View Full Version: Un mensajero en la nieve

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Title: Un mensajero en la nieve
Description: Montsegur (Provença) Invierno de 1226


Katriana - November 27, 2006 12:15 PM (GMT)
El viento y la nieve azotaban la oscuridad. Una tormenta de agua y nieve ocultaba a los ojos de los pocos mortales despiertos en la noche la figura de un hombre montado a caballo que batallaba contra la tormenta. Calado hasta los huesos y sintiendo un frío que desde el mismo día de su muerte no había podido notar, Alejandro se dirigía hacia Montsegur.

La mayor parte de mortales hubieran flaqueado ante las inclemencias del tiempo y sus caballos hubieran caido muertos por el frío y el cansancio pero el ventrue había prometido llevar un mensaje de la mayor urgencia y el frío y la tormenta no iban a lograr impedir que cumpliera con su palabra.

Las dos últimas semanas habían sido durísimas para el ventrue acostumbrado a la vida en la corte y a no tener que preocuparse casi por nada. La nieve hacía que los caminos estuvieran impracticables y resultaba extremadamente difícil encontrar sustento y refugio para el día.

Pero por suerte todavía quedaban leales al sur ocultos en algunos pueblecillos y de casa en casa y de pueblo en pueblo Alejandro había conseguido llegar hasta su destino.

Al tener frente a sí la mole de la montaña que albergaba el Montsegur apreció el pleno significado de su nombre. Mont-segur... monte seguro en la lengua de Oc... cuanta razón tenía ese nombre. Alzado sobre más de 1.000 metros el castillo observaba imponente el pequeño pueblecillo a sus pies donde incluso en lo más crudo del invierno podía observarse una inusual cantidad de soldados atareados.

Montado sobre su caballo Alejandro subió los primeros metros del ascenso al castillo hasta que la inclinación de la pendiente impidió al animal continuar. Se limitó a enrollar las riendas en un árbol cercano seguro de que el animal no escaparía ya que su propia sangre corría por sus venas haciéndolo mucho más resistente y fidel.

La subida era complicada y el escarpado camino que ascendía hasta la cima resultaba peligroso a causa de la nieve y el hielo pero el ventrue no se detuvo hasta que un guardia armado apareció frente a él en el camino. El ansia de sangre rugió por un instante en su interior, hacía varios días que no podía alimentarse como es debido pero la bestia fue acallada y mostró sus manos desnudas y el sobre lacrado que portaba.

- Traigo un mensaje para vuestra señora! Un mensaje urgente.

El guardia le observó durante unos instantes y tras unos segundos de incertidumbre le hizo un gesto indicándole que le siguiera. Varios hombres más aparecieron entre los matorrales a su espalda y a su frente. Armados con arcos habían estado preparados por si la situación se complicaba.

Acompañado por su improvisada escolta subió los últimos metros hasta las puertas del castillo donde pidió entrevistarse lo antes posible con la señora del lugar.

Mientras esperaba respuesta le permitieron pasar a una de las garitas de la guardia donde por fin pudo despojarse de las mantas y capas con que se había cubierto durante el viaje y deshacerse de la nieve y el hielo que se había congelado en su cabello.

Evento - November 28, 2006 10:28 AM (GMT)
La respuesta se hizo esperar. Finalmente un jefe de guardia de pálido rostro apareció, las intenciones del mensajero eran claras, así que no le hizo preguntas, simplemente le observó y registró con detenimiento. No parecía especialmente interesado en desarmarle, sólo estaba evaluando el nivel de amenaza que suponía dejarle pasar.

El jefe de guardia le indicó a Alejandro que avanzase hacia el interior de la fortaleza, le precedía un soldado mortal empuñando una antorcha y detrás del ventrue caminaban varios soldados más.

Los pasadizos de la fortaleza eran estrechos, oscuros e intrincados. El hombre que guiaba la marcha cambió varias veces de rumbo, pudo hacerlo para confundir al visitante o para evitar mostrarle algunas zonas de la fortaleza, hasta que al final llegaron a un salón presidido por una gran chimenea. El guía miraba un asiento de alargado respaldo, casi un trono, que les daba la espalda orientado hacia el fuego, de forma que no se podía ver a su ocupante.

- Mi señora, aquí esta el mensajero. – dijo el soldado.

Causando la sorpresa de los presentes, la respuesta no surgió del asiento, sino de detrás de Alejandro. La voz sensual de una dama le susurró cerca del oído.

- Muy importante tiene que ser ese mensaje como para arriesgar la vida al traerlo hasta aquí … con este tiempo.

Un instante después, por el lado contrario, la misma voz suave emitió una orden con la firmeza de quien está acostumbrado a ser obedecido.

- Léemelo.

Katriana - November 29, 2006 01:13 PM (GMT)
La espera se hizo eterna para el ventrue. No estaba acostumbrado a tener que esperar y la impaciencia y el hambre empezaron a hacer mella en él. Cuando el guardia llegó dejó que le registraran mostrando abiertamente el arma que ceñía a la cintura y la larga daga que portaba al cinto.

Siguió al guardia por el interior de la fortaleza ignorando al resto de soldados que le custodiaban. La sala donde le condujeron resultaba con diferencia la más acogedora del lugar.

La voz de la mujer le sobresaltó. No esperaba que se encontrara a su espalda y su nerviosismo creció pero se obligó a si mismo a calmarse sabiendo que en esta ocasión todos y cada uno de sus gestos y palabras tenían una gran importancia. Tendió hacia la voz el anillo con el escudo de Girona que Katriana le había entregado como prenda y con sumo cuidado rompió el lacre que sellaba el mensaje y leyó su contenido.

En el mensaje Katriana informaba de la reunión a la que asistió con el rey y gran cantidad de nobles y eclesiásticos para tratar el tema de la cruzada. También detallaba el acuerdo al que había llegado con el príncipe de París para que éste les suministrara información precisa sobre las tropas y movimientos de los partidarios de Salianna a cambio de que el rey no sufriera daño alguno. Acababa el mensaje esperando instrucciones de Esclarmonde.

Cuando terminó de leer Alejandro continuó en la misma posición, esperando una respuesta.

Evento - November 30, 2006 01:39 PM (GMT)
- Geoffrey ¿podemos fiarnos de él? Ese chiquillo revoltoso suele servir a los intereses de Salianna, aunque es probable que él ni siquiera lo sepa. En cierto modo es tan culpable de nuestra situación actual como la propia monarca.

Esclaramode entró dentro del campo de visión del mensajero para dirigirse a su trono. Era una mujer madura de cabello oscuro, elegante y distinguida, la majestad que uno esperaría encontrar en un suntuoso palacio y no en aquella fría fortaleza. Pero también tenía un aire oscuro y peligroso, como un depredador enjaulado que no se resigna a ser domesticado y espera paciente el descuido de su captor y en ese sentido sí que sí pertenecía a ese lugar.

Uno de los guardianes llegó con una copa para que Alejandro se alimentase. Mientras, la señora de Foix tomó una pluma de un atril junto a su asiento y escribió una respuesta para la ventrue, explicándole el contenido al mensajero.

- Necesito tiempo, esa es la idea fundamental que debéis transmitirle a vuestra señora. Esa cruzada de los mortales es un peligro para todos los cainitas, en esta tierra hay demasiados secretos que no deben ser sacados a la luz. Conseguí convencer a algunos contactos en Roma para que le pusiesen freno a esa locura, pero alguien fastidió los planes en París. Ahora quedan pocas posibilidades de conseguir tiempo, Katriana conoce mejor que yo París si a ella se le ocurre cómo que lo intente. Si no, yo le indico en la carta los nombres de dos antiguos aliados a quienes podría visitar en un viaje hacia el este sin levantar sospechas. No creo que ellos contengan la cruzada por mí, pero se que tienen los medios para frenarla y se que tienen la ambición y el desprecio hacia Salianna como para oponérsele.

Ella cerró la carta, la marcó con su sello y se la entregó al mensajero. Finalmente añadió.

- Sabré recompensar bien a quienes me ayuden.

Katriana - December 4, 2006 12:34 PM (GMT)
Alejandro esperó inmóvil las instrucciones de Esclarmonde. Observando a la mujer que tenía frente a él. Había escuchado en innumerables ocasiones a su sire y a Katriana hablar de ella pero su porte le impresionó igualmente. Había esperado encontrar a una leona enjaulada o a una dama a quien la guerra quedaba demasiado grande pero la combinación de calma y fuerza que tenía ante si resultaba mucho más impresionante.

Al llegar su copa de vitae la tomó con más ímpetu del que debería y unas preciosas gotas se derramaron por su borde. Avergonzado intentó disimularlo y a pesar del hambre que sentía intentó beber con la calma apropiada.

Atendió a las palabras de Esclarmonde. Sabía que sería difícil lograr entrar en París con un mensaje tan conflictivo y prefería tenerlo memorizado por si se viera obligado a destruirlo.

Cuando le entregó el mensaje asintió mostrando su predisposición a obedecer. No esperaba recompensa alguna puesto que consideraba que estaba cumpliendo con su deber tal y como le habían enseñado. Pero agradecía el gesto de reconocimiento que suponían esas palabras.:

- Estoy seguro de que lady Katriana hará todo lo que esté en su mano para ayudaros, milady. Y os aseguro que yo también colaboraré en todo lo que pueda.

Evento - December 5, 2006 09:04 AM (GMT)
Esclaramonde dedicó una última mirada para memorizar a su visita y una sonrisa para corresponder su gentileza. Despues perdió todo interés en la conversación, sólo añadió otra cosa.

- Recoged a la salida unas cuantas palomas mensajeras. Si Katriana necesita comunicarse, ellas traerán el mensaje hasta aquí - más rápidamente - y así vos no tendreis que arriesgar vuestro pellejo en la nieve.

Esa parecía ser su despedida.

Katriana - December 5, 2006 10:58 AM (GMT)
- Os agradecemos vuestro detalle. Si no deseáis nada más, me retiro.

La reunión había acabado. Alejandro hizo una reverencia ante Esclarmonde y salió de la habitación. Uno de los guardas le guió hasta una habitación donde podría reposar durante el día y donde le esperaba otra jarra con vitae. Se quitó las ropas mojadas y se estiró sobre el lecho. Su mente vagaba recordando los detalles del camino y de la entrevista. Tanto esfuerzo para tan poco tiempo…

Estaba exhausto, tanto física como mentalmente y todavía tenía que regresar a París. Sabía que la vuelta sería más sencilla. Había logrado dejar a su espalda a unos cuantos mortales que le ayudarían en su regreso pero igualmente todavía necesitaría varias semanas para hacer ese recorrido.




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