La noche caía por los dominios del Brujah, estaba todo preparado para recibir a sus invitados, esta era una noche ansiada para el español, este era el principio de su cruzada personal. Además sus invitados distaban de lo común, eran mortales, nobles humanos y comerciantes tradicionales su influencia en la corte era media pero liderados por una causa y unidos podrían ser una gran fuerza…
Empezaron a llegar uno por uno un total de cinco castas, tres de origen nobiliario y dos comerciantes tradicionales de Paris, todo estaba dispuesto para que Alvaro los recibiera. Una sala majestuosamente decorada con elegancia y sobriedad fue el lugar donde se reunieron, una mesa finamente trabajada centrada en el medio de la sala dispuesta con hermosas sillas cuadros de fina calidad decoraban la pared y entre medio pequeñas columnas de estilo romana con un candelabro colgando del centro del techo con una tenue luz iluminaba todo el lugar.
Su fiel senescal entro haciendo una reverencia ante los presentes y dejando pasar a su señor elegantemente vestido para la ocasión con una fina túnica negra, una capa del mismo color por fuera y blanca por dentro, de su cuello colgaba el escudo familiar, acompañado del brazo por Sophie con un hermoso vestido blanco semi entallado a su cuerpo que dejaba a la imaginación la sensualidad de la dama. Todos al unísono se levantaron recibiendo al Brujah, era una imagen magnética y absorbente la de los dos cainitas (presencia 1). Ambos devolvieron calidamente la recibida y tomaron asiento en el centro de la mesa.
- Buenas noches caballeros y gracias por aceptar mi invitación- fueron las primeras palabras del español con una voz llena de seguridad pero calida…