Title: La desaparición, en Marsella
Description: 1-4-1226. Guillerm, Eddard.
Isolda Lamartine - December 13, 2006 06:18 PM (GMT)
Volaba tan rápido como podía en dirección a los bosques, volaba dejando las plumas prestadas por su metamorfosis en el aire negro de aquel negro día de aquella ciudad forjada de humo y negras penas; volaría como un rayo si tuviera en sus manos el destino de los hombres, pero casi, pues no eran pocos los destinos que apretaba en su puño níveo, y más lo que apretaría esa misma noche, si le eran propicios los designios de los hados.
Volaba el halcón negro, con cresta blanca, llameante incluso si era mirado con atención. Mas el cielo estaba oscuro, y las pocas luces que se hubieran atrevido a iluminarlo ahora llacían apagadas precenciando los dos acontecimientos que Isolda ignoraba y que ignoraría aún por más tiempo: el asesinato de su más querido amigo, Trang Oul de Capadocio, a manos de su más querido Aliado, Guillerm du Trem, líder entre Lobos. Y la guerra siniestra entre sanguijuelas, empezada por el cadáver de su sabio acompañante.
Lo ignoraba. Pero no ignoraba un desastre aún más grande. Más grande alejándolo de ideas egoístas o mezquinas, porque se trataba de la caza de aquel grupo de pérfido magos del Círculo Carmesí. ¿Quién más, sino?
Horas atrás yacía plácidamente sentada en su Sanctum poderoso cúmulo de energias celestes y terrestres que hacían su magia tan sencilla y directa, como el fluir taimado de las aguas por las cañadas de las montañas ahora verdes y rebosantes de vida. Sus ojos cerrados dejaban a su sensibilidad sobrenatural volar grandes distancias, atrayendo a sí sentimientos, angustias que flotaban en los Reinos Astrales, lugares donde pasaba desde hacía muchos meses la mayor parte de su tiempo.
Así estaba, enlazando a su tejido las ebras del mundo, cuando sintió romperse uno grande, una conjunción de nudos, un temblor esencial en el mundo de la piel y de los espíritus, un desgarrarse del manto y un grito de dolor tan terrible que su corazón, sólo intuyéndolo, ya lloraba amargas lágrimas de triste resignación y de oscura sed de venganza. Sintió, inefable como podía, sintió cómo un Nodo caía, cómo un Nodo era destruido, cómo desaparecía de la faz del mundo.
Supo de inmediato de qué se trataba, y relegando todo para el viaje, su cuerpo y sus ropajes se transformaron en los de la veloz ave, y rauda salió de Le Ictus, y tras ella, por tierra, en el mundo de los espíritus, Chohkmah,el sabio y poderoso Dragón.
En el viaje ubicó el lugar, haciendo confluir sobre ellas las virtudes de Al-Hajj, y habló así a la mente de Guillerm.
"Oh, caro amigo, amigo mío y líder de los Lobos. Esta noche he sentido lo que más temía, el gran abismo de otro sagrado Nodo, Túmulo en vuestras palabras, que ha caido. Ha caido no lejos pero sí si los hombres se desplazan en su propio pie, en un lugar cerca de Marsella. Ha caido allí un Nodo, y no cabe duda de que es, quien lo ha hecho, el Círculo Carmesí".
En similares palabras se comunicó con Eddard, a su mente, y en las mismas a Chokham, con el lazo psíquico que los unía, pidiéndole rápida comunicación con los herméticos de Marsella, para que aprestaran sus energías para lo que se presentase.
Guillerm du Trem - December 14, 2006 10:28 PM (GMT)
Guillerm corría hacia el túmulo para asumir lo ocurrido aquella noche cuando la voz de la maga inundó su mente. Las palabras llegaron claras, precisas, y le dolieron como una puñalada en el alma, mas ahora no era el mejor momento. Su mente no difería entre lo correcto y lo incorrecto. Su corazón estaba roto en pedazos y no podía hilvanar ideas con claridad, pero sabía que no podía acudir a su encuentro...
No sabía si sus ideas o sus palabras llegarían a Isolda, pero debía intentarlo. Solo formuló una idea y la pronunció en voz alta, en la soledad que le proporcionaba la senda hacia su hogar:
-Ahora no....
Tan solo confiaba en que lo entendiese. Cuando terminase lo que había de venir, acudiría sin falta a su encuentro.
Isolda Lamartine - December 15, 2006 05:24 PM (GMT)
El halcón detuvo su vuelo en aquel claro, donde noches atrás, tantas noches atrás, habíanse reunido ambos líderes por vez primera. El halcón dejó pasó, lentamente y en medio de una neblina azulosa a la menuda y delicada figura de la hermética, que había escuchado el mensaje.
Sintió un gran dolor en su corazón, pero su rostro, siempre expresivo y luminoso, permaneció inmutable, frío y pétreo. Una mirada de desdén por un momento se asomó en aquella mirada siempre azul, manchándola. ¿Qué podía ser más importante que ayudar a lo suyos, que ayudar a sus propios espíritus protectores, que salvaguardar sus tradiciones que, falsamente al parecer, tan ansioso de presevar se había mostrado siempre?
Miró hacia la negrura del bosque, y en la mente de Guillerm se formaron estas palabras, claras y puznantes como metal ardiente, llenas de tristeza y de ira.
"Entonces yo lucharé mi batalla y la tuya por ambos, Guillerm Du Trem, Líder de los Lobos".
Y sin decir más su cuerpo volvió a metamorfosearse, rápidamente, y con velocidad imposible para esta ave, despegó vuelo hacia Marsella, donde probablemente, sola frente a tantos enemigos, a pesar de ser poderosa hechicera, perdería la vida. Pero era aquella batalla sangrienta, tal vez, lo único que podría aplacar su alma herida.
Eddard Danzasombría - December 15, 2006 08:05 PM (GMT)
Algo negro surgió de las copas de los árboles. Cramus iba al encuentro de Isolda en forma de Halcón.
El tuerto cuervo intercepto el rápido avance del pajaro de presa no sin miedo por el instinto de uir de tal depredador. Aleteo ante ella y grazno con fuerza.
aaaaarg aaaaarg.
"
Mi Señor está en camino. Me ha dado la directriz de seguiros en vuelo. El vendrá a nosotros con la conexión mistica que nos une.. ".
Guillerm du Trem - December 17, 2006 11:07 PM (GMT)
Las palabras de Isolda despertaron algo en la mente de Guillerm. Hoy había acontecido hechos terribles y no podía permitir que aquello empeorara...
No iba a dejarla solo, no podía permitirselo, no podía dejar otro sombría marca sobre su alma. Tuvo que reaccionar, no tenía otro camino. Entre la batalla donde se encontraba su alma hubo un resquicio de luz para saber que debía hacer lo correcto...
-¡NOOOOO! ¡Te seguiré donde haga falta! ¡No vayas sola, es algo que me incube! Hoy es un día oscuro...
No sabía como ella le escuchaba, pero tenía la esperanza que de nuevo lo hiciera. Aún herido y con un brazo maltrecho, no dejaría que luchara sola algo que era de ellos...
Isolda Lamartine - December 19, 2006 06:32 AM (GMT)
El halcón, Isolda, imbuida de la misma tristeza terrible y de la misma ira que lo consumía todo, se detuvo de súbito, cuando Cramus la interceptó, aunque por poco le arroya en su rápido vuelo.
Escuchó lo que el espíritu tenía que decir, y pensando más calmadamente, decidió esperar al Druida. La voz de Guillerm, que ya no esperaba, dio a aquella agitada escena la respiración que necesitaba para terminar de apaciguarse.
Dando un vuelo circular, lentamente, se posó en la rama de un árbol, a distancia media, y se dispuso a esperar pacientemente la llegada de ambos.
Eddard Danzasombría - December 19, 2006 07:22 AM (GMT)
Cramus copia el vuelo circular del halcón aunque aterriza de forma aparatosa sobre una rama. Eddard no tarda en aparecer a grandes zancadas de entre los árboles.
- Saludos Jinete de las Tormentas, el tiempo a pasado y no tenia noticias vuestras... contadme que ocurre.
(FDI: Uf... la fecha de este Post es un poco conflictiva... )
Guillerm du Trem - December 19, 2006 09:55 PM (GMT)
Guillerm fue acercandose al lugar del encuentro lentamente, sumido en sus pensamientos e inmensamente triste. Cubrió su brazo malherido con su abrigo a modo de capa, sin embargo su aspecto desaliñado era delatador.
Pero hizo un terrible esfuerzo para sobreponerse, por situar su mente en el plano de la realidad que ahora le clamaba. Escondió para sus adentros todo lo sucedido, sus propios pensamientos, aunque algo asomaba tímidamente.
Llegó al claro como nunca le habían visto, lento y apesadumbrado, mas tenía una labor que hacer.
Vió a Eddard, a su cuervo y el halcón de vigilaba la escena. No dijo nada, tan solo esperó...
Isolda Lamartine - December 19, 2006 10:48 PM (GMT)
El Halcón abrió inmediatamente un canal de comunicación con Eddard y con Guillerm. Al principio pareció dudar por el aspecto del líder de los lobos, pero nada más había en aquella oportunidad que fuera más importante que dar captura, si era posible, a aquellos magos perversos.
Así pues Isolda habló de este modo a ambos guardianes del bosque:
"Hace unos minutos, estando en mi Sanctum viajando por los reinos de las Ideas, sentí una gran conmoción en el Telar. Tan grande fue y tan conmovedoramente triste, que una sola pudo haber sido lo que la causó: la destrucción de un Nodo."
Omitió las pausas dramáticas, y continuó rápidamente.
"Sentí el vacío en dirección a Marsella. Y creo que únicamente esos malditos Despertados pudieron haber dado fin a otro... Nodo. Así pues me dirijo hacia allí. ¿Vendréis?"
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La comunicación es abierta entre los tres, cada uno "escuchará" todo. (Corona 4)
Guillerm du Trem - December 19, 2006 11:32 PM (GMT)
Las palabras llegaron claras a la mente de Guillerm. Sabía que debía hacer...
-Partamos...
No podía decir más. Habría que ver que encontrarían allí.
Eddard Danzasombría - December 20, 2006 10:22 AM (GMT)
Eddard entendió las graves palabras de la Archimago. Aquella era una oportunidad de oro y nada les debía de retener.
El Druida asintió.
- Contad con mi Cayado. - Luego miró a Cramus. - Tu te quedaras y vijilaras la cabaña y sus alrededores.
La presencia del segundo cuervo llamo la atención de Eddard.
- Creo que te conozco... pero no se quien eres.
Isolda Lamartine - December 20, 2006 02:18 PM (GMT)
El Halcón miró al segundo cuervo, pero el silencio permaneció un segundo. Isolda comprendía la necesidad de apurar el camino, pues no estaba cerca, y cualquier minuto ganado era vital. Sólo esperaba que Chokmah lograra rápida comunicación con los herméticos marselleses.
El ave rapaz volvió a dirigirse a ambos hombres; se notaba en su "tono" mental la prisa que le acosaba.
"Sólo conozco un modo de llegar pronto: volando. Si vosotros conocéis acaso otro, no dudéis en manifestarlo. De lo contrario yo misma os llevaré en vuelo hasta nuestro destino."
Sí. Llegaría exhausta, completamente rendida después de semejante esfuerzo, pero podía confiar en que quienes la acompañaban serían pilares grandes, junto a ella, en la Construcción que ahora empezaba.
Eddard Danzasombría - December 21, 2006 09:48 AM (GMT)
Eddard comprendió más que escucho las palabras del Halcón.
-
Mis pasos deberán de cruzar tierras peligrosas para llegar allí, pero me ocuparé yo mismo de mi trasporte. Marcho ya, pues el tiempo es efímero y cambiente en el mundo de los muertos. Os libero de la responsabilidad de llevarme hasta Marsella.
Eddard agarró con fuerza el cayado y se preparó para partir a pié.
-
Intentaré ponerme en contacto con vos una vez llegue.
Y con estas palabras el Druida desapareció con tono serio por entre los árboles.
Prosigue aquí...
Guillerm du Trem - December 21, 2006 10:03 PM (GMT)
Guillerm respiró profundamente. Debía dejar la mente en blanco y concentrarse en lo que había de venir. No estaría como siempre, que duda había, pero más victimas esa noche podía ser demasiado.
Alzó la cabeza y miró al halcón.
-Yo iré contigo.
Estaba hecho. Afrontaría su destino, fuese cual fuese.
Isolda Lamartine - December 21, 2006 10:16 PM (GMT)
Isolda asintió primero a las palabras de Eddard, y le vio internarse en el bosque, un tanto pensativa. Miró luego a Guillerm, y asintió de nuevo. Esperaba que no fuera demasiado pesado.
Miró hacia su destino. Aquel camino sería sin duda peligroso, tal vez no sobrevivieran si encontraban a aquellos magos... si los encontraban. Ese era realmente el meollo del asunto. Si Chokhmah había hablado ya con los herméticos marselleses tal vez tuvieran más oportunidades; sin pensarlo más el halcón descendió de la rama, posándose en el hombro de Guillerm.
En su mente, el Lobo comprendió estas palabras. "No os asustéis"
Se concentró*, y un segundo después, el cuerpo del líder de los lobos levantaba vuelo. Despacio primero, mientras la archimaga calculaba la fuerza que tendría que usar para levantarlo, y luego veloces ascendieron hasta encontrar una corriente propicia.
Luego nada más se vio en aquel cielo oscuro, pues ambos volaban raudos en dirección a Marsella.
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Vires 4, cuando estemos en contracorriente. Vires 5 cuando las corrientes nos sean propicias, de modo que podamos volar lo más rápido posible. Ahora resta... abrir un post en Otros Reinos. Guillerm, ¿lo abres?