Aquella noche Magdalena como cualquier otra había salido en busca de nuevos cuerpos con los que preparar su elixir para poder desgarrar el manto pero nuevamente el barrio latino estaba desierto. A decir verdad Magdalena había pensado en acudir de nuevo al Hospital de Saint Iulian pero fue entonces cuando una idea retorcida acudió a su mente. Un nuevo experimento. La muerte que se trae en el abrazo era aun un proceso muy desconocido aunque con sus nuevos avances en la anatomía cainita la pequeña esta muy contenta. ¿Pero y los animales? Para el resto de cainitas aquello sería una aberración pero como siempre no estaban al tanto de los experimentos, ni querían estarlo...
Magdalena volvió al cementerio y bajó hasta su cripta. Con su velocidad y su fuerza no le costó demasiado tiempo atrapar un par de ratas grandes, aunque le costó que una de ellas le mordiera en la mano, pero desde luego no iba a pegarle ninguna enfermedad a ella, precisamente...
Magdalena llevó a las dos ratas hasta el laboratorio. Llevándoselas a la boca mordió su cuello y sorbió casi toda la sangre de las dos ratas dejándoles al borde de la muerte, mas cuando esta se diosponía a reclamarlas Magdalena dejó caer unas gotas de sangre desde su muñeca hasta la boca de ambas y dejó correr la suficiente vitae como para llenar todo su organismo... Ahora esperaría. La idea de tener una "rata vampiro" no era muy satisfactoria, y a decir verdad Magdalena no creía que su experimento tuviera éxito, pero si el abrazo no funcionaba con los animales, después las abriría y las inspeccionaría, quizás su vitae en el abrazo animal modificaba ligeramente su anatomía como en los cainitas pero no llegaba a realizarse la transformación completa, quizás así descubriera algún síntoma nuevo del abrazo.
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*Llamada a evento*
Y como era de esperarse nada ocurrió. No se dio ningún efecto que recordara al abrazo vampírico.