Title: Buscando el mal, y acabándolo
Description: 29/4/1226
Kurush_Ishraqi - October 27, 2006 04:41 PM (GMT)
El árabe se había vuelto loco.
Desde su mas temprana juventud el mundo carecía de sentido, y llevando su mal entendida bondad hasta el extremo, los rumores le hacian acabar con vidas y con tristezas de los demás. Pero no entendía. Se creía un Dios y eso era lo que se conocia como Hubris, el peligroso Orgullo.
Era un general conocido como Mikael Bratovich su víctima: malo, perverso, demoníaco según los rumores que había escuchado en la herrería. Y el era un asesino, es decir el mejor remedio para un guerrero invensible.
Camuflado con su magia, entró a la aldea conocida como Violet. En el centro, lanzó un hechizo: su concimiento de las distancias, su conocimiento del destino, le guiaron hasta una colina, donde el guerrero, muy bien escondido pues con su vista normal no podía verlo, vigilaba toda la aldea. Y allá fue, caminando tranquilamente.
Cuando estaba cerca, desenvainando a Al-Fatayah, el destino, decidió enfrentarlo directamente. Sería interesante.
Mikael Bratovich - October 27, 2006 04:48 PM (GMT)
FDI: :(
El eslavo, como todas las noches, miraba el lento transcurrir de la noche. El mundo a su pies, la torre negra de su Señor al fondo, enmarcándolo todo con su siniestro susurro. Amaba los días en que las noches de guardia terminaban en fieras batalla; amaba los días en que el honor se contaba en cabezas enemigas sobre la mesa en que se comía; añoraba, mejor, aquellos tiempos en que su señor era digno de la lealtad el Bratovich.
Su mente, concentrada en vigilar, sin embargo se daba tiempo de pensar en su pasado y en su futuro: un nostálgico. ¿Quién podría creerlo? Nadie. Ni él.
No vio nada de lo que se le acercaba. No vio al árabe llegando hasta él, pero escuchó el desenvainar. Se giró rápidamente, desenvainando a su vez, rabioso por no haber escuchado a aquel acercándose. Algo era cierto: si hubiera querido acabarlo silenciosamente lo hubiera hecho. Se reprendió, sí, pero por poco tiempo: aquel sujeto había cometido un grave error.
El eslavo, mucho más grande y fuerte, le miró sin decir palabra: sus ojos verdes relampagueaban, agradecidos por la oportunidad de tener una batalla.
Kurush_Ishraqi - October 27, 2006 04:52 PM (GMT)
Kurush miró el tamaño de su oponente, y por un momento sintió temor. Era demasiado grande, y esa sonrisa en su cara era de suficiencia a pesar de que sabía que podría haber muerto si el árabe lo hubiera deseado.
Pero el temor desapareció: con él estaba Allah, el grande y bondadoso, y Él le ayudaría a cumplir su misión en aquella aldea.
-He venido a darle muerte, a limpiar esta ciudad de su pecados.
Mientras hablaba, en su mente pasaban algunas figuras, algunos diseños, mucha magia.
Mikael Bratovich - October 27, 2006 05:03 PM (GMT)
El Bratovich no dijo nada. Le importaban muy poco los motivos, le importaba en absoluto el pecar a los ojos de los cristianos, de los árabes o de quien fuera: su código era sólo uno. El Honor. La Valentía. El Coraje. Resumidos los tres en una de las cabezas del Dragón: el Bogatyr, el Guerrero, el Campeón del pasado glorioso de los Hijos de la Luz y las Tinieblas, los verdaderos herederos del trono sobre los hombres.
Miró la posición del árabe y su espada: era, claro, más ligera para que aquel cuerpo enclenque pudiera sostenerla. Pero por el brillo de su metal, no parecía muy manejable. La posición del árabe era también extraña, ajena a sus experiencias. Pero no importaba. Lo tantearía.
Suponiendo que iba a decir más tonterías y queriéndo evitarle a Diosa Batalla más prórrogas, lanzó una estocada rápida, sin mucha trascendencía, al lugar que mas vulnerable parecía entre todos ellos.
TiradaEl ataque fue bueno, mejor de lo que esperaba: la espada larga y pesada del eslavo volaba zumbando premonitoriamente hacia el Mago; inevitablemente.
Kurush_Ishraqi - October 27, 2006 05:10 PM (GMT)
En efecto iba a decir más: las cosas no eran tan sencillas, y siempre gustaba decirle al asesinado por qué iba a morir. Pero aquel gigantesco animal al parecer no quería enterarse. El espadazo fue muy bueno, y él intento con toda su habilidad esquivarlo, haciendo uso de Al-Hajj, las Distancias, para alejarlo.
Primera Tirada
Segunda Tirada ufff, por pocoLas distancias se ampliaron entre el cuerpo del árabe y la espada del animal y un poco de habilidad por parte del asesino, bastaron para desviar aquel ataque.
fdi: iniciativa, ¿no?
5 + 8.
Mikael Bratovich - October 27, 2006 05:16 PM (GMT)
El gigante recogió su espada, dando un salto atrás. Sonreía.
Su sonrisa era de satisfacción, de agradecimiento, de alegría. Por primera vez desde que Haas partiera, tenía una batalla. Sí, había matado ladronzuelo, busca pleitos, y otros seres insignificantes. Pero eso no tenía ningún reto, no traía ninguna alegría. Aquel árabe había demostrado esquivando aquel ataque tentativo, de un modo muy extraño, ser un contendiente que duraría al menos un minuto frente a él.
Cargó de nuevo, lanzándose sobre el menudo cuerpo del asesino.
Iniciativa:
3+9=12 (has ganado :()
Kurush_Ishraqi - October 27, 2006 05:19 PM (GMT)
Aquel movimiento del eslavo había sido un error. Lanzarse hacia atras sólo le daba al árabe la posibilida de atacar primero, y guiando su mano, Allah, Al-Fatiyah, el destino, se encauzó hacia el cuerpo del general perverso.
ataqueEra el momento. Aquella era la oportunidad. Si lograba herirlo, entonces aquella bestia estaría en mala posición. Con toda su habilidad se lanzó al ataque, sonriendo para sus adentros: una vez más la gloria de Allah recaería sobre los paganos.
Mikael Bratovich - October 27, 2006 05:31 PM (GMT)
Había sido una mala táctica: eso era claro. Se había equivocado al menospreciar el alcance del brazo del árabe, pero seguía sonriendo, confiado. No era nada que antes no hubiera enfrentado.
Ya su ataque estaba en el aire, así que fue difícil corregir la trayectoria del golpe para que cumpliera funciones defensivas: apoyó el pie derecho con fuerza sobre el suelo, y giró sobre su propio eje con todas las fuerzas de que era capaz, intentando desviar el ataque.
Tirada. Lo logréLa defensa tuvo éxito. Un sonido fortísimo resonó en toda la aldea frente al chocar de los metales, y un brillo de aceros chispeantes, casi tan fulgurosos como el de los ojos del Bratovich, iluminó la colina.
Pero allí no terminaba todo. Aquella defensa era también ataque: el cuerpo gigantesco del eslavo terminó de girar; la espada de Kurush se encontraba hacia un lado, abierta, pues la fuerza del gigante era tremenda. En el giro, cambiando el filo de la espada, por si el otro se había mellado, el ataque fue justo al estómago del árabe.
Ataque: 2 éxitosSintió cuando su acero pasaba la carne desértica del asesino. Sintió cómo se deslizaba en su interior, y sintió una satisfacción que no sentía desde que frente a él, en sueños, viera a Haas, el teutón. Su fuerza se imprimió en cortar todo lo que pudiera, y sin llamar a ningún dios más que a su propio sino, terminó de dar la vuelta.
Daño: 1+1Ahora no habría tregua.
FDI:
Iniciativa 1+ 9 ¬¬
Kurush_Ishraqi - October 27, 2006 05:38 PM (GMT)
sintió un terrible dolor pasando por su estómago. Sintió como la espada de aquel gigante pasaba de largo, y dio varios pasos atrás. Mirándolo, supo que no sería tan sencillo cómo lo había pensado.
Pero no podía irse de allí sin cumplir su cometido. Se encomendó de nuevo a la gloria de Allah, mientras en su mente transcurría un hechizo: de nuevo, Al-Hajj sería su salvación y la perdición del enemigo.
hechizo 3 éxitos.
El espacio en el que se movía el eslavo se amplió: sus manos, auqneu él las seguía sintiendo donde estaban, ahora estaban alejadas para el árabe: el eslavo estaba abierto de brazos, esperando ser asesinado.
Sin dar más espera, lanzó su ataque gritando con furia. Ya no le importaba ser descubierto. Tenía que acabar con aquel animal lo más rápido posible.
Ataque: 1 malditos dadosPero el dolor terrible que tenía en el estómago le hizo dar un paso en falso. Casi sin fuerza ya el golpe dio contra el pecho de Mikael,
mellando su carne. Dio dos pasos más, quedando tras el eslavo, y se preparó para cargar de nuevo.
Mikael Bratovich - October 27, 2006 05:45 PM (GMT)
Pero Miakel no dejaba de sonreír. Aquel truco había sido extraño. Había intentado evitar el taque, pero por más que acercara las manos, estas permanecían donde estaban, como si no pudieran llegar a tocar a aquel hombre del desierto. Sintió el golpe en sus entrañas, pero su carne, dura por la sangre del Voivoda,
resistió el embate.
Sin embargo allí no acababa la historia. Aún tenía un movimiento, y el paso largo del árabe se lo facilitaba. Era difícil, sin duda, pero no imposible.
FDI: tiro -3 por tu hechizo. Y recuerda ponerte la penalización por la herida, que no la usaste ahora: Ataque Como ya usaste tu turno, no puedes esquivar. :) 2+1 de potenciaMikael era un guerrero silencioso: en las batallas siempre guardaba un tremendo silencio, pues su concentración era total. En su interio bullían fuerzas que pocos comprenderían, pero en su exterior siempre había una calma total. Incluso en su estilo, seco y directo, sin fintas ni engaños, sincero como él mismo. Sintió una oleada nueva de placer al golpear con una fuerza brutal al árabe, a pesar de aquella extraña repulsión que creaba. Lo vio caer al suelo, lleno de sangre, pero aún espero. No lo acabaría como un animal. había sido, auqnue malo, un guerrero honorable.
Kurush_Ishraqi - October 27, 2006 05:47 PM (GMT)
Sabía que estaba perdido.
El dolor le llegó a todo el cuerpo, le invadió todos sus miembros, le arrasó. En el suelo entendió el gesto del guerrero. Había fallado y debía morir. Debía morir.
Tosiendo sangre, con la mano izquierda apretando su abierto estómago, se puso de pie, sosteniendo la espada sobre el suelo de punta. Ya no tenía ni siquiera fuerzas para levantarla. SOnrió también, respondiendo a la sornisa del eslavo.
Era la hora de su muerte. Levantó el rostro, mirando el cielo, siguiendo un ritual que había llevado su gente desde siempre. Estaba preparado.
Mikael Bratovich - October 27, 2006 05:49 PM (GMT)
No había más que decir ni qué hacer. Aquel gesto era honorable como ninguno, y el eslavo apreciaba más a los honorables muertos que a los cobardes vivos. Inclinó la cabeza en señal de despedida y descargó con todas sus fuerzas su pesada espada sobre el cuerpo débil del árabe.
La cabeza de este, separada de su cuerpo, rodó colina abajo, y el cuerpo se mantuvo aún uno segundos en vilo antes de desplomarse.
El Bratovich estaba brillante, estaba luminoso. Sonreía por dentro y por fuera una erupción lo cobijaba todo. Eso era su destino: batallar y ganar, vencer a sus enemigos, destruirlos en una batalla que valiera la pena.
Miró la cabeza, colina abajo. Ese sería su trofeo.
Dazbog Von Vertzang - October 27, 2006 05:54 PM (GMT)
Nada habia pasado desapercibido. El habia estado allì mirando en todo momento. Se sintio satisfecho. Matar o morir. Tal era la ley.
Mikael habia hecho un buen trabajo.
Pero habia algo que no le agrado. Nadie atacaba a uno de los suyos en su propio territorio. Algo habria que hacerse.
Mikael Bratovich - October 27, 2006 06:03 PM (GMT)
El eslavo bajó la colina. Dio instrucciones a sus hombres para que transportaran el cuerpo hacia la torre y él tomó la cabeza.
Habia algo en todo aquello que no le gustaba: cuando el árabe había lanzado su último ataque, auqnue el Bratovich había acercado sus manos para detenerlo, estas jamás llegaron a su destino: como si los espacios se hubieran cambiado.
¿Qué sería? ¿Infernalismo?
Al llegar a la torre pidió audiencia con su señor. Él podría encontrar las respuestas.
Evento - October 28, 2006 06:31 PM (GMT)
FDI: Disculpa que lo haga de este modo.
Cuando el guerrero eslavo caminaba hacia la torre con la cabeza de su víctima en la mano, algo sucedió. Las fuerzas superiores que habían estado observando aquel suceso, a la par que el señor Tzimsice de París, no podían permitir que siguiera avanzando.
El cuerpo del gigantesco guerrero sintió una sacudida: era el poder de la magia. La cabeza se soltó de sus manos, y el cuerpo cayó al suelo.
Los hombres de Mikael, al ver aquello, sacaron sus armas. Pero poco había qué hacer: uno a uno, cayeron sacudidos por el mismo dolor.
Cuando se recuperaron el cuerpo de su capitán ya no estaba, y auqnue no vieron qué pasó, supieron que no había sido algo normal.
Mikael Bratovich - November 4, 2006 03:42 PM (GMT)
El cuerpo del eslavo se revolcó con fuerza sobre la tierra; la mente consciente del gigantesco guerrero luchaba por librarse de aquel dolor, por sopreponerse a aquella sensación de impotencia que había aprendido a odiar en dos segundos. Gritaba, más no de dolor, sino procurando de esa manera dar rienda suelta a su rabia, a su ira, a su incipiente y casi irrisoria bestia.
Y lo consiguió: aquella situación era humillante, era lo único que habaía evitado siempre; verse de rodillas, comiendo el polvo frente a un enemigo, y que ese enemigo no se presentara ante él evidenciando de ese mod la mayor de las cobardías, iba todo aquello contra casi todos los preceptos de su código, de la Senda del Bogatyr, del Campeón.
Y cuando creía que ya todo estaba perdido, cuando su corazón lloraba lágrimas de fuego por no poder enfrentarse a quien, inevitablemente, lo estaba venciendo, su pequeña bestia tomó el control. Pero de nada sirvió esto, de todos modos.
Comprendió en su último segundo de claridad mental, que aquel dolor y aquellos estremecimientos del cuerpo eran separados; que los cuerpos se estremecían como marionetas por una poderosa fueza exterior, y que el dolor llegaba directamente, sin deformaciones, desde alguna fuente en algún lugar no ubicado en su cuerpo.
Suspiró, maldiciendo su equivocación. Seguramente ese maldito árabe había traido ayuda, a su brujas del desierto.
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Cuando retomó la consciencia, muchas horas después, comprbó que no podía mover su cuerpo... y que ya no estaba en París.
Habían raptado a Mikael Bratovich.