View Full Version: El comienzo de una nueva etapa...

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Title: El comienzo de una nueva etapa...
Description: 10/04/1226


Estefan Du Mordred - November 5, 2006 09:29 PM (GMT)
10 de abril, anno 1226 despues de nuestro señor Jesucristo

La primavera comenzaba a florecer entorno a los terreno del castillo. Este ajeno a la vida social de Paris, preocupado en la suya propia, que parecia florecer al mismo tiempo que lo hacia la primavera. Permanecida en hibernación durante todo el invierno, e ajetreo del fluir de la vida mundana comenzaba de nuevo a recorrerlo. Ahora con el devenir de comerciantes y visitantes, ya no eran solo los soldados de cristo los que lo habitaban, tanto como peregrinos, como viajeros en busca de un breve, tomaban como punto de referencia el Patio de los Mercaderes, para recuperar sus fuerzas y como no sus provisiones.

Mientras tanto en la torre del homenaje, en la parte mas alta observando toda la campiña francesa, se encontraba en el interior del observatorio, el ahora ilustre Julius de Monfort sumido en sus propios pensamientos. Cuando el sonido de una campanilla comenzo a sonar a sus espaldas.

*Vaya que puntual, ya esta aquí.

Dio media vuelta sin decir nada y observo la pequeña campanilla, hasta que esta ceso su replique. Bajo por las pequeñas escalerillas que descendían hasta su dormitorio. Desde alli accedio al salón en donde se encontraba admirando las pinturas que decoraban la estancia, a su pupilo, Estefand du Mordred.

Julius: Puntual como siempre.

Estefand: (un tanto distraido) Sabeis que vuestra llamada siempre es bien recibida por mi.

Julius: Bien, tienes alguna idea de porque te he hecho llamar?¨

Estefand: La verdad y sinceramente, creo que se debe a mis continuos fracasos respecto al mal que ronda las noches Parisinas. Pero deveis saber, mi señor que no trato de escusarme...

Julius: (Interrumpiéndole elevo la voz un poco mas), La verdad que andais muy alejados, eso es un tema secundario, y la verdad, si estais interesados en saber mi opinión respecto al tema, no dudeis, que confio en vos, y se que es una dura tarea, y que aun os faltan medios para enfrentaros al mal que acecha el seno de Francia.

El tema que queria tratar, pese a estar relacionado, con tus ideas, no tiene mucho que ver. Sabeis que el Papa, ha proclamado una nueva cruzada sobre Languedoc, y que tengo mas motivos que nadie para partir hacia alli defendiendo el emblema de nuestro señor Jesucristo.

Estefand: Asi es lo conozco, quereis que parta al frente de vuestras tropas?

Julius: No me interrumpais, por favor, cuando termine de hablar, tendréis todo el derecho de replica.

(carraspeo un poco para aclara su voz)
Bien, como iba diciendo, el Rey partira desde Lyon hacia el condado de Languedoc, cuando la primavera este en su total plenitud, ya pesar de que aun tenemos tiempo, es hora de tomar decisiones.

Otro factor importante en este tema, es mi aversión, por el rey y todo lo que le rodea, hace mucho que abandono el camino recto, para abandonarse al del pecado. Asi que es de esperar que no partiremos bajo su emblema, es mas no partiremos con un gran ejercito, si no que enviare a unos pocos hombre encabezados, por alguien que no seras tu, para que investigue la realidad de este turbio asunto, del cual creo que se esconde algo mas que el intento de eliminar a los cataros.

Estefand: Pero mi señor, no podeis negarme que aprta a la cruzada! ¿Quien hay en el castillo mas preparado para semejante ventura que yo mismo? ¿Los hermanos de la Rosse? Esos dos que no han salido jamas de aquí, por muy diestros que sean con la espada, el combate cuerpo a cuerpo masivo no es lo mismo!

Julius: (enfadado) ¿No os he prohibido que me interrumpieseis?, ¿donde demonios estais dejando la disciplina?

Estefand: (apesumbrado)Lo siento mi señor, pero lo que intentais decirme es una clara injusticia...

Julius: Acaso este mundo es justo Estefand, tu que viste morir a todos tus hombres en tierra santa deberias de saberlo, mejor que nadie. Yo partire hacia Languedoc encabezando ese pequeño ejercito, esta misiva sera secreta, por lo cual mi identidad y la de mis acompañantes sera desconocida, tu misión en castillo sera la de acerte cargo de la orden como máximo representante de esta, y oficialmente yo partire hacia el este de europa en busca de Peter de Montagiu.

Los preparativos para tu toma de poder seran dentro de dos dias, coincidiendo con el pleno apogeo de la fase lunar, confio que los poderes telúricos de esta te sirvan de ayuda, ya que estaras completamente solo, luchando contra los pdoeres oscuros.

Recuerda hijo mio, Paris es el ultimo bastión cristiano, si cae, europa estara perdida. Y el mal campara por esta a sus anchas. Recuerda mis palabras.

Estefand: Pero... ¿estais seguros de vuestra decisión?, ¿me veis lo suficientemente preparado, para semejante responsabilidad? ¿Incluso después de haberos fallado como lo he hecho?

Julius: Hijo mio...Nunca me habeis fallado, aun queda tiempo para desenmascarar el mal que ronda la ciudad. Y confio plenamente en vos, nunca lo he dudado ni lo dudare. Este es vuestro destino y debeis aceptarlo, tal y como se os refleja.

Ahora marchad, ya sabeis las costumbre de nuestra santa orden, el Padre Agustín os espera en la capilla, es hora de vuestra preparación, y os auguro que no sera nada facil. Si conseguis pasarla, significara que contais con la bendición de nuestro señor, y que mejor que el para bendecir el amargo camino al que tendras que hacer frente.

Tras esas Palabras Estefand sin decir ni una palabra mas y con los ojos llorosos, salio de la sala rumbo a la capilla. Lloraba, a ¿causa de la emocion? O... ¿a causa del miedo hacia los grandes poderes de los desconocido, a los que tendría que hacer frente a partir de su nombramiento?

Estefan Du Mordred - November 24, 2006 11:38 AM (GMT)
11 de abril, anno 1226 después de nuestro señor Jesucristo

Un nuevo amanecer bañaba los imponentes muros del castillo templario, la vida volvía a desperezarse en este, ajena a los grandes cambios que estaban a punto de darse en su interior. Una nueva etapa para el castillo iba a dar lugar en menos de una semana, grandes cambios para grandes decisiones.

Estefand desde el comunicado de Julios, había pasado toda la noche fustigándose en su habitación, para alejar de el los malos espíritus y las malas tentaciones, que pudieran venirle antes de su nombramiento.

Ya se sabe, que el príncipe de las tinieblas, espera siempre los grandes acontecimientos, cuando la moral esta mas descuidada para atacar a las grandes personalidades y adoptar con ellas nuevas marionetas del pecado.

Con la espada lacerada y mas de trescientos latigazos durante toda una noche sin descanso, y sin cura alguna se atavió su túnica de ceremonias y su armadura de guerra, con las que tantas vidas de infieles había sesgado y comenzó a prepararse mentalmente, para las duras pruebas que le sobrevendrían ahora.

De rodillas bajo el crucifijo, alzo su plegaria hacia el santísimo, pidiéndole, que le amparase durante este corto pero arduo recorrido, hasta alcanzar satisfactoriamente su meta. A cambio, erradicaría todo el mal de Paris y unificaría todos los esfuerzos del temple, en erradicar el mal de Europa.

Mientras tanto fuera del edificio central, sumido en el mas oscuro secretismo, los detalles para la gran prueba de Estefand estaban ultimándose.
El templario había sido convocado al medio día en el interior de la iglesia, y puntual y pese a costarle el andar, debido a sus heridas por todo el cuerpo, allí se encontraba el.

Frente a la puerta custodiada por los hermanos de La Rosse, se introdujo en el interior, mientras estos sellaban la entrada a cal y canto.
En el interior de la iglesia se encontraba el Padre August, portando una caja dorada entre sus manos. Y junto a el sentado a su derecha, tras el altar de ceremonias, se encontraba Julius de Monfort, el cual portaba un objeto alargado envuelto en una sabana. Y a la izquierda del padre el sillón vacío.
Ese era el sitio que debía de ocupar el gran maestre de la orden en las reuniones de la hermandad. Durante su ausencia este debería de permanece vacío.

Julius: ¿Bienvenido Estefand, estas preparado para la verdadera prueba de fuego? Esta es incomparable a la que nuestros hermanos han de hacer para subir dentro del circulo interno, esta no es solo probar tu lealtad hacia la orden, y pasar un par de pruebas físicas, en la que demostrar tu valía.

En esta prueba se comprobara tu fe verdadera, una prueba en la que se medirá tu resistencia espiritual y tu confianza ciega hacia nuestra orden.

Tras sus palabras el silencio se hizo en toda la enorme sala, en donde tan solo la respiración se atrevía ha hacer eco en esta.

Padre August: Bien Estefand la hora a llegado, tu iniciación en el circulo superior de nuestra orden ha de dar lugar, coged el paño que hay sobre el altar y tapaos los ojos.

Estefand sin decir ni media eso hizo, una vez que se aseguro esta, puso sentir como le guiaban sus manos hasta una objeto bastante frío y de forma cuadrangular.

*Probablemente deba de ser la caja que el padre Augusts sostenía en sus manos, (pensó el templario)

Julius le ordeno con voz forme y tono serio, que sacase lo que había en el interior y bebiese de el.


Y Estefand sonriendo, pensando que la cosa se ponía interesante saco del interior lo que pudo deducir que debía de ser una copa, pero una copa un tanto extraña. Esta estaba fría pero a la vez transmitía un extraño calor y una sensación de paz al sostenerla, que sinceramente estaban dejando asustado al templario. La copa al tacto parecía simple y sin pedrería alguna, pero debía de estar tallada, aunque el no entendía de arte, esa extraña sensación que le inundaba, parecía formarse en su mente dejando ver la copa en esta.

Una copa preciosa que podía imaginarse en su mente, dorada, finamente tallada y sin joya alguna en ella. Nunca había visto una como esa, no estaba cargada con joyas y oro, pero pese a no poseer todos estos lujos, esta denotaba una realeza impresionante, era como si aquella copa tuviese vida propia, y le estuviese mostrando de alguna manera en su mente, la cantidad de años que tenia y el respeto con el que debía de ser tratada.

Derrepente la imagen de aquel armonioso objeto comenzó a desvanecerse en su mente, para dar paso a una terrible sensación. Ahora el estado de felicidad y calma en el que se había encontrado sumido, había girado radicalmente hasta convertirse, en una sensación de inseguridad, miedo y temor, a lo desconocido. De pronto el olor a quemado comenzó a inundarle, un extraño olor, mas fuerte que el de madera quemada…el de carne quemada…

De pronto la sensación de estar volando y comenzar a elevarse, hasta poder vislumbrar toda Paris desde el cielo. Las imágenes de toda Paris en llamas, sembrada por el caos, la población asustada y los malditos cainitas luchando entre si y destruyendo todo lo que encuentran a su paso.

De repente las imágenes vuelven a desaparecer y siente como cae hacia el vacío. Y justo cuando llega al suelo….

14 de abril, anno 1226 después de nuestro señor Jesucristo


Vuelve a retomar la consciencia, se encuentra sobre la fría piedra tirado, con un dolor indescriptible por todo el cuerpo, como si le hubiesen pegado una paliza. Y a tientas logra quitarse la venda que tapa sus ojos.
La total penumbra le inunda y parece estar solo encerrado en alguna parte. Desesperanzado llama a la nada, para ver si este le responde, pero no obtiene nada mas que el siniestro silencio del vacío.

Justo encima de la sala donde se encuentra el templario, observan atentos a través de una pequeña reja, los gestos del ahora perdido caballero.
Los dos voyeur, son Julius de Monfort y el Padre August, que parecen comentar la reacción de este.

Padre August: Ya lleva tres días, sin comida ni agua y por fin a despertado del trance.

Julius: Así es, es una muy buena señal, aunque ahora le sobreviene lo mas duro…las alucinaciones y el estado de locura. Ahora es cuando verdaderamente comprobaremos su fortaleza mental.

Padre August: Esperemos que nuestro señor le guíe por el camino de la cordura, ante todo, y lo mas importante no es pasar la prueba, si no que conserve su cordura. Es una prueba demasiado dura…

Estefan Du Mordred - November 30, 2006 03:50 PM (GMT)
16 de abril, anno 1226 después de nuestro señor Jesucristo

Dos dias y dos noches (siendo esta la segunda) habian pasado ya en el interior de aquel calabozo, desde que Estefand hubo despertado del trance.

Ahora acurrucado en una esquina, totalmente paranoico, parecia escudriñar las sombras, esperando a que algun tipo de enemigo le abordase. Y es que en esa misma posición se habia tirado todo el tiempo desde que hubo salido del ensueño producido por el veneno que le dio de beber Julius.

El encargado de vigilar su avance esa noche era el viejo Bevelle, el comandante del grueso de tropas del castillo. Que pese a no formar parte del circulo superior de la orden, al haber residido toda su vida en el castillo, se habia convertido en uno de los hombres de confianza de cada uno de los maestres que habian ocupado el trono de esta imponente fortaleza.

Sentado en una silla a la luz de una pequeña y desgastada vela, se encontraba comiendo una pieza de fruta, para matar el duro tiempo de la vigia. A rato podia sentir los murmullos de Estefand, que resonaban con el eco, intendibles y sin sentido.

Pero de repente algo rompieron la monotonia de estos. Un grito ahogado resono en lo profundo de la mazmorra donde se encontraba el templario. Para despues dar paso al silencio.

Bevelle – Los murmullos han cesado… que demonios abra pasado ahí abajo, ¿abra perdido la locura totalmente ya?

El ya encorvado soldado se asomo a traves de las rejas en silencio, para escudriñar la oscuridad. Pero nada.. tan solo silencio…
Cuando Bevelle empezaba a preocuparse por la situación del templario, una carcajada proveniente de alguna parte de la fria y oscura mazmorra resono…Una carcajada, que parecia provenir de las mismas cuerdas vocales del demonio.

Tras unos segundos el perfil del ahora demacrado Estefand dejo verse a traves de la poca luz que conseguia colarse a traves de las rejas que daban acceso a traves del techo a la estancia del anciano.

Estefand: Viejo! Ya e conseguido librarme de mis demonios interiores, ya soi libre! ¿a que esperais para sacarme de aquí?

Bebevelle, sumido en la duda, de no saber que hacer, observaba al templario, sin saber si habla desde la cordura, o desde la locura que se habia apoderado de el.

Estefand: Bevelle vamos, ¿no reconoceis a un viejo amigo? Vamos avisad a alguien que me saque de aquí, o mis husos quedaran inservible a causa del maldito frio que hace aquí. ¿Acaso quereis matarme? (dijo esto ultimo en tono ironico)

Bevelle enseguida comprendió que el templario estaba totalmente cuerdo y sonriente salio corriendo en busca de Julius.

Parecia que Estefand habia pasado la prueba con éxito, aunque eso aun tendria que determinarlo Julius de Monfort

Estefan Du Mordred - February 4, 2007 06:28 PM (GMT)
La noche habia caido ya sobre el imponente castillo, y en los aposentos de los comandantes templarios, en un frio rincon,de este. Un cansado Estefand se encontraba, magullado y condolido, lavandose las heridas que el mismo se habia provocado, durante el trance de sus miedos.

Tan solo el silencio del agua golpeando y refrescando las espaldas del franco. Y el resto, oscuridad. Esa calma fue rompida cuando llamaron a la puerta, y desde el otro extremo u sonoro y calido - ¿Se puede? - ya mas que familiar.

Al otro lado el gran maestre Julius de Monfort, aguardaba la respuestas de Estefand. Entro en el iterior de la fria habitacion con una sonrisa paternal.

Julius: Habia olviado ya el frio y la humedad de estas instancias

Esefand: Para quien esta preparado para enfrenar a la muerte, eso pequeños detalles son innecesarios.

Julius: Os honra vuestro vocablo, pero aun asi, sentios reconfortado, mañana tras la celebracion de cesion, ocupareis mis aposenos, asi que procurad descansad esta ncohe, mañana eran dia muy duro con los preparativos.

Logicamente, Julius estaba afirmandole a Estefand que efectivamente, habia pasado la prueba con exito y que su ascenso en la escala de la orden era inminente.
Estefand, adecuado a los modales de la caballeria, tan solo sonrio y cotesto un leve:

-Asi sera mi señor.

Tras eso Julius se cerco y le tendio la mano, el cual confirmaba tras un buen estrechon de estas, la confianza que hasta ahora habia depositado en el joven cabllero.

Julius: Ni un por un momento dude que pudieseis fallar, por eso deposite mi voto en ti. Felicidades, sereis un buea lider para lo ejercitos de nuestro señor.

Tras eso y sin turno de replica, dio media vuelta y salio de la habitacion, dejando a Estefand sumido en sus nuevs penamientos.




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