View Full Version: De amigos perdidos y lágrimas

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Title: De amigos perdidos y lágrimas
Description: 10/5/1226 (si Magdalena viene, con ella)


Isolda Lamartine - December 19, 2006 11:51 PM (GMT)
Los pasos de Isolda habían sido erráticos todo el día, desde que el sol despuntara sobre los techos tristes de aquella ciudad ruinosa y pútrida, hasta que sintió la vida desaparecer huyendo de las sombras y los sonidos misteriosos de Nix, la Noche.

Había dedicado todo el día a su amigo, a Trang Oul de Capadocio. Recordó los tiempos antes de haberlo conocido, recordó las tristemente célebres andanzas de ambos, uno centenario y una jovencita, en los yermos parajes transilvanos, uniendo sus esfuerzos para ayudar a los enemigos de los Mil Veces Malditos Tremere con su Guerra... Santa.

Recordó las palabras, los miedos, las prevenciones y las desconfianzas, y recordó uno a uno todos los minutos desde que lo encontrara en París, para sorpresa y alegría suya.

Aquel homenaje sagrado a la Memoria de Aquel que Nunca sería Olvidado, terminaba, como era lógico, en el lugar donde siempre había residido el más sabio y amoroso de los muertos que había conocido.

Se detuvo frente al Cementerio y sonrió bajo la capucha que la protegía del frío de la noche. Miró hacia el cielo, e imaginó la esencia de Trang Oul regresando a la Mens Divina que tanto había añorado.

Magdalena - December 20, 2006 02:18 PM (GMT)
La brisa fría se levantó en el cementerio. Un lugar sacro con propias pretensiones que campaba a su anchas en su dominio. El tiempo cambiaba místicamente y sin explicación aparente pero para alguien como Isolda los presagios y las advertencias de los muertos no pasaban desapercibidas.

Allí delante se alzaba un imagen de una persona. Magdalena pudo contemplarla mientras volvía al cementerio del baario latino con una mujer al hombre. La pequeña se extrañó de que alguien estuviera allí delante observando el cementerio

Espero que no haya perdido mucho tiempo teniendo una víctima más cerca...

Isolda pudo escuchar los pasos de la pequeña sigilosos pero constantes, que se acercó hasta ponerse a su altura. Era obvio que un mortal no se acercaría a cotemplar los extraños parajes de Saint Geneveve voluntariamente sin embargo ahora que podía ver el rostro de aquella mujer supo que no la conocía.

Decidme señora, qué hacéis aquí?

Supo que un mortal de momento se asustaría de que una niña cargara un cuerpo así que no se molestó en disimular su naturaleza pervertida

Isolda Lamartine - December 20, 2006 03:01 PM (GMT)
Los herméticos nunca habían mirado dentro de los misterios de la Muerte como otros entre las Tradiciones Místicas. Conocían la existencia, los nombres y los parajes donde los espíritus errantes bailaban, pues hasta allí, por medio de sus Mentes, habían llegado los estudiosos de la Orden.

Con Trang Oul, largas horas de conversación, habían dado frutos de mutuo entendimiento inconmensurable, pues ambos, de diferentes maneras, gracias a sus posiciones dentro de la rueda de la vida -uno afuera, otra adentro- entendían de devenires, de pozos, de caídas.

Recordó a Sturm, que aún permanecía atado al Cementerio; recordó aquel día lóbrego en que su amigo había ofrecido su ayuda contra Lor-Ukter, y ella, temerosa y conocedora del poder de los espíritus, había dado la posibilidad al Capadocio de tener quién protegiera su cementerio, su no-vida, como el gustaba llamarla. Por un segundo dudó de las intenciones del Elemental. De todos modos ya no importaba.

La presencia de la niña la sacó de sus pensamientos; fue casi simultáneo el efecto de lo que veía y de lo que sentía*, pero no era raro descubrir que la naturaleza de la "pequeña" era la misma, la de un Massasa, la de un cadáver. Tiempo atrás con alguien más en aquel cementerio había trazado contacto, con Aaron, Herio de Capadocio, y suponer que sólo él y Ukter-ar habitaban aquel cementerio sería estúpido.

La miró unos segundos. ¿Cómo podía un ser, perverso como todos los que estaban fuera del ciclo, condenar a una niña a la eternidad atrapada siempre en aquel cuerpo? Seguramente podría triplicar la edad de la Archimaga, y probablemente no hubiera pensado en siglos en aquella condena, pero lo era... inhumano, coherente sin embargo.

La voz vulgar de la campesina que observaba el cementerio respondió a la inusual pregunta de aquella "criatura".

-Dedico un rezo al descanso de los muertos.

Observó el cuerpo que llevaba sobre sus hombros, como si fuera un ramo de flores, y sintió un estremecimiento en todo su cuerpo. En parte la sorpresa, en parte su anterior introspección, habían hecho que ignorara en un principio aquel hecho.

-¿Y vos... acaso buscáis a vuestra madre?

Sonrió para sus adentros.

*Consciencia

Magdalena - December 20, 2006 03:50 PM (GMT)
No, solo voy a comérmela Contestó la pequeña con total tarnquilidad. No necesitaba los poderes de la sangre para diferenciar un Mago de un Cainita, era obvio que aquella mujer estaba viva, una maestra de la muerte que ha visto tantos cadáveres sabe cuadno estos andan y cuadno no, y lo que andan si estan vivos o no. SI la mujer se sorpendía de su respuesta sería un mortal y acabaría también con su vida, si por el contrario soltaba alguna parrafada filosófica o la ignoraba sería un mago. La lógica de la vejez era muy obvia...

Isolda Lamartine - December 20, 2006 04:42 PM (GMT)
¡Qué tan equivocada se encontraba, a pesar de su edad, aquella pequeña sobre los Despertados!

La campesina al escuchar tal aberración, que ni siquiera su amigo, más antiguo y seguramente más perverso que aquella niña, se habría atrevido a lanzar así sin más, ahogó un grito de terror.

Mas Isolda seguía sonriendo, divertida, para sus adentros.

Dio un paso atrás, pero sin apartar un instante la mirada de los ojos de aquella pequeña. En el rostro campesino de aquel disfraz de Isolda podía verse el asco y el escándalo tan patentes como veía ella aquel cuerpo en los hombros del pequeño engendro.

-Es... una broma... claro...

Aquel rostro intentó simular una sonrisa, forzándola.

Magdalena - December 20, 2006 05:31 PM (GMT)
FDI: me estas ahciendo magia de mente para leer los pensamientos? porq si no no se como pones lo de que equivocada estaba...

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Era realmente incómodo cargar con dos cadáveres a la epsalda así que la pequeña miró astutamente a la campesina y se debatió entre dejar el cadáver allí y atacarla o dejarlo dentro. Después de todo no necesitaba urgentmente cuerpos pero tampoco estaban de más.

Es broma, no puedo comérmela, solo dejaré que se pudra su cuerpo y después obtendré la vitae mas rica que pueda existir... Dijo Magdalena mientras arrojaba el cuerpo incosciente que llevaba encima a un lado y sacando los colmillos se acercaba lentamente a la campesina que parecía empezar a aterrarse...

En un momento la magia de sangre fue invocada por la niña vampiro tratando de congelar a su víctima en el sitio para más comodidad a la hora de dejarla inconsciente*

tirada de rigor mortis = 3 Exitos y 1 pifia asi = 2 Exitos

El efecto de la Magia de sangre contrajo los músculos de la campesina haciendo que estsa no puediera moverse, rígida como un tablón, ni las manos, ni los pies ni siquiera articular palabras en una única pose.

Magdalena se abalanzó sobre isolda con una destreza casi sobrenatural especialente para una niña tratadno de hacer una presa para beber la vitae de la campesina hasta dejarla inconsciente.
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*: Gasto FV y uso rigor mortis, nivel 2 de la senda de podredumbre de la tumba. Si no tienes el libro te digo, tienes derecho a tirar FV a dif 7, con 2 exitos puedes romper el rigor durante un turno. Si con tu magia puedes ahcer algo edito el post.

Isolda Lamartine - December 20, 2006 06:01 PM (GMT)
FDI: No, no está leyendo tu mente. Es lo que yo llamo licencia interpretativa, de modo que la que sabe que estás equivocada soy yo, la narradora, no Isolda. :)

Podría haber esperado muchas cosas de un Massasa, insípidos cadáveres andantes, putrefactos y añejos como un todo buen saco sin vida y lleno de gusanos. Cualquier cosa, pues no eran pocos los años que llevaba tratándolos, a la distancia algunos, cara a cara otros, y había aprendido que eran seres llenos de matices: capaces de la maldad más sobrehumana, de la paciencia más enquistada, de bondad, incluso, aunque en su manera de ver la vida pervertida y eterna.

La reacción de aquella criatura era, por supuesto, la más normal de todas: el animal que quiere verse saciado de sangre, el animal que sólo ve en el Durmiente un tazón de alimento. ¿Acaso sería Trang el encargado de adiestrar a esa "chiquilla"? Si estuviera vivo debería reprenderle por su mal trabajo.

Suspiró para sus adentros.

Dando un paso atrás, la campesina descompuso su rostro, quedando uno espantado, asustado, mientras Isolda invocaba su magia.*

Antes de que ella pudiese acercarse lo suficiente como para darle un toque, los esquemas geométricos, las palabras de poder y la canalización de las palabras mundanas estaban ya en juego.

-Cálmese chiquilla... que yo no soy su madre.

Un poco de hilaridad, tal vez. Pero si, en conjunción la quintaesencia que invertía y l voluntad de la pequeña lo permitían, esta se vería sutilmente calmada, entendiendo que aquel alimento bien podía ser un completo desperdicio de sus fuerzas.


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Tirada. La dificultad base es la FV del objetivo. Al haber usado foco sin necesidad de usarlos, esta disminuye en uno; gasto un punto de quintaesencia en disminuirla un punto más. Un éxito debería bastar. He usado Corona 5 para que el efecto sea más contundente

Magdalena - December 22, 2006 10:24 AM (GMT)
Magdalena paró en seco. Estaba tranquila y observaba a su alrededor, delante de ella se alzaba una campesina con una cara rara, inmóvil... Y ella estaba allí, a un lado el cuerpo de la mujer que transportara hacia el cementerio...

¿Yo no soy tu madre?¿Qué esta pasando?

Isolda Lamartine - December 22, 2006 03:53 PM (GMT)
Tirada : 3 éxitos a dificultad 7


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Sintió un embate en su cuerpo, un poder que controlaba sus tejidos y los mancillaba viniendo desde aquella pequeña, pero su férrea voluntad, en un esfuerzo, repelió aquel ataque.

Y ahora, que había tenido efecto su hechizo, se encontraba de pie ante quien había servido a su amigo, insulsa chiquilla descabezada, con evidente hambre siempre, clara característica de aquellos monstruos.

No pensó ni por un instante en atacarla: no soportaría la idea de atacar a un protegido de Trang justo el día que había decidido como el día para llorar su partida. Sin embargo estaba más que claro que en aquel lugar, frente a aquella pequeña, nada podía ya hacer, o esperar. Sin curiosidad, por primera vez, acerca de los Massasa que tanto odiaba, sólo le restaba despedirse.

Y sin embargo...

Aún con tono temeroso, siendo aquel cuerpo presa de un escalofrío causado por una corriente que salía del cementerio, la campesina miró hacia este, de manera triste y nostálgica.

"No os esperará más que oscuridad al otro lado del Mundo, Ukter-ar; y sin embargo..."

Una lágrima rodó por sus mejillas, pero fue limpiada casi al instante. Miró a la pequeña, y sonrió nerviosa.

-Bueno... este... ya he de irme...

Sonrió, de la misma manera nerviosa, esperando que la chiquilla dijera algo para poder partir de aquel lugar lúgubre y sombrío.

Magdalena - December 22, 2006 04:04 PM (GMT)
Magdalena se retiró un paso atrás mirando con desconfianza a la campesina. no entendía su forma de actuar, la miraba y deseaba hacerse con su cuerpo pero sin embargo aunque trataba de darle órdenes a su cuerpo emocionalmente este las rechazaba.

¿Quien era aquella campesina?¿Por qué no estaba entre sus brazos? Estaba segura de haberla paralizado sin embargo se había movido...

¿Quien?...¿Quien... sois vos?

Isolda Lamartine - December 22, 2006 04:29 PM (GMT)
Sonrió para sus adentros. Sin embargo, la campesina, dio un paso más atrás, decididamente aterrorizada. Su mirada iba de la chiquilla al cuerpo, del cuerpo a la chiquilla, y finalmente habló, más no eran sus palabras una respuesta a la pregunta.

-¿Quién...? ¿Quién... es esa mujer? ¿Está... muerta?

Estaba a punto de llorar.

Y claro, lo hubiera hecho si no entendiera que no podía tardarse allí mucho más tiempo.

Magdalena - December 22, 2006 04:33 PM (GMT)
Magdalena miró el cuerpo de la mujer y luego miró de nuevo a la Campesina.

No está muerta, está inconsciente.... ¿Quién sois y qué venís a buscar a mi cementerio?

Magdalena aun reacia a sus sentimientos deseaba observr a aquella mujer mñas de cerca. Ya no tenía ganas de beberle la vitae ni de usarla para sus experimentos, ¿Sería realmente un mago? no lo parecía pero pocas cosas tenían explicación... Se sentía como si hubiera sido manipulada...

Isolda Lamartine - December 22, 2006 04:40 PM (GMT)
Suspiró tranquila. Pero luego volvió a ponerse en guardia. Era aquello demasiado, sin duda, y era mejor evitar que las dudas hicieran aún más mella en el éxito de su Encantamiento.

-Ya os lo he dicho... pero ya que he hecho mis rezos, nada más tengo que hacer en... ¿vuestro cementerio?

Miró un poco extrañada a la chica, bajando un poco los ojos, pero decidió que era mejor no preguntar nada más.

-Tened buena noche. Os ayudaría a llevar a la mujer desmayada, pero... es evidente que vos tenéis la fuerza suficiente.

Hizo una ligerísima inclinación de cabeza e hizo gesto de girarse y desaparecer entre las casuchas de techo bajo que había rodeando el cementerio.

Magdalena - December 22, 2006 04:47 PM (GMT)
çno querríais ayudarme y pasar conmigo al cementerio? Allí tendreis un lugar privilegiado para rezar...

la sonrisa de Magdalena era entre perversa y maquiavélica...

¿No lo haréis? Puedo perderme dentro y mamá se pondría triste...

Isolda Lamartine - December 22, 2006 05:08 PM (GMT)
La campesina desechó la sospechosa invitación con un gesto entre cortés y desconfiado de su mano.

-Ya he rezado lo que tengo que rezar, y no quiero ver cómo comes a vuestra madre.

Sonrió con el mismo gesto nervioso, recordando las palabras que dijera la niña.

Ya no había más que hablar. Aquella pequeña era verdaderamente un ser del infierno. Se despidió de nuevo con un gesto de la mano y hechó a andar hacia los corredores y casuchas.

Magdalena - December 22, 2006 05:17 PM (GMT)
Magdalena observó el marchar de la campesina. Aún no entendía por qué la estaba dejando marchar, si estaría bajo la influencia de algún tipo de poder mágico... Sea como fuere no tenía ganas de atacar a la campesina y le costaba mentalizarse en hacerlo. Tomando el cuerpo de la mujer volvió a echárselo al hombro y entró en el cementerio...




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