View Full Version: Gedanken: La Espiral de Sombras

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Title: Gedanken: La Espiral de Sombras
Description: 13/5/1226


Isolda Lamartine - December 20, 2006 05:02 PM (GMT)
Viene de aquí.


Su mente estaba seccionada; millones de pedazos volaban por toda su cabeza, se entremezclaban los sentimientos e ideas que había tenido cuando era una niña, con aquellos más complejos y trabajados que había forjado pacientemente cuando era una Despertada.

Se mezclaban las historias, los sinsentidos; el Caos se volvió en la no-estructura esencial de su mente, arrojando por los aires, hechos pedazos, todos los esquemas rígidos que había llevado, hasta aquel momento, en su práctica mágica como hermética.

Y sus ojos azules lloraban copiosas lágrimas, y su rostro descompuesto hacía muecas a la tierra y a la piedra que la rodeaba, y de su garganta escapaban gritos y alaridos inhumanos, profundas quejas y susurros suplicantes, palabras en lenguas que sólo ella, gracias a su erudición, conocía, entremezcladas con expresiones vulgares del pueblo parisino.

Sus manos, otrora blancas y delicadas, de nieve o de diosa, aparecían ensangrentadas y negras, cuando intentaban rasgar las piedras que la rodeaban, escribiendo en las paredes de aquella su prisión y su salvación, ininteligibles figuras geométricas árabes y diagramas hieráticos y poderosos.

Luego del combate, cumpliendo con su papel, Chokhah había entregado el Jarrón al vencedor, mientras Isolda, aunque despierta, permanecía inmóvil y paralizada como si fuera de piedra. Luego de conversar lo necesario, el fiel Dragón observó como del jarrón aquellas almas salían, por fin libres de su encierro, y vio al hombre milenario, después de depositar su pesada mano en el hombro de la vencida, desaparecía por el camino, seguramente de regreso a casa.

Chokmah no podía llevar a su Ama de regreso a la Capilla. Muchos eran los enemigos de Isolda, fuera y dentro de esta... y no podía permitir que nadie la viera en aquel estado. Aulló lastimeramente, llorando el destino que él, y ella también, sabían inevitable, y aulló aún más, pidiendo a los dioses que hicieran a aquel pueblo digno de su salvadora.

Arrastrándola delicadamente con los dientes la llevó hasta aquella gruta. Reunió hojas secas y conejo, y se dispuso a cuidar de su ama... hasta que fuera necesario.

Isolda Lamartine - January 1, 2007 06:17 PM (GMT)
En infinita sucesión, en una espiral negra como la oscuridad que amenazaba con lanzarse contra la archimaga, otrora luz perpetua, ya no las partes vividas se sucedían, sino unas desconocidas, ocultas a sus ojos y sin relacióna ella.

Días y noches que nunca había conocido, rostros grises o blancos, negros y bárbaros, en suelos que tal vez en algún suelo infantil hubiera añorado, se le mostraban sin descanso; y gritos terribles así como salmodias episcopales, y campos llenos de sangre y mares de infinita podredumbre, y bestias horripilantes que habían visto su origen insano en alguna pesadilla infantil, hace siglos o en los que aún estaban porvenir.

Tristeza, Desesperación, Impotencia, Odios en todos los colores y formas que las Divinidades habían maquinado y habían fabricado, paso a paso, fase a fase, en sus celestiales talleres alquímicos, invadían el frágil cuerpo de la archimaga, que golpeaba con la misma fuerza con que lo hacían los guerreros de sus visiones, o lloraba con la misma tristeza con que lo hacían los niños al ver a sus madres descuartizadas, incineradas, desaparecidas; y amenazaba y flasfemaba, y de nuevo reía, y con tanta fuerza que Chokhmah, sabio y viejo, que creía haber visto todo lo que podía suceder en las tierras de la piel, se estremecía e incluso se asustaba.

¿Cuántos días habían pasado?

Mqanifestaciones inconscientes de magia brotaban de las manos heridas de Isolda, invocaciones peligrosas escapaban de sus labios, y tumultuosas nubes, respondiendo a aquel inconsciente, se arremolinaban sobre París y sobre los sueños de los Durmientes o no que en ella vivían, respondiendo así al poder que,malsano, desprendía la archimaga caida en desgracia.

Isolda Lamartine - January 2, 2007 04:56 PM (GMT)
¿Y ahora?

Estaba perdida.

Isolda se veía en un desnudo páramo, sin lo único que la había defendido toda su vida contra las viscitudes del mundo, contra los enemigos en las sombras de su mente: sin su orden. No veía un árbol tal y como las palabras hebreas lo dibujaban, como un concepto claro, como un concepto irremovible pero modificable empero; lo veía como una roca, como un niño, como un ave.

No veía el aire tal y como la Sagrada Geometría batini se lo había enseñado: lo veía rojizo y fangoso, soso y venenoso, peligroso y canal de mil infortunios.

No veía la mente del hombre como creía haberla descubierto hacía ya mucho tiempo: la veía deformada inhumanamente, bizarra, más cercana a una mente feérica que a una mortal; más alejada de la suya propia, que empero ya no era una mente humana.

¿A qué aferrarse? ¿A qué anclarse? ¿Con qué escudo, si estos ahora hacían de lanza o de hoja, defenderse? ¿Cómo justificar sus ideas si estas en su mente ya nada tenían qué hacer, ya ningún significado tenían? ¿Cómo viviría desde ahora?

¿Qué podría enseñarle a Mystere, a Lucie, si ya todo lo había olvidado?

Isolda Lamartine - January 3, 2007 03:47 PM (GMT)
Locura. Era es la respuesta a su pregunta, era eso lo único que podría enseñarles. Los caminos herméticos para ellos estaban perdidos, ¡Oh pobres náufragos inocentes de una caída que no era la de ellos!

La noche tocaba a su fin, y tanta sangre brotaba ya de los ojos antes azules, ahora inyectados de colores hipnóticos de Isolda, que una alusión a las aguas subterráneas del Sena no estaría del todo fuera de lugar.

¿Qué sería ahora de los Despertados, alejados e inconexos, enemigos entre ellos por vanas creencias que la Magister Mundi veía ahora despedazarse en mil cristales ínfimos e inútiles? ¿Qué sería ahora del Nodo, poderoso Nodo que cuidaba celosamente en Le Ictus y que custodiaba de la perfidia de las Voces Mesiánicas? ¿Qué sería de su Regencia, de aquel lugar compuesto de seres y de cosas, que había mantenido oculto y a salvo tantos años ahora que clamaba su muerte y la de todo lo que la rodeaba?

¿Tenía acaso sentido existir habiendo traicionado todo lo que representaba, todo lo que había hecho de sí a lo largo de su Iluminada vida?

A qué insistir en el trasfondo de la naturaleza si ahora se le presentaba difusa y borrosa, caótica e inintelegible, llena de marcas que no eran de Ella sino de agentes y fantasmas que rondaban su mente. A qué caminar los caminos de la Magia, si esta era conocimiento y sabiduría y ahora sólo gritos y gorjeos animales evocaban sus remedos de palabras y cantos salvajes. A qué mantener el rostro erguido, si el cielo se le presentaba lleno de monstruos e irrealidades.

Choklhmah lloraba silencioso el devenir de la mente de Isolda, observando compasivo cómo el pilar más férreo y más grande que había jamás conocido caía víctima de su propia majestuosa imponencia.

Evento - January 13, 2007 10:18 PM (GMT)
Una oscura presencia había estado observando pacientemente el devenir de aquella poderosa entidad llamada Isolda.

La deseaba, la necesitaba, y la conseguiría. No se acercó demasiado, puesto que conocía a aquel dragón disfrazado de ridícula manera, y conocía su pdoer y sabiduría. Pero no necesitaba estar muy cerca para mirar aquella mente quebrada.

Y lo más importante, no necesitaba estar muy lejos para descubrir lo que la hacía débil; podría haber dicho que ya en ese estado se encontraba expuesta, pero las manisfestaciones de poder que habían abatido todo París demostraban que eso era falso.

No. Su debilidad era Mystere Imum, su aprendiz. Y en pocos segundos aquella mente eterna planeó cuando necesitaba para conseguir su objetivo: Isolda Lamartine.

Isolda Lamartine - January 23, 2007 06:09 PM (GMT)
Inocente de cuanto sucedía a su alrededor, sin poder adivinar que sobre su destino poderosas esencias apostaban resultados; sin poder siquiera preever que aquel encuentro con el Wyck habría de destrozar su vida, su alma, su esencia misma, la destruida Isolda se arrastraba hacia afuera de aquella caverna.

A su lado, tirándole de la destrozada ropa, Chokhmah, triste y nostálgico, la ayudaba.

Había logrado entender la poderosa Maga dentro de aquel mar de ideas convulsas y negras, dentro de aquel Caos aristotélico que deformaba sus recuerdos y convicciones; había logrado de allí salir, no ilesa, pero sí transformada. Mutada, como debían haber deseado los griegos, aquellos ilustres pensadores tranquilos y sabios que habían alimentado toda la Tierra con sus despreocupadas meditaciones, así mismo, emergía Isolda de un pozo de oscuridad con una idea borrosa y difusa en la cabeza.

Sin poder decidir nada, poco a poco su cuerpo por sí solo la llevó a la luz.

Aquel amasijo de carnes desechas nunca podría haberse recordado como la que hacía cuatro días era la luz de la sabiduría y la felicidad; de sonrisas sencillas y risotadas fáciles en cuanto se encontraba en la soledad de su Sanctum; de piel blanca como el ideal divino y de ojos azules y tormentosos como los mares donde millones de almas habían perdido la vida batallando contra otros hombres o contra el odio de los dioses.

No, lo que salió difícilmente podría ser llamado hombre. Lo que salió podría haber sido apaleado por compasión. Y sin embargo aquel poder Dinámico que exhalaba era tan poderoso y caótico, que muchos cientos de años después, habría de ser llamada Marauder.

Pero ahora seguía siendo Isolda Lamartine, Maestra del Noveno Círculo de Conocimiento de la Orden de Hermes, Hija de la Casa Bonisagus, la más sabia. En cuanto se supo afuera, su rostro besó la tierra y de sus ojos salieron las primeras lágrimas "conscientes" desde que entrara al pozo. Había sobrevivido.




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