Title: El escultor?
Description: 6/4/1226
Manfred Von Hellstrich - December 1, 2006 02:21 AM (GMT)
La noche recién caía, y a pedido especial de Manfred, Lady Helena cumplía en su deber de despertarlo ni bien el sol se posara. Tras un ligero aperitivo, el señor de la oscuridad, se dirigió hacia las afueras de su hogar, por un pasaje, que daba directamente hacia la pequeña y nueva edificación en el fondo del predio.
Aun las brazas y algunos metales desprendían el calor, suficiente como para asustar a cualquiera de los hijos de la noche, pero no lo suficiente para alguien que en vida, había estado tanto tiempo cerca.
Se dirigió al final de la habitación, moviendo sus atuendos para que estos no se marcaran, con las cenizas de los troncos, ni quemaran con los hierros calientes, al legar a una puerta, la entorno, abriéndola con suavidad, pues del otro lado de esta se encontraba un pequeño establo, con los corceles que eran de su pertenencia.
Antes de proseguir hacia ellos, se torno nuevamente hacia la herrería, camino unos pasos hacia un puesto de trabajo, que estaba pulcramente limpio, y no presentaba marcar de uso durante el día. Se pregunto se habrían hecho lo que encargo... Con sumo cuidado de que no se enganchara en ningún lado, removió una gruesa y pesada tela roja que se encontraba, destapando un estuche finamente trabajado en madera negra. Con cuidado, tomo el estuche y lo observo... realmente estaba sorprendido lo que los humanos con un poco de incentivo podrían llegar a hacer. Los tallados finamente terminados, le daba un toque de elegancia, y lo hacían digno regalo de la realeza. Volvió a posar el estuche sobre el tejido y con cuidado abrió la caja...
Los ojos del lasombra se abrían ante el esplendor... hacia más de un siglo, que una creación suya no culminaba en tan buenos aspectos.... En esos momentos, los dolores que el calor le habían producido durante meses y meses de trabajo, se disipaban ante el orgullo del creador, en la caja finamente acomodada y pulida por los lacayos, se ubicaba una espada corta, con la hoja totalmente labrada de el mas brillante de los metales, que eran el fondo de una impresionante serigrafía, donde se representaba el ultimo amanecer que recordaba la vieja mente del joven vástago. La cruceta de la empuñadura trabajada en oro amarillo, se extendía hacia los costados, en forma de cruz cristiana, con dos hermosos rubís engarzados en los extremos. El mango aunque su material seguía siendo de oro, este estaba recubierto por una felpa roja de excelente calidad, que se enroscaba de forma ascendente, para terminar en una esmeralda que daba la coronación de la empuñadura...
Durante unos instantes observo el arma, realmente era una obra de arte, y parte de el no deseaba apartarse de ella, pero una dama le había entregado la inspiración para culminar el arma y debía agradecérselo.
Cerro la caja, y tomo un fragmento de ceda que se encontraba para la construcción de algún otro objeto de calidad, cuidadosamente lo envolvió en forma de presente, y se dirigió hacia la caballeriza.
Tras unos instantes, aquel caballero de buena apariencia, junto con el presente se perdían en las calles del barrio al norte del Sena, según le habían comentado, por esos linderos se ubicaba un maestro en el arte de la escultura.
Camino a lomo de su corcel, unos instantes hasta ubicar un taller, el hombre de cabellos castaños, salía de el, y parecía estar cerrando con el negocio.
El corcel se detuvo, tras aquel hombre, sin desmontar y con la luna de fondo, pues le daba un toque mas místico, el lasombra se refirió a el.
Buenas noches tengáis buen señor.
A la ves que aquel señor se giraba en busca del rostro de aquel que llamaba su atención
Me han comentado, que por estos predios el maestro de la escultura Nicolais Fresnoy posee su taller. Pero no lo he podido encontrar...
Seria tan amable si lo conocierais de decirme por donde puedo hallarlo??
Nicolas_Fresnoy - December 1, 2006 06:07 AM (GMT)
El anciano Jean Claude echaba el cerrojo tras un largo día de trabajo fatigoso, su vista ya no es lo que era y termina las jornadas más cansado de lo que recordaba hubiera estado jamás, como todos, suponía, al llegar a cierta edad. El viejo orfebre parecía cansado, pero la satisfacción por un buen día de trabajo alumbraba sus ojos debilitados. Se volvió para prestar atención al hombre que a él se había dirigido, constantando sin demasiada sorpresa la procedencia acomodada de aquel intempestivo visitante, solían verse nobles y gentes acomodadas por aquel barrio de artesanos, muchos talleres ofrecían trabajos de buena calidad que satisfacían aquellos exigentes gustos y entre ellos se encontraba el mismo Jean Claude, pero no era a él a quien buscaba aquel noble caballero. El anciano le dedicó una sonrisa desdentada al caballero, conocía a Nicolas, le había visto crecer en aquella angosta calle y fue buen amigo de su padre:
- Buenas noches caballero...- Saludó, inclinando la cabeza con respeto y cortesía y teniendo después que alzarla hacia las alturas desde las que el noble caballero esperaba una respuesta.- No andais mal encaminado, señor, pues en esta misma calle se encuentra el taller del Maestro escultor Fresnoy. Seguid adelante, antes de que la calle termine encontrareis una casa en cuya entrada vereis los signos evidentes de que allí vive un escultor... no hay otra igual en el barrio, señor.
El anciano sonrió de nuevo mientras señalaba hacia el final de la calle, que comenzaba a quedar desierta una vez los talleres cerraban sus puertas al público.
- Espero le encontreis disponible. Dios os guarde, señor.
Así se despidió el viejo orfebre, acomodándose los fardos que llevaba en la espalda y siguiendo su camino. Al cainita no le costó encontrar la casa indicada. Aquella casa no hubiese sobresalido en nada sobre el resto que se apiñaban a su alrededor de no ser por los detalles que rodeaban el pórtico de entrada, era de piedra robusta y bien labrada y en los flancos de su entrada crecía y se enroscaba un árbol de piedra cuyas manzanas venían a ser el pecado original que Adán y Eva observaban extasiados ante la presencia de una sinuosa y estilizada sierpe. Al otro lado de la puerta, Gabriel, el arcángel, esperaba el momento en que habría de expulsarlos del paraiso por aquel pecado. Era aquel un detallado relieve que daba un toque diferente a aquella casa en las alturas de la cual vigilaban cuatro pequeñas gárgolas encargadas del desagüe de los tejados.
Manfred Von Hellstrich - December 1, 2006 04:12 PM (GMT)
Antes de partir en busca de aquel maestro, en el arte de las piedras, con un marcado gesto agradeció al anciano cansado, que procedía a retirarse.
Con un simple jirón a las riendas de su corcel, este dio media vuelta, y con un paso tranquilo y armónico el vástago prosiguió caminando, por las calles parisinas.
En cierto punto el ambiente había cambiado, en las calles ya no había prácticamente nadie, y era comprensible. Puesto que un buen rato se había tardado en encontrar aquel sito en donde se alojaba el tal Fresnoy.
Mientras caminaba y observa en las condiciones que vivía el rebaño, se topo con una extraña casa. Tal y como dijo el anciano, ese debería ser el hogar del escultor.
No llamo a la puerta... deseaba observar con detalle, las habilidades del maestro...
Descendió de su corcel, y se dispuso a observar las esculturas, inmediatamente relaciono la imagen, con el contenido que ese pecador libro hacia referencia. Una leve sonrisa se irguió en el rostro del Lasombra, viendo la representación de la primera prueba que dios imponía a sus creaciones y el resultado que obtenía.
Regresando de sus pensamientos, se percato que aquel al que le habían recomendado, podría cumplir tranquilamente con sus expectativas...
Con naturalidad llamo a la puerta del escultor...
Nicolas_Fresnoy - December 2, 2006 11:54 PM (GMT)
Las noches comenzaban a ser más cálidas cuando llegaba el mes de Abril, la primavera traía un clima más propicio para todos aquellos que hubieran sobrevivido al terrible frio invernal del norte... aun así el escultor mantenía el fuego del hogar prendido y se arropaba con la capa de lana tratando de paliar el frio que sentía. Llevaba unos días encerrado en el taller, enfrascado en un trabajo que llevaba mucho posponiendo y que nadie le pagaría, tal vez un tributo a su culpabilidad, o una forma de no caer en la espiral de añoranza que venía atormentándole. Había parado para tomar una austera cena, aunque careciese por completo de apetito, cuando el golpeteo en la puerta llamó su atención... ya estaba más que acostumbrado a recibir visitas intempestivas.
Manfred apenas llevaba unos minutos esperando ante la puerta cuando esta se abrió tras el crujido de los cerrojos, el escultor le observó unos segundos antes de abrir la puerta por completo como si temiese que la muerte que la peste comenzaba a sembrar en las calles de París pudiese acudir a su misma puerta.
- Buenas noches...
La voz de Nicolas sonaba cansada y así lo constataba su cuerpo consumido que debía haber conocido un aspecto mucho más saludable no tanto tiempo atrás. Sus cabellos aparecían manchados de una fina película de polvo, señal de que había estado trabajando, pero la capa de lana con la que se cubría estaba relativamente limpia. El escultor esperó a que el hombre se presentara o le dijera la razón por la que se encontraba alí.
Manfred Von Hellstrich - December 3, 2006 12:55 AM (GMT)
Unos instantes habían pasado desde que llamo a la puerta... Las antorchas prendidas, le daba la certeza de que había alguien la casa, pero por alguna razón, tardaba en contestar al llamado. Mientras esperaba, a modo de perfeccionista Manfred observaba detalladamente las curvas y contra curvas de las molduras. Al sentir el paso de alguien aproximándose a la puerta, el vástago se dirigió hacia ella.
La puerta se entorno para dejar ver el rostro de un maltrecho hombre. Cualquiera podría haber adivinado que aun a estas horas el anciano aun continuaba trabajando, pues el polvillo de la piedra todavía lo llevaba encima.
Mirando fijamente al hombre, y con una vos extremadamente clara, pero con un leve acento español
Buenas noches...
Mientras asentía a modo de saludo, para luego
Disculpe buen hombre. Estoy buscando al Maestro escultor Nicolais Fresnoy. Y me han dicho de que debería vivir por esta zona.
Nicolas_Fresnoy - December 3, 2006 01:28 AM (GMT)
F.d.I: V_V solo parece estar enfermo, no es un anciano aun, solo tiene 40 añitos de nada XDDD.
Nicolas observó en silencio al desconocido durante un instante, el aspecto de este le resultaba extraño, si bien era poco común que alguien joven luciese una melena tan blanca como aquella... aun así era agradable. Por la vestimenta que este portaba pudo imaginar que lo que le llevaba hasta la puerta de su taller eran negocios, y se sintió tremendamente cansado con la sola idea de dedicar su tiempo a algo que no fuera su propia obsesión:
- No habeis errado...- Contestó al fin, arrebujándose en la capa aun a pesar de que elk ambiente no era frío. - Soy Nicolas Fresnoy. Por favor, pasad y contadme el motivo de vuestra visita, dentro estaremos más cómodos.
El escultor le invito a pasar al taller que cosntituia la planta baja de aquella casa. El mismo polvo que cubría sus cabellos se esparcía en una capa uniforme sobre el suelo que brillaba con el resplandor anaranjado de las antorchas. El taller se encontraba cuajado de obras a medio acabar y ya terminadas del Maestro Escultor, ángeles de extraña belleza, vírgenes demasiado humanas y gárgolas de escalofriante realismo parecían observar al visitante con curiosidad. Tal vez conociese de antemano la fama de Nicolas pero nada de lo que le hubieran dicho se acercaba a lo que estaba contemplando en aquel taller, realmente la piedra parecía a punto de cobrar vida ante sus propios ojos, cada una de aquellas tallas, por monstruosa o beatífica que fuese mostraba expresiones demasiado humanas y un aire que solo la carne viva podía poseer. En el centro de la sala se encontraba un enorme fragmento de mármol blanco, a tenor de los escoplos y los formones que descansaban a sus pies parecía que aquello era en lo que el escultor se encontraba trabajando, pero apenas era un mineral informe de proporciones humanas.
Manfred Von Hellstrich - December 3, 2006 03:11 AM (GMT)
FDI: yo describo lo que veo... además soy agradable: P
El humano se presento como aquel al que tanto le habían recomendado, tras agradecer y entrar en la casa, en vos baja y para si se repitió Nicolás Fresnoy, por unos instantes estaba enojado, le habían dado mal el nombre del maestro, y no le agradaba quedar mal ante aquellos con los que debía trabajar.
Mientras seguía al maestro por el taller, el Lasombra se iba deteniendo en cada pieza de escultura, observaba y cuidaba cada uno de los detalles.
En el momento que se cruzo con la estatua de una virgen, se detuvo, la observo, miraba de un sitio a otro, de arriba abajo. Miro al maestro, y con un tono suave y con algo de intriga
Puedo...
Haciendo referencia a la obra.
Se saco un guante, y comenzó a pasar la mano, con mucho cuidado por el rostro de la obra, luego se acerco y soplo en una de las cuencas, haciendo que el polvillo saliera. Por instantes miraba la obra y luego al escultor, para regresar más tarde a la estatua.
Realmente es una obra maestra...
Los detalles, los cortes, la anatomía...
Pasaba de la virgen a una gárgola
Los cantos... perfectamente moldeados...
Las expresiones...
Alzaba la vista deseaba observar todo el trabajo del maestro
Tan humanas...
Tan vivas
Realmente vuestra fama maese Fresnoy, no os alcanza en vuestra calidad...
Tras pasar un enorme bloque, en el cual se habían comenzado trabajos, ambos caballeros llegaron a una mesa, con dos cómodas sillas, mientras el maestro le comentaba cosas sobres las obras, tranquilamente Manfred volvió a colores el guante sobre su mano.
Antes de sentarse, el hombre más cerca del fuego, por aparente motivo de enfermedad.
Antes he de presentarme como es debido, mi nombre es Manfred Von Hellstrich, y como usted con la creación entretengo mi vida.
Mientras hablaba, con orgullo le daba unas palmaditas a la caja, que puso sobre la mesa, mientras se sentaban.
Como supondrá, estoy aquí además de para observar cuan cierto eran los comentarios sobre su excelente mano, para requerir de su labor, si es que cuenta con el tiempo necesario...
El lasombra dejo su pregunta colgando en el aire..., sus ojos se habían desviado momentáneamente hacia el fuego que le proporcionaban calor al hombre
Nicolas_Fresnoy - December 4, 2006 12:22 AM (GMT)
El escultor no dio muestras de orgullo ante las palabras de su visitante, aunque una sonrisa cansada vino a dulcificar su expresión ante el asombro de aquel hombre como un signo de agradecimiento a sus amables palabras. Su arte no era típico en aquellos tiempos de expresiones rígidas y piedra inexpresiva, la pasión que Nicolas guardaba dentro surgía en cada golpe y acababa convirtiéndose en una expresión sublime, un intento por igualar la perfección de la naturaleza... pero parecía que aquella misma pasión acabaría por consumirle.
Antes de sentarse puso sobre la mesa un par de vasos y una jarra de cerveza para que su visitante se sirviera si es que lo deseaba. Al sentarse frente al fuego escuchó al señor Manfred mientras avivaba las llamas con el atizador, para luego prestar su atención a la labrada caja que había traído consigo.
- ¿Sois ebanista?. Es un excelente trabajo de tallado...- Comentó, sin tocar la caja siquiera, si el señor Manfred deseaba mostrarle su contenido esperaría a que fuera él el que la abriese. - Siempre tengo tiempo para esculpir, y si no lo tuviese haría lo posible por encontrarlo... no os preocupeis.
El escultor llenó el vaso de su visitante y después llenó el suyo y esperó a que su contertulio hablase sobre lo que buscaba.
Manfred Von Hellstrich - December 4, 2006 01:34 AM (GMT)
Tras el comentario, del maestro un pequeño gesto de gracia escapo de los labio del lasombra. Para luego agradecer, la hospitalidad del maestro al servirle una copa.
Me temo que... Maese Fresnoy. El trabajo sobre la caja fue hecho por algún artesano al que desconozco.
Ponía la caja frente al maestro, para que este la observara mas detalladamente
Un conocido me dijo que se encargaría, entonces deje esto en sus manos y gracias a nuestro señor veo que el maestro del tallado es realmente bueno.
Luego tomo la caja, poniéndola transversalmente en la mesa, y mientras procedía a abrirla
Lo mió es la forja maese...
Dejaba el arma a la vista del maestro
En especial armas y armaduras... Con un estilo mas personalizado en el gravado sobre el material, dependiendo de quien sea el portador.
Mientras hablaba le daba oportunidad, y autorización al maestro que si deseaba tomarla entre sus mano lo hiciera con toda la confianza.
Luego tomaba la jarra con el liquido y tomaba unos cuantos sorbos saciando la supuesta sed.
En este caso, como observáis tiene un estilo mas sentimental, puesto que es el presente de mi parte a una bella señorita que me ha regresado la inspiración.
Luego mirando al escultor
Aunque me falta mucho esfuerzo y practica para alcanzar su maestría, para poder mostrar y trasmitir sentimientos como lo hacen vuestras excelentes obras
Nicolas_Fresnoy - December 4, 2006 11:09 AM (GMT)
El mortal se desprendió al fin de la capa, la cercanía del fuego y la cerveza iban templando su cuerpo y el frío se iba tornando en calor paulatinamente. Observó la espada que Manfred había manufacturado poniéndose en pie se limpió las manos de polvo en un trapo que extrajo de entre sus ropajes para después, con suma delicadeza, tomar la espada por la empuñadura y la hoja para observar con detalle la hechura de esta:
- Vuestra modestia os honra, pero este trabajo es digno del mismo Vulcano.- Parecía fijarse especialmente en el grabado, curioso y detallado, que adornaba la pulida hoja. - El grabado es excelente, hacía tiempo que no veía algo así en metal... la forja es un arte complejo y sacrificado...
Hablaba mientras volteaba la espada con sumo cuidado, no quería dejar huellas ni que el arma resbalase de sus manos. Recordó, al contarle el forjador que aquel trabajo lo había inspirado una dama, a la bella Amaniss que inspirase la mejor de sus obras y la oportunidad que había perdido de reencontrarla con el asunto del tal Gallois. También la obra que comenzaba a nacer en aquel taller estaba inspirada en una mujer, solo que a esta no podría reencontrarla hasta la hora de su muerte. En sus ojos afloró un brillo de tristeza:
- El amor inspira los mejores frutos de nuestras manos... y la pasión los dota de un extraño espíritu. Seguro que esa dama se siente honrada con tal presente.
Dejó la espada en la caja con cuidado y volvió a tomar asiento, dando un largo trago a la cerveza. El fuego crepitaba tranquilo en el hogar y el descanso que suponía aquella charla beneficiaba al estado de su cuerpo.
- ¿Que requerís, pues, de mi?
Manfred Von Hellstrich - December 4, 2006 01:25 PM (GMT)
El lasombra, observa con cuidado las acciones de mortal, y a medida que Nicolás hablaba, por dentro una sonrisa el lasombra esbozaba, el aunque no lo demostraba se sentía orgulloso de esa arma, no era para menos, fue el objeto q mas tardo en crear, partiendo de la nada y sin un objetivo, alcanzo esa creación, con tiempo, mas de lo acostumbrado pero la finalizo y le había quedado espectacular.
A respuesta del comentario del maestro, con una pausada vos, al finalizar un sorbo de la cerveza.
Eso espero Maese..., eso espero.
El escultor con sumo cuidado, algo que marcaba y denotaba su personalidad, volvió a guardar el arma, la había observado desde todos ángulos, y por increíble que pareciera, no había dejado huella alguna sobre ella, algo que ni el mismo Manfred pudo evitar cuando la tomo en la herrería.
Con un tono mas vivas, por que el tema así lo requería.
En que os preciso...
Bueno... Maese Fresnoy, os preciso en aquello que mas destacáis entre todos los ciudadanos de esta bella ciudad.
Realizo una breve pausa...
Hace unos años, viaje por toda Italia. Conociendo las ruinas de aquellos tiempos de gloria del antiguo imperio Romano. Por cierto, espectaculares edificaciones, y algunas esculturas que aun se mantienen en pie. Bueno en fin
Realizo una pequeña pausa.
Hace unos días, revisando unos viejos pergaminos, encontré una imagen plasmada sobre uno de ellos. La imagen mostraba una especie de baño, de grandes proporciones, así como si fuera una fuente...
Entonces pensé... si ellos podian tener aquel lujo por que yo, no podria... Le comente la idea a un amigo, y este me dijo que conocía a alguien que le había comentado sobre un escultor, y que seguramente se le ocurrirían algunas ideas.
En síntesis esa es la parte de cómo llego hoy y en este momento hasta vuestra presencia.
Realizo una pausa a modo de ver si el escultor veía el mismo objetivo que el...
Luego agrego
Claro... Que no tengo el poder financiero que aquellos tenían, pero cuento con una habitación del tamaño exacto, y una idea en mente bastante factible de realizar a demas de contar con lo suficiente como para vuestro pago...
Nicolas_Fresnoy - December 4, 2006 05:37 PM (GMT)
Su padre le había enseñado los fundamentos clásicos del arte, una extraña y escasa herencia que podía verse reflejada en sus esculturas, proporción y realismo eran las bases de su trabajo. Una sonrisa se dibujó en sus labios al escuchar aquella petición, algo que se salía de los cánones imperantes y que esperaba una vuelta a los inicios, cuando aun parecían recordarse las normas de la perfección.
- Nunca he viajado a Italia, y os confieso que me sería muy grato... aprendí de mi padre muchas cosas referentes a la cultura clásica y me alegra enormemente que me proponga un trabajo como este. ¿Que idea tiene en mente?
Manfred Von Hellstrich - December 6, 2006 03:49 PM (GMT)
El maestro aparente mente veía el mismo objetivo que el antiguo y a la vez joven delante de él. Manfred esbozo una sonrisa, indicaba que estaba contento con que el artesano ansiara conocer la idea.
Manfred se levanto, con la jarra en la mano, dio un profundo sorbo, trago el contenido, y luego cerro los ojos, cuidadosamente dio un paso hacia atrás.
Abrió los ojos, y mentalmente veía lo que quería
Con un tono entusiasta, hablaba
Maese Fresnoy, imagínese, camina por un corredor, hasta toparse con una gran puerta de madera oscura, una puerta que presenta simbolismos tratados en plata, simbolismo que atraigan la mente, que hagan que esta se cuestione, pero que a la ves no tengan ningún significado exacto (lo que seria un trivial, para que se entienda)
A medida que hablaba realizaba gestos como si estuviera ahí mismo, en su imaginación, como si realmente palpara la puerta, y con sus dedos siguiera los simbolismos.
Abrir la puerta por un pomo totalmente trabajado, que tenga la forma de media esfera, y en ella algún que otro grabado que mas tarde pensare.
Ahí miro al maestro, para observar si lo seguía o pensaba que estaba loco
Tras la puerta, una habitación totalmente recubierta en alguna piedra que pueda quedar tal lisa y brillante como el mármol. Obviamente esto de la selección del material, quedo en sus manos maestro.
Haciendo como si viera la habitación...
En el centro de la habitación, lo primero que verías o que llamaría la atención seria una de sus obras parada sobre un pedestal, lo ideal seria que de alguna manera esta sostuviera la iluminación del ambiente, que le daría mayor misticismo. Alrededor de ella, una pileta que me gustaría que fuera en mármol, pero tendría que ver a cuanto ascendería su coste.
En ese instante miraba al maestro, la expresión del lasombra era de alguien visionario, con anhelos de cumplir sus sueños.
Bueno...
Mientras simulaba ver dentro de la pileta
Después de unos escalones, de preferencia anchos, para poder estar cómodo, en el piso tallado sobre la piedra, estoy deseoso de poner un escudo que desde los griegos tengo entendido viene con mi familia. Como el honor de este emblema es sagrado para mi, es por eso que requiero a las mejores manos para trabajarlo.
Ahí miraba al maestro con complicidad.
Sobre el final de la pileta también me gustaría agregar una o dos esculturas, pero en ese ámbito veo figuras nublosas, no logro concebir una imagen nítida...
Luego como si recobrara la compostura y volviera al taller del artesano, tomo la silla y se sentó, para proseguir a vaciar el baso de cerveza. Mientras esperaba que las palabras hicieran eco en la imaginación de Nicolás