Title: Belleza Inacabada (24-4-1226)
Description: Abierto
Bronce - January 1, 2007 07:24 PM (GMT)
Belleza Inacabada (23-4-1226)
Abierto
En el argot de las tinieblas ella se consideraba una madrugadora. Bronce siempre abría los ojos tras caer el sol y nacer la primera sombra. Nada le resultaba más bello que un anochecer en París, contemplar como el azul abraza el rojo y ambos colores se funden en una intensa tonalidad malva. El firmamento solo era un color para ella, ningún misticismo o religión otorgaban ya espiritualidad al cielo. “Solo existía un Paraíso y ese era el terrenal”, pensó para si misma. Desde hacía varias noches Bronce divagaba y se sometía a profundas reflexiones filosóficas acerca del más allá, algo impropio de ella y en completa oposición a su frivolidad. También había comenzado a experimentar cierta melancolía por los recuerdos de su amado Jean Paul Du Castel y añoraba sobremanera su no menos preciada Borgoña. Tales sentimientos eran interpretados por Bronce como síntomas de debilidad y lograban enfurecerla hasta límites insospechados, aunque también acentuaban su humanidad, algo que ella no parecía percibir o de lo que al menos no se vanagloriaba. Ahora, sola en París, Bronce se sentía dispersa y confusa como una caprichosa chiquilla ante demasiadas ofrendas. La ciudad le ofrecía todo lo que ella anhelaba; lujosas fiestas, hombres, fascinantes intrigas... Aunque nada lograba satisfacerla plenamente. Se aburría. Algo doblemente perjudicial (y peligroso) en una Toreador. Su libertinaje había dado paso a una especie de ensoñación rutinaria e infinita, una sucesión de anocheceres y horas vacías, cuerpos desnudos y caricias, sangre y triviales conversaciones. Tan solo Lilith (su dulce Lilith) la colmaba de satisfacción con su imperecedera inocencia, a pesar de que Bronce se negaba a subyugar toda su felicidad a la compañía de una niña de diez años. “Necesito algo más” pensó. Había oído rumores de la llegada de un nuevo vástago a la ciudad, un misterioso errante, un músico, el cual había decidido regresar a París tras varios siglos de ausencia. “En cualquier caso... ¿Será lo suficientemente interesante como para interesarme?” La redundancia de su pensamiento la hizo sonreír.
El grito del cochero la abstrajo de sus meditaciones y cuando el carruaje se hubo detenido por completo un hermoso joven ataviado con casaca púrpura la ayudó a descender del mismo. El atardecer ya se había consumado y el cielo no era sino un manto de estrellas. El vestido de Bronce, azabache y aterciopelado, parecía fundirse con la misma nocturnidad. Era consciente de su propia belleza y en su rostro se reflejaba dicha conciencia. Miró de soslayo al cochero y le agradeció su protocolario gesto con una apenas perceptible sonrisa, luego alzó su mano enguantada en un ademán que el sirviente interpretó como un “Aguarda junto al carruaje”. La mujer se disponía a realizar uno de sus tradicionales paseos alrededor de la todavía creciente Sainte Chapelle, construcción inacabada pero cuya majestuosidad ya era del todo perceptible. Se detuvo para observarla detenidamente, de solemnidad pétrea y silenciosa bajo la luz estelar. Nada la reconfortaba tanto como ser partícipe del florecimiento de París, contemplar y deleitarse ante la fundación de arte en la capital.
No dudó en comparar ese edificio en construcción consigo misma, dos obras de excelsa belleza pero de algún modo inacabadas. Bronce cerró sus ojos tratando de visualizar el templo una vez concluido y entonces una sonrisa de satisfacción se perfiló en sus labios. En su mente solo podía verse a si misma.
FDI: Es un modo como cualquier otro de presentar a mi narcisista Toreador. Es un post abierto y Bronce aguarda impaciente cualquier tipo de encuentro durante su solitaria noche de contemplación. Nos leemos.
Nayara - January 1, 2007 08:00 PM (GMT)
Nayara cabalgaba por las cercanías de su hogar como cada noche; ésta vez el destino le había llevado hasta aquel monumento, un lugar tan bueno como cualquiera para meditar sobre sus pasos, aún mas ahora que todo se precipitaba...
Al llegar a Sainte-Chapelle, creyó reconocer a lo lejos a una dama de la estirpe... hacía tiempo que no cruzaban sus caminos.
Desmontó su hermosa yegua, y sigilosamente se acercó hasta aquella que parecía estar inmersa en sus pensamientos.
- Ciertamente una obra magnífica pese a estar inacabada...-
Al abrir los ojos la dama pudo encontrarse a Nayara a su lado, que con una dulce sonrisa se descubría tras tanto tiempo de lejanía entre ambas.
Bronce - January 1, 2007 08:31 PM (GMT)
Bronce se sorprendió al reconocer en la recién llegada el rostro de Lady Nayara y no dudó en camuflar su sorpresa bajo una cordial sonrisa. Hacía mucho tiempo que las sendas de ambas mujeres no se cruzaban y a Bronce le resultó tentadora la propuesta de una "agradable" conversación acerca de la belleza del templo.
-Sí, ciertamente lo es. Se limitó a responder. -Una gran obra que con el paso de los años será maestra. El tiempo es siempre un gran aliado para la belleza. Bronce tiñó entonces su tono de voz con un timbre sarcástico. -Excepto para la mortal.
La mujer clavó sus ojos en los de la bella Nayara y ésta recordó entonces cuán intensa era la mirada de la enigmática Toreador.
-Decídme querida, ¿qué es de vuestra vida? Lady Nayara creyó percibir un atisbo de malintencionada vanalidad e hipocresía en la palabras de la mujer.
Nayara - January 1, 2007 08:59 PM (GMT)
La ventrue escucho las palabras de la lejana toreador, y contesto.
- El tiempo lo cambia todo querida y a todos, pues aunque lo exterior en nosotros se mantenga intacto, el interior sí varía con el tiempo. Hoy no os veo como antaño, pese a que vuestra presencia sea la misma.-
La observó de nuevo; con aquella dama pocas palabras había cruzado, no obstante ahí estaban ambas, dando por sentado un saludo y conversando sobre la vida...
Tras un breve instante en el que sus miradas se cruzaron reconociéndose, Nayara continuó con su respuesta.
- Mi vida Lady Bronce, sigue su camino como antaño, de seguro la vuestra habra variado tornándose mas creativa. Pues ¿ qué es de una vida sin cambios ? y más en aquellos que saben apreciarlos, como no dudo haréis vos...-
La dama no deseaba hablar de su vida, no obstante sí le intrigaba saber de la de aquella cainita enigmática y misteriosa. Aguardó las palabras de la dama mientras observaba la hermosura del paisaje en su conjunto, sin duda digno de hacer nacer la expectación sobre cualquiera con un mínimo de sensibilidad.
Bronce - January 1, 2007 09:19 PM (GMT)
-Quizá tengáis razón, Lady Nayara. Puede que el tiempo sí varíe el interior, en cualquier caso... Yo hablaba de belleza.
Bronce permitió que una expresión de altivo cinismo enmarcara su última frase.
-Por otro lado ¿qué hay de bueno en los cambios? Tan solo son muestras de inconstancia y... ¿Acaso la inconstancia es una virtud? Yo no lo creo.
La Toreador había percibido que la oratoria de Nayara era solo un método (muy hábil, desde luego) para evitar el tener que hablar de su intimidad así que optó por la insistencia hasta que ella se decidiese a bajar la guardia.
-Decídme querida, ¿qué es de vuestra vida? Bronce empleó a conciencia las mismas palabras, mas en ésta ocasión sonaron terriblemente sarcásticas. Formuló la pregunta sin perder la sonrisa de sus labios ni desviar su mirada del rostro de la joven, mientras alzaba las manos para acariciar coquetamente su largo y sedoso cabello.
Nayara - January 1, 2007 09:55 PM (GMT)
La ventrue había olvidado lo "tenaz" que podía resultar Bronce...y alguna cosa más, que empezaba a reconocer en aquella dama. No obstante con una delicada sonrisa la ventrue respondió a su reclamo.
- De belleza hablaba yo querida... qué es el exterior sino tan sólo una fachada, que puede tornarse al gusto personal mostrándose incluso falso y desgastándose con el uso si no hay nada por debajo que lo avale. En cuanto a los cambios, sin duda son importantes, por significar una progresión aislada de estancamiento.-
Nayara captaba en las palabras de la dama una intencionalidad oculta y ciertamente molesta, que le traía recuerdos no muy lejanos...
Si aquella mujer deseaba indagar debería acertar en sus preguntas, sino simplemente se quedaría con las dudas.
- Como os he dicho, mi vida sigue su rumbo y mi rumbo sigue siendo ciertamente desconocido, pues está en manos del destino que me ayude a guiar los cambios tan ansiadamente deseados -
Aquella conversación se tornaba interesante, ambas damas demostraban tener su carácter y al parecer sus ideas distaban bastante como para convertirse en una charla vana.
- Y vos... ¿qué ha sido de vos todo éste tiempo querida?, me extrañó no encontraros antes, ¿acaso estuviteis recluida de la sociedad por alguna circunstancia?-
Pese a todo, aquella pregunta se entonaba con preocupación por encima del interés del mero conocimiento.
Bronce - January 1, 2007 10:22 PM (GMT)
Bronce escuchó atentamente las palabras de la ventrue, con gesto de curiosidad. La sonrisa había desaparecido de sus labios e incluso una sombra de tristeza parecía haber eclipsado su mirada.
-¿Una vida sin rumbo? Pronunció la cuestión casi para si misma. -Desconfía del destino, mi querida amiga, pues casi nunca conduce al lugar merecido.
La impasibilidad de su bello rostro resultó ahora de lo más perturbadora. Un halo de misterio rodeaba aquella intensa mirada y su fragancia (captada por Lady Nayara) acentuaba el conjunto con un enigmático aroma.
-¿Recluida de la sociedad? Por supuesto que no. Susurró mientras apartaba de su rostro un mechón de cabello negro y brillante.
-Solo trato de evitar parte de ella. Bronce ladeó la cabeza, enarcó sus cejas y le dedicó a Lady Nayara una seductora sonrisa.
Nayara - January 1, 2007 10:41 PM (GMT)
Interesante... aquella respuesta llegó a los oidos de Nayara cargada de afiladas púas. Al parecer acababa de obtener su tan ansiada contestación.
El gesto de la ventrue se tornó serio, no le gustaba el cinismo, sabía jugar con las palabras como nadie pero no era plato de su deleite rebajarse a lanzarse puñaladas por el mero gusto de humillar o herir a alguien.
Observó la sonrisa de su compañera y le dedicó una mirada oscura llena de respuestas que no requerían de palabras.
- Bien querida, me alegra ver que pese a todo seguis siendo la misma, pues vuestro interior no ha tornado en demasía y vuestro exterior... sigue siendo el mismo-
Una sonrisa sarcástica asomo en los labios de la ventrue.
- Mejor dejarlo asi...aún hay mucho por hacer...-
La dama tomó las riendas de su caballo y ágilmente se montó en él, marcando entre ambas la distancia.
- Disculpadme, pero tengo mucho que hacer, el tiempo es oro para quien sabe disfrutarlo...-
Con un leve gesto Nayara se despidió de aquella cainita, y alejándose de aquel lugar siguió con su destino.
Bronce - January 1, 2007 11:14 PM (GMT)
Bronce asintió a la bella amazona mientras interiormente se deleitaba ante su repudia. Acarició entonces el cuello del corcel y el animal pareció estremecerse.
-Que la noche sea grata, querida. Y disfrutad, como vos bien decís, de vuestro tiempo...
La toreador se expresó ahora con una reserva y entonación genuinamente francesas. Sus palabras resultaban casi una parodia de las buenas maneras.
-...que yo disfrutaré del mío.
Las últimas palabras de la misteriosa mujer fueron ahogadas por el relinchar del caballo y Bronce se limitó a observar como la ventrue se alejaba al galope hasta perderse en las tinieblas de la noche. Su rostro adoptó entonces una expresión enigmática y su mirada se tornó amenazante. La sonrisa se fue diluyendo lentamente de sus voluptuosos labios.
-Hasta pronto, Lady Nayara.
La mirada de Bronce se centró nuevamente en la Sainte Chapelle, cerró los ojos y se dejó arrastrar por su belleza. En esta ocasión sí pudo imaginar el templo concluso. Maravilloso.
Dimitri Maximov - January 2, 2007 12:48 AM (GMT)
Una leve melodía rodio todo el lugar haciendo que la comunión de la dama con sus pensamientos fuese aun mayor. Esa dama era diferente a las que había conocido en su regreso y el vació de las noches por la monotonía parecían desaparecer por el deseo de conocer mas sobre ella.
Pero no dijo palabra alguna, se quedo ahí recostado sobre la base de una estatua mientras miraba a su amiga partir del lugar.
Bronce - January 2, 2007 01:09 AM (GMT)
Bronce se sintió observada y tal sensación la inundó de placer. Desde que recibió el Abrazo, la mujer había sentido el impulso de ver y mostrar belleza. "El Alma Toreador", así solía llamar a dicho efecto su difunto marido, su amante, su Sire.
Ver y mostrar belleza... Ahora también podía escucharla.
Bajo las estrellas, la belleza del sacro templo rivalizaba con la suya propia. Bronce no tardó en descubrir que no era precisamente la arquitectura lo que realmente interesaba a su espectador.
Era un hombre misteriosamente extraño, especial. La observaba detenidamente desde las sombras. Bronce fijó en él su poderosa mirada pero no le obsequió con una dulce sonrisa o un ademán de complicidad, simplemente le devolvió la mirada con frialdad. Ella sonreía por dentro y aguardaba que fuese el recién llegado el que se decidiese a dar el primer paso.
La bella toreador comenzó a silbar con una falsa actitud de disimulo, uniéndose a la melodía. Fue entonces cuando no pudo reprimir una irónica sonrisa.
Dimitri Maximov - January 2, 2007 01:39 AM (GMT)
La belleza de la dama era algo cautivador y su arte fluía con más fuerza por la musa que se encontraba en aquel marco. Aunque su mirada fría buscaba alejarlo, aquellos ojos le decían otra cosa. Por unos instantes ambas miradas se cruzaron y una sonrisa sensual empezaba aparecer del rostro del Ravnos.
Se cambio de posición para que la luz de la luna lo alumbrase bien mientras continuaba tocando para ella. El espíritu libre del cainita se reflejaba en cada gesto y en su mente solo habitaba un pensamiento, la intriga que le gereraba la Toreadora, no pudo evitar que una leve sonrisa se le escapara
- Hermosa la noche que se presenta ante nosotros…- sus palabras fueron llevadas con el viento como modo de presentación.
Bronce - January 2, 2007 02:03 AM (GMT)
-Y hermosa vuestra melodía.
La mujer se humedeció los labios antes de continuar su diálogo, tal gesto carecía de erotismo pero Bronce sabía que sería interpretado de un modo muy distinto.
-Lo cierto es que tenéis mucho talento. La mujer dirigió una fugaz mirada a las estrellas mientras hizo un falso ademán de suspiro sin aire alguno que exhalar. -Que hermosa palabra ¿verdad? Había una encantadora teatralidad en la actitud de la toreador. -Talento. Repitió la palabra por última vez con una sonoridad del todo cautivadora. La voz de Bronce era suave
como el terciopelo de su vestido mientras que su tono era misterioso y algo distante.
-Creí haber oído hablar ya de vos. ¿Dimitri...? Disculpad sino recuerdo bien vuestro apellido.
Bronce sí lo recordaba pero no deseaba que él lo supiese.
Dimitri Maximov - January 2, 2007 03:19 PM (GMT)
Las palabras de la dama sorprendieron a Dimitri gratamente, no sabía que su nombre ya empezaba a circular por las calles de Paris. Siempre le había gustado estar en el foco de las luces y eso era gratificante para el, más su rostro permanecio inmutable ante este comentario y solo levanto su vista de nuevo para mirar a los ojos de la cainita.
- Ciertamente la belleza y el talento están unidos, son acosas con las que se nace y no se puede hacer nada al respecto…- una risa cínica acompañaba a sus ultimas palabras- Y su hermosura solo es superada cuando ambas se encuentran en una persona, ¿no lo crees así?
- En cuanto a mi, así es, Soy Dimitri… Dimitri Maximov y es un placer que las estrellas nos hayan juntando esta noche.
Bronce - January 2, 2007 03:42 PM (GMT)
-Dimitri Maximov. La mujer repitió su nombre con una exquisita pronunciación. -Es todo un placer. Mi nombre es Yvette Renoir, pero acostumbran a llamarme Bronce. Añadió sin perder la sonrisa de sus labios.
La toreador dedicó entonces unos segundos a escrutar el rostro de aquel misterioso caballero. Había algo en sus ojos que la desconcertaba, una tristeza arrastrada por siglos de vivencias y enmascarada por una autocomplaciente actitud de aparente seguridad en si mismo. Sin duda era una personalidad enigmática, como la de ella.
-Decidme, monsieur ¿qué os hizo regresar a París después de tan larga marcha? En el rostro de Bronce se manifestó una encantadora expresión de curiosidad. -¿Una mujer quizás? No se me ocurre nada más convincente para propiciar el retorno de un hombre. La ironía de su sonrisa se intensificó tras pronunciar esta última frase.
Dimitri Maximov - January 2, 2007 04:35 PM (GMT)
El Ravnos elevo su vista a las estrellas y cerro los ojos por un momento. Mientras recuerdos de su pasado se empezaron a colar en su mente producto del las palabras de Bronce. Que irónico seria eso, escapo de sus tierras por el deseo de olvidar la muerte de su amada buscando un nuevo renacer vagando por toda Europa y volvería a Paris por el deseo de encontrarse una dama. Sin desearlo esos ojos de tristeza invadieron todo su cara por unos segundos en lo que termino en una sonrisa enigmática
- Mi retorno el algo diferente a eso… son los olvidos de una lo que mi hicieron vagar y volver a la ciudad de las luces…- sus palabras fueron con un halo de tristeza. Que rápidamente cambio por un tono mas sensual
- Y vos madame, cual es la historia de esos ojos tan enigmáticos.
Bronce - January 2, 2007 04:56 PM (GMT)
Un halo de tristeza, similar al de los ojos de aquel hombre, empañó también la mirada de Bronce. Su expresión se tornó seria y distante.
-Mi historia es similar a la vuestra. Sentenció con un tono de voz frío y concluyente. No parecía decidida a prorrogar esa conversación y se dispuso a desviar hábilmente el rumbo que ésta había tomado. La desaparición de su querido Jean Paul era todavía algo demasiado hiriente para ella, de modo que disfrazó su dolor bajo una máscara de divertida frivolidad.
-¿Conocéis a muchos miembros de la Corte? La mujer inició su sensual caminar esperando que el caballero la acompañase en su paseo alrededor de la Sainte Chapelle. -¿Quizá hayais oido hablar de mi Señor Maxence? Sus preguntas eran formuladas de un modo trivial, como sin desear respuesta alguna.
Entonces la mujer se detuvo para acercarse peligrosamente al recién llegado cainita, pensando que el dolor y la tristeza de éste le convertían en alguien vulnerable. Bronce acarició con gesto casual el brazo de aquel caballero y sin tan siquiera mirarle a los ojos le preguntó:
-¿Cuáles son vuestros verdaderos propósitos, monsieur?
Ahora sí parecía esperar una respuesta. Dimitri percibió la fragancia de aquella seductora mujer, la cual le dedicaba su más embriagadora sonrisa.
Dimitri Maximov - January 2, 2007 11:17 PM (GMT)
El cambio de Bronce fue como un renacer para ambos y aunque quisieran enmascarar los sentimientos de vivencias pasadas sabían que estaban ahí y las penas de ambos eran similares. Pero todo eso desapareció de la mente del Ravnos mientras se acercaba a la dama, ciertamente el porte de Dimitri era algo impactante, su altura y su cuerpo atlético con esa belleza de tierras lejanas y sus enigmáticos ojos azules que se posaron sobre la dama mientras llevaba la conversación.
No se sorprendió al saber que era una Toreador y aunque no conocía a su señor Maxence, seguramente estaría más que contento con su llegada a Paris
Mientras caminaban sintió aquel roce seguido de esa embriagadora fragancia que invadieron todo los sentidos del Ravnos cerrando levemente los ojos, ciertamente no se había confundido y sabía que todavía quedaba mucho por descubrir de ella cosa que lo fascinaba aun mas. Con delicadeza tomo la punta de su barbilla con dos dedos de su mano izquierda levantándola suavemente para que sus ojos se volvieran a encontrar con los suyos, momento en que dejo un silencio, aunque pequeño parecía eterno que termino con una sonrisa sensual.
- Mis propósitos son un nuevo comienzo en estas tierras y hacer realidad un deseo muy arraigado en mí, el deseo de al libertad eterna. y vos madame cuales son los deseos que ocupan tu eternidad.
Bronce - January 2, 2007 11:34 PM (GMT)
-No encontrará libertad aquí, monsieur. En París todo el mundo es prisionero de alguien.
Por un instante la expresión de la toreador no denotaba frivolidad o altivez, ni tan siquiera seducción. Su rostro reflejaba ahora sabiduría y Bronce parecía cargar consigo un cansancio de siglos. Una oscura herencia del pasado quizás.
-Mis propósitos son algo distintos. El brillo de la ambición iluminó los verdes ojos de la mujer, que ahora parecían de cristal líquido. -Lo cierto es que mi Clan siempre ha sido contemplado desde un prisma en exceso superficial. Demasiado débil para ser considerado una alianza o por el contrario demasiado trivial para resultar amenazante, cuando en realidad los Toreador tenemos mucho que aportar en una ciudad como París, y no me refiero exclusivamente al arte y a la belleza. Ahora hablo de política.
Bronce le dedicó entonces una enigmática sonrisa mientras una de sus manos seguía tocando el brazo de Dimitri con la punta de los dedos. Su mirada era de recelo, como la de un gato que roza pero no se deja acariciar.
-Y creo que nuestros propósitos son del todo incompatibles, monsieur Maximov.
La toreador apartó la mano del ravnos de su mentón. Su silueta, sus ropajes y el aura entera que la envolvía formaban un conjunto tan cautivador y mágico que eclipsaba la belleza del mismo cielo estrellado. Bronce retrocedió unos pasos sin apartar su mirada del misterioso cainita. Cruzada de brazos parecía esperar una reacción.
Dimitri Maximov - January 3, 2007 12:18 AM (GMT)
Ciertamente Paris tenia cosas escondidas de siglos y eso lo vivía noche a noche con la injusticia impuesta a los suyos y al parecer aquella dama parecía saber mas de la ciudad que el. Un brillo similar al de Bronce ilumino sus ojos ante las posibilidades abiertas delante de el, mientras su mirada se elevaba al firmamento.
- Solo es esclavo quien desea serlo o el que teme a la libertad atrapado en el conformismo y vos misma lo dijiste bien- sus palabras sonaron sabias y llenas de ambición era su sueño del que estaban hablando y aquello siempre lo hacia vibrar.
Su mirada volvió a Bronce mas potente que nunca, mientras se acercaba a ella con sensualidad hasta quedarse a unos pasos
- No creo que nuestras ambiciones disten mucho. Acaso la llama de la libertad no va entremezclada con las intrigas y la política- como un susurro en la noche salieron sus palabras, mientras se ponía con suma gracia detrás de la dama, para hablarle cerca de su oído.
- Todos nuestros deseos pueden ser cumplidos y si te fijas bien los nuestro no son tan distantes, acaso la libertad no se consigue y mantiene con el poder que deseas solo es cuestión de ampliar nuestro horizontes no crees…- Dimitri dejaba con sus pensamientos mientras se levantaba y se ponía de costado de la dama esperando su respuesta.
Bronce - January 3, 2007 01:05 AM (GMT)
La mujer asintió, inexpresiva. Ahora resultaba imposible discernir ni tan siquiera uno solo de sus pensamientos. Dimitri le resultaba de lo más interesante, un cainita complaciente pero de firmes convicciones, una rara especie en extinción. La brisa nocturna agitó los cabellos de Bronce y ésta cerró los ojos, concentrada en el diálogo del caballero.
-Ambición. Repitió en un susurró cuando el músico mencionó dicha palabra.
La toreador sentía la proximidad de aquel hombre, así como sus caricias y la insinuante cadencia de sus palabras. Pensó que debía tener cuidado con él ya que tal vez sí era cierto que ambos deseaban lo mismo. Durante unos segundos no hubo reacción alguna por parte de ella, se limitó a observar al carismático caballero mientras interiormente calculaba al detalle cuales iban a ser sus próximas palabras.
-Yo también anhelo la libertad, monsieur. Su expresión pareció recobrar por momentos su característica altivez. –Libertad para los míos. Añadió con una sonrisa, en clara referencia a su Clan.
Dimitri Maximov - January 3, 2007 03:19 PM (GMT)
Dimitri se quedo expectante a la respuesta de la dama mientras con delicadeza corría los mechones que cubrían el rostro de Bronce y sus ojos trataban de descubrir los pensamientos de la misteriosa dama que tenia delante de el.
- Libertad para los míos…- repitió detrás de la dama, al parecer las palabras del Ravnos habían puesto algún recelo en la dama cosa que el no quería- siempre que trata de buscarla para los míos siempre me encontré con aquellos que la desdeñan- callo por unos instantes mientras se alejaba un poco de Bronce y miraba a para un costado.
- Por eso mis sueños se volvieron un poco más realista… solo busco la libertad para quien quiera tomarla- su mirada volvió a la dama- aunque ten por asegurado que nunca me interpondré en el camino de otro que también la busque.
Bronce - January 3, 2007 03:39 PM (GMT)
-Puede que algunos sí desdeñen la libertad, monsieur Maximov, pero no los Toreador.
Pronunció el nombre de su Clan con un solemne tono de orgullo.
-No debemos infravalorar la búsqueda de placer, libertad y belleza. Es dicha búsqueda la que domina el mundo.
Lo observó con fijeza, quizás para determinar el grado de fascinación que ella despertaba en el ravnos.
-Ahora deberá disculparme, monsieur, vuestra conversación ha incitado mi apetito. Dijo ésto mientras observaba con fiereza a una pareja de bellos mortales que paseaba cogida de las manos frente al pórtico de la Sainte Chapelle.
-Ha sido un verdadero placer conocerle, mi querido Dimitri Maximov. Una pícara sonrisa brotó de sus labios. -Hasta nuestro próximo encuentro. Añadió en tono susurrante. Luego se dirigió hacia la pareja de enamorados y en escasos segundos logró que éstos la acompañaran sonrientes y ajenos a cualquier peligro hasta su oscuro carruaje. Bronce fue la última en subir, no sin antes dirigir una intensa mirada al ravnos. Éste no pudo evitar el preguntarse qué les habría dicho a los mortales para conseguir tan rauda aceptación. En cualquier caso lo había dicho en nombre de la seducción.
Dimitri Maximov - January 4, 2007 11:42 PM (GMT)
Placer, libertad y belleza eran palabras muy conocidas para el Ravnos superadas nada mas por el amor que les profesaba a cada una de ellas. Dimitri se quedo con la vista de la pareja que se encontraba alrededor, ciertamente tenia un buen paladar la Toreador como no era menos de esperarse de ella.
- El placer ha sido todo mió, Yvette Renoir- haciendo una sutil reverencia mientras le tomaba la mano y le daba un beso en ella- Hasta nuestro proximo encuentro será madame.
Dimitri se quedo con la intensa mirada de la dama que devolvió con una sonrisa igual de picara, mientras se preguntaba si la próxima pareja que se encuentran la disfrutarían ambos.
La noche aun le queda tiempo y el Ravnos lo sabía, asi que volvió hasta la Iglesia, viendo partir el carruaje de la dama mientras su arte volvía a inundar la