Juegos de Rol
Definición
Juego de interpretación, donde los jugadores inventan un personaje, normalmente de ficción, e indicando verbalmente las acciones que este realiza o quiere realizar, juegan creando una historia.
Se puede decir que es una evolución del clasico juego de niños en el que estos van contando quienes son y lo que hacen según lo van imaginando. Dicho juego de niños se considera también un juego de rol, especialmente libre.
Para mantener el interés de los jugadores, uno de ellos, llamado comúnmente director de juego, inventa una trama o situación en la que los personajes están envueltos, y comienza a explicarsela a los demás. Además interpreta a otros personajes, no controlados por jugadores, que puedan aparecer en la historia. El resto de jugadores deben indicar como reaccionan sus personajes en cada momento, hasta resolver la situación o crear un argumento válido.
Mecánica
La mecánica de un juego de rol se basa en un sistema de reglas que permite simular más o menos la realidad, y sirve para decidir de una manera justa cuando un personaje que tiene cierta aptitud para realizar una acción difícil, lo consigue o falla. Para ello se impone que los personajes sean definidos en función de lo bien que hacen normalmente las cosas.
Cada juego propone una serie de características o competencias que permiten definir el personaje en mayor o menor detalle. Durante la creación del personaje el jugador puede elegir más o menos como quiere que este sea; y de alguna manera influye en que competencias dominará y en cuales no estará ducho. En muchos juegos el reflejo final es una puntuación asociada a cada competencia, en otros es una palabra del estilo: Bueno, Muy malo , o algo similar.
Durante el juego, los jugadores van declarando las intenciones de los personajes. En algunos casos, sin embargo, puede que estos deseen hacer algo que entraña cierta dificultad, y que ni ellos mismos están seguros de si podrán conseguir. Como por ejemplo escalar un muro muy alto. Normalmente es el director de juego el que juzga cuando una acción se consigue de forma automática o debe ser comprobada. Las reglas que permiten determinar cuando se consiguen realizar estas acciones se llaman a veces mecanismos de resolución de acciones.
En algunos juegos la decisión de si el personaje consigue realizar la acción dependerá exclusivamente de la situación concreta y la lógica, quedando a juicio final del director de juego la decisión. Esto permite rapidamente tomar todas las decisiones de la forma que mejor le conviene a la historia, y de esa manera mantener una narrativa más fluida.
Sin embargo, en la mayoría de los juegos se utiliza algún mecanismo, normalmente dados, para obtener un número aleatorio y compararlo con la puntuación del personaje en la competencia asociada. Por ejemplo, un posible juego podría tener una regla que diga:
"Tire un dado de 20 caras y si el resultado es menor que la puntuación de la competencia o habilidad relacionada, el personaje consigue realizar la acción que pretendía."
En cada juego se detalla en que casos se aplica cada habilidad o competencia.
Con un sistema de este tipo, se consigue que un personaje con mejor aptitud en una competencia que otro, tengá más posibilidades de realizar con éxito acciones relacionadas con ella. Además, el director de juego queda exento de estas decisiones y los resultados de una acción son más impredecibles, pudiendo cambiar la historia y sorprender incluso al propio director de juego.
¿Cuándo termina el juego?
Depende exclusivamente de los jugadores.
Estos pueden elegir terminarlo cuando sus personajes hayan conseguido su objetivo más inmediato. O pueden decidir seguir jugando con los mismos hasta que estos mueran o desaparezcan. O hasta que los jugadores se aburran de ellos. También pueden decidir un cierto objetivo importante a largo plazo como final de la historia. En estos casos la historia puede continuar desarrollandose cada vez que se juega, día tras día, hasta que se decida ponerle fin.
¿Quién gana el juego?
En general los juegos de rol son cooperativos, y desde luego no existe el concepto de competición entre jugadores. Incluso en el caso de que dos personajes se enfrenten por motivos personales, los jugadores deben interpretar esto, sin olvidar que no son ellos quienes se enfrentan.
Se puede decir que gana el que se divierte interpretando su personaje. Tanto si este sale adelante como si fracasa o muere heroicamente. Aunque, en muchos casos, el que el personaje consiga sus objetivos personales es lo que más satisfacción le reporta al jugador.