Title: Las cadenas de la libertad 4/4/1226
Description: Poquitas horas despues del anochecer
Fernando De la Viña - December 14, 2006 03:05 PM (GMT)
El joven Fernando esta contento, la primera noche en Paris, y ya conocía una bella noble, distinta a las que en antaño había conocido. Montado sobre el escalón que le permitía al chofer subir hasta su posición, el joven con su perfil al viento observaba la ciudad a su paso. Las casas de nobles seguramente se hallaban en esa parte de la ciudad, pues con el paso del tiempo increíbles caserones quedaban atrás por el circular de la carreta.
Fernando ya se encontraba sentado junto al carretero, que a lo largo del viaje se convirtió en un amigo. Algo que la mayoría de los nobles despreciarían, pero era algo que el señor no tomaba en cuenta. Hablando de diversos temas con aquel sirviente, Fernando lo intentaba convencer de que lo llevara a alguna taberna parisina. Sabia que el carretero conocía la ciudad, y seguramente abría un lugar donde divertirse a lo grande en ella. Pero este constantemente se negaba, lo consideraba como su señor pero también como un amigo, y sabía que era su responsabilidad llevarlo desde sus tierras hasta la casa de aquella dama que le daría cobijo en la ciudad.
El carretero advirtió a Sir Fernando que estaba llegando. Fernando observo aquel lugar. El estereotipo de noble, demostrando su poderío ante la gente que muere de hambre y de enfermedad. Inmediatamente tras ver aquella entrada a la Mansión, rodeada de una ostentosa flora, con grandes y antiguos robles y sauces, con aquellas esculturas representando la justicia divina, algo que no yacía en esa ciudad, Fernando imagino aquel ser que le esperaba tras las puertas… con un tono melancólico, caído en la leve brisa del viento.
Seguramente sea una de esas mujeres, viejas…
Gordas..
Mandonas…
Y feas…
Por que la fortuna me castiga, de esta manera, no podría haber sido mi destino la bella Katriana
A modo de broma, el carretero respondió al joven, aunque las palabras de este no se dirigían a el
Será... por que usted aprobecha la gracia en todo momento y a de sentar cabeza en algun lugar
El comentario del carretero se perdió en el silencio, aunque sabia que era broma, los pensamientos del joven se centraban en adivinar que clase de persona seria aquella.
Sin darse cuenta, la carreta ya se había detenido frente a la mansión de un clásico estilo nobiliario, y aun así el joven con una mirada perdida en los viejos árboles, asimilaba la edad de estos con la edad de la señora.
Nayara - December 14, 2006 03:31 PM (GMT)
Lady Nayara se hallaba absorta en sus pensamientos sobre la nueva noticia que recaía sobre la ciudad.
- Algo se podra hacer...mas el qué...-
Sus lucubraciones al respecto se vieron interrumpidas al escuchar la llegada de una carreta hasta las puertas de su mansión. Sería aquel joven al que esperaba... su padre el Baron de Trasmoz, era un viejo conocido de la dama y ahora que su progenie se desbocaba, la enviaba a Paris para comprobar si lograría calmarla.
No conocía al joven pero si sus intereses, los cuales no le parecían demasiado desmedidos teniendo en cuenta la madurez de la que se trataba.
Se acercó hasta las puertas y observó con cautela al jovencito, dedicándole una sonrisa se dispuso a conocer mas de aquel que seguramente esperaba una institutriz tradicionalista o una vieja madre de adopción...
- Buenas noches caballeros, ¿les estaban esperando tal vez?-
Tras la dama apareció con presura Francesco, que entendiendo sus pasos se mantuvo al márgen de la representación.
Fernando De la Viña - December 14, 2006 03:58 PM (GMT)
Absorto mirando las estrellas que sobresalían por encima de la estructura, Fernando no se percato de la presencia de aquella mujer. Ante el primer sonido de su boca, Fernando reacciono, por su mente como por arte de magia sus pensamientos desaparecieron.
Abría entrado en el paraíso, esa mujer tan bella y tan deseable seria su anfitriona, su conciencia se reía de su padre, aquel castigo seria una diversión para el. Miro a la dama, su belleza lo atraía y enredaba sin dejarle salida a ninguna perturbación.
Hasta el momento en que hablo...
Buenas noches caballero… ¿Les estaban esperando tal vez?
Esas palabras, por que esas palabras, una cubeta de agua fría abría sido menos sobresaliente que su actitud ante tales palabras. Eso significaba que aquella dama no era más que una sirvienta. Inmediatamente la imagen de la preciosura se reemplazo por esa vista de una señora de la nobleza que hacia temblar la columna de arriba abajo.
Con gran con la agilidad y la gracia de un muerto, Fernando bajo de la carreta, rechazando la ayuda de su amigo. Por poco se podía observar un aura de pesadez a su alrededor.
Parado ante aquella sirvienta, Fernandino hizo una reverencia, a los ojos de cualquiera, parecía un ser con alguna enfermedad Terminal, y a los ojos de su amigo, que comprendía la situación le parecía una gracia, que con un par de noches de juerga se recompondría.
Señorita mi nombre es Sir Fernando de la Viña, la dama de la casa,…
Hizo una pausa, no podía quitar la imagen del bicho que le esperaba
Me espera…
Nuevamente apuso
Tengo entendido
Las palabras del vivas trovador desaparecían, como si se ahogaran en lo profundo del cielo
Nayara - December 14, 2006 04:09 PM (GMT)
Francesco abrió las puertas para permitir el acceso de aquel joven caballero.
Lady Nayara observó el gesto apesadumbrado del jóven y con hábil astucia prosiguió con aquella pequeña bienvenida...
- Así es caballero, os estabamos esperando, por favor seguidme -
La dama disfrutaba con la confusión causada, lástima no tener alguna mujer mayor bajo su servicio... las apariencias muchas veces engañan y al parecer el joven venía con una idea preconcebida que pensaba disipar, no si antes observar su comportamiento.
Francesco guió al sirviente del joven hasta las caballerizas, mientras la dama acompañaba al joven Fernando hasta el gran salón.
Con una voz dulce se dirigió al extranjero.
- Y decidme caballero, qué os trae hasta estas tierras a la vista se observa que no sois de por aquí -
Fernando De la Viña - December 14, 2006 04:43 PM (GMT)
El joven sigue a la sirvienta por el interior del caserón, ni siquiera prestaba atención a lo que rodeaba su entorno, ni a la decoración que presentaba la casa. Solo esperaba la aparición de su verdugo, aquel destinado a cortarle las alas de libertad, que con mucha dedicación habían crecido a lo largo de los años.
En cualquier otro caso, ante una dama, abría tomado la espada, que representaba su linaje o la viola que representaba su esencia, pero no en este caso. Su alma estaba de luto y esto se veía en el cambio de carácter del joven.
Al llegar al gran salón se detuvo ni bien la sirvienta lo hiciera.
A la pregunta de la joven el muchacho respondió sin ni siquiera medir sus palabras, algo que no era común, entre los nobles y con el peculiar tono que ofrecía, era un espectáculo para no repetirse. Levanto la cabeza y directamente dijo, como si asimilara lo que sucedía.
Vengo a conocer a mi carcelero
Sacudió rápidamente la cabeza, se percato de la insensatez de sus palabras y de lo fuera de lugar que se hallaba
Perdón... Disculpé...
Me envían desde las tierras de España, a recibir la educación pertinente a la clase social a la que pertenezco. Según me señor no soy digno de sus pertenencias sino refino mi estatus.
Acercándose a la dama…
Os pido, que mi comentario permanezca en secreto... No quiero empezar mal con la señora de la casa.
Os recompensare de alguna manera…
Nayara - December 14, 2006 05:50 PM (GMT)
La dama sonrió ante tanta picaresca... desde luego el chico despuntaba como todo un casanovas, algo que de seguro no había pasado desapercibido a su clásico padre.
- Por favor sentáos caballero, se os ofrece tal vez algun tentempié-
Carcelera...nunca antes tal "adjetivo" se le hubo concedido a aquella dama, desde luego aquel jovencito no tenía muy claro con quién se encontraba... Lady Nayara nunca encarcelaría el alma de nadie, no estaba ahí para educarlo, tal vez sí para guardarlo en su estadía en Paris.
Esperó su respuesta con una sonrisa angelical; seguramente su acompañante ya habría resuelto el enigma de boca de Francesco.
- Por cierto.. no os preocupeis vuestro secreto estará a salvo conmigo-
Fernando De la Viña - December 14, 2006 07:06 PM (GMT)
El joven haciendo caso de quien, pertenecía a la servidumbre de la casa, tomo asiento en un como sillón, desde donde se podía observar los jardines a través de una puerta de vidrio.
Con un tono que demostraba cierta educación aunque aun se podía denotar el pesar.
El joven se dirigió hacia la damisela
Os agradecería, cualquier bebida…
Mientras por dentro, en su mente. “Cualquier bebida… si... añoraria una bebida que me sacara de aca….”
Contesto al tema del secreto con una picara y totalmente falsa sonrisa. Ni queriendo abría sonreído en esas circunstancias. Pero no todo estaba perdido...
Mientras el joven esperaba la bebida ofrecida por la doncella, se deleitaba con las curvas de aquella damisela, la visión sobre aquel vestido escarlata de la época le dejaban a su mente, la posibilidad de imaginar su cuerpo de forma completa por de bajo de este. Abría deseado conocer a tal mujer en algún otro lado, por más que no pertenecía a la nobleza, su belleza era digna de entrar sin cuestionamientos. En realidad la dama era simplemente espectacular, en su mente no sabia si se podría tampoco comparar con la belleza de Katriana, o era algo distinto lo que lo atraía a ella. Pero tal vez el castigo no fuera lo suficiente severo y si su Verduga era algo inepta seguramente podría llegar a intimar algo con la jovencita, pues no suponía ser mayor que el, y vería de encontrar la forma de acercarse a ella.
Cuando la doncella, estaba con las copas sobre una pequeña mesita. Don Fernando se abría paso entre sus penurias y se pretendía levantar a tomarla por sorpresa. Cuando una presencia en la puerta de vidrio, le llamo la atención. Mirando detenidamente, se percato que era el mismo carretero que lo había traído. Extrañado Fernando que ya se hallaba de pie miro detenida mente. Aquel hombre le estaba haciendo unas señas extrañas las cuales no parecía entender. Por lo que se dirigió hacia la puerta, sin decirle nada a la dama.
Abrió la puerta extrañado
Que pasa??
El hombre algo alterado, y extenuado
Señor…
Hacia una pausa, mientras tomaba aire
Es ella…
Fernando miraba incomprensible, el rostro de aquel hombre, luego miraba rápidamente a la sirvienta. Y este volvía a hablar...
Si señor... ella es la dama de la casa
Tras las últimas palabras del carretero la puerta de vidrio se cerró, el hombre podía ver claramente en la cara de su señor como si algo o alguien se llevaran su alma.
Fernando se giro y lentamente camino hacia el centro de la habitación, parado en el inmutado ante el comentario... Su mente sencillamente estaba en blanco y su cuerpo petrificado…
Nayara - December 14, 2006 07:32 PM (GMT)
No pasó por desapercibida la intrusión del carretero, no obstante la dama siguió sirviendo sendas copas. Para ella la realidad seguía siendo la misma, era el joven el que debía sentirse descolocado ante su propia actuación.
Una dama independientemente del estatus al que pertenezca, no dejaba de ser una dama. Si aquel no podía ver aquello, había encontrado el problema del que huía sin darse cuenta de que lo poseía de forma innata.
Deseaba alejarse de los tecnicismos de la corte y la nobleza, pero los ejercía ante aquellos que consideraba distintos. Comprobaría ahora su actuación...
Con una dulce sonrisa acercóse al joven caballero y cediéndole su copa lo instigó a sentarse.
- Y bien caballero de la Viña, sed bienvenido a mi hogar; tenéis ante vos a Nayara Postizzi la dama de la casa como bien os ha informado vuestro compañero. Contadme que tal os trato el viaje -
No pretendia que el joven se encontrara incómodo, asi pues comenzó su conversación preocupándose por su estado tras el largo viaje.
Fernando De la Viña - December 14, 2006 07:50 PM (GMT)
Ante las palabras de la dama, el joven cayó en la realidad. Había pisado el palito y debajo de esta yacía un gran poso. Pero ni antes ni en el futuro, algo lo detendría, ante todo estaba su integridad, pues sabia que había cometido un error, tanto su alma como su mente, repetían una y otra ves todos y cada uno de los diálogos por ambas partes.. Donde estaba su falla... algun indicio de que el habia mal interpretado las palabras tenía que haber. Algo que le diera la pista del por que de tal actuación por parte de la Señora de Postizzi.
El joven tomo la copa, con sumo detalle, su mente parecía despejarse como el cielo tras una tormenta, y ahora delante de el tenia a la persona que vería en mucho tiempo.
Miladi antes del contaros sobre mi viaje, he de pediros disculpa…
Mientras se disculpaba aun con la copa en la mano bajaba la cabeza en señal de respeto.
Vuestras palabras en la puerta de su hogar me confundieron…
Haciendo que pensara, vos eras una de las doncellas de la casa…
Algo que me afirmo mi pensamiento, era que usted había salido a recibirme…
Dejando la copa sobre la una pequeña mesa al costado del sillón.
Sinceramente me disculpo con usted…
Aunque la labia era una excelencia en el joven, claramente sus pensamientos eran otros, era bella la dama, si seguro, había algo en ella que lo atraía también, pero seguía siendo la bella Verduga de su libertad
Se paro frente a ella, al costado del sillón, y realizo una marcada reverencia, mientras con un tono mas vivo, pues en el interior agradecía a aquellas estatuas en la entrada, que no sea una gorda, fea y malhumorada tutora.
Mi nombre es Sir Fernando De La Viña, y os agradezco vuestra gentil ayuda…
Nayara - December 14, 2006 08:20 PM (GMT)
Observó el arrepentimiento del joven y sus disculpas. No deseaba que encontrara en ella a ésa verduga que coartara su libertad.
- Permitidme que os llame Fernando; estáis en mi hogar y no pretendo que os sintáis un invitado, desde ahora sois uno mas de la familia. Aquí no hay señores y vasallos, sólo la humanidad que nos hace a todos iguales -
Se acercó al joven y apoyando la mano sobre su hombro intentó inspirarle confianza y calmar un poco la sorpresa.
- Sabía de vuestra llegada, es por eso que permanecia atenta para recibiros yo misma. Es un gesto que acostumbro entre mis allegados-
Francesco confirmo a la dama que ya todo estaba dispuesto, el cuarto del señor de la Viña se encontraba listo. Nayara indicó a Francesco que se acercará para saludar al recién llegado.
- Caballero, soy Francesco Signori, espero poder acompañarlo por Paris ni bien se vea asentado. Muchas cosas interesantes os aguarda esta ciudad, sin duda -
Fernando De la Viña - December 14, 2006 11:13 PM (GMT)
El joven por el contrario, solo sorprendido se encontraba. Pues por muchas casa de nobles y vasallaje antes había pasado, pero en ningún lado, se trataba de la misma manera, incluso los que se denominaban como vasallos sentían algo de rencor hacia el joven por intentar tratarlos de igual. Pero si la dama lo afirmaba de esa manera, tal vez en su casa las cosas serian distintas.
Lady Nayara Postizzi, vuelvo a agradecer, su hospitalidad para con migo. Tratare de pasar desapercibido en su vida
Esto ultimo podía sonar como una disculpa de antemano, algo que había aprendido a hacer luego de ser enviado a Italia, bajo el tutelaje de un conde, cuando era mas pequeño
Luego apareció Francesco, tras su saludo, el joven le extendió la mano para saludar como se debía, de igual a igual, dependiendo como reaccionara, seria verdad si en la casa se trataba con igualdad a todos.
Señor Francesco Signori, es un placer conoceros. Mi nombre es Fernando De la Viña, y seria un placer si es que vuestra señora se lo permite que me acompañe, pues podrá enseñarle la ciudad a alguien que no la conoce, mas que por libros
Luego callo unos segundos.. observaba la decoración del ambiente y a sus nuevos anfitriones. Algo en el cuadro no terminaba de cerrar.. una noble.., su guardián.. pero aunque la dama era joven era extraño que no se presentara el señor de la casa. Tal vez estaría fuera, o incluso mejor fuera de la ciudad…
Luego miro a la dama
Mi señora, señor Francesco, si seria tan amable, le podría decir a mi ayudante que descargara únicamente lo imprescindible
Nayara - December 14, 2006 11:37 PM (GMT)
- Fernando no os sintáis un inconveniente en mi vida. De seguro traeréis alegria a ésta casa, y podréis acompañarme con vuestro arte. En cuanto al resto de componentes de ésta casa, seguro que podreis irlos conociendo mejor mañana a la mañana-
Tenía que tratar ciertos temas con aquel que ahora era su invitado. Se acercó a su vitrina y tomo con delicadeza su instrumento.
- Por favor, tomar asiento. Francesco se encargará de ayudar a vuestro compañero con vuestras cosas -
Abrió con suavidad la caja que lo guardaba y tomándolo como si de un retoño se tratara lo acercó a Fernando para que lo observara de cerca. Tenían un arte en común, algo que agradaba a la dama que siempre tocaba a solas.
Fernando De la Viña - December 15, 2006 12:17 AM (GMT)
No comprendía que deseaba la dama... Realmente no la entendía, deseaba mostrarse como una amiga? Pues si ese era el caso, abría sido inútil tal viaje. Y abría preferido seguir recorriendo el mundo a estar estancado en esta ciudad.
El joven tomo asiento tras la indicación de la mujer. Y luego observo el instrumento que esta le mostraba, un clásico violín, sin mas. Desde luego sabía claramente que dependiendo de las manos que lo tocaran podría ser una obra de arte, o simplemente un objeto que producía un ruido.
Lady Nayara Postizzi, usted toca?
Por otro lado si la dama era una apasionada de la música, posiblemente podría ganar más libertades, por ese ámbito
Nayara - December 15, 2006 01:03 AM (GMT)
Nayara sonreía a la pregunta...tan sólo los jóvenes podían llegar a cuestionarse a veces las cosas mas simples.
Tomo de nuevo su preciado instrumento de manos de aquel incrédulo caballero. Colocó el violin con la agilidad de quién lo maneja asiduamente; frotó sus cuerdas con un primer tono. Y seguidamente se dejo llevar por las notas a un Allegro Apassionato; el sonido se expandía inundando toda la estancia, mientras la dama se movía con pausados pasos antagonistas al ritmo de la sonata.
Finalizó la hermosa pieza y colocó su apreciado tesoro de nuevo en el lugar que se merecía.
- Espero haber desvelado vuestras intrigas Fernando-
No esperaba respuesta alguna, y tras observar detenidamente al joven caballero prosiguió.
- Tomáos la libertad de entrar y salir cuando deséis. No os preocupéis por no verme de mañana pues de seguro no lo haréis; Francesco os acompañara allá donde necesitéis si así lo deseáis-
La dama deseaba reconocer los alrededores de la mansión en busca de comprobar cómo reaccionaban las gentes frente a la temida peste.
Aún era temprano; aguardó esta vez la respuesta del caballero de la Viña.
Fernando De la Viña - December 15, 2006 02:47 AM (GMT)
El joven para sus adentro admitía que la pregunta insulsa que había formulado tenían otras intenciones. Pero no deseaba desvelar sus secretos ni su melodía a aquella dama. Tal vez manteniendo la distancia pudiera aprender de ella, lo justo y necesario, sin que en algún momento esta se lo reprochase.
Comenzaba a cambiar de idea sobre la mujer y el futuro de este viaje, tal vez podría ser más productivo de lo que imaginaba.
Tras la dama terminar con la melodía, el joven se puso de pie, tenia que mostrar respetos ante la dama, aunque en realidad no deseara hacerlo.
Mientras se ponía de pie, con un tono vivas, le repetía a la dama
aufregend Melodie…
Aufregend Melodie…
Permítame decirle que hace tiempo no escuchaba tan suaves acordes
Luego de la ultima frase... algo le quedaba en duda... por que no la veria por la mañana?? A que se dedicaría la dama?. Tarde o temprano lo averiguaría pero ya era tarde y le debería madrugar para poder realizar ciertas labores.
Os agrades, las libertades que me brinda mi señora (por dentro carcelera). No os hagáis problema, pues suelo solucionar mis inconvenientes por mi propia mano…
Aunque debo despertar temprano para resolver ciertos asuntos, y con el agotamiento del viaje creo que voy a wie ein stein schlafen.
Nayara - December 15, 2006 11:38 AM (GMT)
Perfecto, el joven chiquillo estaba cansado del viaje, como bien suponía... Saldría a dar ese paseo que tanto deseaba dejando al nuevo conocido en su hogar,nada tenía que temer puesto que su casa en nada se diferenciaba a la de cualquier mortal.
No existía nada que pudiera alertarlo, sólo ella misma y... ya tenía varios años de experiencia sobre sus hombros.
- Y ciertas habilidades que podrían ayudarme...-
Sonrió al políglota que acababa de adquirir como compañero y le deseo el descanso.
- Bien caballero, permitidme que os guíe hasta vuestros aposentos para comprobar que todo esta acondicionado a vuestro agrado. Después podréis descansar, -