conocer aquella magia que nos contaban cuando éramos chicos… Aquellos Caballeros de brillantes armaduras, imbatibles… Aquellos reyes, benévolos con su pueblo… que con una simple orden detenían las guerras… y el sufrimiento…
Maximo Constanza - January 3, 2007 04:01 AM (GMT)
Máximo se paró a escuchar la bella melodía que componía el estudiante con cada nuevo acorde. Sin duga alguna el joven tenía un talento más alla de la experiencia. Así que se dejo llevar unos instantes por aquella música.
- Fernando, sin duda alguna conocer esa maravillosa magia de los cuentos de nuestra niñez sería fantástico. Pero que crees que sucedería si al descubrir a esos caballeros de brillantes armaduras te dieras cuenta de que no son tan imbatibles como se decía, o que sus creencias y acciones no son tan nobles. O imagina que eres gobernado por un rey benévolo de leyenda, cómo reaccionarías si de repente un día te enteraras de sus conspiraciones. Quizá la magia esta para animarnos a cometer acciones heroicas y a ser buenos de acto y de corazón. Pero si hurgamos en ella hasta sus cimientos veremos cosas que ni deseabamos ni debieramos haber visto. -con una breve pausa para la reflexión añadió.- Ten cuidado con lo que deseas mi buen amigo, pues la magia encuentra a aquellos que la buscan con insistencia, y por mi añeja experiéncia puedo decirte que en ella no todo es un camino de rosas.
Las últimas palabras que salieron por la boca del Lasombra iban cargadas de misterio, pero no de promesas de fama y glória como podría haber deseado cualquier joven con afán de aventuras, sino cargadas de una oscuridad inherente.
Fernando De la Viña - January 3, 2007 04:46 AM (GMT)
El joven no dejaba de tocar el instrumento, que acompañaba las palabras de ensueños..
Señor Constanza agradezco su concejo… Pero si de mi dependiera, prefiero saber la verdad por cruda que sea, antes de vivir en una mentira. Si aquel gobernante rige con ambiciones, que perjudican al pueblo, intentaría destronarlo eso téngalo por sentado, si aquellos caballeros, imbatibles, son abatibles en combate significa que no se esfuerzan en conseguir lo que desean, pues no es cuestión de por que caemos, sino de cuantas veces nos volvemos a levantar.
Realizo una pequeña pausa
Me recuerda a cuando acompañe a mi padre a la guerra en el sur de mi país natal. Esa fue la primara ves que observe un combate, de tantas bajas, y la primera ves que presencie la muerte, erguirse sobre los soldados
Pero ahí en el campo, un soldado me mostró el verdadero significado del valor y de los deseos. Pues fue tumbado muchas veces pero seguía levantándose y levantándose, con heridas en todo su cuerpo. Cuando se finalizo el combate, fui en su ayuda y siendo yo joven, le pregunte por que se levantaba, si no seria mejor quedarse en el piso y aguantar a que terminara el combate… Pero el con una vos entrecortada por el sufrimiento, me respondió que lo hacia por poder observar a su familia en su hogar con la frente en alto, para agradecer a su señor todo lo que había hecho por el.
Fernando cerro los ojos, pero su rostro se dirigía al cielo, mientras la música sonaba de fondo
Señor Constanza, acaso cree usted que mi pensamiento no es el correcto, que esta manera de ser puede que sea el motivo por el que mi padre no posee confianza en que pueda liderar sus tierras…
Maximo Constanza - January 3, 2007 06:01 AM (GMT)
Las explicaciones del muchacho le sonaban a Máximo puras, directas desde lo más profundo del corazón. Sabía de lo que hablaba pero aun y habiendo estado en contacto con la muerte, no conocía más que una pequeña parte de la crueldad del mundo. El joven estaba empezando a caerle en grácia, le gustaba su forma de ser. Fue entonces cuano el humano pilló al Lasombra desprevenido asincerandose con él. En el primer momento no supo como contestar a la directa pregunta de Fernando, pero poco a poco las palabras empezaron a salir de su boca.
- Verás Fernando, según mi parecer posees una mentalidad más que correcta para el puesto que anhelas. Pero no tengas prisa, todo llega a su debido tiempo, hazme caso se lo que me digo. -Entonces miro directamente a los ojos al mortal y este pudo ver en ellos una sabiduría acumulada por más tiempo del que parecía posible en un cuerpo de apenas una treintena de años.
- Algún día, cuando seas padre, comprenderas lo que el tuyo está haciendo por tí. A veces nos cuesta mucho reconocer ciertas cualidades en nuestros seres más queridos, porque no queremos que cambien. Y más en el caso de un padre y un hijo, en el cual el uno siempre será padre y el otro siempre será hijo. Siempre seras su niño y por esto siempre intentará protegerte de todo cuanto pueda. Si quieres aceptar un consejo vive todo lo que puedas, se responsable de tus actos, ama a los tuyos, y cuando la verdad crea que ha llegado el momento de que la afrontes ya vendrá a buscarte.
Fernando De la Viña - January 3, 2007 03:43 PM (GMT)
Las formas de Máximo le recordaban a diversos profesores, algunos muy sabios, que parecían haber vivido mas de lo que aparentaban en edad, y con una amplia experiencia obtenida en su existencia.
Cambiando la melodía a algo mas alegre que acompañara, el joven decidió cambiar de tema, no creía correcto, molestar a otros con sus propias dudas y problemas.
Agradezco nuevamente su concejo y esperare a que llegue el momento…
Dígame Señor Constanza a que se dedica pues la otra noche fuimos presentados y no tuve la oportunidad de conocerlo, como es debido…
Asiendo una pausa, para hacer una melodía que requería concentración..
Y puesto que estaré trabajando en su representación, creo que lo mas adecuado seria conoceros…
Maximo Constanza - January 5, 2007 04:44 PM (GMT)
Máximo se dió cuenta del voluntario cambio de tema realizado por Fernando. Pensó que sus motivos tendría, y no quería indagar demasiado de todos modos. Entonces la pregunta del estudiante consiguió sacar una sonrisa al Lasombra. Los motivos que había dado parecerían inofensivos, si no hubiera observado su actuación en en la reunión que tuvo lugar en la mansión de Lady Nayara. La curiosidad del chico le llegaría lejos, pero también era posible que acabara muriendo por ella.
- Fernando, en cuanto a mis ocupaciones, sólo es necesario que me conozcas como el señor de la Abadía de St. Germain-de-Près. Eso ocupa la gran mayoría de mi tiempo. Sin duda conocerás la gran dedicación que requieren los cargos importantes, y en estos tiempos creo que llevar una de las grandes casas del Señor, posee bastante de dicha importáncia.
Y desviando el tema hacia otros de menos confidencialidad, se propusó descubrir más de aquel curioso chico.
- Estoy totalmente de acuerdo en que deberíamos conocernos mejor, así que... ¿Por qué no me hablas un poco más de ti?
Fernando De la Viña - January 5, 2007 06:15 PM (GMT)
A los ojos perspicaces del músico, parecía que el señor Constanza también no sentía gusto al hablar de su labor, pues en su mayoría los patriarcas de las ordenes monásticas se explayaban hablando de su labor divina, y de que eran bendecidos por dios, y una sarta de sandeces que aburrirían hasta un muerto.
Mas de mi… Señor Constanza creo que ya haber desvelado mi alma ante ustedes…
Realizo un silencio, que hasta incluso su instrumento parecía enmudecer, para luego levantarse, y comenzar una melodía mas viva, retando a la muerte ante el a que se apartara o sucumbiera ante la belleza de la creación humana.
Hijo de rico, mi cuerpo nació…
Hijo de bestia salvaje, mi alma se forjo…
Entrenado y educado por los mejores maestros que el dinero podía pagar,
mas jamás lograron educar el espíritu de libertad…
He recorrido mas tierras que muchos jamás tan siquiera esperarían a caminar…
Conocido personas que muchos desearían jamás conocer…
Secretos que muchos matarían por conocer…
Que abren la mente y la curiosidad, de cualquier ser mortal sobre esta inerte tierra, dominada por corrupciones y mentiras…
Maximo Constanza - January 9, 2007 04:00 AM (GMT)
El Lasombra esuchó atentamente la historia del estudiante hecha canción. No podía negar que fuera una bella creación, pero la noche no era eterna y quería seguir con su paseo nocturno. Quién sabe que sorpresas podría traerle la oscuridad. Así que sonriendo al mozo empezó a despedirse.
- Os felicito por tan bella tonada, mi buen Fernando. Espero que nuestros caminos vuelvan a cruzarse y poder disfrutar de vuestra música de nuevo, pero esta noche se la debo a la dama celeste que nos ilumina con sus rayos de plata. -Dijo alzando una mano hacia la luna.- Sólo espero que los consejos de este viejo te hayan servido para algo y que no malgastes tu vida, simplemente vivela. Buenas noches tengas, y transmite mis saludos y buenos deseos a tu señora.
Y sin esperar a ser respondido, con un leve cabeceo se despidio de su encuentro nocturno y empezó a caminar calle arriba.
Fernando De la Viña - January 10, 2007 10:41 PM (GMT)
Siguió en silencio el camino del profeta, mientras su instrumento marcaba la melodia que acompañaba a su alma vagabunda tal vez casada pese a sus deseos de libertad.
La taciturna noche daba alas de poeta a su creatividad visiblemente ensombrecida por esos carceleros ojos que sin quererlo, lo tenían atrapado. Descansó un momento sus manos y levantando su mirada al cielo recordó las palabras del único aparecido de la noche.
Vivir la vida era lo que quería y alejado de su padre lo conseguiría tras la misma celosía que sin querer él, le ofrecía.
La musicalidad volvió a inundar la noche con aires lejanos, esta ves una melodia de su tierra surcaba los alrededores de Notre-Damme.
Nayara - January 15, 2007 03:32 AM (GMT)
La noche era peligrosa para la mayoría de los mortales, los más avispados se cuidaban de tentarla pero ése no era el caso del joven Fernando... aquel que todavía pensaba estar a salvo bajo sus tierras se movía con el descaro del que se siente invencible.
La joven amazona recorría las calles en su busca cual carcelera, aquella palabra que tanto deleite le causaba si el prisionero se llamaba Fernando de la Viña. Una pérfida sonrisa asomó en sus labios , cuando a lo lejos reconoció su corcel.
Claudia desmontó y con sigilo quedó tras el español, se merecía un buen susto, ella no podía pasarse las noches en su busca para protegerlo eternamente. Deseó haber podido presentarse como antaño, pero sus ropajes la delataban ahora como toda una mujer. Oculta bajo su capa, tomó su daga y con un hábil movimiento la colocó en su cuello esperando la reacción del miedo.
- Qué tenéis para mi...-La joven sabía modular su voz hasta hacerla parecer ajena, mucho hubo de practicar a lo largo delos años del aparentar lo que no era.
Fernando De la Viña - January 15, 2007 03:47 AM (GMT)
Los años podrían acompañar a la joven, mas ninguna maestría aprendida por motus propio podría superar a la adquirida por maestros. Ninguna vivencia de la vida, podría despertar los instintos que los combates despertaba.
El odio entrenado por cientos de noches exclusivamente para la música no era una ingratitud del señor, y el resonar de los bazos no era una melodía producida por la viola.
El joven siguió tocando su música, llamando a los peligros, y a todos aquellos que desearan una charla amenas para pasar lo que restaba de la noche.
Estaba seguro de sus movimientos, y en su mente veía la escena. La dama se aproximaría por detrás y le llamaría la atención, el no se inmutaría, y cuando esta se aproximara a golpearlo como era usual, la tomaría del brazo y le detendría sus movimientos con un a pasional beso…
Pero las cosas no se dan como uno quiere, y la ronca vos disimulada esfumo el pensamiento, de una manera abrumadora, sintiendo el frió del metal en el cuello. Sus movimientos cesaron, inmóvil permaneció unos instantes. Que hacer.. con aquel ladrón que le toma del cuello, y si era peor sabia que por detrás estaría la joven, que por alguna razón no se escuchaba movimiento.
Tomo coraje y se decidió a actuar, tomando con una mano el filo de la dama, para evitar un corte letal en el cuello, se giro y usando el instrumento como un objeto contundente, se disponía sin saber quien era el agresor a propinarle un golpe
Nayara - January 15, 2007 04:14 PM (GMT)
El joven siempre actuaba de la misma manera...Claudia soltó la navaja para evitar el corte, no podría explicárselo a su hermana, mejor dejar las cosas así. Se apartó hacia un lado y esperó el siguiente movimiento... el golpe. Esta vez al aire, que dejó al muchacho en una postura bastante cómica.
Claudia lo observó y una carcajada no pudo ser controlada tras tal visión estrambótica.
- Fernando, ¿qué moscas intentáis espantar?, tal vez sean moscones... o fantasmas.-Recorrió con mirada arrogante a la víctima de sus juegos, a la espera de sus siguientes pasos...que de seguro ya le eran conocidos.
Fernando De la Viña - January 15, 2007 07:48 PM (GMT)
Sabia que su actuación, era patética, incluso si hubiera sido un asaltante, pegarle con un instrumento de madera mucho daño no le hubiese hecho pero tal ves si, le hubiese desplazado un poco mas.
O.. lady Claudia… sinceramente me disculpo con usted, no creía que fuera esas personas que van por la vida jugando bromas a los demás…
Se agacho en busca de la varilla de su instrumento, y luego le ofreció regresarle a la dama, su puñal. Sentándose nuevamente en el banco, con un gesto de su mano, indico a la dama si deseaba sentarse a su lado.
Mi lady, que es lo que la trae a estas horas y por estas zonas…
Antes que pudiera responder, la música comenzó a brotar del instrumento, para nada fuerte, por el contrario, aquella escena, con la eterna y silenciosa noche, la dama, parada detrás del banco y el joven sentado en el, con la gran catedral de fondo, era digna para que el mejor de los pintores la retratara
Nayara - January 15, 2007 08:46 PM (GMT)
- No se... me apetecía pasear bajo la luz de la luna. ¿Vos qué creeis?.-Iba a ser complicado llevar a la oveja al rebaño...aún se preguntaba por qué no era su hermana la encargada de tal tarea, después de todo ella era mas dada a aquel tipo de relación modélica.
Por un instante se olvidó de su misión y dejando atrás aquel banco observó aquella enorme edificación perfectamente centrada sobre la plaza, perpetuamente incompleta. Tal vez ése era su atractivo, el tiempo pasaba y ella seguía ahí sin ser definida siendo simplemente ella.
Tomó consciencia de la música del joven y se giró para contemplarlo, a diferencia suya él si era perfecto con sus imperfecciones que lo hacían ser naturalmente humano. Se acercó al banco y tomó asiento para disfrutar de un momento de tregua, mientras jugaba entretenida con aquella navaja, recordando aquel patético gesto de sorpresa.
Fernando De la Viña - January 16, 2007 06:38 PM (GMT)
Fernando no contestaba a esa pregunta, pues supuso que no era necesario contestarla. Ya no miraba la luna, ni el cielo, ni siquiera a la catedral o a la dama, con los ojos cerrados, movía su cabeza levemente acompañando la melodía, que era especial.
Tan especial que brotaba de la imaginación del joven en ese momento, la creatividad estaba en su magnificencia, permitiéndole componer una pequeña sinfonía, que tal ves jamás en su vida podría repetir
Nayara - January 17, 2007 05:29 PM (GMT)
Cuando Fernando abrió los ojos la soledad volvía a ser su única compañera, la joven que instantes antes aguardaba a su lado, había desaparecido como aquella repentina fuga.
Tan sólo el lejano sonido del relinchar del caballo de la dama, dejaba pistas de un rastro que bien podía ser confundido como irreal. De nuevo la noche se brindaba en exclusiva para él, a Claudia tan sólo se le cedía la posibilidad de retorno.
Fernando De la Viña - January 17, 2007 08:05 PM (GMT)
Extraña ciudad, sin constancias, la gente va y biene, todos buscan un oido que los escuche, pero nadie se detiene a escuchar.
En las pocas noches que yacía en ella, solo lograba la armonía con el silencio de la noche, mas misterioso caballeros y abrumadoramente bellas damas solo encontraba en Paris ciudad de las luces.
El cielo se mantenía oscuro, expectante al amanecer, para que los rayos de luz iluminen el camino de los mortales que solo veían pasar sus vidas sin sentido mas que el de sobrevivir. Ya era tarde y los ojos del joven deseaban cerrarse. Parsimonioso y con tocando con un dedo la parte superior de las cuerdas se dispuso a caminar en regreso a su nuevo hogar…