Title: De nuevo en mi lugar
Description: 20-4-1226
Maximo Constanza - December 27, 2006 05:43 AM (GMT)
Una carroza de madera negra, con el emblema de los Lasombra grabado en la puerta, y adornada con unas cortinas de color púrpura oscuro, se movía por la calle conducída por un joven cochero que guiaba los 4 equinos de melena larga con suma maestría. Se dirigía en dirección a la Concergerie, donde cesó su movimiento con un leve tirón de las riendas, justo ante la puerta de entrada.
Del interior de la carreta salió el primógeno Lasombra, vestido con unas de sus mejores galas y una leve expresión de pesar en su semblante. Había esperado que esta visita fuera un encuentro cordial entre el Príncipe y él, pero las noticias que traía no eran precisamente buenas. Aunque suponía que el principe ya conocería las malas nuevas: La Torre du Loup había ardido.
Decidido, se acercó a la puerta y golpeó, esperando a ser atendido por Ícaro, el fiel sirviente de su majestad.
Geoffrey - January 1, 2007 04:36 PM (GMT)
Icaro recibió al Primogénito con una profunda reverencia, sin demostrar para nada el alivio que sentía. Maximo siempre había sido un amigo y un apyo para el Príncipe, quizás fuese capaz de sacarlo de la espiral en la que se estaba sumiendo. Así que lo guió al interior con rapidez, hasta la torre donde Geoffrey tenía sus papeles.
Cuando Icaro abre y anuncia a Maximo, Geofrey se encontraba en la sala, rodeado de sus libros y pergaminos. Parecía dudar a la hora de escribiruna carta, o algo por el estilo. Levanta la mirada, y la cruza con la del Primogénito. Algo en su interior parece saltar de alegría al verlo, pero la oscuridad de su mirada no desaparece.
-Vaya, vaya, vaya. Lo que uno llega a encontrarse....-
Maximo Constanza - January 1, 2007 05:41 PM (GMT)
Máximo no pudo por menos que sonreir a su viejo amigo y dedicarle su habitual cabeceo a modo de reverencia.
- Me tomaré esas palabras como un cumplido, mi buen Geoffrey. -Acercandose unos pasos hacia su anfitrión.- ¿Podeis postergar vuestros quehaceres durante un tiempo para charlar con un viejo amigo? ¿O quizá os venga bien una ayuda para resolver algo que tengáis entre manos? -Dijo esto último al ver el pergamino ante el príncipe.
La oscuridad en la mirada de Geoffrey no paso desapercibida al primogénito Lasombra, pero pensó que aun no era el momento de tratar ese tema. Primero intentaría sacar alguna cosa en claro, para así poder ofrecer directamente soluciones. Algo que sin duda el príncipe sabría valorar.
Geoffrey - January 2, 2007 12:06 AM (GMT)
Un cumplido. Ya. O Maximo se habia vuelto muy inocente, o buscaba evitar un enfrentamiento. Quizás simplemente se había vuelto débil con el Letargo.
-Puedo postergarlos, si.-
Sus palabras van acompañados de tranquilos gestos de manos, que devuelven todo a su sitio antes de indicar al Lasombra que tome asiento.
-Contadme, pues.-
Maximo Constanza - January 2, 2007 01:33 AM (GMT)
No le gustaba cómo habían cambiado las cosas en su auséncia. Esa mirada... el príncipe ya no era el mismo de antes. Seguiría el juego.
Máximo tomó asiento donde el príncipe se lo indicaba y comenzó a hablar.
- En un principio había previsto este día como un reencuentro, pero por desgracia traigo una notícia que es posible que ya conozcais, pero que sin embargo me veo en la obligación de comentaros por si acaso. -En este momento la cara del Lasombra adquirió un tono severo y firme, y su voz salió apesadumbrada.- La Torre du Loup ha ardido este mediodia, si mirais en su dirección quizá aun llegueis a ver la columna de humo que desprenden sus escombros.
Si el principe podía ser directo y conciso, el antiguo tambien. Además una información como esta debía ser transmitida sin demoras. Despues de este pensamiento se preparó para recibir el chaparrón.
Geoffrey - January 2, 2007 03:30 PM (GMT)
Geoffrey escuchó las palabras del Lasombra y su ira creció dentro. Dicter no había aprendido la lección! Golpeó con furia la mesa de caoba, y se oyó el crujido de alguna pata bajo demasiada presión.
-Comprendo.-
Icaro entró en ese momento, con un pequeño paquete de cartas llegadas del sur. Informes de guerra, de cómo se preparaba y movilizaba todo. Al menos Salianna estaba entretenida. Geoffrey ni prestó atención al Chambelán entre su entrada y salida, su mirada fija en el Lasombra.
-¿Qué ha sido de la Voz de los Gangrel?-
Nota: seguro que la fecha es correcta? Geoffrey recibió una carta al respecto justo 10 días antes, no será que te equivocaste de tecla?
Maximo Constanza - January 2, 2007 03:59 PM (GMT)
Máximo se mantuvo impasible ante la descarga de ira del príncipe. Estaba preparado para algo parecido, aunque no esperaba algo tan... brusco.
El Lasombra escuchó entrar al chambelán, pero no apartó la mirada de su señor. En esos momentos el respeto era algo fundamental, pues no quería acrecentar, más aun, la ira de Geoffrey.
-
No tengo respuesta a vuestra pregunta. En cuanto desperté mi ghoul me informó de lo sucedido. A mediodia una gran columna de llamas se emplazaba en el lugar donde ahora yace desmoronada la torre. La columna de humo aun se veía desde St. Germain-de-Près al anochecer. Al enterarme del suceso tuve que decidir en ir a investigar o venir a informaros. En estos tiempos que corren creo que actué de la forma correcta, pues si Lord Aureus se encontraba en la torre esa fue su pira funeraria. Nada podemos hacer ya por él si se encontraba en su reposo, pero creo que debemos ponernos en movimiento antes de que ocurran más acontecimientos trágicos como este. La guerra ha empezado, y no hemos sido nosotros quien hemos dado el primer paso. -Tras el discurso de lo acontecído, adoptó un tono noble, fuerte pero quizá más sumiso, pues no se encontraba ante su amigo de antaño, o eso parecía.-
Si deseais que haga cualquier cosa, estoy a punto, y a vuestra disposición, mi señor. -Odió tener que pronunciar esas palabras en este tono, pero así lo creía conveniente.
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FDI: La fecha en que se quema la torre efectivamente es el 20 al mediodía, que es el día en que nos encontramos el uno frente al otro.
Aquí esta el tema
Geoffrey - January 5, 2007 06:12 AM (GMT)
Geoffrey cerró con fuerza su mano, casi hasta el punto de hacerse sangre en su parte interior. Las nuevas no eran buenas, ni deseadas. Muy mal si los lobos ya tenían la audacia de atacar, aunque estaba claro que los baluartes exteriores caerían pronto. No era posible defenderlas.
-Comprendo. Si, hay algo, comenzad a preparar vuestro traslado al interior de la ciudad. No sabemos si los lobos tendrán la audacia de atacaros en el monasterio, siquiera si saben de vuestra estancia entre esos santos muros, pero por si acaso deberéis estar atento. Las pequeñas murallas del santo recinto no resistirán su ataque.-
Maximo Constanza - January 5, 2007 05:36 PM (GMT)
- No os preocupeis por mi, tengo varios lugares en el interior de la ciudad donde alojarme, sólo espero que no le suceda nada a la Abadía, aunque lo dudo. Los lobos no son estupidos, y un acto así llamaría demasiado la atención de la inquisición, y no creo que les apetezca verse rodeados por cazadores. -Las palabras brotaban sinceras y rápidas, como si ya hubiera pensado sobre el tema con anterioridad.
- Pero en cuanto a hacer algo, me refería a ver si necesitabais un apoyo fuerte en la ciudad para lo que sea. Tengo a mi clan fuertemente unido y preparado para llevar a cabo cualquier acción que se requiera. Con una simple orden podemos movilizarnos casi al instante. Además tambien os ofrezco mis servicios por si necesitais de otra opinion en cuanto a realizar algo que creais conveniente. -Dejó un pequeño lapso de tiempo para que el príncipe captara el mensaje que le estaba transmitiendo y retomó la conversación.- Geoffrey, llevamos mucho tiempo siendo amigos. No se qué ha sucedido en mi auséncia, pero debeis saber que podeis confiar en mi si lo necesitais.
El primógeno Lasombra, esperaba que sus palabras hicieran mella en el señor de París, sólo esperaba que hicieran el efecto que el quería o podría salir mal parado. Se estaba jugando mucho, pero no había tiempo para hacer pequeñas apuestas.
Geoffrey - January 7, 2007 01:51 PM (GMT)
Geoffreya sintió a las primeras palabras del Lasombra. Ya se imaginaba que tendría otros refugios, sólo quería confirmarlo.
-Si que hay algo que deseo que hagáis por mi. Tú y los vuestros deberéis confirmar cómo se encuentra la estructura de la Iglesia en estos momentos. Quizás necesitemos echarles a la Inquisición encima a los lobos, nos ganarán tiempo y, con suerte, eliminamos dos enemigos de golpe.-
Luego calló, sopesando las palabras finales del Primogénito y mirándolo a los ojos.
-El problema es que mucho ha sucedido en tu ausencia. Ya nada es como una vez fue, ni en mi, ni en París, ni en los demás. Eres un fantasma del pasado que choca con el presente, y hasta que seas capaz de ponerte al día con el presente, te verás siempre fuera de lugar. Cuando te hayas informado y entiendas todo lo ocurrido, quizás entonces podamos volver a lo que una vez fuimos.-
Sus palabras eran duras, pero no eran pronunciadas con ira como muchos se podrían haber imaginado, sino más bien con resignación y pesar. Geoffrey se daba cuenta de que ahora estaba solo, completamente solo.
Maximo Constanza - January 8, 2007 01:10 AM (GMT)
Las palabras del príncipe en efecto habían sido duras, pero del todo ciertas. Demasiadas cosas escapaban por el momento a Máximo. Pero pondría remedio en breve a todo esto. El pesar que resonaba en la voz de Geoffrey le indició que necesitaba alguien con quien poder contar, pero que por el momento no podía ser él.
- Investigaré el tema de la Iglesia cuanto antes y os haré llegar un informe.
Actuaría de forma rápida y eficaz, debía demostrar al Ventrue, que seguía siendo el de siempre, y por lo tanto merecedor de su confianza.
- En cuanto al otro tema, espero en breve poder estar a la altura de las circunstancias.
Entonces mirando directamente al principe, ya sin aire de sumisión añadio.
- Bien... ¿Teneis algo que añadir a nuestro encuentro, o puedo partir en pos de mis investigaciones, para agilizar todo esto? Además no deseo disturbar vuestros asuntos, ya que sin duda debeis tener muchas cosas que hacer en estos momentos.
Aunque las palabras del señor de París fueran ciertas, y precisamente más por eso, resultaban algo dolorosas para el Lasombra, cómo acababa de demostrar en el tono de sus palabras.
Geoffrey - January 13, 2007 12:00 AM (GMT)
Geoffrey notó que había herido al Lasombra con sus palabras y gestos, pero no le dio importancia. Quizás así Máximo sintiese el dolor que él sentía, el horror de lo que había pasado. Una minúscula fracción de la oscuridad que le devoraba el alma a pedazos.
-No, nada más Lord Constanza. Podéis retiraros si lo deseáis.-
La mirada del Príncipe se paseó por la sala, esquivando la de Maximo, hasta finalmente posarse en la carta a medio escribir que tenía delante.
Maximo Constanza - January 13, 2007 01:47 AM (GMT)
Y así acababa la reunión... Máximo no se sentía satisfecho, ni mucho menos, con los resultados obtenidos. Y para rematar Geoffrey ni siquiera le había mirado al dirigirse a él. Las cosas estaban mucho peor de lo que parecían.
El Lasombra se levantó de su asiento y sin saber por qué dió unos pasos al frente acercándose al Príncipe. Entonces se dió cuenta de que quizá se estaba arriesgando demasiado, pero debía intentar un último gesto. Una vez en frente de la mesa acercó su mano hasta posarla en el brazo del Ventrue.
- Recordad que aun os quedan amigos en París.
Acto seguido, como si nada hubiera sucedido se dió la vuelta y se dirigió hacia la puerta de la estáncia para salir, suponiendo que el Príncipe no lo detendría. Pero por si acaso, aguardo unos segundos más de la cuenta, pero no los suficientes como para que Geoffrey supiera del cierto que estaba aguardando algo.
Si el Ventrue no lo detenía saldría de la Concergerie, como si nada hubiera ocurrido, para realizar la misión que le había sido encomendada.
Geoffrey - January 18, 2007 02:08 AM (GMT)
Toda la reacción de Geoffrey fue el tensarse, al notar la mano y las palabras del Lasombra. Su mirada se volvió acerada y peligrosa, y si pudiese quemar con ella ciertamente la carta habría ardido con rapidez. No interrumpió al Lasombra cuando se marchaba, ni dijo nada hasta que los pasos de Icaro guiaban a Maximo lejos. Solo entonces levantó la mirada a la ventana.
-Hay un precio para todo. Y un sacrificio. La amistad muere si se la baña con sangre. Todo muere con sangre. Solo el odio florece con esa dieta.-