Title: El regreso a Paris 9-4-1226
Description: Abierto para cualquiera
Dimitri Maximov - December 27, 2006 02:44 PM (GMT)
Aquella ciudad de nuevo en su vida, tiempo hacia que no recorría esos paramos tan diferente a su amada Kiev. Podía sentir el bullicio de la gente que nunca duerme, de personas que no se percataran en sus vidas de lo que hay a su alrededor, ocupados en el día a día, sin prestarle la mas mínima atención a las verdaderas posibilidades que te ofrece el destino.
El Ravnos camino despacio por cada mercado, escuchando las anécdotas de los parisinos, las artimañas de los vendedores por sacar provecho a sus productos, que simple era la vida para algunos y que tan lejos estaba de otros. Su caminar lo llevo hasta una pequeña plaza donde se sentó en la base de una estatua de no más de un metro y medio de alto. Se relajo estirando sus piernas mientras tomaba de sus ropas su arpa. Aquella noche recién empezaba y no tenía prisa en su vuelta de Paris. Su música empezó a envolver a todo la plaza, el réquiem del cainita era algo magnético, la suavidad y la espiritualidad de sus notas no tardaron en atraer a las personas del lugar, pero eso pasaba desapercibido, Dimitri se encontraba en un trance con su música, era algo sagrado que lo alejaba de todo a su alrededor.
Sharede d'Alençon - December 27, 2006 07:44 PM (GMT)
La peregrinación que había comenzado noches antes en la Vilé llevaba también a Sharede a ciertos lugares que la mayor parte de los mortales y canitas tenidos a bien evitaban, por ser aquello refugio de malhechores, campesinos, mercaderes, y otros tipos de gente humilde que creían que poco tenía que aportarles.
Pero allí se encontraba la lasombra, descubriendo el extraño mundo de san Jacques cuando caía la noche y cuando casi todos los vendedores habían recogido sus cosas para marcharse a un lugar más o menos caliente para pasar otra noche más de sus miserables vidas.
Había decidido ponerse para la inusual ocasión una amplia capa parda por encima de sus sencillas vestiduras para no ser foco de los malsanos intereses que podrían pulular por allí, y caminaba sin prisa, observando los restos del populacho con interés y al tiempo, con cierto abstraimiento.
No fueron sus ojos, sino sus oídos quienes le avisaron de que prestara atención a una hermosa melodía que parecía hallarse fuera de lugar en aquel sitio tan ajetreado. ¿Había oído un arpa? Volviendo de su ensimismamiento pudo fácilmente comprobar a lo lejos de dónde venía el sonido, a juzgar por el corro de gente que ocultaba a quinquiera que lo produjese.
Caminando entre los puestos, Sharede se acercó hasta allí, y situándose detrás de unos muchachos observó la escena. Parecía como si la cobra y el encantador de serpientes estuviesen encarnados en la misma persona, un hombre que parecía absorto en su música.
Adelantándose hacia éste compasiva, depositó una moneda cerca de él y fue entonces cuando una rigidez en sus entrañas la avisó de que algo no cuadraba...
Dimitri Maximov - December 27, 2006 08:02 PM (GMT)
El Ravnos iba terminado su pequeño concierto y como un hombre que recién despierta de un placentero sueño abrió los ojos para ver los estímulos que su música había generado en las personas del lugar. Cuando una misteriosa dama se acerco al lugar a depositar unas monedas al pie de la estatua. Con gran agilidad tomo su instrumento con su mano derecha mientras con la otra tomo delicadamente la mano de la dama antes que dejara su donación y busco con su mirada sus ojos.
- Madame no es necesario, mi música es para el gozo espiritual, y si con ella encuentran algún sosiego posible eso para mi es ganancia suficiente- sus palabras terminaron con una sonrisa calida, mientras que por su tono podía verse que no era parisino.
Sharede d'Alençon - December 28, 2006 02:16 AM (GMT)
La moneda cayó a pesar de todo de una mano súbitamente laxa, y durante un buen rato permaneció girando como una peonza en el suelo, con un sonido metálico. Las miradas, una tan oscura y la otra tan clara, se prendieron en una conexión intensa y desconcertante y Sharede pudo sentir claramente que aquel simple músico era más de lo que pretendía aparentar.
La sonrisa tardó en aflorar pero finalmente la invadió dando luminosidad a su rostro. Se le había ocurrido una idea.
-Pero buen hombre, algo tendréis que llevaros a la boca... hay que comer bien para poder mantener las fuerzas-reprochó ella en tono casual y manteniendo la sonrisa que bailaba en sus labios.-No parecéis de aquí, me veo en el deber de informaros de que París no atraviesa sus mejores momentos...
Aún sin quererlo, su expresión olvidó la pícara sonrisa para mudarse a una seriedad casi funesta. Duró sólo un fugaz lapso de tiempo antes de que recuperase el hilo anterior.
-Eso significa que si pretendéis quedaros por un tiempo más os vale tener algo de dinero para evitar lugares malsanos...
El crucifijo se escapó de entre sus ropajes y se balanceó en el aire ante una Lasombra aún ligeramente inclinada, como dando una razón a las preocupadas palabras de su propietaria: era una buena cristiana y por tanto debía preocuparse por el prójimo.
Dimitri Maximov - December 28, 2006 03:22 PM (GMT)
Esa sensación extraña de vuelta, y al parecer ella lo sentía también, seria interesante jugar por unos momentos mientras averiguaba algo más de esta misteriosa dama.
Una sonrisa picara salio de los labios del músico mientras escuchaba las palabras de la Lasombra. Se quedo callado por unos segundos, algo distante por sus últimas palabras y con delicadeza levanto el crucifijo de la dama para volver con la misma seguridad a la dama.
- Dios quiera que no caiga por esos paramos pero por los pasos de nuestro Cristo salvador no he de temer a lo que la humildad de los pobre nos ofrece. Y si he de padecer hambre por llenar mi alma con la gracia que el señor nos ofrece que así sea, no será la primera ni la última vez.
Sharede d'Alençon - December 28, 2006 03:50 PM (GMT)
El discurso del músico se había tornado pío aunque Sharede dudaba seriamente de si su fe era de la magnitud que aparentaba. La cainita se irguió de nuevo haciendo que el flamante crucifijo de oro se deslizase de entre las manos del desconocido de nuevo hacia la seguridad y protección de los pliegues de su ropa, allí donde no llamase la atención más de lo necesario.
-La humildad es una virtud fundamental... pero no os llaméis pobre, pues vuestra música os hace más rico de lo que muchos nobles serán jamás.
Dimitri Maximov - December 28, 2006 04:10 PM (GMT)
Poco le importaba el crucifijo de oro, ni siquiera le presto atención, sus ojos estaban fundidos con lo de la dama, que la veía elevarse delante del el como un ángel. El caballero guardo su instrumento en sus ropas sin perder la visión de sus ojos mientras se levantaba.
- Tus palabras son la ganacia que mi música busca- mientras tomaba su mano y hacia una reverencia a la dama.
- Mi nombre es Dimitri Maximov un placer en conocerla en mi vuelta a Paris.
Sharede d'Alençon - December 28, 2006 06:36 PM (GMT)
Cuando el hombre se puso en pie, la lasombra hubo de alzar la vista para poder seguir el rastro de sus ojos, a pesar de que ella no era una mujer precisamente pequeña.
Sintió su mano, fría, entre las suyas, también gélidas, y sonrió al que decía llamarse Dimitri.
-El placer es mío. Me llamo Sharede d'Alençon.
Meditando sobre el asunto, intentó sonsacar la procedencia por aquel nombre, pero prefirió inquirirlo abiertamente.
-¿De dónde venís, si puedo preguntarlo?
Dimitri Maximov - December 28, 2006 10:14 PM (GMT)
El Ravnos sonrió a la dama, mientras imaginaba las praderas y los ríos de su amada tierra. Podía sentir el agua recorriendo sus manos en una noche como esta en el Dniéper y las puertas doradas de su ciudad natal. Buenos recuerdos eran, a pesar de todo se decía mientras volvía a la dama.
- No hay problema, no es secreto alguno. Vengo de tierras lejanas del este, que muy pocos en esta ciudad conocerían, de la hermosa ciudad de Kiev.
Sharede d'Alençon - December 28, 2006 11:54 PM (GMT)
El tono de voz del cainita se dulcificó notable e inconscientemente mientras hablaba de su tierra. Ella le sonrió cálidamente y asintió.
-Ciertamente yo soy una de las que no conocen vuestra patria... aunque no porque no quisiera viajar, que es algo que se debería hacer a menudo para ampliar horizontes.
Sharede dio un paso atrás sin perder la sonrisa.
-¿Queréis acompañarme un rato viajando por este mercado y a donde nos lleven nuestros pasos, monsieur?
No podía hablar libremente de ciertas cosas con todo el gentío alrededor de ambos.
Dimitri Maximov - December 29, 2006 12:48 AM (GMT)
Las palabras de la dama eran una verdad que el experimento a lo largo de toda su vida. Mientras se acercaba a ella ofreciéndole el brazo para retirarse de ahí.
- Hay tiempo para todo mi Lady, no te preocupes y si deseas un día vagar por el mundo o por mis tierras, sentir esa libertad fuera de toda presión carcelaria estaría más que gustoso en ser tu guía.
Sus palabras terminaron con una sonrisa calida mientras se iban del lugar.
- Dime, sino te molesta al principio me dijiste que las cosas en Paris estaban mal a que te referías?
Sharede d'Alençon - December 29, 2006 02:29 AM (GMT)
Sharede se encogió de hombros mirando al vacío. Su respuesta fue escueta y el brazo que había cogido el ravnos se puso levemente rígido.
-La peste se ha encaprichado de los parisinos. Hay mucha agitación en el seno de esta ciudad... con sólo pasear por ella os daréis cuenta.
La multitud se había disuelto sin que se diese cuenta y ahora prácticamente paseaban solos por un mercado fantasma. Un resquicio de temor le vino aunque tan sólo era el reflejo de sus recuerdos como mortal... pues si lo hubiese sido, aquella no sería una situación cómoda.
-Y decidme, ¿qué os trae por aquí desde tierras tan lejanas?
Quería cambiar de tema, no le gustaba hablar de desgracias si no era para aportar una solución.
Dimitri Maximov - December 29, 2006 04:41 PM (GMT)
Sentía la pena de la dama por el tema, ciertamente había magnanimidad es su hacer y deseaba ayudarla pero de momento no dijo nada.
Mientras caminaban podía ver la soledad de la noche en el lugar. Había perdido brillo la ciudad no era la misma de años atrás que visito, se podía ver lo que la dama decía. Así que el Ravnos busco un lugar tranquilo donde la luna se reflejase sobre Paris y se sintiese ese aire espiritual donde albergase la esperance de nuevo amanecer.
Volviendo su mirada a la dama se detuvo por un instante ante el marco que la noche les ofrecía a ambos.
- He vagado toda mi vida por gran parte del mundo y en mis sueños tenia la imagen de una ciudad que conocía, pero que no tuve el placer de disfrutar. Como un peregrino fui atraído a hasta aquí en busca de un nuevo comienzo.
Sus palabras flotaban en el aire mientras sus ojos se quedaron prendados con lo de la dama.
Sharede d'Alençon - December 29, 2006 05:21 PM (GMT)
Sharede observó largamente al músico antes de responder. Sin duda la introducción que hizo sobre la ciudad podía haber sonado catastrofista y desalentadora para el cainita, aunque por sus palabras parecía decidido a hacer de aquella ciudad su nueva morada. Sharede rectificó.
-Entonces proseguid con vuestro sueño, de cada uno de nosotros depende el hacer mejor el lugar donde vivimos, y éste particularmente es muy hermoso.
La Lasombra le tenía un especial cariño a París, y así había querido demostrarlo.
-¿Conocéis a alguien aquí o venís completamente a la aventura?
Dimitri Maximov - December 29, 2006 05:54 PM (GMT)
Tomo delicadamente la punta de los dedos de la dama con sus manos mientras cerraba sus ojos, podía ver sus sueños reflejados en su mente y el ambiente se torno diferente con cada pensamiento. La luna las estrellas parecían brillar mas mientras su luz danzaban con la oscuridad de la noche, tanto deseaba de esa ciudad y como un regalo las palabras de la Lasombra lo transporto a sus sueños tan guardados en sus ser. Mientras abría sus ojos sus manos se deslizaban suavemente acompañando las palabras de Dimitri.
- Ojala que mis sueños se puedan perpetuar en el tiempo como tus calidas palabras lo harán en mis recuerdos.
Callo por unos segundos y antes que la dama tomara la palabra volvió a su pregunta.
- Conozco a algunas personas en esta gran ciudad pero de momento no he hablado con nadie de mi retorno…
- Discúlpame si te molesto con mi pregunta, pero me gustaría saber los sueños de una dama como vos para esta ciudad.
Sharede d'Alençon - December 30, 2006 07:57 AM (GMT)
Deslizando la mano hasta que cayó de nuevo a su costado, Sharede quedó pensativa unos momentos antes de responder al escurridizo cainita que tenía delante. No necesitaban confesar sus naturalezas, las manos hablaban por sí solas y los delataban sin necesidad de palabras. ¿Quién estaría dispuesto a desvelar mayor información en aquel tanteo?
-Mis deseos para esta ciudad son tan grandes que no cabrían en un simple sueño, Dimitri.
Los ojos de la mujer adquirieron gran seriedad con que subrayó lo dicho.
-Deseo la paz, y no la guerra... la salud, y no la enfermedad, el amor, y no el odio. Ciertamente imposible, ¿verdad? todos tenemos un mal en nuestro interior, algunos más que otros... y hay que erradicarlo en la manera de lo posible.
Con curiosidad, ella también quiso saber cuál era la meta que pretendía alcanzar el ravnos en aquel lugar.
-¿Qué pensáis vos aportar a vuestra anfitriona?
Dimitri Maximov - December 30, 2006 10:50 PM (GMT)
Los cambios de la Lasombra le hicieron dudar, pero a la vez lo llenaron de intriga por conocer mas de la misteriosa dama que tenia delante de el. Acaso no todos deseaban eso en un punto se preguntaba, ciertamente había mucho mas por descubrir.
Se retiro unos pasos hacia atrás y se apoyo sobre un pequeño tapial donde tomo de nuevo su instrumento mientras la música fluía el Ravnos se quedo pensante unos segundos ante de responder.
- Acaso paz, salud y amor no son lo que deseamos la mayoría de todos nosotros… Aunque yo agregaría una cuarta que es tanto o mas esencial que las anteriores, libertad… obrar por propia voluntad, sentiendo el destino en nuestras manos y estar orgullosos de nuestros actos, sino solo seremos cuerpo sin alma alguna…
Sharede d'Alençon - December 31, 2006 07:43 PM (GMT)
-¿Traéis la libertad a París?-preguntó ella sonriente, observándole tocar y rememorando con ello que hacía mucho tiempo que no se ejercitaba.
-No muchos son los que se deleitan tanto con placeres tan simples y puros. Hacía demasiado tiempo que no escuchaba tocar... continuad, por favor.
Sus ojos se volvieron soñadores y quizás distantes, como inmersos en una realidad más lejana. Ambos cainitas apenas se conocían pero compartían la libertad en un mundo de cadenas... un baile silencioso donde los dos sólo se conocen por la forma en que se mueven y actúan, y por nada más...
Dimitri Maximov - January 1, 2007 11:36 PM (GMT)
La música continuaba dejando que los ojos soñadores de la dama se perdiesen más y más en sus pensamientos. Mientras la mirada del Ravnos se fundía con la imagen que tenia ante sus ojos. Los requisen del cainita fluyeron en la noche y como un sueño placentero terminaron repentinamente por el sonar de una de sus cuerdas. Por unos instantes fue silencio, silencio en que se podía sentir la magia del lugar y los fuertes deseos de cada uno, cortados por la suave y calida voz de Dimitri acompañados nuevamente por su arte.
- En la simpleza de nuestros actos se encuentra nuestro verdadero ser a veces oprimido por cientos de velos de mentiras… y si en mi encuentran su tan ansiada libertad que mayor placer que ese se puede encontrar.
Sharede d'Alençon - January 2, 2007 04:40 PM (GMT)
-Así que vuestra música no miente sobre vos. Y vos, ¿mentís sobre vos mismo?
La mirada oscura se concretó de nuevo en el vástago, intensa y desconcertante como nunca la había sentido sobre sí mismo. Parecía escrutarle detenidamente sin que se le escapase ningún detalle.
Dimitri Maximov - January 2, 2007 05:12 PM (GMT)
Una pequeña sonrisa se formaba en la boca del vástago, la desconfianza era natural entre ellos y el miedo a la libertad eterna era aun mayor, pero no importaba nada en ese momento.
- Por mucho tiempo pensé como vos decís, me mentí a mi mismo, me perdí en la oscuridad de los excesos y busque sosiego en la rigidez de las normas. Cosa que atraparon mi alma en una disyuntiva eterna, el miedo al caer de vuelta en esa oscuridad y la opresión que representaba para mí ser las normas establecidas. Pero todo fue revelado, los velos que cubrían mis ojos cayeron y me dejaron ver mi verdadero ser. La existencia de una armonía, de un equilibrio.
- No podemos negar que o quien somos, como tampoco podemos eliminar la oscuridad que habita en nosotros, porque siempre estará ahí esperando nuestra debilidad. Por eso las acepte a ambas como parte del ciclo de la vida, y busque el equilibrio de ambas sin negar a ninguna.
Sharede d'Alençon - January 2, 2007 06:33 PM (GMT)
-La oscuridad que acecha a nuestras almas para condenarlas eternamente debe ser combatida con la ayuda del Altísimo. Nunca sabremos cuántas pruebas nos tiene Él reservadas pero todo lo que hagamos será justamente retribuido en los Últimos días- sentenció, intensificando su mirada de tinieblas.
-Con esfuerzo y voluntad es posible negarse a los impulsos que el maligno insufla especialmente en cada uno de los de nuestra estirpe. Vos mismo os daréis cuenta de lo incómodo que resulta sucumbir a sus deseos, e incluso cuán funestas son sus consecuencias, puesto que me las habéis desgranado; la mentira forma parte de ello.
Sharede dio unos pasos hacia el cainita sin indicios de resquemor o desconfianza. Sólo pretendía salvar un alma más de las garras de la Bestia.
-¿Me permitís daros un consejo para la larga noche en París?
La Lasombra hizo una pausa sólo para seguir hablando instantes después.
-Fortaleced vuestras defensas, pues no serán pocas las veces que os veréis puesto a prueba. Ser débil puede convertirse en algo cómodo y sencillo, justificatorio para dejarse llevar por impulsos placenteros...
Dimitri Maximov - January 4, 2007 10:34 PM (GMT)
Los dogmas que tanto se aferraba la Lasombra era algo que le quitaba brillo a la dama, esa funestas reglas inquebrantables eran las mismas que habían atormentado el espíritu libre de Dimitri. Y en la larga poco servia las cientos de barreras que uno se ponía delante. Los extremos tenían esa particularidad que en un punto siempre se terminaban acercando.
- Tus palabras denotan bondad y buenos deseos y acepto tu consejo pero las barres que te pones solo sirve para que la oscuridad crezca mas en vos. La constante obsesión por ella y el alejamiento de la realidad te harán caer- sus palabras no denotaron arrogancia o nada por el estilo, sino todo lo contrario, eran de alguien que había transitado por las dos aguas.
- Le das espacio para que crezca con ese encierro que clamas como salvación a la menor duda por estar alejado del mundo que te rodea hará que tus cimientos se estremezcan cuando llegue el momento.
Dimitri hizo una pausa en su discurso que para dejar que sus palabras llegaran a la mente de la dama, aunque lo mas seguro es que esta rechace lo que el diga. Antes de que pudiese contestar retomo la palabra.
- Están no son las de un hombre abatido o rendido ante la inclemencia de la oscuridad, tampoco pretendo cambiarte. Solo te recomiendo que amplias tus horizontes y busque el equilibrio y no los extremos.
El Ravnos termino su discurso y su mirada se quedo con la imagen de la ciudad y las palabras dichas por Sharede.
- Creo que nuestros puntos de ver la vida no nos llevara a nada, pero si te puedo decir algo, conozco alguien que puede ayudarte en calmar tanto dolor que la peste provoca. El es alguien diferente a nosotros y sus habilidades les permite curar tal enfermedad.
Sharede d'Alençon - January 5, 2007 10:52 PM (GMT)
-Las barreras de las que habláis son los barrotes de la Bestia. Nada más lejos de unas limitaciones, por el contrario, son las llaves de la libertad de mi espíritu que si estuviese atenazado por los deseos que el diablo pone en nuestros corazones dejaría de ser libre para convertirse en esclavo.
Sus palabras fueron severas y convincentes. Pero le intrigaba aquella persona que el ravnos decía conocer. ¿Alguien capaz de hacer recular a la enfermedad?
-Diferente a nosotros...-repitió arqueando una ceja sin perderle de vista-. ¿A quién os referís? Me gustaría conocer a semejante persona.
Dimitri Maximov - January 7, 2007 12:34 AM (GMT)
Dimitri se perdió en las palabras de la Lasombra. La bestia tenia espacio en el músico y pensó que si a veces no hacia cosas por ella o por su instinto de libertad. Pero los dogmas que la dama le hablaba tampoco le trajeron paz a su ya torturada y perdía alma. Había encontrado el equilibrio y en esos dogmas no encontraría la fuerza para lo que le había venido a hacer.
Un Ravnos mas sereno era el que se encontraba a la dama, ya se había hundido en esos paramos por años y no deseaba volver. Obvio sus últimos comentarios y se dirigió al final.
- Así es… el es diferente a nosotros… es un despertado. Un viejo amigo que conocí en circunstancias no muy recomendadas con grandes poderes.
Sharede d'Alençon - January 7, 2007 03:13 PM (GMT)
-Interesantes contactos poseéis en esta ciudad, veo que no venís exactamente a la aventura.
La lasombra ronroneó pensativa, las palabras de Dimitri habían abierto en ella una brecha a la curiosidad. Aquella palabra... "despertado", tenía connotaciones que junto con lo de "grandes poderes" podría desembocar en alguien interesante de conocer, o... ¿un brujo? Sharede notó un cierto escalofrío; quizás el desconocido de quien se le hablaba estuviese relacionado con el demonio o algún otro tipo de magia negra, y siendo así, también sería interesante saber de su existencia para poder combatirlo.
-¿Habéis hablado con él o lo estáis buscando? Me gustaría conocer a vuestro amigo.
Dimitri Maximov - January 9, 2007 12:22 AM (GMT)
La curiosidad de la Lasombra era evidente, y eso era algo que le agrada al Ravnos. Con tranquilidad Dimitri devolvió una de esas miradas oscuras que la dama le había puesto sobre el. Analizándola se quedo por un momento pensativo, ciertamente eso le provocaba diversión pero su rictus se mantuvo inmutable.
Volviendo con su mirada al horizonte, la música volvió a renacer mientras las palabras eran envueltas en un tono más antiguo y oscuro.
- La eternidad nos lleva por muchos lugares del cual uno en vida ni siquiera podía imaginar… En cuanto al mago, todavía no lo he visto- volviendo a la dama su mirada- vos sos la primera con quien me encuentro desde mi regreso y seria un placer presentártelo- sus palabras terminaron con una sonrisa conciliadora.
Sharede d'Alençon - January 10, 2007 06:58 AM (GMT)
La cainita le sonrió amablemente al escuchar sus palabras.
-Entonces espero que la primera impresión de París en este viaje de vuelta a la ciudad os haya resultado grata.
Sinceramente se alegraba de haber tenido la oportunidad de ser la primera en entrar en contacto con el recién llegado; esperaba haberle infundido buenos y nobles propósitos de los que tanto estaban necesitados todos sin excepción.
-Perdonad si os he parecido impaciente- se disculpó a sabiendas que la curiosidad podría haber dado a sus palabras un tono insistente, algo que no pretendía-. Lo mejor será que los viejos amigos y conocidos se reencuentren antes de que le presentéis a una desconocida, pero tendré en cuenta vuestro generoso ofrecimiento para la próxima vez que nos veamos.
Sharede alzó la mirada al cielo como si pusiese aquella posibilidad en manos de Dios, y finalmente se dispuso a volver a la abadía desandando sus propios pasos como una araña que diligentemente teje y desteje.
-Tocáis maravillosamente, casi dijérase que la lira es vuestra fiel esposa a la que acariciáis con veneración. Espero pronto volver a conversar con ambos... ¿dónde os hospedaréis? la noche es larga pero termina dando paso al día...
Dimitri Maximov - January 11, 2007 03:33 PM (GMT)
- No podía pedir un mejor recibimiento en mí llegada a Paris, una dama que solo su belleza es superada por sus fuertes convicciones- que tanto le gustaría romper y descubrir la verdad detrás de esos velos, pensaba Dimitri- ciertamente a sido todo un placer- sus palabras terminaron con una sonrisa enigmática.
Sus pensamientos volaron a las palabras de la Lasombra para con su instrumento y su mirada se volvió algo lejana y nostálgica que rápidamente supo desviar.
- En cuanto a mi arpa es mucho más que mi esposa… es mi amante, mi confidente, mi fiel compañera. Muchas cosas que solo he podido encontrar por partes en las mujeres que pasaron por mi vida- sus palabras fueron irónicas que escondieron los sentimientos previos que había sacado la dama con sus palabras.
Cambiando de tema su mirada se poso en los suburbios de la ciudad para después volver a Sharede.
- Tengo una casona en las afueras de la ciudad, en el Montparnasse desde hace unos años y seria un placer el que me vengas a visitar una de estas noches. Y vos madame donde estas viviendo?
Sharede d'Alençon - January 11, 2007 04:10 PM (GMT)
Sharede sonrió ante la respuesta del ravnos pues la había descrito a la perfección. Consideraba que las propias convicciones que defendía eran su motivo primero y último para sobrevivir a la larga noche, y por ello debían sobrepasar cualquier otra cosa en ella.
Le gustaría volver a verle ya que lo que habían mantenido hasta el momento sólo era una cordial y tanteante bienvenida, pero muchas cosas habían quedado a merced del destino... como aquella mirada que se perdía en la lejanía y la disimulada melancolía de sus palabras. Le gustaría volver a ellas, más adelante.
-La ciudad es hermosa pero las afueras también son bellas a su manera, ¿no es cierto? Yo me hospedo igualmente en Montparnasse, en la gran abadía de saint Germain-des-prés que gobierna la colina más alta como si quisiese estar más cerca del cielo, bajo la protección de Máximo Constanza. Me alegrará visitar vuestro refugio pues dicen que las moradas son fieles reflejos del alma que elige cobijarse entre sus muros.
Dedicándole la sonrisa tan cautivadora con que solía agasajar a sus contertulios, finalmente la sencilla cainita se despidió.
-Hasta que volvamos a vernos, monsieur Dimitri. Bienvenido a París de nuevo.
Y con estas palabras que como un perfume flotaron largos instantes en el aire, la presencia de Sharede se desvaneció entre las sombras de un mercado fantasmagórico.
Dimitri Maximov - January 24, 2007 01:17 AM (GMT)
Aquella dama dejo mas preguntas que respuesta en el Ravnos y eso le agrado de sobremanera. Ciertamente tenía deseos de volverla a ver, porque sabría que descubriría más de ella en un ambiente mas relajado que este.
- Con gusto te mostrare todo lo que quieras descubrir de mí…- mirándola por última vez a los ojos en esa noche, le dedico una sonrisa acorde a la circunstancias.
- Seguramente las estrellas nos volverán a juntar mas pronto de lo que piensas… hasta aquel momento madame Sharede.
Quedándose con los recuerdos en la noche la música empezaba a nacer de vuelta producto de la interesante velada que había tenido, volviendo a sumirse en su inspiración.