Title: Audiencia inesperada
Description: 25-5-1225
Maxence - June 14, 2005 12:04 PM (GMT)
Maxence decidió en esta ocasión prescindir del protocolo. No le apetecía dirigirse a humanos, realmente no le apetecía dirigirse a nadie, en sociedad y en la vida, o ausencia de ella, era un hombre de duelos no de batallas, y al corte le resultaba insoportable. Sin embargo volvía a estar en la ciudad y su estricta educación lo obligaba a presentar sus respetos ante el príncipe.
Así que valiéndose de sus habilidades se introdujo en el castillo y llegó asta la corte dónde entro con paso calmo y sin pretender ocultarse, acontinuación se postró ante geoffrei en señal de respeto.
-Me presento ante mi señor en honor a mi voto de obediencia según las viejas costumbres . Espero que no os sintáis molesto por lo brusco de mi aparición, pero llevo mucho tiempo sin relacionarme con otros seres y es algo que por ahora prefiero evitar - Maxence se tomó un momento de respiro para calibrar sus palabras -Dada la facilidad conque he llegado hasta aqui supongo que vos mismo me habéis facilitado el camino. Detalle que agradezco en grado sumo.
Con esto Maxence hizo más profunda su reberencia y aguardó calladamente la respuesta del príncipe.
Geoffrey - June 14, 2005 07:11 PM (GMT)
La carta loca estaba en la Corte. Las extrañas costumbres del Toreador, unido a su poder personal, bastaban para ocuparle un cierto puesto en la Corte. Pero el hecho de que fuese el Primogenito del Clan con mayor poder en Francia no ayudaba. Nadie sabía si se inclinaría hacia la Monarca, la lider de su Clan, pero cuyo poder era poco menos que indiscutible, o por el Principe, en cuya Corte gozaba de mucha mayor influencia. Era dificil ver a través de los velos que tejían sus extrañas costumbres, y eso intrigaba e intranquilizaba al Principe.
-En efecto, Maxence, os ha sido permitido un acceso oculto pues así resultaba claro que lo deseabais, pero tales no son maneras en la Corte. Sin embargo, soy consciente de que llevais tiempo alejado de la misma y que vuesra integracion de nuevo en ella deseais que sea progresiva, y por ello lo hemos respetado en esta ocasión. Haréis bien en presentaros a Icaro la próxima que deseéis entrar.-
Hace una pausa. Aunque en cierto modo es un tipo de recriminación, no lo ha dicho con intención de ofender, sino más bien señala que comprende los deseos del Toreador pero que, en adelante, deberá amoldarse a los medios habituales de hacer las cosas. Tras sus palabras, sin embargo, indica al Toreador que tome asiento en una de las butacas, mientras él toma asiento en otra de ellas y una mujer se acerca con las correspondientes bebidas; cerca de ellos, Montalbán permanece de pie tranquilamente, más porque le guste que por cualquier otra consideración.
-Mas, decidme, ¿a qué se debe el placer de vuestro retorno del entrenamiento que os mantenía algo alejado de la Corte? Desde luego, asemeja que vuestro Clan se haya reactivado, pues tanto vos como La Rosa os habéis reincorporado a nuestra sociedad tras vuestros alejamientos personales.-
Nota: edita tu primer post para incluir la fecha, que sino no se cómo están las cosas en este momento.
Maxence - June 15, 2005 04:54 PM (GMT)
Maxence se sentó examinó profundamente a geoffrei antes de responder. La cadencia de la voz del príncipe revelaba un cierto tono regio, sin embargo carecía de un matiz grave que respaldara y compensara la nota. Además su cuerpo iba ligeramente desfasado frente al ritmo marcado por su voz. Resultaba claro que había conseguido limpiamente el pincipado, pero carecía del respaldo necesario para ejecutar con la certeza necesaria la pieza que mueve a los vástagos.
Maxence dudaba, aun no sabía si marcar el tempo para acompasar los movimientos del príncipe o generar la disonancia para que todo quedara en silencio. No tenía prisa, por ahora esperaría...
Respiró ondo y expulsó lentamente el aire, entonces comenzo a hablar
-Siento en sobre manera lo brusco de mis maneras, pero despues de mi encierro mi carácter resulta en ocasiones impredecible y prefiero por ahora evitar los contactos que me generen tensión. Respecto a los miembros de mi clan bien sabéis que el arte se alimenta de la realidad, y en estos momentos de crisis, París resulta la mejor de las inspiraciones.
La cara de Maxence se ilumina con una pícara sonrisa al decir esto último. Repentinamente todo su cuerpo se pone en tensión, su gesto se torna serio y su voz más grave.
-Dejando ya esta presentación preliminar es momento de exponeros el tema que me inquieta. Hace tiempo mi maestro me dijo que solo existen los enemigos muertos y las dagas que penden sobre nuestra espalda. Por lo tanto desearía saber que directiva tenéis pensado adoptar respecto a Alexander mi señor.
Maxence esperó la respuesta de geoffrei atento a cada uno de los detalles, escuchando la melodía del mundo, escuchando todo lo que el príncipe le decía tanto con su voz como con sus gestos.
Geoffrey - June 15, 2005 05:18 PM (GMT)
Geoffrey se reclinó en el asiento y se mesó distraidamente la perilla. Alexander. Su Sire. Aquel que había fallado al Camino y a su deber al ser destruido por el amor. Obviamente, no era probable que el Toreador entendiese eso, criaturas como eran amantes del amor como una de las expresiones del arte, pero Maxence era demasiado imprevisible. Especialmente si creía que podía permanecer fuera de los contactos por su propia voluntad; lamentablmente, los hechos solían encontrar a la gente, no a la inversa.
-Me temo que los problemas con mi Sire son peliagudos, en el mejor de los casos. De momento no hay nada que se pueda hacer; estando bajo la protección de Jürgen de Magdeburgo, el Principe más importante del Sacro Imperio Romano Germano y vasallo principal de Hardestadt el Viejo, Rey de esas tierras, las posibilidades de tomar alguna medida son casi nulas si no queremos que todo el reino quede anegado bajo los fuegos de la guerra. Así pues, sólo podemos de momento esperar y observar, buscando que cometa un error, que de un paso en falso que podamos aprovechar. ¿Por qué ese interés en mi Sire, de todas maneras?-
Geoffrey examinaba a Maxence tanto como el Toreador lo examinaba a él, y ambos jugaban a la Corte, un juego en el que Geoffrey era un experto incluso antes de ser Abrazado.
Maxence - June 18, 2005 11:59 PM (GMT)
El toreador no sabía si interpretar la inactividad del príncipe como un signo de debilidad o una saludable cautela. Se inclinó por esta segunda opción, si había llegado a ganarse la ciudad debían presuponersele unas ciertas habilidades. Aunque en su fuero interno a Maxence le seguía reconcomiendo la idea de que un discípulo se alzara contra su maestro y mentor, la contención con que había reaccionado ante su aparición, y la deferencia con que lo había tratado marcaba, por ahora, el tempo a favor del príncipe.
-Mi pregunta respecto a vuestro Sire Alexander se refería a que es una clara fuente de inestabilidad para esta región, y deseaba saber si pensábais hacer algo al respecto o simplemente esperar a que él moviera pieza.
Una vez más debo citar a mi maestro al decir, sin pretender aconsejaros, que si un enemigo se halla en una posición elevada no esperamos a que tropiece, si no que nos aprobechamos de su dificultad a la hora de proteger sus extremidades inferiores. Aseguraos de amputar los pies que tenga situados sobre vuestro reino si deseais evitar un ataque desde su ventajosa posición.
Maxence se tomó un momento de respiro, marcando una pausa entre los asuntos que deseaba tratar.
-Tambien me inquieta el extraño comportamiento demostrado por los vástagos del astro plata. Me gustaría que, si lo juzgais conveniente, me contárais aquello que sepais sobre lo que motiva su conducta. Y por último querría saber en que medida puedo contribuir a la estabilidad de vuestro reino mi señor.
Maxence sonrió,en las esgrima de la palabra hacía tiempoque había optado por la estocada directa como principal movimiento.
Geoffrey - June 19, 2005 01:54 AM (GMT)
Geoffrey observó al Cainita que tenía delante. Directo, sin reviravueltas ni sutilezas, algo poco común entre Cainitas de su edad y posición. No sabía si resultaba refrescante, o al contrario, pero al menos estaba claro que resultaba diferente.
-Pero es que vuestro análisis es errado, Maxence de Toreador. Somos nos los que estamos en posición elevada y él de momento se mantiene por debajo, oculto a nuestros ojos, dispuesto a cercenarnos los pies en cualquier momento. De momento, movimientos he hecho para tratar de descubrir en qué parte del foso se oculta, pero no menospreciéis la capacidad de un Chiquillo de Veddartha para ocultarse cuando así lo desea.-
Geoffrey hace una pausa, pensando qué responder a lo dicho por el Cainita.
-¿Vástagos del astro plata? Si os referís a los miembros del Clan de la Luna, me temo que últimamente no han estado más lunáticos que lo que resulta habitual en un Clan cuya mente se halla tan dañada. Y si os referís con ello a todos los miembros de la Estirpe, necesitaré que seáis más preciso sobre a quienes os referís para poder resultaros de alguna ayuda; como comprenderéis, ellos no se comportan en estos salones de la misma manera que se puedan comportar con vos, creo que esos salones imponen... respeto... por si mismos.-
Y en su voz se nota que no busca menospreciar al Toreador, sino que realmente cree que hay algo en el ambiente que impone a los Cainitas a comportarse de una manera adecuada. Quizás sean las formalidades, quizás los grandes salones lujosamente decorados... al menos hasta la entrada peculiar de Maxence.
-En cuanto a los encargos que de vos pueda disponer, lo cierto es que con que veléis por los de vuestro Clan como corresponde a vuestro cargo bastará de momento. Debéis reincorporaros a la sociedad, y no deseo cargaros con más peso del que ello conlleva. Quizás, en una semana o así, cuando os halléis bien asentado de nuevo, podamos discutirlo de nuevo, pues nunca sobran manos que colaboren.-
Una vez más, en su voz no se nota ningún menosprecio. Más bien al contrario, se nota que lo hace con un profundo respeto por el Toreador, fruto de conocerlo como Primogénito durante gran parte de su no-vida, cuando todavía era Chiquillo del Prinicipe. Sabe que Maxence a menudo tiene maneras peculiares de hacer las cosas, y a menudo darle libertad resulta en mayores beneficios que atarlo en corto, contra lo que acaba revelándose. [i]"El espíritu rebelde y bohemio de los Toreador"[/i] como a menudo decía su Sire cuando el Primogénito no se encontraba cerca.
Maxence - June 20, 2005 11:47 PM (GMT)
La charla con él príncipe estaba resultando ciertamente productiva. Según avanzaba la conversación esta actuaba como un efectivo lubricante sobre los oxidados engranajes sociales de Maxence.
Su postura en un principio lánguida sobre su asiento, se tornaba cada vez más rígida, y su voz empezaba a adquirir la fluidez y formalidad de otros tiempos. Casi parecía otra persona. El cambio se había realizado discreta y paulatinamente pero, una vez completado, resultaba obvio a los ojos del príncipe.
-Mi señor, con mi análisis no pretendo referirme a quien se halla en la posición de fuerza. Mi pretensión es señalaros que es asunto de hombres conquistar un reino, y tarea de dioses el mantenerlo. Vuestro adversario cuenta con la ventaja sobre vos de hallarse en una posición menos expuesta, conspirando vuestra caida. Solo pretendo advertiros en aqueste momento sobre el pilum que pretenden alzar contra vos y que la mejor manera de esquivar un ataque consiste en impedir que este se produzca.
La figura de Maxence se movía ahora de manera fluida en las aguas de la etiqueta, resultaba curioso la manera en que los arcaicismos rebestían su prosa, y desconcertante su cambio de comportamiento.
-Respecto a los lupus bien es sabido que es bueno evitarlos en noches de Luna, sin embargo han llegado a mis oídos rumores sobre un comportamiento inusual, incluso para ellos. Mis dudas se basan en la relación que esto pueda guardar con los extraños sucesos a lo largo de la ciudad. Merinitia böjlaran usdra
Respecto a mi clan podéis estar tranquilo, su maestría individual resulta más que suficiente a la hora de moverse entre las sombras del jardín.
Finalmente he de reiterar mi humilde oferta como vasayo vuestro para que requiráis de mi para aquello que dispongáis.
Maxene rubricó sus palabras con una fluída reberencia
Geoffrey - June 21, 2005 12:37 AM (GMT)
Geoffrey realmente es consciente poco a poco del cambio que se opera en Maxence, pero es tan paulatino que esa consciencia no llega a la parte racional hasta que finalmente la propia forma de hablar del Toreador ha cambiado tanto que es radicalmente diferente. No puede más que sonreir para sus adentros. Este era el animal de corte que su Clan necesitaba, el ser peligroso e inteligente, no la bestia que, en cierta medida, había llegado en silencio. Le agradaba ese cambio, y creía que podía traer mucho bien tanto a su Clan como a toda la ciudad.
-El problema es justo el que señaláis: la visibilidad. De hecho, yo decía lo de estar en alto más bien en sentido de visibilidad que en el sentido del poder, pues Alexander tiene un poder personal que ninguno de los presentes puede responder. Y tocarlo a él resulta imposible, amparado como está en la segunda Corte más importante del Sacro Imperio Romano Germano.-
Hace una muy breve pausa antes de continuar.
-Mas no me malinterpretéis, no estamos quietos en este momento. Aunque puede que mis acciones en el exterior esten minimizadas, las acciones en el interior se concentran. Habéis estado fuera y es probable que no lo sepáis, pero muchos de los Cainitas poderosos de la ciudad albergan... ambiciones... y la Monarca no es la menor de ellos. Cada uno tiene un deseo para París, sea el que sea, y no necesariamente todos son compatibles con el Principado como está. Si realmente este Principado ha de hacer frente al envite de Alexander, necesitaré lograr pacificarlo internamente, y los recientes eventos acacidos, del cual el movimiento Gangrel no es el menor, no colabora en ese sentido.-
Viendo que el Toreador planea retirarse, Geoffrey lo despide poniéndose en pie para mostrarle su respeto. Era uno de los pocos Primogénitos, junto con Maximo y Trang, que realmente eran animales de Corte, y esos eran tanto los peligrosos como los poderosos aliados; y ambos caminos eran dignos de respeto. Sin embargo, si reafirmaba su vasallaje tan directamente, al menos fuese más tranquilo con el Principado que otros... solo el tiempo lo diría.
Nota: te habría dicho más sobre los Gangrel, pero sin saber la fecha de este post no puedo decirte nada en concreto porque no se exactamente qué conocimientos tengo en ese momento. Así que si le pones fecha, veré de editar este mensaje o algo así.
Maxence - March 31, 2006 08:33 PM (GMT)
LLa audiencia con el príncipe fue lo suficiente fructífera. El toreador remarco a su señor el apoyo incondicional que este le tenia. El primogénito era conservador en su postura y así lo demostraba. Lentamente se retiro del recinto con la mente ida, pensando en sus palabras, sus movimientos y en lo que le costaría reintegrarse a la sociedad.