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Title: Visitando a la Dama
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Eddard Danzasombría - December 13, 2006 07:23 AM (GMT)
EL cielo poseia aquel color ceniciento que implicaba su muerte. El viento soplaba frio arrastrando hojas tempranas a la primavera.

Eddard caminaba camino arriba en dirección al castillo de la Duquesa de Orleans, no había sido dificil relacionar e Elois de Umbrelle con el de ese cargo en la nobleza y luego con la fortaleza donde residia. Una de las ventajas de ser considerado un médico por los durmientes.

Eddard ascendió por el camino lleno de antorchas apagadas, tal como le había indicado. Solo le quedaba ascender hasta el portón.

Elois D'Umbrelle - January 3, 2007 03:53 PM (GMT)

La noche se había hecho hueco entre la desdicha, las sombras amparaban los territorios más allá de la abadía de Constanza, pues ahora reinaba la oscuridad donde una vez se erigió el glorioso símbolo del poder. Los dominios de la majestuosa Elois D'Umbrelle.
El camino de adoquines magullados por ciento una herradura pesada quedose mancillado sin la tenue luz que albergaban para si recias antorchas bifurcadas en los páramos del camino. En efecto, según decían, demonios dieron cuenta cruelmente de aquella morada y todo cuanto moraba sobre ella, aunque como bien es sabido intrépidos son los mortales y desafían la superstición pues pisadas recientes y más que eso conducían a donde una vez anclado estaba el portón del castillo.

No había espigada torre ni recia almena aguardando, sólo una debil figura custodiando párajes ruinosos cual arpía velando por el vasto tesoro que allí aguardaba, un sinfin de escombros. La silueta femenina no musitaba palabra, tan sólo se resguardaba en una sólida capa turquesa contemplando aquel desolador paraje de muerte y destrucción, cediendo su espalda a la ventura pues no parecía percatarse de presencia alguna hallándose ensimismada sobre aquello que sus pupilas gozaban. ¿Se deleitaba?¿había lamento?... la doncella no parecía emanar sentimiento alguno, simplemente contemplaba.


Eddard Danzasombría - January 3, 2007 09:11 PM (GMT)
El semblante de Eddard era serio mientras observaba el terrible panorama que se levantaba ante sus ojos. La fortaleza había sido destruida hasta sus cimientos, dejando patente la victoria de los atacantes.

El viejo Druida, ayudandose de su cayado, se interno entre los escombros con cuidado. La oscuridad lo comenzaba a envolver todo cuando Eddard se percato de la presencia de la figura femenina en la noche.

Alto como era, dos cabezas por encima de cualquier hombre de tamaño medio, se aproximo sin intentar parecer silencioso. No deseaba malas interpretaciones en aquellos momentos que debían de ser tan duros para la Massasa. Pues Eddard se percataba de que estaba observando lo que debía de haber sido su morada durante muchas decadas.

Una vez a tansolo unos pasos, Roble Gris detubo su avance. Y respiro profundamente antes de hablar.

- Este debió de ser un lugar magnifico... .

Elois D'Umbrelle - January 3, 2007 09:33 PM (GMT)

Una fragancia fresca envolvió al magus cuando su presencia quedó ligada en cercanía con la doncella, massasa para él, cainita entre los suyos, mas aún conservaba arrebatos mortales aunque sublimes por la noble cuna que la vio nacer hasta en dos ocasiones. Patricia era sin dudarlo y el orgullo la impedía irradiar disgusto o satisfacción hacia aquella temeridad, pues sólo existía ese apelativo en el abanico de vocablos disponibles para uso cortesano, temerarios fueron quienes desafiaron y violaron el dominio de la dama D'Umbrelle, ahora deberían atenerse a las consecuencias.

Un lento giro demostraba en cambio un gracil caminar acompasando el frágil movimiento de caderas en la doncella quien no erró en su dirección pues no era otra que la procedencia de aquel lamento, el druida que allí moraba por motivos que sólo él conocería, ella conocía bien los suyos más eran bien distintos indudablemente.

Una caperuza sesgaba la pulcra imagen labrada en porcelana de forma transversal, delimitando sagazmente bajo un halo sombrío la parte superior de aquel tímido rostro. Entonces sólo el manantial del que brotaría a posteriori una suave melodía quedaba para al amparo de la rezagada luz plateada de aquella noche.

- En efecto, así lo fue una vez, hace poco dejó de serlo, mas otra vez alcanzará su esplendor, pues su corazón sigue intacto.

Pétalos de rosa cedieron en detrimento de pulcras perlas, anidadas danzarinas cual sonrisa de ninfa, seductora, macabra. Rota de cuajo en un cambio de rumbo opuesto en sentir y compás, pues ahora la melodía sonaba austera aunque no por ello dejaba de ser fresca como el rocío del alba.

- Mas decidme vuestra gracia, que precisais de este paraje indómito del Apocalipsis, los jinetes ya pasaron y dudo seais el angel redentor. No existe que purificar, mas no teneis pinta de saqueador. Así maese, que os lleva más allá de la superstición desafiando el juicio y buen raciocinio.

Casi sin tiempo para respuesta, la doncella se apoderó rauda de la palabra, tomándola para si en un alarde de oratoria.


Eddard Danzasombría - January 3, 2007 10:35 PM (GMT)
Roble Gris escucho con calma la voz de la Dama. La acidez se notaba incluso aculta bajo los tintes de la etiqueta que acompañaban el tono de voz de Elois. Las circunstacias no eran para menos.

Pero Eddard veía más haya de lo que percibían sus ojos, sus sentidos despertados le daban una información adicional a la que el ya estaba acostumbrado. Era una cualidad permanente la de ver mucho más lejos, pues donde otros podían ver el fin de algo grande, el veía en nacer de un nuevo periodo. No era otra cosa que el renacer de la primavera tras un duro invierno.

Una sonrisa triste se dibujo en los labios del Druida antes de hablar.

- Nunca se me dió bien lo de los Ángeles mi Señora y no creo en el fin de los dias que habla la Biblia de la religión monoteista. Tampoco traigo caballo, pues manejar mi cuerpo sería una tortura incluso para el más poderoso de todos ellos.

Eddard miró en derredor y vió que incluso los árboles había sucumbido a las llamas. Ramas muertas y enegrecidas de lo que habían sido criaturas sabias y antiguas.

- No he venido a crear molestia alguna, lo mio es una misión jurada a un gran amigo.

La enorme mano del Druida se poso sobre la rama negra y la froto suevemente, como el que acaricia un amigo caído. Luego ante los ojos de la Duquesa, de la madera muerta emergió un brote, el pequeño brote de una rama nueva. Naciendo suavemente, con un par de hojas de verde majestuoso.

- La energía de este lugar aún perdura en él, el alma no a desapearecido con la destrucción.

Elois D'Umbrelle - January 4, 2007 10:20 AM (GMT)

Hubo sorpresa tanto por las palabras como los gestos unificados en aquella robusta imagen postrada bajo el negro velo que daba cobijo. Las circunstancias atenuantes lo propiciaban ciertamente, mas todo quedó clarificado al descubrir el oscuro don que cconcivió el nacimiento de un nueo ser, un vegetal, pero no por ello ausente de vida.

Las protuberantes fauces quedaron absortas y retractiles contemplando semejante milagro. Cábalas profetizaban el futuro de París y los "temerarios" que arrasaron sin remordimiento alguno el lugar, sus bestias serían el mejor verdugo, pues la dama de hielo, Elois D'Umbrelle, tenía a su alcance el poder, la necesidad y el movil para culminar llevando a buen puerto sus propósitos. Se prestaba el augurio, se iniciaba la profecía.

- No creais molestia monsieur, mas decidme pues cuan virtud os trajo, cual juramento os compromete y, finalmente, el propósito a cumplimentar. Mas sabed que serán juzgadas las plegarias y en la medida de lo posible satisfechas, pues dejadme contaros que si una vez alguien moró sobre estas tierras esa fue la duquesa de Orleans y su memoria permitidme preservar.

- Así os sentencio que si la buena fe os acompaña con ella partireis, pues así lo quiso, así lo querría Elois D'Umbrelle y así será, pues su alma sigue intacta como bien divulgó su gracia, ligada a estas tierras y por supuesto, la hospitalidad con que sus huéspedes eran recibidos no será profanada ni por mi gracia ni por la vuestra, sólo por aquellos que jamás tuvieron noción alguna de honor.


El elaborado discurso, no resultaba muy revelador, pues si la dama bien era de noble cuna, no actuaba con la propiedad que lo haría el dueño de aquellas desoladas tierras, al menos no proclamaba a los cuatro vientos que ella fuera Elois D'Umbrelle lo cual era más que suficiente para sembrar una tímida duda... ¿o no?.





Eddard Danzasombría - January 4, 2007 10:57 AM (GMT)
Eddard dejó a un lado el enegrecido árbol y se encaró a la Massasa, aunque manteniendo una distancia para que los dos se sintiesen cómodos. Las nudosas y enormes manos del Druida se aferraron al blanco cayado, el cual quedo apollado en el suelo ante él.

- Temo estar en una ventaja aparente, pues yo se quien soys y vos desconoceis mi identidad Duquesa. Pero no permitiré que se mantenga esta situación. Soy conocido como Roble Gris, Druida de los Bosques cercanos, Guardián de las estaciones. Mi nombre es Eddard Danzasombria, el cual solo doy a los que considero amigos. Y aunque vos y yo no nos conocemos como para decir que tenemos las más mínima relación, os lo concedo. Pues estoy aquí en nombre de Guillerm du Trem, uno de mis más grandes amigos y Señor del Túmulo.

Las cartas estaban echadas. La misión de Eddard estaba completa, pero estaba seguro de que podía hacer más.

- Me envia para saber de vuestra salud tras el descubrimiento de la traición y la muerte del Massasa llamado Trang Oul.

Elois D'Umbrelle - January 4, 2007 10:22 PM (GMT)

Guillerm du Trem...

Sonrisas, sonrisas efímeras como el suspiro de Eolo campando entre el invierno y el verano, tal como era aquella época... siglos atrás quedaban olvidados los tiempos en que los Titanes disponían y deshacían a su antojo hasta que Zeus... Tiempos pasados alegóricos, pero tan tangibles a veces que plasmaban realidades incuestionables.

Druidas... druidas... druidas... ¿magus?

La era de la oscuridad se había tornado realidad en la noche parisina, sus habitantes, moradores mortales e inmortales estaban todos ellos condenados, mas no eran conscientes. París estaba maldita...

Sosiego y calma se antojaron en el rostro inmaculado de tan grácil doncella rompiéndo la monotonía esporádica de júbilo.

- Es todo un placer monsieur Danzasombría, mas no debeis preocuparos, pues no es duquesa quien os habla, aunque si a bien teneis por considerar amiga esta desdichada doncella sabed que hallareis correspondencia. Tiempos difíciles nos abordan y si la dicha así lo permite, estar rodeado de las amistades ayuda a superar las adversidades.

Una delicada muñeca de porcelana se elevó, dejando en no más que un leve compromiso la quietud que mantenía su dueña, entonces un pequeño gesto bastó, la dama señaló el camino. Quería caminar y así lo haría, mas sus deseos implicaban un deseo intenso de gozar de compañía y como allí solo moraban Roble Gris el envite quedó plasmado y dispuesto.



Eddard Danzasombría - January 5, 2007 09:13 AM (GMT)
La enigmática Massasa, amada por Guillerm, emitía una energía contenida. Una mezcla de sentimientos que parecía estar canalizando en una sola dirección.

Eddard esperaba encontrar a una herida Dama a la que debía de ayudar. Pero al parecer incluso la información de la que disponía Roble Gris era poco importante.

El Druida aceptó el gesto de la Dama y se dispuso a acompañarla en el paseo por los restos de lo que una vez debía ser una magnífica fortaleza. Muchas eran las cosas que revoloteaban por la mente del mago hasta que pensó en Cramus.

Y mientras caminaba ya junto a Elois le hablo.

- Os suplico que me deis permiso para informar a du Trem. Quiero quitar de sus hombros el deseo de saber sobre vuestra supervivencia a todo esto.

Elois D'Umbrelle - January 7, 2007 08:47 PM (GMT)

Negar las evidencias por más tiempo sería una necedad...

El rostro se inclinó entre paso y paso de la caminata, luego las cuidadas manos de Elois retiraron su caperuza desplegando todo su carisma, su mirada, su intensa mirada ultramar capaz de quebrar la moral de un cruzado con un simple aleteo de párpado. Radiante como era Elois, su rostro esgrimía seriedad corrompiendo el semblante de sutil belleza angelical con el halo de preocupación que realmente la envolvía.

- Decid a Guillerm que la duquesa D'Orleans se halla en perfectas condiciones, que así será siempre y cuando el se guarde de sus enemigos, los cuales no serán pocos en estas noches.

Exhaló un tenue suspiro.

- Decid también que Elois anhela poder verlo de nuevo, sano y salvo. Poder contemplar con mis ojos su figura carente de imperfecciones, escuchar los susurros de su voz y sentir el calor de su piel.

Sonrió, tímidamente.

- Decid que esas fueron las palabras de Elois.


Eddard Danzasombría - January 7, 2007 09:04 PM (GMT)
La radiante Dama tenía un aura poderosa. Eddard podía percibirla sin esfuerzo, era un fuego rojo oscuro que se alzaba sobre su cabeza, crepitando en el aire nocturno.

Su rostro era hermoso, como muchos de los Massasa que Eddard había conocido. Pero La Dama de Umbrele tenía algo más, su forma de moverse daba a entender que ya era toda una personalidad antes de ser maldecida por la sangre de los No-muertos.

Ante la respuesta afirmativa, Eddard asintió agradecido y respiró profundamente. Contactando con Cramus, sobre el hombro del lider Garou.

- Bien, ya esta. Du Trem ya sabe de vuestra situación.

Luego miró de nuevo a los ojos azules de la Massasa.

- Yo puedo daros ayuda para conseguir llegar hasta Guillerm. Tengo un lugar seguro en el bosque a donde os puedo hacer llegar y donde él vendrá a veros. Pero solo si lo deseais. Os aseguro que el camino será más que seguro... aunque en mi morada no pueda procuraros muchas comodidades. - Roble Gris hablaba con siceridad. - Pero entenderé la posible desconfianza.

Elois D'Umbrelle - January 10, 2007 08:39 PM (GMT)

Motivos para la desconfianza no escaseaban desde luego, sin embargo había otros motivos que impedirían ver a Guillerm, tan sólo estaba en París para solventar un par de asuntos, entre ellos contemplar lo que quedaba de sus dominios, y el matiz de "sus dominios" era muy singular. Geoffrey sabía donde golpear, pero también Elois, mas si la bestia desenfrenada que el príncipe dispuso pensaba que también afectaría a la dama de D'Umbrelle, es que realmente no la conocía o la subestimaba.

- Por el momento no es seguro, no dudo de su refugio ni oferta, maese Roble Gris, pero esta noche partiré a tierras lejanas, aunque no la rechazaré a mi regreso, mas aún no conozco forma alguna para dar con vos y supongo comprendereis no me aventure a la desesperada en la espesura del bosque.

El terrible recuerdo de su entrevista con Gevaudan y Acuanegra aún estaba patente y no quería volverlo a repetir. Esos mismos recuerdos la recordaron porqué acudió al bosque y no porque lo hubiera olvidado sino porque estaba estancado en su memoria tras haber llegado a un callejón sin salida, un callejón que la dejaba a las puertas de los magus o druidas como prefería ser llamado Roble Gris, Eddard o como quisiera. El mismo Eddard tenía la llave para abrir una vieja investigsción.

- Maese Roble Gris, suplico concedais una respuesta pues una pregunta comprometida he de haceros.

La dama detubo el paso, para poder mirar fijamente al druida y escudriñar hasta lo más profundo de su alma en post de la verdad.

- Porqué vos o uno de los vuestros violó la santidad de mi refugio durante el verano.

Elois estaba convencida de que aquello había sido obra de los magus, más ahora cabía determinar si estaban del lado de Guillerm y por ende enfrentados a Geoffrey...



Eddard Danzasombría - January 12, 2007 09:44 AM (GMT)
La desconfianza de la la Duquesa era comprensible, pero su curiosidad podía superarla. Las intenciones del Druida eran benignas, pero no tenía intención alguna de demostrarlo. Esperaba que fuese ella la que asumiese el riesgo por Guillerm. Pues si no era así, quizá no merecía el esfuerzo tanto riesgo y su simple existencia solo haría peligrar la de su amigo.

- Debe usted de entender que aún siendo portador de un alma despertada, no tengo respuestas para todo. Y mucho menos para lo que hagan los demas despertados. No somos un conjunto, sino muchos grupos dispersos y cada uno de ellos posee objetivos y motivos propios. Pero si me guiais al lugar en concreto, os podré decir si allí se uso magia auténtica.

- En cuanto a encontrarme, estoy seguro de que podeis enviar a los bosques un mensajero que no este maldecido por la sangre. Yo sabré dar con su presencia.

Luego algó hizo que Eddard pareciese escuchar algo inaudible. El Druida se mantubo atenc¡to unos segundos y luego volvió a hablar.

- Guillerm dice que necesita veros para poder confirmar vuestra salud con sus propios ojos.

Elois D'Umbrelle - January 13, 2007 11:29 AM (GMT)

¿Despertados?, Elois creyó que ellos se llamaban "Druidas" y siguiendo las palabras de Eddard comprendió que aquel no era otra cosa que su clan, el linaje al cual pertenecía dentro de los despertados, equiparable a la genealogía vampírica. La verdad es que la curiosidad sobre los recién descubiertos despertados y sus virtudes prevalecían sobre la desconfianza que lógicamente portaba la dama dadas las circunstancias.

Aún quieta, Elois miró en derredor expandiendo su mano para mostrar todo cuanto abarcaba la visión en aquella noche, las ruinas de su morada.

- Este es el lugar, aquí fue violada la intimidad de Elois D'Umbrelle y descubierta por un buen amigo mío.

La imagen de Aaron Ben Eleazar "Herio" vino de sus recuerdos y suspiró pensando en como de amistoso para con ella sería ahora el erudito capadocio.

Probablemente accedería a la petición de Guillerm o del druida, pero lamentablemente debería ser en un lugar afín a ella, donde tuviera ventaja en caso de ser una trampa, aunque esperaría primero a que Eddard la revelase si sus dominios fueron fruto de... ¿"magia verdadera"?




Eddard Danzasombría - January 13, 2007 02:46 PM (GMT)
Eddard veía mucho interes en aquello que era una intromisión en su refugio por lo que ella consideraba uno de los suyos. Quiza demasiado, viendo en estado de los acontecimientos actuales.

Roble Gris miró en derredor, viendo solo cascotes y ruinas. Lo cierto es que sería muy dificil incluso para él, o para la propia Jinete de las Tormentas, poder recuperar un eco resonante de hacía muchos meses.

Pero lo debía de intentar.

Se agachó y apollo la palma de la mano en el suelo. Primero decidió expandir sus sentidos empaticos en derredor, buscando cualquier implicación psíquica en el lugar. Luego comenzo a murmurar algo. Se trataba de una canción oscura y grabe en su tono. La voz del Despertado sonaba incansable, como si hubiese entrado en un bucle.

Muchas imagenes empezaron a agolparse en la mente del Druida; cascos de caballos, espadas desenvainadas, fuego de antorchas... gritos de dolor y entusiasmo, furia asesina y dolor se mezclaban en un amasijo increible de sonidos y sensaciones. La frente se le perlo intentando dividir y ordenar cada cosa en su sitio.

Hasta que al final corto el enlace, y se alzó tambaleante.

- Es imposible... la carga psíquica del lugar, tras el asalto y las muertes, és desproporcionada. No podré saltar la barrera sin hacer un uso peligroso de la magia. Lo siento... .

Elois D'Umbrelle - January 13, 2007 03:08 PM (GMT)

Como una espectadora privilegiada, Elois contempló in situ la evolución de los poderes de los recién descubiertos "despertados" y algo la intranquilizó.
Quizás hubiera sido el propio Roble Gris quien quebrantara su santuario, mas no lo reconocería, pues en realidad poco o nada sabía la Ventrue de "Ellos". Entonces un impulso medio curioso medio necesario la obligó a variar todos sus planes en un simple abrir y cerrar de ojos. Sería arriesgado, pero merecería la pena...

- No os preocupeis monsieur, ese misterio temo que perseguirá mi existencia hasta el fin de mis días.

Suspiró, pero pero sin ansiedad, más bien aquello parecía un comentario jocoso que un lamento, típico humor cortesano.

- Monsieur, ¿podriamos ir y volver antes del alba?

La dama desveló su afán por volver a ver a Guillerm, aunque había algo más, algo en lo que quizás Eddard no reparase...




Eddard Danzasombría - January 13, 2007 03:15 PM (GMT)
Eddard miró sorprendido a la Ventrue. No esperaba un cambio de planes tan pronto, algo le llamaba curiosamente y suponía que era la propia magia. Algo normal para quien nunca la había vivido tan de cerca.

- Me alegro de ello Señora. Podremos estar aquí cuando usted termine de hablar con Guillerm, pero mi cabaña sería un lugar seguro para pasar el día si fuese necesario.

Eddard miro en derredor como buscanco algo.

- Será una pregunta chocante... pero, recuerda usted como se accede a las catacumbas de esta fortaleza. Las necesito para acceder a un camino secundario... más seguro... .

Elois D'Umbrelle - January 13, 2007 03:22 PM (GMT)
Elois no pudo más que sonreir, primero parecía que negaría con su faz, mas todo lo contrario tubo lugar pues simplemente sonrió y dirigió sus pasos hacia donde debía estar la pequeña capilla que había en su castillo.

- Monsieur Roble Gris, sólo os conduciré hacia un pequeño pasaje el cual quiero que recordeis bien y en caso necesario transmitais a Guillerm llegado el peligro.

Elois matizó con seriedad sobre sus palabras, pues presuponía que Eddard comprendería el secretismo que debía rodear aquella revelación.

- Como decía este pasaje, conduce al cercano molino situado al este. Lleva a su interior y allí podreis encontrar a quien me transmita un mensaje si no estuviera en París.

Un momento para solemnidad mientras miraba con ternura al magus.

- De ser necesario vos y Guillerm encontrareis santuario en ese lugar.

En apenas un par de pasos la travesía alcanzó su fin quedando Elois a los pies de unos escombros que deberían marcar la entrada al pasaje.


Eddard Danzasombría - January 13, 2007 03:33 PM (GMT)
Apollandose en el cayado, el viejo Druida alcanzó a ver el lugar y entrecerró los ojos viendo algo que nadie más podia percivir.

Primero dudo un momento y lugo sonrió. Serviría ciertamente.

- Veamos. - Eddard hizo un gesto para que la Duquesa diese un paso atras y alzó una mano plana sobre el suelo lleno de cascotes. - Madre tierra, abrenos camino y dejanos acceder a tu seno.

El suelo tembló, y una enorme losa de roca se alzó sobre uno de sus vértices. El polvo se deslizó poco a poco, creando una pequeña nube hasta que volvió a acomodarse en el suelo, dejando a la vista unas viejas escaleras se sumergian en la tierra, en la oscuridad insondable de las entrañas de la fortaleza destruida.

Eddard ofreció al enorme mano a la dama para ayudarla a descender.

Elois D'Umbrelle - January 13, 2007 03:41 PM (GMT)

La dama D'Umbrelle descendió ayudada gentilmente por el druida. Como tantas otras veces había hecho en el pasado bajó los once escalones casi de memoria, no precisaba luz, allí estaba la antesala de su mundo particular que a duras penas había salido al paso de la bárbara embestida.

Pagarán por todo esto...

La serenidad de la dama era tal, pero también la ira, aunque contemplar aquel lugar aún a salvo era un hálito de esperanza que aliviaba su fogoso linaje. Su orgullo pedía sangre, sangre cainita. Pero a su debido tiempo...

Con la tenue luz de aquella cámara trató de orientarse.

- El pasaje se abre tras el estante de la derecha. Mientras que la puerta del frente nos lleva a las galerías y pasajes del castillo.

Todo estaba oscuro, y la sangre se había filtrado hacia las entrañas de su refugio, pero en aquel momento es lo de menos.

- Mas adelante tenemos una lámpara de aceita. ¿teneis fósforos?


Eddard Danzasombría - January 13, 2007 03:51 PM (GMT)
Eddard miro a un lado y al otro con cuidado, debía de agachar la cabeza para no golpearse con el bajo techo.

Luego agarro el cayado con las dos manos y golpeó el suelo. Desde la nada, decenas de seres diminutos, con apariencia de luciernaga, comenzaron a revolotear alrededor de la pareja. Se trataba de pequeños elementales de fuego venidos desde la Umbra y que tenían un extraño eco en la Telúria que ambos pisaban.

La estancia se ilumino y Eddard señalo a una de las puertas del fondo.

- Esa es nuestra salia.

Se aproximó a la puerta y la abrió. Los seres de luz viajan giranso sobre el cayado, como insectos sobre una vela en la noche. El portal dió paso a un pasadizo y de allí a una camara circular llena de nichos.

Decenas de ellos con inscripciones en latín labradas en un mármol más que rico. Por supuesto allí no había ninguna salido.

Eddard giro sobre sus talones un miró a los ojos a Elois.

- Nada será peligroso si no nos alejamos el uno del otro. Está usted preparada?.

Elois D'Umbrelle - January 13, 2007 04:03 PM (GMT)

Si Eddard esperaba ver a una damisela frágil y temerosa estaba bien equivocado. Aquellos juegos de magia no dejaban de ser impresionantes, pero no por ello Elois mostraría asombro (sólo más curiosidad), pocas cosas asombraban a la dama D'Umbrelle, quizás la bondad del druida resultaba más interesante que todos sus trucos, aunque por otro lado la dama no subestimaría a Roble Gris... De hecho aún no comprendía nada de aquello, pues esa cámara no tenía salida, sólo tumbas de la familia D'Umbrelle, bueno, también su viejo Pier descansaba allí, pero eso no tenía nada que ver con el magus, su viejo chambelán había muerto recientemente y ella ordenó que se le enterrase donde ahora moraban.

Envuelta en nostalgia al recordar a Pier, su descendiente mortal, caminó con paso firme, mostrando su determinación con cada paso de proximidad que la acercaba a Eddard.

Cierto que Elois no se asombraba, pero se guardaba de las luces, aquel invento mágico no era muy de su agrado y sus pasos resultaron esquivos al tiempo que sus manos protegían la mirada marina que abogaba por su identidad, la ventrue no tenía demasiada afinidad por la luz como pudo contemplar el magus...

- Aqui no hay salida, monsieur - Increpó un tanto incrédula la noble dama cuando por fin estuvo cerca del druida.



Eddard Danzasombría - January 13, 2007 09:39 PM (GMT)
Eddard se agachó y mancho sus dedos con el polvo que el tiempo acumulaba en el enlosado suelo. Luego jugueteo con el entre sus dedos mientras entonaba una sonata con su grave garganta. La canción era lenta y fria, con el tono de una letania mortuaria. El polvo de las paredes vibro un momento y todo pareció retorcerse, la temperatura del lugar descendio rápidamente hasta que de la boca de Eddard comenzó a surgir vapor.

El suelo tembló y la camara cambió, alargandose en algunos ángulos, dejando entrever un pasadizo tenebroso allí donde nunca había habido nada. Todo tenía tonos grises, los pequeños elementales de fuego habían desaparecido y aún así una luz tenue lo iluminaba todo.

Ante la pareja una sombra tomo forma, una forma mortecina que en algún momento fue un hombre. Su faz era irreconocible, pero sus ropajes debieron ser nobles en algún momento de su vida.

- Soy Roble Gris, Druida de los bosques. - Dijo Eddard tras dejar el mortecino cántico.

La figura se irguió y miro a Eddard y su acompañante.

- Este no es lugar para los vivos, marchaos o descubrireis un fin más horrible que la muerte misma. - La voz sonó tácita, pero terrible en su forma.

Eddard miró a Elois e hizo un gesto sobre su cabeza. La figura de Elois se oscureció hasta aparentar ser una sombra. Luego la mano del mago hizo un segundo gesto que unió sus pies a los de la Duquesa. El muerto dejó de ver a la Cainita.

- Dime cual es el precio por el usar esta entrada. - La voz del Druida sono como el trueno. Su poder se incrementaba lejos de Telúria.

Cuando el espiritu habló, fueron decenas de voces las que lo hicieron. Como si todos los fantasmas que allí descansaban hablaran al unisono.

- Deseamos el retorno del esplendor a este lugar. Queremos que la fortaleza sea reconstruida.

Elois D'Umbrelle - January 14, 2007 12:07 PM (GMT)

Asombroso.

No existía palabra mejor para describir la insólita situación. El despertado druida Roble Gris poseía un poder equiparable al de los capadocios, mas nunca vio o supo Elois de un poder que trascendiera a lo que ahora estaba ante si por parte del clan de la muerte.

La dama acostumbrada a mantener la compostura en todo momento, no pudo impedir que en aquel momento quedase un poco fuera de lugar, lo acontecido en buena medida superaba todo cuanto pudiera esperar o pretender hallar en su tertulia con Roble Gris.

Pronto reaccionó, agitando su cabeza afirmativamente y dirigiéndose al vacío que los rodeaba expuso solemnemente como si en la corte de un rey hablase y esta estubiera repleta de sus vasallos.

- Si una vez hubo un lugar en París digno de mencionar, ese fue el Chateau D'Umbrelle y así será de nuevo, si cabe aún más esplendoroso que antes.




Eddard Danzasombría - January 14, 2007 09:11 PM (GMT)
La voz de Elois sono atenuada, el fantasma no pareció escucharla. La protección de Eddard la había hecho invisible a los ojos del ente. El Druida miró de reojo a la Duquesa para hablarle.

- No os dejeis impresionar, no queda mucho de lo que fueron. Pero son suficientemente listos como para pedir mucho.

Luego volvió su atención otra vez al que guardaba el paso.

- Ese és mucho pago para un premio tan pequeño. Accederé a asegurar la limpieza de esta estancia.

El fantasma meditó un momento.

- Aceptamos el pago... . - Volvió a sonar como si hablaran decenas de personas, y se apartó dejando el camino abierto.

Eddard hizo una reverencia y pasó. La Cainita estaba ligada mágicamente a sus pies como su sombra, pero nada la ataba a caminar si no lo deseaba. Eddard procuraba que se sintiera libre dentro de unos límites, la confianza entre ambos era imprescindible.

Tras atravesar el umbral, el paisaje creció. Estaban ante un gigantesco valle lleno de neblinas grises y árboles esqueléticos. El cielo estaba nublado, pero con unas nubes oscuras y tétricas. Un extraño viento murmurante agitó la túnica del Druida.

No lejos de allí se divisaba un gigantesco rio, cual mar, que surcaba el centro del lugar.

Elois D'Umbrelle - January 14, 2007 11:22 PM (GMT)

Entre las palabras de Eddard y las suyas amortiguadas la Ventrue quedó anonadada, relegada a segundo plano. Cosa a la que no estaba acostumbrada, pues el mundo debía girar en torno ella y no alrededor de ella, sin embargo su orgullo quedaría eclipasado por un impulso aún mayor y es que, aunque Eddard disminuyera la labor que ella misma se había impuesto tenía intención de llevarla a cabo tal y como solemnemente había indicado.

Recobrar la grandeza del castillo D'Umbrelle sería una muestra de fortaleza ante los bárbaros quienes además estaban condenados, no sólo por aquel gesto que ya era suficiente, sino porque lo personal caminaba al lado de sus objetivos en aquella ocasión.

Tras varios segundos, el despertado la llevaba ventaja y ella se apresuró agil cual gacela para situarse a su lado, no quería correr ningún riesgo y debería depositar su confianza en el guía, tampoco estaba acostumbrada a eso. Pero como Geoffrey le indicó una vez, los tiempos cambian... Elois debía adaptarse para sobrevivir...

Entonces llegó a un río... ¿donde estaban?...

- Monsieur, ¿donde estamos?, ¿que es todo esto?



Eddard Danzasombría - January 15, 2007 07:24 AM (GMT)
Eddard camina procurando no dejar atras a la Ventrue. Aquel no era lugar para juegos y la Dama era demasiado importante para cometer errores.

El rio ante ambos se perdía ahora en el orizonte, el agua era gris y cientos de voces melancólicas surgían de él. Para los ojos de la Cainita, multitud de formas sin definir se movian parsimoniosamente sin poder llegar a ver lo que eran realmente.

- Hemos bajado al mundo de los muertos Señora. Es la única forma de viajar sin que nos detectes los lobos de Guillerm. Ante vos se abre el rio Estígia, que porta las almas de los fallecidos a la regeneración del renacer o a la la destrucción definitiva de los infiernos..

La faz de Eddard se volvió más gris y seca. Su aspecto era el de un cadaver andante.

- Este es un mundo complicado llenos de normas extrañas para los neofitos. Los muertos buscan la vida como los Massasa la sangre. Y vos en especial es muy apetitosa por el poder que portais en la sangre. Os he camuflado en mi sombra para que no reparen en vuestra presencia. En cuanto a mi, mi protección es la de pasar por uno de ellos.

- Por allí viene nuestro medio de trasporte. - Dijo el Druida señalando a lo lejos en el rio.

Y allí, justo donde señalaba Roble Gris, Elois pudo ver algo lejano que se fue aproximando poco a poco. No se tardó en percivir que se trataba de una barcaza guiada por una figura envuelta en una raida túnica. Según se aproximaba, su tamaño dejó de ser "normal", pues el barquero medía casi dos metros y medio.

Elois D'Umbrelle - January 15, 2007 02:57 PM (GMT)

Susurros evocadores de tiempos remotos, mitológicos, todos ellos condensados en fulgentes halos de sombría ultratumba.
El paso de las edades hilvanado por las frías manos de Cloto se deshacía hacia Láquesis para culminar en un tajo certero de Átropos. Allí donde el hilo de la vida de los hombres se quebraba, allí donde la maldición de los cainitas vedó su paso a la Ventrue, allí se hallaba ahora. A espensas del Barquero... Caronte...

Visiones escalofriantes, postradas ante una mirada que asombrada contempla inaudita tal espectáculo, proporcionan a la mente inquieta distracciones, mas nunca se dijo o instó que su fruto fuera para el paladar de tan refinada doncella.

Sólo para ella... Sólo para Elois... Pero entonces, una duda asaltó cual espectro del pasado el frágil e indómito corazón amparado por la pétrea forma que la noche cainita vociferaba en sus cimientos.

Y si aquellas pavorosas visiones no eran tal y si aquello era realidad, la nueva realidad de Elois, el mago valíendose de argucias, no era sino otro que la misma Parca llevándosela hacia las entrañas de la Tierra... sí, entonces la soberbia dama D'Umbrelle recaló en el engaño... bajo otras circunstancias no habría cedido, pero el subterfugio de Guillerm y su predilección por éste la condujeron a semejante descuido. Imperdonable.

La dama rompió el paso, por no romper a llorar, pues el lamento era para los débiles, mas así sería y sonaría su voz, débil. Atenuada.

- ¿Es el Tártaro lo que nos espera al final del camino?.

Pese a todo, a toda desdicha y aceptación de esta, la dama se mantubo firme refleándolo incluso en el habla, aunque su aura palidecía por momentos.

- Es Hades quien os envía o vos mismo sois éste.

La ficción se confundía con la realidad y palpar la diferencia en ese mundo recién creado para Elois se tornaba tedioso de distinguir hasta el punto de que ambos convergían en una simbiosis de ideas, mitos y temores aún por desvelar.


Eddard Danzasombría - January 15, 2007 10:41 PM (GMT)
El pelo de la pareja se agitó con el frio y susurrante viento.

Eddard comprendía perfectamente el sentimiento que enbargaba, el tambien se notaba morir cuando se movía por el mundo de los muertos. Y aunque ella era una Massasa, no debaba de ser una criatura con sentimientos muy vividos.

El viejo gigante se aproximo a Elois y le habló con voz dulce y profunda.

- No dejes que este lugar te consuma. Debes de confiar en mí, te lo ruego. El más peligroso viene subido en esa barcaza, si lo superamos a él, podremos continuar el vieje sin problemas. No será hoy cuando alcances tu fín, yo me ocuparé de ello.

Eddard hizo un gesto extraño en él. Pues siempre había sido más intrvertido de lo que aparentaba. Alzo la mano y acarició la mejilla de la Duquesa con el dorso de la mano. La piel era fria, pero la faz de la Vampira estaba cargada de sentimiento contenido.

Elois D'Umbrelle - January 16, 2007 03:28 PM (GMT)

Tras una corta vida cortesana y una prolongada existencia cainita, sólo quedaba una única alternativa viable para la dama D'Umbrelle. Diestra como era en situaciones comprometidas Elois hizo de Elois para variar, aceptando su destino pues este fue forjado en el mismo momento que optó por prestar confianza a la Parca reflejada sobre el latiente cuerpo de Roble Gris.

Sólo existía una verdad, Elois nada tenía que hacer allí, aquel no era su mundo, o mejor dicho era el mundo que reclamaba su ánima, no era para la joven chica que un día abrió los ojos en la noche. No había perdón en una vida llena de oscuridad, más intensa cuanto más desafiaba al que la reclamaba y ella obstinada como era prolongaba esa cita alojándose entre los hijos de Caín. Siendo una ciatura de la noche, una reina en la oscuridad y siendo así como sucedió y estimó. Nada tendría que hacer salvo ser quien era, Elois de Ventrue.

Sus delicadas manos apartaron de su rostro las cálidas del druida al tiempo que de la nada se forjaba una recia armadura entorno a una dubitativa aura y sus ojos marinos se tornaron puro fuego en intensidad, azotando con la fuerza de las mareas desde dentro de su ser hasta los confines del mundo conocido.

- Soy Elois de Ventrue. Sé aceptar mi destino, no preciso compasión, abracé la noche para gobernarla. Han pasado cuatrocientos años y estoy preparada para gobernar en el Tártaro. No temo a nada, mas debo ser temida.

Tras concluir con una frívola sonrisa uno que sería sin dudar el más breve de sus discursos, pero no por ello el menos intenso la dama asió con una fuerza colosal la mano de Eddard.

Ya estaba preparada...

FDI: Gasto 3 PS para subir la fuerza.


Eddard Danzasombría - January 17, 2007 03:36 PM (GMT)
Eddard noto la presión y tubo que concentrarse para fortaleces su cuerpo y no sufrir el daño. Sus piel y sus musculos adquirieron la dureza de la piel de un roble viejo y aún así la presión de la Ventrue llego a producir dolor.

Roble Gris pareció crecer mientras su cara se ensombrecia y su mirada se tornaba más que seria. Cuando sono su vo, lo hizo como un trueno.

- Que crees que estas haciendo, niña!!. Acaso crees que necesito traerte aquí para hacerte daño o acabar contigo!!??. Deja de comportarte como si fueses el centro del universo, ninguna parca alza su guadaña sobre un Massasa y nunca lo hará, vuestras almas malditas se disuelven en la nada al ser destruido vuestro cuerpo. - Luego el Druida pareció decrecer y su voz se volvió más serena y sensible al estado de la Duquesa. - Deja de trasformar tu desconocimiento en miedo. Has confiado en mi hasta ahora y yo he jurado ser tu protector y llevarte hasta Guillerm. Y deja de consumir tus reservas, aquí hay poco para alimentarte.

Un golpe llamó la atención de la pareja. La enorme barcaza había llegado a la orilla y el barquero los observaba desde su altura.

- Debes de ser un loco si hablas solo viejo. - Dijo el poderoso muerto. - Sube si quieres que te lleve a alguna parte y paga si no deseas que ese lugar sea ante un señor de la muerte.

De un tirón Eddard libero su mano y alzó la palma hacia arriba. Un crepitar formo una esfera dorada entre los dedos y esta se torno una moneda brillante.

- Llevame a los bosques oscuros del norte. Cerca de la tumba de Onitc en grande.

Pero su atención estaba ocupada mirando a la Massasa, pues si intentaba uir podía ser el final de lano-muerta.

Elois D'Umbrelle - January 17, 2007 08:49 PM (GMT)
Elois había aceptado su destino y la Parca osaba en denominarla...¿niña?... Craso error donde los hubiera, pues aquella angosta situación no era otra cosa que una sucesión de errores que sólo dios sabe en que desembocarían.

La inquieta mente de la soberbia dama había dejado de escuchar tras aquel nefasto calificativo, ensimismándose hasta niveles insospechados de edonismo que sólo recobraría el sentido cuando ya el barquero replicó hacia su extraño y cada vez más misterioso guía.

Algún tiempo le llevó el rememorar las frases posteriores al agravio y por supuesto también el invertirlo mientras su frágil cuerpo, pero endiabladamente coloso, yacía erguido y diligente cual mástil sin bandera. "Massasa" un término desconocido y que bien podría ser despectivo para los de su especie, en lengua de los "despertados", resonó una y otra vez hasta quedar grabado en fuego sobre los pensamientos más oscuros de la doncella quien tomaba buena nota.

Con la confusión abogando en la cima del pálido asta, por fin atendió a caminar hacia la barcaza y por ende hacia Eddard, mas aún persistían las oscuras nubes danzando picarescas sobre el delgado frente que delimitaba la confianza que Elois tenía en el druída, embarrando así toda comunicación futurible de ambos. En realidad se sustentaba sobre una frágil línea del grosor de un hilo y que de tensar mucho se quebraría y todavía más, su nombre no era otro que el de Guillerm.

Caminó y se acercó, suave como el terciopelo, mas las palabras no fueron pronunciadas pues el alegato final aún reinaba en el ambiente.

Nadie dijo nunca jamás que Elois D'Umbrelle fuera una mujer fácil, todo lo contrario, tenía un carácter tan diabólico como retorcidos eran sus orgullosos pensamientos, aunque de momento no había pesar para Eddard, en efecto, entre sus ases permanecía el beneficio de la duda que muy pronto quedaría resuelto, para bien o para mal, quizás de ambos...


Eddard Danzasombría - January 17, 2007 09:54 PM (GMT)
La mano del barquero quedo huerfana, sin moneda. Eddard la guardó en su puño antes de volver a hablrar.

- Tu sueldo será cobrado al llegar al destino... no antes.

El barquero cerro la huesuda mano y agarró el pesado remo anclado en la parte trasera de la embarcación. Con un único fuerte tirón, liberó la barcaza de la tierra y se adentró en el grisaceo rio.

Sobre la oscura madera y a los pies de la pareja, una enorme red negra reposaba. Todo olia a muerte y putrefacción. Mirar por la borda suponía enfrentarse a lo que el agua ocultaba, cientos de almas que viajaban a un destino incierto. No muy lejos de allí se podía ver una ciudad en forma de Cigurat. Sus muros eran oscuros y parecían estar formados por cadenas de hierro forjado.

El viaje pudo haber durado dos horas o cinco minutos, pero su intensidad era patente. El golpe de la barcaza en la otra costa hizo que llegase a su fín. Dejando a la pareja en tierra otra vez, tras pagar el trayecto al barquero. Pronto la imponente presencia del terrible ser desapareció en las nieblas del rio.

Eddard observó el orizonte y señalo con el cayado una senda.

- Ya nos queda poco, mi Señora.

Elois D'Umbrelle - January 19, 2007 12:01 AM (GMT)

En aquel inhóspito lugar no lucía el sol sobre su cabeza, ni tan siquiera existían intensas luces que la dañasen, a pesar de todo nunca antes se había sentido Elois tan cercana a la muerte como en aquel entonces, ni tan siquiera cuando recibió su Bautismo de Fuego. Y ni tan siquiera esas espeluznantes sensaciones tenían comparación con el gélido escalofrío que la recorría desde el preciso momento que sus pies se posaron sobre la barcaza para adentrarse en los tenebrosos dominios de Caronte, el barquero.

Allá donde abarcaban iris de color añil la intensa oscuridad reinante les propiciaba un tono grisáceo, y no era precisamente por la carencia de iluminación sino por la espesura intrínseca del paisaje.

Cuando la Ventrue se quiso dar cuenta pudo escuchar la voz del despertado y siguiendo las indicaciones de este obervó el sendero que los llevaría a su destino, mas asintió con la cabeza pues no encontraba fuerzas para hablar.



Eddard Danzasombría - January 19, 2007 09:44 AM (GMT)
El sendero serpenteante les hizo entrar en un bosque negro. Los árboles se retorción como si el dolor los consumiera, sus cortezas eran negras y nudosas y ninguna hoja se podía ver ni en sus ramas ni en el suelo de tierra gris. No tardarón en ver el primero de los esqueletos tirado en el suelo. Iba ataviado con una armadura, una lanza y un escudo. Todos ellos decorados con nudos celtas.

Tras el primero de los cadaveres hubo más. Decenas de ellos diseminados por el suelo del bosque. Algunos claramente muertos por algún arma cortante, pues alguna de sus partes estaba separada de su cuerpo. Incluso una cuadriga de guerra romana, destruida por supuesto, se podía ver a lo lejos.

- Aquí hubo una batalla. La última antes de que estos lugares dejaran de estar gobernadas únicamente por las viejas tradiciones. Aquí murió un gran lider de los parentela. Su nombre era Onitc y su apodo el Grande. De esto hace casi trece siglos.

Elois D'Umbrelle - January 23, 2007 09:53 PM (GMT)

Realmente lo que el despertado contaba con fervor sería interesante, valioso en contenido, aunque por mucho empeño que la ventrue pusiera, todo era un galimatías de intrincada asimilación. Comenzando por el pasisaje que los envolvía con su lastimera historia hasta el nombre del lugar, y la noche aún era joven, pero crecía en intensidad a cada paso que daban en ese nuevo mundo.

Los trece siglos a los que se remontaba Roble Gris se hacían eternos incluso para un ser como el vampiro que moraba junto al mago, quizás el príncipe de Lutecia pudiera saber más de todo aquello, quizás tuviera algo que ver, pero sólo anecdotas quedarían reflejadas para ella y por más que la dama quisiera romper la barrera umbral que separaba lo oculto de lo conocido, no preguntaría. Quería saber más, le interesaba todo aquello, su mirada ansiosa de conocimiento la delataba, y no cabría duda en que Roble Gris hallaría en ella a una alumna más que aventajada, sin embargo, mantendría su rabieta nengando la armonía que desprendían sus labios cuando estaban suficientemente motivados.

Atentamente, delicadas pisadas femeninas seguían a las del guía, sin alejarse un ápice del camino trazado no fueran a perderse por los senderos de la desdicha y acabaran topándose con la latiente historia que un triste yelmo de latón pudiera covijar. Pues aquel frío regazo no sería extraño de hallar por los páramos en que deambulaban y Elois de Ventrue sólo anhelaba llegar a brazos de Guillerm sin que ningún otro sobresalto la acechase, aunque era consciente de que no sería fácil labor y aún quedaban más sorpresas por descubrir.

Eddard Danzasombría - January 24, 2007 10:56 PM (GMT)
El camino serpenteante se alzó por una loma entre los cadaveres de guerras pasadas. Los árboles muertos tendían sus garras con ánimos maliciosos hacía Eddard y su sombra, que era la Massasa amada por Guillerm. La muerte se podía respirar en todos los rincones; helada y seca.

Un frio aire agitó las ropas de la pareja, mientras de entre los huesudos arbustos surgía una extraña edificación. Se trataba de un viejo túmulo funerario celta. Más parecido a una montaña de piedras bien colocadas, que a la morada de un pastor. Pero a diferencia de lo que debía de ser lógico, la tumba estaba abierta. Las puertas dejaban pasar la extraña luz grisacea hasta su terrible interior.

Eddard freno su avance con gesto concentrado. Parecía buscar en sus percepciones más sobrenaturales indicios de peligro. Y mietras lo hacía volvió a hablar con la Duquesa de Orleans.

- Esta es la Tumba. Un lugar que une los dos mundos, nuestra salida y mi entrada en ocasiones. Aquí descansa el Traicionado y ese es el hecho que nos permite lo que vamos ha hacer. - Pero su voz sono lejana en los oidos de la Ventrue.

Eddard planto el cayado en el suelo y comenzó a murmurar una sonata. Un cántico lento y asonante. Una voz que resono poco a poco, tomando poder a medida que el tapiz se desenebraba ante él.

La luz comenzó como un crepitar de hoguera, hasta que iluminó la entrada a la tumba. Una luz verdosa y antinatural acompañó al ser que surgió del edifício. Su pecho era amplio y se cara estaba cubierta por una mascara de bronce. En sus manos sostenía una lanza y un escudo de rodela. Su altura era pareja a la del Druida y su porte daba rienda a la imaginación sobre lo poderoso que debío de ser en vida. Su voz fue como la piedra que cae en el más cristalino lago.

- Roble Gris de la Vieja Fé, te recordamos por los pasos por este lugar. Te conocemos por tu linaje, que te une a tu maestro y a este al suyo. Te recordamos por ser humilde y sincero. - La letanía sonaba narrada, como un verso sin rima en los labios de un chambelán perezoso. - Pero no reconocemos a la sombra que en esta ocasión te sigue, algo que nunca te ha acompañado. Nosotros sabemos de su naturaleza pues ya estaba escrito que pasaría por este lugar dos veces.

El gesto del Druida era sereno. Pero algo en su mirada le decía a Elois que estó no se lo esperaba.

- Mi acompañante es mi responsabilidad y como a mi mismo se le debe de tratar. Nos dejareis pasar sin problemas?.

La respuesta del guerrero no se dejó esperar. Su cara no mostraba sentimiento alguno.

- Lo escrito no se puede cambiar. Nuestro destino no és frenar tu avance esta noche hijo de los Robles. Pero una advertencia acompaña el salvoconducto. Teme la furia de la Tormenta sobre los que amas, teme el fragor del fuego de la venganza y de la locura producida por los que en un origen eran verdaderos magos. De tus decisiones dependerá el futuro de muchos.
Y con estas palabras se situo a un lado y dejo que la pareja se internase en las puertas de lo que sería la salida a la deseada Teluria.

Elois D'Umbrelle - January 29, 2007 06:51 PM (GMT)

El poder del despertado druida no tenía ningún influjo sobre aquel difunto, tal sería su poder que sería quizás el único que la hubiera detectado, ni tan siquiera el temido Barquero fue capaz de dilucidar hasta donde se expandía la sombra del druida y usando el siniestro poder de las sombras envolvió hasta su aura para darla paso.

Elois se arrepintió en aquel momento de su anterior conducta, pero todo sería temporal pues para algo era Elois D'Umbrelle y si había obrado de tal forma, había sido la correcta. No tenía sentido replantear su actitud, quizás un cachorro sí, pero no la dama de Orleáns, maestra de la Via Regalis y en alusión a esta sus ambiciones brotaron en ramalazos de curiosidad, la misma que la había embarcado en aquella loca aventura con un firme propósito, quizás dos.

Sonrió mientras sus delicadas pisadas la llevaron al lado de Eddard, en tanto que sondeaba desde arriba a abajo el mausoleo de "El Traicionado", quien sería aquel que sin dudar su poder resultó abrumador. Y casi sin desearlo, susurró hacia el magus.

- ¿Quien es?

Una chispa clamó su lugar entre las pupilas de la doncella, al poco que brotó el intenso brillo que caracterizaba su penetrante mirada, intimidatoria... La ventrue sopesaba las palabras del espectro, aunque también tramaba algo.


Eddard Danzasombría - January 31, 2007 09:00 AM (GMT)
Las frias piedras del Túmulo acojieron a la pareja de extraños viajeros. La entrada era muy baja y Eddard tubo que reclinarse y poner el cayado en orizontal, para poder pasar.

La atención del mago estaba centrada en el guardián de la salida mientras escuchaba y respondía susurrando a la Massasa.

- El Guardián de la tumba es el que yace en ella mi Señora. No es otro que Onitc el Grande... o el Traicionado. Curioso saber que es un posible pariente lejano del mismisimo Señor de los Garou de esta región. En otra época un gran guerrero y rey, que no debería de haber acabado atado a la membrana que separa los mundos. - La faz de Roble Gris era muy seria mientras al fin llegaban al interior de la tumba. - Fue vendido por su propio hermano a las legiones del Imperio de los excesos. Los adoradores de Zeus.

Llegar al interior del Túmlo denotó un descenso de la temperatura. Volutas de vapor suergian de la boca del Druida al respirar, como si su alma luchara por quedarse en el mundo de los sin descanso. Una vez en su interior, la entrada por la que había accedido se cerro, quedando la pared como si nunca hubiese existido.

Eddard comenzó de nuevo su letanía mortuoria. Aquella cantinela sin ritmo y llena de tonos graves. Luego, sin dejar de entonar, Eddard alzo la mano con la palma abierta e hizo un gesto ante la pareja.

La sensación siempre había molestado al despertado. Pues al retornar al mundo de los vivos sentía que una parte de si mismo quedaba atras. Pero no dejaba de ser una liberación, como si un gigantesco peso se alzara de su pecho. Un peso que ya había olvidado que llevaba.

Todo tomó un tono más natural. Algunas plantas y musgo provocado por la humedad alcanzarón un verde vivo. Y si más preambulos, Eddard hizo un gesto con el cayado y las piedras se apartaron de la sellada entrada para dejar que el aire de la noche en el bosque lo ocupara todo.

Elois D'Umbrelle - February 1, 2007 12:48 PM (GMT)
Elois quería arañar más conocimientos de aquel suceso, quería saber el por qué de los pagos para el paso, pues los espíritus no resultaban tan distintos a los cainitas, en cierto modo seguía un protocolo similar al antiguo arte de la prestación. Incluso puede que con una generosa ofrenda de la ventrue obtuviera algún favor, contando claro con la inestimable colaboración de su guía... pero todo eso quedó condenado al ostracismo, al menos temporalmente pues Roble Gris siguió el camino presuroso y algo como el sentido común indicó a la dama que debía hacer lo mismo que éste.

Quien conociese a Elois D'Umbrelle lo suficiente, sabría que ese asunto no había quedado en una mera anécdota y como bien dijo "el Traicionado" estaba escrito que pasaría dos veces por allí. Almacenaría todo cuanto debía desplegar: encanto, sensualidad, carisma... para ese preciso momento, e intentaría que Roble Gris colaborase con ella, aún no era tarde para mejorar su relación con el despertado, después de todo era amigo de Guillerm y parecía que estaba cumpliendo su palabra.

La palabra de un despertado sugería a Elois que tenía cierto peso de honor, pues en ningún momento la había traicionado, velando por su seguridad. Si Eddard había hecho honor a la confianza que una vez se depositó en él, debería seguir haciéndose de ese modo.

De nuevo la letanía del druida, estaban cerca de la salida, de eso no había duda, y un escalofrío recorrió su menuda figura comenzando por sus frágiles pies hasta las puntas de su delicioso cabello. Aquel no era un método de transporte muy agradable ciertamente, pero tal como indicó Eddard, resultó seguro.

La ventrue comprendió que el interrumpir al mago con nuevas preguntas no era una opción viable, al menos no en aquel momento, así que esperaría a llegar a su morada, con una dosis de curiosidad por ver como vivía o tal como esperaba ella, malvivía aquel druida. El bosque no daba para más, o eso pensaba Elois...




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