View Full Version: El Concílio de la Media Noche (10-4-1226)

Edad Oscura Paris > Suburbio del Montparnasse > El Concílio de la Media Noche (10-4-1226)



Title: El Concílio de la Media Noche (10-4-1226)
Description: Abadia de St. Germain-De-Près


Maximo Constanza - December 26, 2006 04:37 AM (GMT)
La noche acababa de empezar pero Máximo hacía un rato que había despertado. Esta velada auguraba grandes presagios para el clan, todo debía estar a la perfección. En estos momentos estaba revisando el trabajo realizado por el meticuloso abad Dinard, a quien había sido encargado el acondicionamiento de la estáncia. Todo parecía estar en su lugar: Una sala relativamente pequeña pero suficientemente espaciosa para la cabida de todos los que asistirian. Una mesa redonda en el centro de la estancia y cinco idénticas sillas de regia talla rodeandola. Cuatro braseros con suaves esencias de espliego y tila quemando tenuemente en las esquinas de la habitación. Y en el centro de la mesa, colgando del techo, un extraño candelabro que iluminaría sin obstaculizar la vision de los demas sentados alrededor de la mesa.
Al ver el excelente trabajo que había realizado su sirviente, no pudo por menos que sentirse orgulloso de haberlo elegido para ser su ghoul. Estaba todo impecable, tal y como él mismo lo había descrito. Sólo faltaban las copas con sangre, pero ya las traerían en el momento adecuado. Ahora solo quedaba esperar a que llegaran los invitados. El Lasombra salió de la habitación y cerró la puerta con llave para que nada fuera movido. Acto seguido fue a ver a Dinard y le dio ordenes expresas de a medida que fueran llegando los invitados fueran atendidos con honores y conducidos hasta la sala contigua a la de la reunión. Una sala amueblada con todo tipo de lujos, desde sofás y tapices, hasta muebles de maderas exóticas, pasando por candelabros y vitrinas con cristaleras de colores. Él se encargaría de esperarlos allí, sentado en un lujoso y cómodo asiento, impaciente ante las grandes espectativas que tenía para el encuentro de la noche. Esperaba que su plan funcionara a la perfección, pero debería esperar a que llegaran todos para empezar con la función.

Sharede d'Alençon - December 26, 2006 05:13 AM (GMT)
La primera en llegar, obviamente, fue la hermana de clan que se hospedaba entre los muros de la Abadía bajo el protectorado del primogénito Constanza; Sharede, así se la conocía habitualmente aunque su nombre fuese sor Agnes.

Extrañamente la lasombra aquella noche había abandonado sus usuales hábitos sencillos y prácticamente religiosos para ornarse con un sobrio pero hermoso vestido negro que no enseñaba nada que no fuese lo correcto, pero dejaba entrever un cuerpo femenino que en su trato con ella se solía tender a olvidar bajo las capas de tela toscamente confeccionada.
De escote cuadrado, las mangas amplias que dejaban entrever sus delgados brazos y unas manos finas y delicadas, desprovistas de cualquier joya superflua. No obstante en esta ocasión no se había olvidado del crucifijo de oro cuya cadenilla rodeaba de nuevo su cuello, más esbelto que nunca por el cuidadoso peinado con el que había sometido a sus indómitos bucles castaños.

Dinard la atendió con la familiaridad que se esperaba de alguien a quien veía casi cada noche. Momentos después, era conducida como acordado hasta la lujosa sala contigua a la de reunión, allí donde aguardaba paciente Máximo Constanza.
Antes de llegar a donde se encontraba el anfitrión, la mujer tironeó levemente del escote, sin duda poco familiarizada con aquel tipo de vestimentas que no obstante había elegido para acudir a aquel encuentro. A veces las ocasiones requerían mayor formalidad, e intentaba poco a poco adaptarse a aquellas leyes cambiantes del protocolo.

-Buenas noches, Máximo- saludó cálidamente ella, prescindiendo por el momento de la monótona letanía en que se había convertido el habitual epíteto de "monsieur Constanza".

Maximo Constanza - December 26, 2006 05:59 AM (GMT)
Al abrirse la puerta Máximo se levantó para recibir a quien fuera que entrara. No quedaría bien que el anfitrión esperara recostado en un sillón. Daría poca imagen de seriedad.
Al ver entrar a Sharede con su vestido negro, Máximo se relajó un poco. Se acercó hasta ella y la miró de arriba a abajo, evaluandola.

- Buenas noches Sharede, estas espléndida. Me gusta cuando dejas los hábitos de lado y vistes como una princesa de la noche. -Pues aunque el vestido de la dama no fuera muy lujoso, al estar acostumbrado a verla con sus bastas túnicas y ropajes, el cambio era tan abismal que estaba hermosa y radiante.

- Ven y sientate a mi lado. Los demás deben estar a punto de llegar. -Y cogiendola con extremada dulzura la llevó hasta un sillón doble en el que se acomodaron, y se dispusierón a esperar al resto de la comitiva.

Manfred Von Hellstrich - December 27, 2006 02:15 AM (GMT)
Eran casi la media noche, la osa mayor indicaba que estaba llegando relativamente tarde a aquella reunión. Al fin luego de 50 años conocería al señor al que todos los lasombras de paria le abrían jurado vasallaje.
Como seria este tal Máximo Constanza, en la mente del lasombra poco le importaba como seria, mientras su principal meta fuera la adecuada para la familia, y sea digno de merecer el respeto.
A las afueras de Paris, Manfred sobre su corcel insignia negro puro, y de un gran porte natural, ornamentado con una barda de batalla, recorría los caminos hacia la abadía.
Era especial esa noche, y así de especial para el evento se había vestido, con ropajes reales, confeccionados por artesanos de todos lados del globo.
Vestido con una larga capa gruesa oriunda de las tierras del norte de Alemania con el emblema de su familia mortal, de un color azul con un reborde plateado, sin capucha pues la noche permitía al lasombra exhibiré libremente su rostro, y sus cabellos al viento de la fresca brisa. Su torso portaba un peto estilo románico blanco marfil con diseños y dibujos en color negro, por debajo de este una camisa blanca que dificultaba diferenciar donde terminaba la armadura, en juego con un pantalón blanco, con algunas simples decoraciones ya llegando a los tobillos, rematando con una botas blancas que habían sido lustradas y se presentaban brillantes, ante la escasa luz de luna.
En la espalda colgaba un arma, que sobre salía a los lados del caballero, de inmensas proporciones el espadon del los lasombra colgaba en su espalda, reposando hasta el próximo combate.

Unos metros antes de llegar a la abadía, el lasombra bajo el ritmo de su cabalgata, y aunque seguía avanzando se concentro en disminuir su aura, la presentación requería un estado de paz y armonía, que no se podría obtener con la amenazante esencia de un cazador de la noche, en el aire.

Al llegar a la puerta principal de la Abadía, unos hombres se acercaron al vástago a indagar su identidad. Sin nombrarse y con una vos mortal realizada sin esfuerza

Vengo al llamado del Señor Constanza

Maximo Constanza - December 27, 2006 05:02 AM (GMT)
Al ver llegar al jinete, desde los portones, la guardia se acercó para ver mejor su identidad. Antes que Manfred hablara, ya había sido reconocido, así que fue atendido inmediaamente.

- Buenas noches tenga mi buen señor. Hemos sido avisados de su importante llegada a la Abadía. -Mientras hacía una reverencia ante el caínita montado.- Si fuera tan amable de seguirme.

El guardia acompañó al Lasombra hasta el interior del recinto. Una vez allí un par de mozos fueron para ocuparse de su montura. Y un Abad Dinard, nervioso por cumplir su tarea a la perfección, lo instó a acompañarlo.

- Buenas noches sir Manfred von Hellstrich. El domine Constanza me ha dado ordenes para que lo acompañe hasta su preséncia. No se preocupe por su hermosa montura, pues gozará de todos los cuidados posibles. Mientras tanto, si quisiera acompañarme. -Mientras se ponía a andar en dirección a la habitación de reunión, asegurandose cada pocos pasos que el invitado lo siguiera.

El abad, seguido por Manfred recorria los pasillos del monasterio, pasando de una zona mas modesta, a otra más lujosa pero decorada con un gusto exquisito. Pasando en frente de la puerta, detrás de la cual estaba la auténtica sala de reuniones para esa noche, siguieron hasta donde se encontraba Máximo en compañía de Sharede. Al llegar ante la puerta el abad golpeó tres veces para dar tiempo a su señor de que se preparara para recibir la visita.

En el interior de la estancia el antiguo y su protegida conversaban quedamente cuando oyeron el golpear de la puerta. Levantandose los dos de su asiento, Máximo se adelanto hasta el centro de la habitación mientras Sharede se quedaba detrás de él.

- Adelante. -Dijo el primógeno con voz fuerte. Ante todo debía causar una sensación de confianza en si mismo y fortaleza.

Al escuchar la voz desde fuera el ghoul abrió la puerta y anunció al recién llegado.

- El señor Manfred von Hellstrich. -Mientras invitaba con un brazo a pasar al anunciado.

Al ver a aquel hombre de apariencia noble, como era normal en cualquier Lasombra, lo primero que llamó su atención fue su pelo blanco pues le recordó a la hermana de Ángelo, con la que había estado hablando noches antes. Seguidamente, lo sorprendió el hecho de que su invitado llevara un pesado espadón a la espalda y vistiera armadura. No era normal que alguien se presentara armado ante una reunión de ese calibre. Sin duda debería de enseñarle algo de etiqueta para casos como este. Manteniendo la compostura, aunque el primer vistazó hubiera revelado algo de desagrado por la apariencia del caballero, apartó los prejuicios y lo saludó abiertamente.

- Bienvenido sir Manfred von Hellstrich. Espero que en mis dominios os sintais como en vuestra própia casa. -Dijo con un tono seguro y potente.

Manfred Von Hellstrich - December 27, 2006 01:29 PM (GMT)
Tras la presentación del Abad, Manfred dio un paso firme dentro de la habitación. No conocía a ninguno de los vástagos ahí presentes. Aunque como hacia poco mas de un mes que había retornado a la vida social de Paris, no daba importancia a los conocimientos previos, mas si los de esta noche en adelante.
Aguardo inmutable, mientras el abad se retiraba cerrando la puerta tras de el, y mientras el hombre daba una cordial bienvenida, al desconocido.
Luego con un paso firme se acerco hasta quedar distanciados por unos cuantos pasos, descendió con su rodilla derecha al piso manteniendo la otra derecha, para luego con su puño derecho llevarlo al corazón muerto que yacía en su pecho. Con un tono oscuro, que contradecía a sus vestimentas clara, se dirigió a los presentes

Señor Máximo Constanza…

Es un placer al fin conocer al representante de nuestra familia, en la corte de la ciudad que me acoge…

Aun manteniendo la postura de reverencia, salvo que ahora mirándolo directamente a los ojos negros del primogénito.

Mi nombre es Manfred Von Hellstrich, chiquillo del guardián del templo de Santa Maria de Gerre, Heimdall Von Hellstrich, progenie de Lucius Aelius Sejanus, chiquillo de Lady Sybil, vasalla de Lucian Lasombra.

Las palabras sonaban de manera rotunda en las paredes de la abadía, sin molestar, pero tampoco las volvería a repetir..

Maximo Constanza - December 27, 2006 02:23 PM (GMT)
Si la primera impresión no había sido del todo buena, la segunda le agradó sobremanera. El Lasombra que tenia postrado ante él, poseía buenos modales y una interesante educación. Pero esta noche no quería ver a nadie postrado, humillandose ante otro. Sus planes no funcionarían si alguno de ellos se creía por debajo de los demas, así que cuando Manfred acabo la presentación se acerco a él.

- Señor von Hellstrich, sin lugar a dudas el placer es mío. Así que levantaos y saludadme como a un igual, pues eso es lo que somos en esta noche. -Su porte era noble y fuerte, y sus palabras sonaban sinceras. La bomba había sido activada, sólo quedaba por ver el efecto que tendría cuando explotara, y eso sería en breve.

Esperando a que su allegado se pusiera en pie, Máximo ofreció una mano a modo de saludo, y por si aquel que yacía a sus pies quería usarla para levantarse.

Manfred Von Hellstrich - December 27, 2006 02:42 PM (GMT)
Manfred se levanto, estando de pie prácticamente ambos vampiros poseían la misma altura, uno en contraste con el otro pues Máximo contaba con ojos negros y cabellos oscuros mientras que los ojos de Manfred eran grises y sus cabellos blancos.
La edad acentuada en ambos, se diferenciaba, el joven lasombra era mas viejo que el primogénito.
Manfred extendió la mano enfundada en un guante blanco al oscuro caballero, asiendo caso a la insinuación de igualdad que reinaría en la velada.

Pues señor Máximo es una fortuna del destino conoceros

Luego en un parpadeo observo a la dama y regreso a Máximo..

He de suponer, que la dama también es parte de la familia

Maximo Constanza - December 27, 2006 03:52 PM (GMT)
Ante la mención a la dama Máximo la observo, radiante como estaba en su vestido negro. Desde luego era impresionante como los ropajes que llevara uno podian cambiarlo. Manteniendo la mirada fija en la lasombra, respondió.

- Así es Manfred. Esta es Sharede d'Alençon y reside aquí en la Abadía conmigo. -Invitandola a unirse a la conversación con un gesto de su brazo.- Lady Sharede, os presento a sir Manfred von Hellstrich.

Habiendo hecho las presentaciones, solo quedaba esperar a que ellos se dijeran algo si lo deseaban.

Ya sólo faltaban dos: Ángelo y Cecília. En cuanto llegaran podrían cambiar de escenario, para seguir con la función.

Sharede d'Alençon - December 27, 2006 04:16 PM (GMT)
Con gran asombro por su parte Sharede había visto entrar por la puerta al único miembro de aquella reunión que no conocía. Parecía proclamar su pureza vistiendo de flamante blanco, justo lo contrario a ella, y tanto lo impecable de su vestuario como sus floridas palabras hablaban de la nobleza que habitaba en él.

Casi al instante sin embargo, los ojos de Sharede se deslizaron hacia su armadura y sobre todo hacia el enorme espadón que sujetaba a la espalda. La desconfianza fue instantánea... ¿qué hacía ese hombre utilizando costumbres bárbaras y enviando a quienquiera que le observase aquella provocación tan clara y amenazante? Siendo un concilio de paz y voluntad de colaboración, aquello comenzaba de un modo extraño, pero recordó las costumbres de caballeros y otros hombres de armas y suspirando se dijo que sus aceros solían ser la única compañía en sus errantes vidas.

Tras la presentación del primogénito, ella misma quiso intercambiar unas palabras de cortesía con el recién llegado al que Máximo había tratado no con deferencia como podría haberlo hecho debido a su cargo, sino con gran respeto. Aquello le hizo mejorar su humor.

-Me alegra encontrarme a otro de mis hermanos, monsieur von Hellstrich. Creo que sólo vos érais ya un desconocido para mi entre los Lasombra.

Manfred Von Hellstrich - December 27, 2006 06:27 PM (GMT)
El caballero observaba a la mujer, clásico como en todas las de la estirpe atuendos oscuros, como si ellos pudieran opacar el pecado heredado del gran padre. No era comprensible a los pensamientos de Manfred, podría ser que su pensamiento quedado en el tiempo, no fuera el adecuado, y sus vestimentas para esta noche, desentonaran. Si tal ves desentonaran, pero cada uno era lo que su mente consideraba. Manfred no se consideraba puro como las blancas ropas, más seguramente era el más oscuro de la instancia.

Dio unos pasos, hacia la dama, para luego hacerle una reverencia cortes mientras la saludaba

Lady Sharede d'Alençon, es un placer conocerla…

Mientras se paraba, mirando con sus ojos grises la profundidad de la oscuridad de la dama representada en sus ojos.

Siento que el destino ha sido injusto al no permitirme conoceros con anterioridad.

Luego se giro quedando al costado, pudiendo observar a ambos, pero su mirada se fijo en Maximo

Señor Constanza y miladi, podrían decirme cual es el motivo de esta llamada…

Con un rápido cambio de vista, como esperando respuesta de uno a otro.

Pues solo me han dicho que vuestra excelencia había retornado, y la familia tendría una reunión a la que debía asistir…


Maximo Constanza - December 27, 2006 09:58 PM (GMT)
En realidad hubiera preferido esperar a que estuvieran todos para empezar a hablar sobre la noche, pero ya que el señor von Hellstrich hacía la pregunta sería descortés no responderla. Esperó a que sus ojos y los del caballero se encontrasen, entonces con la mirada fija empezó.

- Bien... entonces ya os han informado de uno de los hechos más importantes de la noche. Mi preséncia de nuevo entre vosotros es el principal hecho que me ha motivado a reunirnos. Hay ciertos temas que quiero tratar sobre mi regreso, y sobre la situación del clan en París. Largo tiempo nos hemos mantenido distantes unos de los otros, y no dudo que cada uno tenga sus propios motivos, pero el tiempo del individualismo ha terminado. Devemos resurgir de las sombras unidos bajo el estandarte de nuestro clan. Ha llegado la hora de actuar. Se avecinan tiempos difíciles y debemos estar preparados para ello. -Durante el discurso se mantuvo firme, con un tono de voz que desprendia confianza y penetraba en las mentes de sus oyentes.

- Espero que por el momento os baste con esta pequeña introducción, pues preferiría esperar a hablar en presencia de todos para que no tuvierais que escuchar mis palabras dos veces seguidas. Además seguro que Lord Ángelo y Lady Cecília estan a punto de llegar. -Haciendo una breve pausa añadió mirando a sus dos acompañantes.- Si lo deseais puedo hacer traer un pequeño refrigerio para la espera.

Angelo - December 27, 2006 10:44 PM (GMT)
La oscuridad de la noche acompañaba el carruaje que ascendió hasta los muros de la abadía. En su interios iba Lady Cecília, vestida de blanco como ya todo el mundo esperaba de ella. Sus pensamientos se remonataban a las reuniones en casa de Madame Labelle, su Sire. Que aunque no era reuniones de Clan propiamente dichas, si lo parecían.

Pero los acontecimientos de las últimas noches eran muy graves. y las palabras de Máximo podían cambiar el debenir de la Guerra con los Licantropos.

El Cochero bajo raudo para abrir la portezuela y ayudar a bajar a la Joven Lasombra. Cecília miro al hombre, vestido de negro y le sonrió.

La pareja llego hasta los guardas de la puerta.

- Soy Lady Cecília y mi acompañante Lord Ángelo de Lasombra. Dom Constanza nos espera.

Maximo Constanza - December 27, 2006 11:06 PM (GMT)
Al ver venir la carreta, los guardias se prepararon para recibir a los invitados. Sin duda debían ser los dos que faltaban. Los mozos al otro lado de las puertas se preparaban para acondicionar la carreta y a sus caballos, mientras el abad Dinard seguía nervioso el movimiento del carruaje hasta la puerta.
Cuando los recien llegados se presentaron ante la guardia, fueron recibidos con respetables reverencias y con todos los honores posibles. El Abad que se había acercado rápidamente al verlos detenrse ante el portón los saludó con una gran reverencia mientras les invitaba a pasar.

- Lady Cecília, Lord Ángelo, es un placer tenerles en la Abadia de St. Germain-De-Près. Si me quisieran seguir les llevaré ante el señor Constanza. No se preocupen por su carruaje, enseguida se ocuparan de él. -Para reafirmar las palabras de Dinard, al instante, un par de mozos se acercaban raudos hacia la carreta.

Haciendo un gesto para que lo siguieran se encaminó hacia la estancia donde se encontraban los demás, asegurandose de vez en cuando de que sus acompañantes lo siguieran de cerca.
Al llegar ante la puerta de la habitación el ghoul golpeó tres veces, como hiciera la vez anterior. Desde el interior se escuchó un fuerte "Adelante", y el religioso guía abrió la puerta. Con un paso al interior y señalando levemente hacia la puerta anunció:

- Lady Cecília y Lord Ángelo de Lasombra. -Mientras se retiraba con una reverencia para dejar que los nombrados entraran en la sala.

Ahí estaban sir Manfred von Hellstrich, Lady Sharede d'Alençon y Lord Máximo Constanza, que se adelantó para recibirlos.

- Buenas noches tengais Lady Cecília, y lo mismo os deseo a vos Lord Ángelo. Pasad y sentiros como en vuestra casa. Creo que ningún miembro de la sala es desconocido para ustedes. -Mientras con un leve gesto señalaba a Sharede y Manfred.

Angelo - December 29, 2006 08:35 PM (GMT)
La joven Lasombra hizo una reverencia cortesana ante su Señor en París.

- Buenas noches Don Máximo... Madame Alençon... Sir Manfred. És un orgullo estar ante todos los hijos del Abismo en esta ciudad. - Los ojos de Cecília pasaron par cada uno de los reunidos en la Abadía.

El Segador de París saludo a Constanza y a cada uno de los presentes con una mirada.

- Somos los últimos... espero no ser motivo de larga espera.. - Bajo la capa con capucha, Ángelo lleva su ligera armadura negra, con el blasón del cuervo en la pechera. Este atuendo es ahora común en el, tras el inicio del conflicto Garou.

Maximo Constanza - December 30, 2006 01:57 AM (GMT)
Ya estaban todos, y los saludos protocolarios habían sido realizados. Ahora debían dejar paso a la segunda escena de la función. Máximo se dirigió a la puerta mientras les invitaba a acompañarlo.

- ¿Os importaría seguirme? He hecho preparar una sala más acorde para la reunión de esta noche.

Dicho esto, dio media vuelta y esperando a que todos lo siguieran se encaminó hacia la habitación contigua. Una vez en la puerta sacó una pequeña llave y la abrió, entrando a continuación. Uno a uno fueron entrando los miembros del clan Lasombra observando en más o menos medida que la sala estaba preparada de forma totalmente simétrica. Donde todo era identico se mirase desde donde se mirase. Cuatro braseros que desprendían un suave aroma a espliego y tila, uno en cada esquina. Una mesa rdonda en el centro de la estancia, con cinco sillones cómodos pero no lujosos, dispuestos como los cinco vértices de una estrella. Y un gran candelabro colgado del techo justo en el centro de la mesa, pero sin molestar la vision de ninguno.
Sin duda esta sala mostraba un gran contraste con la anterior, donde todo eran lujos.
Máximo invitó a sus invitados a sentarse en el lugar que más les gustara, dejando para si mismo el último sitio que quedara libre, dejando ver así su igualtad con los demás. Una vez estuvieron todos sentados empezó su discurso:

- Bienvenidos a esta sala, que ahora es tanto mía como vuestra. Pues yo os entrego su posesión con esta llave. -Mientras decía esto sacó una cadena plateada de la que colgaban cuatro llaves, de las cuales entregó una a cada uno alrededor de la mesa.- Me he tomado la libertad de llamar a este lugar el Concilio de la Media Noche, espero que no os importe. -Haciendo una breve pausa mirandolos a todos.

- Para empezar quiero anunciaros que aquí dentro se olvidarán por completo rangos y posiciones sociales, por lo cual todos seremos iguales. Todo aquel que quiera expresar algo, o comunicar lo que sea a los demás será libre de hacerlo. Al entrar en la sala se olvidarán todo tipo de manipulaciones y/o conspiraciones. En el interior de este recinto forjaremos nuestras alianzas y nuestros pactos, que después mantendremos en el exterior. Y por último, nada de lo que aquí dentro de hable se deberá comunicar a nadie de fuera del circulo, a menos que todos votemos a favor. -Dejó una breve pausa para que sus palabras se asentaran y prosiguió.- Ha llegado el momento de que los Lasombra actuemos como uno sólo. Todos parte de la misma sombra. Largo tiempo hemos olvidado nuestra unidad, pero ahora es tiempo de remediarlo y convertirnos en un grupo unido, capaz de afrontar todo aquello que se le ponga por delante y salir victorioso.- Hablaba con palabras claras y un tono firme, pasando la mirada de unos a otros, siempre directa a los ojos.

Cuando el silencio se hizo en la sala añadió.

- Y bien, que teneis que decir de mis palabras. -Esperando respuestas inteligentes de los miembros de su clan.

Manfred Von Hellstrich - December 30, 2006 03:49 AM (GMT)
Manfred observo la entrada de los últimos dos miembros que faltaba, y a la entrada de estos le dirigió una reverencia formal a modo de saludo. Luego observo las actitudes de Maximo, el primogénito traía algo entre manos que le causaba curiosidad al vástago.
Al abrir las puertas, observo aquella mesa y sus tronos idénticos, antes de que hablara en la mente de Manfred la idea de una especie de concilio entre los presentes se marco, pero al no conocer bien a todos. No podría predecir como reaccionarían cada uno. Pero tras las palabras de igualdad del primogénito sintió que no estaba en sintonía con sus intenciones. El ahí, el único de los lasombra que se presentaba armado y con las vestimentas que lo representaban. Cuando cada uno de los presentes se dirigía hacia la otra sala, Manfred se retraso, dándole la espalda a la puerta se dirigió hacia un sillón, donde se desprendió la correa que sujetaba aquel espado de sobre proporciones, que dejo apoyado sobre el mueble.
Luego retorno a la otra habitación y le realizo un gesto a Maximo para que tomara asiento. Manfred había sido educado bajo las tradiciones, y aunque el primogénito aun debería demostrar ser digno de representar a la familia, aun seguía siendo de mayor edad que el. Viendo y comprendiendo la actitud de Constanza, el español tomo asiento, para escuchar las palabras del anfitrión.

Señor Constanza, como ya os he dicho antes, es un honor haber sido invitado esta noche, para tal reunión, y para conoceros. Así como también conocer al resto de los integrantes que yo considero una familia…

Realizo una pequeña pausa

Suele suceder… en muchos sitios, en muchos reinos en muchas cortes, que por ser de otros sitios, las palabras son ignoradas, por no pertenecer a dicho lugar, hay ocasiones que se nos priva el derecho, ya sea por rangos o jerarquías, por edades o por títulos…

Así que vuestra idea de este…


Realizo un silencio... como buscando la palabra adecuada..

De este concilió, con las reglas y normas puestas de antemano y explicadas como ya a realizado me ha interesado y por mi parte tiene mi aprobación y seguridad de que se cumplirán sus condiciones…

Sharede d'Alençon - December 30, 2006 06:51 AM (GMT)
Al fin estaban todos. Volvió a ver a Cecilia y Ángelo aunque en el rostro de éste último percibió cierta inquietud que no supo descifrar. Sólo sabía que la última vez que lo vio parecía más relajado... pero habían pasado muchas lunas desde entonces y aquellos no habían sido precisamente tiempos tranquilos.

Saludó a ambos con un simple gesto de la cabeza y después devolvió su atención al primogénito, que les hizo una propuesta bastante peculiar.
Como una obra de teatro, el telón se abrió para dar paso a una nueva estancia donde se disponían tantos asientos iguales como presentes en la reunión. Las condiciones gustaron en sobremanera a Sharede, que dedicó a Máximo una sonrisa franca mientras recogía la llave que le había entregado a cada uno. Jugueteó con ella al tiempo que el primogénito buscaba la opinión de los presentes, obteniendo las palabras de Manfred ya despojado de su "equipaje" ofensivo. Cuando terminó de hablar, ella también se dispuso a mostrar su conformidad con el trato que se proponía aquella noche.

-Me honra ser partícipe y escuchar las condiciones que habéis propuesto para celebrar este evento, mi señor Constanza, especialmente vos, que podríais haber dispuesto esta reunión como más os conviniese. Seamos pues iguales como lo dicta nuestro Señor.

Habiendo dado su aprobación, aguardó a que los dos hermanos hiciesen lo propio antes de comenzar realmente el intercambio.

Angelo - January 3, 2007 10:54 AM (GMT)
Ángelo y Cecília se sientan en las sillas que quedan vacias y escuchan el discurso de Don Máximo. Cecília guarda silencio mientras las palabras de los más viejos resuenan en la estancia. Siente un orgullo especial al sentirse igualada a los poderes que tiene ante ella. Pero tambien siente que las palabras se pueden perder en el tiempo y los hechos no siempre siguen a las palabras.

Para la intención, que es lo único que tiene ahora, es suficiente por ahora.

El Segador de París escucha las palabras de Máximo y nota grandes diferencias con los antiguos métodos de su Señor... algo ha abierto las puertas de la abadía. Quizá algún suceso?...

- Lo cierto es que es toda una novedad ver reunidos a cinco miembros de nuestro Clan. Por lo menos en esta ciudad. Agradezco pues esta oportunidad a Don Máximo, nuestro acercamiento puede abrir grandes caminos de cooperación. Pero estoy seguro, Lord Constanza, que tiene usted algún otro objetivo en este concílio. Somo lo que somos y nunca hacemos nada con una sola razón... .

Maximo Constanza - January 3, 2007 12:20 PM (GMT)
Agradeciendo las palabras de aceptación de los demás miembros del clan, y pensando que todo iba bien por el momento se centro en los comentarios del Segador. Una vez éste hubo terminado no pudo menos que mirarle directamente a los ojos, comunicándole silenciosamente que no esperaba menos de él, y con un asentimiento hacia Ángelo empezó a comentar sus objetivos.

- Aplaudo tu sinceridad Ángelo, sin duda todos necesitaremos hablar tan abiertamente para que esto llegue a buen fin. -Las palabras del antiguo no tenían ni una pizca de desdén, sino todo lo contrario, mostraban una sinceridad agradable.

- Principalmente este primer concilio ha sido convocado para que todos nos conozcamos, y sepamos a que estamos dispuestos los unos para con los otros. Por supuesto yo tengo algun otro objetivo en mente, que enseguida proseguiré a comentaros, al igual que espero lo hagais vosotros. Pero antes de todo quiero aclarar que cualquiera de los aquí presentes, pude sentirse libre de hacer reunir al Concilio de la Media Noche siempre y cuando tenga un motivo justificado. -Dejando una breve pausa tras su introducción prosiguió con el discurso.- Como bien conoceis, y sino a partir de ahora así será, he sufrido un leve periodo de letargo en el cual estoy seguro que han sucedido varios acontecimientos de importáncia. Una de mis ideas para hoy era la de ponernos todos al día con las notícias importantes de la ciudad, así como intentar resolver o establecer pautas de investigación a cerca de lo que desconozcamos.

Como si todo formara parte de una función perefectamente acompasada, al silenciarse la voz del primógeno se oyeron tres golpes en la puerta. Éste se levantó de la silla y se dirigió hacia allí para abrirla y recoger de manos de Dinard una bandeja con cinco copas metálicas, templadas al fuego para mantener la preciada vitae, que mantenían en su interior, a una temperatura caliente. Cerrando la puerta tras de si y acercandose a la mesa ofreció uno de los recipientes a cada uno de los presentes, tras lo cual volvió a su lugar en la mesa y prosiguió como si nada hubiera ocurrido.

- Además quiero confesaros otro de mis objetivos para estas reuniones. Creo que si nos mantenemos juntos y únidos como clan ganaremos mucho potencial, y si el príncipe Geoffrey se percata de esto, quizá acepte que Lord Trang Oul de Capadocio* y yo compartamos el puesto de consejero real.

Con estas palabras concluyó su intervención mirando a los demás, y tomando un fugaz sorbo de su copa.


*FDI: Máximo aun no conoce de la muerte de Trang Oul.

Manfred Von Hellstrich - January 5, 2007 06:13 PM (GMT)
Máximo demostraba una gran confianza en sus palabras, pero sus actos estarían a la altura de ellas… Además usar al clan como un instrumento para alcanzar sus deseos no era lo mas correcto. Y la lógica supone que cuando un aliando se hace fuerte, mas fuerte que uno mismo usualmente se convierte en tu enemigo, puesto que con un simple detonante como diferencias en ideas puede detonar en un levantamiento contra quien tiene a cargo el poder… Esto significaría que el principado nos declarara traidores a todos por el objetivo de uno solo, pero aun era demasiado pronto como para sacar tantas conclusiones al aire. Primero se debería demostrar que la familia estaba realmente unida bajo el mismo estandarte.

De todas maneras, solo conocía a uno de los ahí presentes, Ángelo, había demostrado ser no un vástago poderoso, pero si tenaz, un ser que buscaría la forma de llegar a sus objetivos por cualquier medio que le fuese necesario.
Cecilia, se había criado en el mismo ambiente que su hermano pero era menor que el, por lo que era de suponer que tendrían básicamente el mismo espíritu, pero ella había mostrado fiarse mas de las apariencias y de los engaños que podría causar las impresiones. Eso era lo que había sembrado en la mente de Manfred, aquella reunión celebradas días atrás, o talvez eso era lo que ella misma deseaba causar.

(FdI: ya te explique por msn, por que omito los temas..)

Angelo - January 6, 2007 09:41 PM (GMT)
Ángelo escuchaba las palabras del poderoso Lasombra con suma atención. Algunas cartas se iluminaban ya sobre la mesa. La desinformación de Constanza era increible. Pero antes de poder hablar, fue Cecília quien se le adelanto.

- Tristemente debo deciros, Don Máximo, que sus objetivos pueden estar más al alcance de su mano de lo que cree. Aunque mis palabras se basan en un muy mala notícia que debo daros. Lord Trang Oul, Consejero de su Majestad Geoffrey y Primogénito de los Capadocio de París... fue destruido definitivamente hace muy pocas noches.

Las palabras de Cecília sonaron apenadas, aún contando que ella solo había visto a Trang una sola vez. En la fiesta de disfraces de hace unas noches... la noche antes de su muerte, por los datos que tenía.

user posted image

Maximo Constanza - January 7, 2007 05:45 PM (GMT)
De repente, al ecuchar las palabras de Cecília, como si de un espejo recién golpeado se tratara, el interior de Máximo estalló en miles de pedazos. Su semblante se volvió más pálido de lo habitual, su faz se tornó seria, y sus puños mostraron toda la tensión que se acumulaba en su cuerpo dejandolos blancos por la presión. No hubiera imaginado que esa noche hubiera notícias tan espantosas que contar. Haciendo acopio de su fuerza de voluntad y la disciplina que le había prorporcionado la experiéncia empezó a relajarse, más mantuvo una expresión de seriedad.

Pasando la mirada de Cecília a Ángelo, pues suponía que el había sido la fuente de información.

- Ante lo hecho no hay vuelta atrás, pero me gustaría conocer más detalles, y creo que sería beneficioso para todos. ¿Han sido los lobos verdad? Si han sido ellos, la guerra está muy próxima, debemos prepararnos. -La seriedead en la voz del primogénito helaba el cálido ambiente proporcionado por los braseros de la estancia.

La pregunta del Lasombra venía dada por el conocimiento que tenía de su antiguo amigo. Otro caínita lo hubiera tenido dificil para acabar con el Capadocio.

Sharede d'Alençon - January 8, 2007 03:19 AM (GMT)
La noticia no era nueva para ella, pero no sabía que Máximo iría a reaccionar así.
Aunque no había tenido muchos encuentros con su protector, Sharede solía bastar de una única conversación para lograr entender muchas de las motivaciones y la expresión de sentimientos en otra persona. Con Máximo había tenido ya varias, algunas de ellas significativamente desveladoras del sentir del primogénito, así que en aquel momento casi podía leer como un libro abierto lo que ocurría en el interior del Lasombra: sorpresa que dejaba paso una incredulidad muy breve, sustituida por la más absoluta ira que no era sino la reacción ante el pesar y la impotencia. Ciertamente, Dios otorgaba oportunidades en su infinita sabiduría, pero llegados a un punto, incluso los inmortales se veían sobrepasados e ignorantes. Ese punto era la muerte definitiva y cuando algo no se alcanza a comprender, se teme y se odia.

Sharede le miró, infundiéndole valor en silencio.

Angelo - January 17, 2007 02:02 PM (GMT)
Ángelo no parecía molesto por la intromisión de Cecília. Las palabras de esta habían sido directas y concisas... como se debían de dar las malas noticias. No servia de nada darle vueltas sin sentido a algo que ya no tenía solución.

- Aunque los sucesos ya estaban más que claros, fue Magdalena de las Lamias la que informó al consejo organizado por Maxance de los Toreador. Al parecer, el propio Consejero del Príncipe fue el que envió la información a la mente de su Majestad sabiendose perdido.

Erán palabras duras, si. Pero eran verdades lo que salía de los lábios del Segador.

- Al parecer el asesino fue Guillerm du Trem, lider de los Lobos, al cual conozco en persona. Él mismo envió una carta a Geoffrey tras los sucesos.

Maximo Constanza - January 17, 2007 02:18 PM (GMT)
Máximo asintió ante las palabras de Ángelo. Ya tenían al causante, ahora solo quedaba por ver cual de los dos bandos empezaría la guerra abierta.

- Este hecho, sin lugar a dudas ha sido una declaración de guerra. Deberemos estar preparados a partir de ahora por si a caso, pues no sabemos cuando los lobos darán inicio a la batalla. -Las palabras que pronunciaba el primogénito tenían por intención unificar más al grupo en estos tiempos, prepararse juntos para la guerra y todo lo que pudiera depararles el destino.

- Deberíamos empezar a planificar cualquier cosa que se nos ocurra para estar alerta y ser capaces de responder al primer contacto. Si en estos momentos demostramos nuestra unidad, no habrá quien pueda interponerse en nuestro camino. -El discurso del Lasombra sonaba fuerte y sincero, tenía esperanzas en sus palabras.

- Quizá deberíamos empezar con una ronda de sugerencias por parte de cada uno de los presentes, ya sea para evitar conflictos innecesarios, o buenos planes de ataque.

El antiguo, paseo la mirada por todos los miembros de la mesa, con el reflejo de la fortaleza que les expresaba en sus ojos. Él había hablado, y prefería conocer la opinión de los demás antes de dar más de las suyas, así que con su última mirada tambien entregaba el turno a quien quisiera tomarlo.

Manfred Von Hellstrich - January 18, 2007 02:07 AM (GMT)
Manfred observo a cada uno, de manera inalterada mientras se narraba lo sucedido y el primogénito mostraba sus ansias de poder.

Según mi poca experiencia en ámbitos político militares, no hay ser sobre la tierra que rompa una tregua sin razón alguna y menos conociendo sus posibilidades.

Realizo una pausa

Se que estas criaturas son seres que se manejan por el honor, y con una jerarquía bastante estricta. Por eso no me deja de rondar la idea de que el primogénito Capadocio debe haber realizado algo, para que este Guillerm du Trem acabase con su existencia.

Miro la mesa, aquellos rodeados en su entorno. Maximo proponía una unión mas fuerte, y observando a su familia, en la mente del vástago solo venia la idea que si deseaba proteger la sangre del abismo, abría que buscar un o unos poderosos aliados.

Pero si la carta que envió era para ratificar sus acciones, pues adivinare que no eran una disculpa, la guerra dará comienzo. Una guerra mas sangrienta y violenta para los hijos de Gaia y los hijos de Cain, que todas las cruzadas juntas… Bestias a ambos lados del campo de batalla, que no darán el brazo a torcer y tampoco se rendirán.

Parecía replantear un punto de vista y no una idea,

De mis conocidos en Paris, ofrecería allegarnos a la espada Castellar o al escudo Von Vertzang, ambos seres experimentados en guerras. Mas del resto de los ciudadanos se que muchos serian de utilidad, pero hasta que punto no sabria deciros..

Las palabras del lasombra, sonaban serias, y seguramente Ángelo y Maximo estarían de acuerdo en que los dos nombrados serian los de mas posibilidades aunque Von Vertzang, debía estar en la mira del líder Garou

Angelo - January 18, 2007 06:54 AM (GMT)
El Veneciano sabía que la mejor defensa siempre era un buen ataque, pero que la necesidad de un refugio serio era indispensable.

- La muerte de Lord Trang viene dada por una traición a la Estirpe engendrada por la Duquesa de Orleans, así se dijo en la reunión de Primogénitos de París. Al parecer fue su información la que hizo que Du Trem encontrase al Consejero y pudiese acabar con su existencia.

Era una respuesta necesaria para que los Lasombra no se moviesen ciegos en esta ciudad de pecado. Podía no estar de acuerdo con esta afirmación, pues consideraba a la Ventrue una poderosa aliada. Luchar entre los Cainitas en este momento, que las bestias les buscaban en la noche y el día, era una locura.

- Pero debemos de tomar a los Lobos como algo más que bestias destructoras. Guillerm du Trem es un hombre culto que ha vivido en esta ciudad y entre los Nobles nada menos. Durante mucho tiempo ellos han estado entre nosotros y deben de habernos estudiado, mientras que ellos estaban ocultos en sus bosques.

- Me preocupa su seguridad Don Máximo y la de vuestra compañía aquí en la Abadía, Lady Sharede. Deben ustedes de reconsiderar esto como un refugio seguro. Yo puedo aportar algo más oculto en mi mansión, aunque deberá ser algo temporal. Y esta invitación tambien la extiendo a vos Manfred si así lo considerais necesario.

Sharede d'Alençon - January 24, 2007 12:56 AM (GMT)
Los hombres habían hablado mientras que, tanto Cecilia como ella permanecían en silencio.
Sharede pensó en lo que se acababa de decir, consciente de que esperaban que propusiese algo… pero sólo se le ocurrían cosas que sin lugar a dudas parecerían disparatadas a sus experimentados contertulios. El silencio generado tras las palabras de Ángelo la obligaba no obstante a expresar sus pensamientos y así lo hizo. Sería la nota discordante en el bélico acorde.

-Quizás haya que ver en ellos más que simples bestias, darles una oportunidad de redimirse-, comenzó pensativa- tal y como habéis dicho antes que yo, Ángelo, contienen una parte humana que nosotros también poseemos y el conflicto podría ser mitigado… al fin y al cabo no siempre hemos estado en guerra.

Entrelazó los dedos de sus finas manos meditando sobre lo que se había dicho hasta el momento. No conocía la realidad de los garou, por eso quizás fallasen sus planteamientos, pero la idea de encontrarse con ellos no le parecía tan disparatada...

-Me ofrecería yo misma a conversar, pero creo que lo adecuado sería intermediarios más poderosos y significativos. Aún así no me considero lo suficientemente ducha en el conflicto como para apuntar a esa como una solución viable, quizás ya no haya marcha atrás...

Ansiaba que alguien se lo desmintiese.

Maximo Constanza - January 25, 2007 03:08 AM (GMT)
Ya que Manfred había sido el primero en hablar, para él fue la primera respuesta.

- Manfred sin duda tanto la espada, como el esduco, de París tendrán un lugar importante en la guerra que se avecina, pero creo que primero debemos ver que papel jugaremos nosotros como clan. Sin duda todos deberemos actuar para llegar a buen fin, pero me veo obligado a preocuparme por nuestro bien antes que por el de los demás. -Una mirada barrió la sala, deteniendose unos momentos más en Sharede, para luego volver a la conversación, mirando a Ángelo.

- La información que nos ofreces sobre la muerte de Trang será interesante de contrastar. Si como bien fue expresado en la reunión de primogénitos madame D'Umbrelle fue quien movió los hilos tras la caía del capadocio, fue éste quien debió olvidar algo para caer en una trampa. No dudo de las intenciones que debía tener el consejero, pero si algo puedo asegurar es que normalmente su inteligencia y saber llevar lo mantenían a salvo de cualquier cosa. A no ser que él mismo se pusiera en riesgo por causas que ahora mismo desconocemos. -Una breve pausa en el discurso permitió al primogénito tomar un ligero trago de su copa.- En todo caso esto será aclarado con el tiempo, y por ahora es mejor que no entremos en guerras internas entre nosotros, pues ya es poca la unidad cainita en la ciudad. Y sin duda el enemigo que nos ataca ya es suficientemente poderoso como para darle ventajas.

Por el momento no necesitaban más enemigos de los que ya tenían, así que era mejor apaciguar los animos por lo que puediera ocurrir.
Teniendo en cuenta las palabras sobre la seguridad de la Abadía, el antiguo, prosiguió con la covnersación.

- [b]Ángelo, tu oferta de refugio es bien recibida, y será valorada a su tiempo. Si la guerra llega demasiado lejos haciendo peligrar la Abadía estaremos encantado de acudir al refugio de tu mansión. Gracias por el ofrecimiento, pues una vivienda en el interior de la ciudad será mucho más segura que cualquier edificio de los alrededores, aún poseyendo una pequeña fortificación como esta. Porsupuesto si en algún momento abandonamos esta residencia será en el más sumo de los secretos y el conocimiento deberá permanecer solo entre nosotros, pues no es necesario dar más ventajas a nuestros enemigos. Así que si el tiempo apremia, haced los preparativos que sean necesarios pues no podremos avisar de nuestra llegada con antelación.


Ya solo quedaba la parte más dificil de comentar. Desvelar el telón de la guerra ante la pureza del corazón de su protegida. Hubiera preferido enfrentarse el mismo a los lobos antes que romper la inocencia de Sharede, pero el momento de hablar era este, y de nada serviría sino para agravar el impacto, pasar el tema por alto. Así que cogiendo aire instintivamente y desviando su mirada hacia la dama prosiguió.

- Porsupuesto que los hombres lobo tienen una parte humana, pero no debemos olvidar también su parte animal. Su depredador puede resultar semejante al nuestro, pero donde nosotros podríamos usar subterfugios y conspiraciones, ellos actuan de forma más directa. No creo que la idea de conversar con ellos haya pasado por alto, pero con toda sinceridad, si han reconocido sus actos, pocas esperanzas nos quedan de pacto. Por eso prefiero que estemos preparados para cualquier situación, y si finalmente todo se queda en unos simples preparativos no dudo en que todos lo agradeceremos, pues una guerra con los lupinos no dejará ninguno de los dos bandos impunes.

Angelo - January 25, 2007 07:22 AM (GMT)
Ángelo acepto el agradecimiento del Primogénito con un gesto de la cabeza. Pero el Lasombra aún tenía más información había que desconocía.

- Yo he hablado con Guillerm du Trem en tres ocasiones. En la primera de ellas lo conocí como lobo, un enorme lobo blanco a la orilla de Sena. Dificil de confundir con nada que no fuese el mismo. La segunda vez lo conocí como hombre, un noble con modales en un entierro, que jugó conmigo dado que yo no sabía quien era él. En aquel momento yo estaba investigando una serie de asesinatos para su Majestad y las dos razas eramos afectados por los muertos. - El Veneciano había decidido explicar todo esto para que las cosas se vieran más claras. Tratar a los Lobos de bestias podía ser el error que acabara con todos ellos.

- Guillerm accedió a darnos información, ya que al parecer el asesino ya había sido cazado y ejecutado, y con este objetivo me interné en los bosques con Axiz de Brujah y tubimos nuestra tercera entrevista, con el objetivo de descubrir más detalles sobre todo el asunto. Guillerm intentó entablar una conversación y yo le saque un tema que me indicó que sus conocimientos eran amplios. No me pareció una bestia, pero si un ser sensato e inteligente.

Manfred Von Hellstrich - February 1, 2007 11:27 PM (GMT)
El silencio reinaba en la habitación tras las reveladoras palabras de Ángelo. Según lo que decía, afirmaba que Guillerm el líder de los Garou, no se comportaría como un animal y pensaría eficientemente la manera adecuada de liquidarnos uno a uno de ser necesario.

Ante todo muchas gracias por la invitación Lord Ángelo, pero llegado el caso que mi hogar caiga presa de los lobos, ya poco servirá estar en algún sitio de Paris, llegado ese momento, el escapar ya no será una alternativa sino una obligación.

Mantuvo silencio unos instantes, imaginando a los lobos arrasar la ciudad, hasta llegar a la isla, para luego desechar ese pensamiento inútil

Lord Ángelo, por lo que dices, se podrían retomar negociaciones con el líder lupino. Puesto que si es un ser de conocimientos, sabrá tan bien como nosotros que un conflicto de esta índole, traerá bajas tanto nuestras como de ellos. Siendo mas probable que incluso su bosque hogar de sus crías se vea afectado por la guerra...

Según lo que se ha dicho, podrían ser criaturas que tengan como ley el honor, pero al final siguen siendo criaturas que se comportan como la mayoría de los seres vivos sobre la tierra, teniendo como principal preocupación el bienestar de los suyos ante cualquier cosa…

Realizo una pausa y luego retomo la palabra mirando a todos los presentes.

Algo que muchos de los cainitas perdieron hace ya demasiado tiempo… El hecho de preocuparse por los de su propia sangre…

Sharede d'Alençon - February 4, 2007 01:02 PM (GMT)
Sharede asintió efusivamente a las últimas palabras del caballero lasombra pues desde hacía tiempo pensaba que la mayor desgracia para los cainitas siempre sería su desunión y su egocentrismo feroz, lo que chocaba al tiempo con un arraigado sentimiento de supervivencia de los propios intereses.

-La vida en la oscuridad hace florecer con frecuencia la parte más negativa de la sociedad humana, mi señor, estáis en lo cierto cuando decís que nuestros congéneres no se preocupan más que por sí mismos pero quizás de eso se salven muy pocos.

Su mirada atravesó a todos los presentes deseando estar equivocada, mas no siendo tan inocente como para excluir la duda. No había podido evitar recordarles que los santos no solían estilarse entre la sociedad cainita y que aquello se asemejaba más a una simbiosis para evitar el peligro que a una verdadera fraternidad. No obstante, ya estaban siendo más inteligentes que la mayoría.
Sharede estuvo a punto de sonrojarse porque parecía haber cuestionado en voz alta aunque sutilmente lo sincero del plan de Máximo, y cambió rápidamente de tercio.

-Aún así y volviendo a la cuestión, siendo lo más probable que Guillerm du Trem reconozca esa situación de desventaja, quizás sólo tomase nuestro diálogo como una muestra de sumisión hacia su raza, que ha elegido la violencia para mostrarnos su disconformidad, algo completamente erróneo- y volvió a mirar a Ángelo que entre los que allí se hallaban parecía el más cercano a la situación- ¿Consideráis prudente verlo una cuarta vez?

Angelo - February 4, 2007 02:22 PM (GMT)
Miedo no era la palabra adecuada que Ángelo sentia ante un cuarto encuentro con el señor de los lobos de los bosques de Paris.

- Estoy seguro de que no sería muy costoso llegar hasta él. Nuestra relación, aunque corta, creo que se puede considerar favorable. Pero no veo una solución a este entuerto por esa via. Considero que Lady Sharede tiene razón. Ellos son muy poderosos en combate y sin temer una traición en un encuentro diplomático, estariamos enseñandoles las cartas de una devilidad que yo considero inexistente. - La seriedad de Ángelo quedaba manifiesta con su fria mirada. - En cuanto a la desunión... todos nos comportamos caballerosamente cuando el peligro no existe. Pero la mayoría saltarán del barco como ratas antes de que el barco se incendie y se unda. Y si pueden aprovechar la oportunidad para dejar atras a algún rival... mejor que mejor.

Pero por supuesto no estaba hablando de los presentes. Pues en realidad nunca habían cooperado y suponía que no había conflicto entre ellos. Hablaba del odio del Príncipe, de la beligerante Lamia... y un sinfín de personajes que solo se movían por interes.

Fue Cecília la que rompió el silencio.

- Yo no puedo estar de acuerdo. Si Guillerm du Trem es un Noble y posee una educación como tal, estoy segura de que preferirá evitar una guerra aunque se sienta superior. El principal problema que le veo a todo eso es que no podemos hablar por su Majestad Geoffrey. Si se intentase hacer un encuantro de esa indole debería de hacerse bajo su aprobación. Pues lo contrario podría considerarse traición.

Maximo Constanza - February 8, 2007 01:11 AM (GMT)
Poco a poco todos iban aportando sus puntos de vista. Esto era lo realmente importante de esa reunión, más que sacar cosas en claro, pues aún no había nada decidido por completo. El primogénito se sentía complacido ante la soltura y las muestras de sinceridad de los presentes. Si conseguía mantener este ambiente distendido, en que todos, y cada uno de ellos, podía expresar sus puntos de vista sin miramientos ni diplomacias absurdas, lograría lo que les faltaba a los demás vástagos de París: Un clan unido y fuerte.

A quien veía menos seguras por el momento era a las dos mujeres de la sala. Por algo no acababan de soltarse del todo. Cecília no tardaría mucho en adoptar la postura adecuada, pues ya se acababa de implicar directamente, y más aún en contra de su hermano. Sin duda su educación había sido exquisita en la corte veneciana, y era posible que en un futuro fuera una pieza clave en las intrigas parisinas.
Por otro lado estaba Sharede, algo en ella lo hacía sentirse seguro de si mismo, pero ella parecía sentir el efecto contrario. Cuando estaban juntos sentía como si su presencia abrumara a la dama. Era solo una sensación, pero a lo largo de los tiempos había aprendido a fiarse de sus instintos. Pero todo y así no dudaba en que sabría adaptarse a las situaciones futuras. Muchas cosas iban a cambiar ahora que se estaban uniendo y reforzando la unión entre todos.

Quizá necesitaran algo más de confianza en él. Ver que su proposito era sincero y su causa una para con todos ellos.

- Estoy de acuerdo con Ángelo y Sharede. Son muchos los que se moverán por intereses en estos tiempos, y otros tantos los que a la menor posibilidad apuñalarán a sus enemigos, o competidores. Sin duda sería un juego digno de ver, de no ser porque lo que hay entre nosotros y la espada no es una pared, sino una manada de feroces hombres lobo.
Por otro lado está el tema de mandar un emisario a hablar con ellos... yo también creo que debería ser una opción a comentar con el príncipe, pero también creo que no sería traición intentar arreglar algo para un bien común. Aunque corren rumores de que Geoffrey no es el mismo de antaño, y no sé como reaccionaría.


Él también acababa de decir algo personal, y suponía que su acusación haría que los demás vieran la necesidad de ser sinceros y ayudarse entre ellos, y su predisposición para ello.
Para acabar su intervención, por el momento, se levanto de su silla y tomó la copa en su mano, proponiendo un brindis.

- Amigos, camaradas, compañeros de clan, creo que debo felicitaros pues el Concílio está teniendo su efecto. Es cierto que están surgiendo buenas ideas, cada una con sus motivos, y todas con sus consecuencias. Pero por encima de todo creo que está quedando claro que mantenernos unidos es la mejor opción. Como dije al principio de la reunión debemos olvidarnos de los títulos y rangos sociales de cada uno, para el bien común. Solo cuando todos reconozcamos a los demás como iguales obtendremos el beneficio de la sinceridad.

Y llevando la copa hacia el centro de la mesa anunció con voz segura:

- Por un clan Lasombra fuerte y unido.

Solo esperaba que todos comprendieran sus palabras, y estuvieran de acuerdo con su forma de ver el futuro del clan.

Manfred Von Hellstrich - February 8, 2007 02:20 AM (GMT)
Las palabras del primogénito, en principio poseían algo de sabiduría, aunque el vástago no creía que Geoffrey du Temple, el chiquillo de Alexander, diera por aceptada una tregua, con los lobos, pero si se podría ganar un enemigo menos, y siempre era bueno tener un enemigo menos…
Manfred después del primogénito, se puso de pie, no por estar de acuerdo en todas sus ideas, pero por el respeto que la sangre le brindaba. Demasiado tiempo había sido un lobo solitario a costa del mundo, y eso no podría cambiar en una sola noche.

El primogénito hacia un brindis, pero al chocar las copas, manfred se dirigía al resto…

Máximo…

Mirando a todos, los presentes...

Por la Familia Lasombra en Paris…

Mirando a Máximo a los ojos…

Donde siempre hay verdad, y los secretos no existen, donde todos ayudan por un bien común, por una meta en comun…

Sharede d'Alençon - February 20, 2007 01:19 AM (GMT)
Sharede se levantó serenamente, imbuida en un aura resplandeciente y mística tras escuchar los buenos deseos de sus contertulios y con la esperanza de un futuro mejor tras la reunión. Lo importante era sentar aquellas bases de las que acababa de hablar Máximo, pues sin fe en sus posibilidades, carecerían de ellas antes de empezar.
Así que retiró las sombras que se cernían sobre ella reflejando dudas, y sonrió afianzando la expresión en su rostro mientras contemplaba a los allí presentes.

Recogió el cáliz frente a ella y lo alzó a la altura de quienes ya lo habían hecho, simbolizando su acuerdo.

-Que así sea, como iguales nos unimos y que permanezcamos unidos por mucho tiempo.

Sin poder evitarlo, Sharede miró a Máximo Constanza durante un segundo.

Angelo - March 13, 2007 10:22 AM (GMT)
Ángelo se sumó al brindis, recojiendo la copa y alzandola sin mediar palabra. Las cosas iban a cambiar para el clan en Paris y eso era bueno. Pues antes no parecía existir como tal.

Si Don Máximo hacía la mitad de cosas que prometía, todo iría a mejor.

Cecília por su parte imitó a los Lasombra de la reunión. Ella era la más joven de todos y eso suponía que debía mantener respeto hacia ellos. Pero su sonrisa cristalina y sus ojos claros mirarón a Manfred con afecto y orgullo.

Maximo Constanza - March 30, 2007 11:28 AM (GMT)
Y con un sangriento brindis el pacto se cerraba. Algo acababa de forjarse entorno al clan de las sombras en París. Tan solo quedaba por ver como afectaría eso a su situación actual.

El anfitrión agradeciendo su asistencia a aquellos que a partir de ahora pasaban a ser aliados en lugar de vasallos, concluyó la reunión. Volverían a encontrarse, pero el futuro decidiría cuando.




Hosted for free by InvisionFree