Peste negra en el corazón de la ciudad, bandidos en los alrededores y reclutamientos para una guerra distante. Es difícil soportar tantas desgracias.
El malestar de los buenos ciudadanos de París ha terminado provocado algunos tumultos dispersos, grupos de gente protestando, exigiendo que alguien se preocupe por ellos.
Esas manifestaciones se han disuelto rápidamente en cuanto se ha presentado la guardia de la ciudad, pero amenazan con repetirse si los ciudadanos continúan sintiéndose tan presionados.