View Full Version: Retornando a la ciudad

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Title: Retornando a la ciudad
Description: 11/3/1226 (escena abierta)


Manfred Von Hellstrich - October 2, 2006 07:47 PM (GMT)


Era una noche fría, el viento soplaba con fuerza arremolinando las vestiduras de los que se atrevían a caminar, por las callejuelas de la ciudad. Aunque el invierno, se estaba retirando, aun parecía que conservaba el ímpetu suficiente como para retener a los habitantes dentro de sus hogares, cerca de las llamas de la hoguera.
Con los caminos provenientes desde los pirineos, abiertos aunque en mal estado, Manfred logro retornar a la ciudad que le había acogido, durante este ultimo medio siglo de vida, y que había tenido que dejar, por motivos laborales durante este invierno.

Montado en su corcel, arribo a las puertas de la ciudad, poco después de la media noche, por la entrada del mercado. Luego de dialogar con los guardias unos momentos, que le reconocieron como ciudadano de Paris, lo dejaron proseguir, sin problema alguno.

Una vez dentro de las murallas, Manfred, hizo que su corcel, no galopara, para no molestar a los vecinos de las zonas que debía de atravesar, hasta llegar, al barrio latino, y de ahí entrar en la Cité, por el Petit Pont, para hacer una relajante parada en la Posada del Cuerno Rojo

Al llegar a esta, descendió de su montura, y llevando al animal de las riendas, lo amarro, sobre uno de los costados de la Posada, para que no estorbara en el camino, ni molestase a nadie. Luego con un paso firme se dirigió hacia la puerta, en donde se freno, para acomodarse los ropajes que llevaba, pues nunca se sabe con quien te encontraras en un lugar como este.

Manfred abrió la puerta, con el ímpetu que le caracterizaba, luego dio un paso hacia adentro, seguido de otro, con la mano izquierda, tomo la puerta y la cerro tras de si. Luego elevo la vista, buscando a alguien, familiar con quien dialogar. Al no ver a nadie familiar, salvo un grupo de humanos que le miraban extrañado, Manfred se dirigió hacia el posadero, al llegar, golpeo levemente, el mostrador con una mano, llamando la atención.

Con una vos clara, y directa. Mientras que miraba directamente a los ojos del hombre

“Señor, alguna mesa disponible.”
A lo que el tabernero, le indico unas mesas cerca del fondo de la posada

“y... Señor, algo de beber.. De ser vino, que sea tinto. Sino con una cerveza me conformare”

Tras hacerle el pedido al tabernero, Manfred se dirigió hacia la mesa. Depuso la gran espada que llevaba en la espalda, contra una silla, y tomo asiento.
Por las caras de algunos de los comensales era mas que obvió que la fría y oscura presencia de manfred en el lugar los molestaba. Pero poco importancia le prestaba esta, tras el largo viaje.

Dazbog Von Vertzang - October 3, 2006 02:56 AM (GMT)
El señor de los Tzimisces entro a la taberna. Su porte decidido y su caminar digno pronto llamo la atenciòn entre la muchedumbre. Eran la chusma. No le interesaban en lo mas minimo.

A excepciòn de aquel. Noto rapidamente que este poseia algo que el resto no. Era, sin duda alguna, una nueva pieza en el tablero.

Se acerco al hombre. Este era, sin duda alguna, mucho mas grande de lo que aparentaba. Y poseia gran fuerza, si se consideraba que cargaba una terrible espada.

Se acerco al hombre con su paso amenazador y se detuvo delante. Su mirada aun era gris, inexpresiva.

"Mi nombre es Dazbog Von Vertzang, lo saludo"

Manfred Von Hellstrich - October 3, 2006 01:29 PM (GMT)
Hacia unos minutos, que el tabernero le había entregado su bebida. El Lasombra, la observaba deleitándose del rojo carmesí del vino, hasta que su concentración se dirigió hacia la puerta. Había entrado un ser de gran porte e increíble belleza.
Sin necesidad de usar alguna habilidad, era mas claro que este ser era de la casta de Caín, su rígido caminar, como si tratara de un soldado llamaron especialmente la atención de Manfred
El hombre no parecía venir por algo en especial, pues al observar, a los comensales, suspiro, en forma de desprecio de manera, en que solo el más atento podría haberse percatado.
Manfred, no le dio importancia, hasta que sintió los pasos del hombre que se acercaba, para luego presentarse.

A lo que devolvió, con una vos gruesa y un tono tranquilo.

Ah…
Tú eres Dazbog Von Vertzang…


Mientras le daba lugar a que se sentara en su mesa

Un gusto conocer, a aquel que encargado de proteger nuestro hogar…

Tomo la copa con una mano y haciéndole un gesto de invitación

Yo soy Manfred...
Manfred Von Hellstrich…


Luego de la presentación, le da un sorbo degustando el vino

Alvaro Castellar - October 5, 2006 06:14 PM (GMT)
Las noches frías del invierno se estaban retirando así como el sedentarismo de Álvaro. El caballero español hacía tiempo que no salía de sus dominios y su única conexión con la ciudad que el protegía eran sus informantes, pero todo eso cambio, el Brujah había vuelto con nuevos bríos deseoso de recuperar el tiempo perdido.
Álvaro tras meditar esto por unos momento se desidio a dar un paseo por la ciudad, alisto su caballo y se dispuso a recorrer las calles de Paris. Paseo por calles y callejuelas, barrios, iglesias, casas, disfrutando esa soledad sintiendo la brisa en su cara iluminado su paso por las estrellas y la luna, sin darse cuenta su paseo lo fue llevando hasta las puertas de la Posada del Cuerno Rojo. Se acerco hacia ellas desmonto su caballo y le dio una moneda al joven de la entrada para que cuidase de su animal.
Al entrar gran parte de las miradas se dirigieron al caballero español, era de esperar teniendo en cuenta su gran porte, elegancia y que no era un cliente regular. Miro a los alrededores y solo vio mortales excepto una mesa en la cual para su sorpresa se encontraba Dazbog con un caballero al cual Álvaro conocía levemente. Con una sonrisa se acerco hacia ellos pensando que al final esta noche iba hacer más que interesantes.

- Saludos caballeros, les molesta si me uno a la mesa…

Después de su saludo se dirigió al hombre que estaba junto al Tzimisce.

- Creo que no nos hemos presentado, yo soy Álvaro Castellar un gusto…

Manfred Von Hellstrich - October 9, 2006 01:00 AM (GMT)
Tras intercambiar unas breves palabras con Dazbog, un hombre de clara elegancia, se acercó hacia la mesa, saludando primero al Tzimisce, y luego dirigiéndose a Manfred.

Con un leve gesto de aceptación, y con una vos grueza, Manfred respondio
No…
No nos han presentado Mesieur Alvaro.


Mientras con una mano, movía la espada que reposaba junto a una silla, hacia la pared que tenia a su espalda.

Adelante, siéntese si así lo desea.
Mi nombre es Manfred Von Hellstrich, el gusto es mio, mesieur.


Tras Alvaro sentarse, con una finura digna de un noble.

Manfred con un tono mas humano y cambiando levemente su gruesa vos

Recién llego de un largo viaje, que me tuvo toda la temporada fuera de la ciudad…
¿Saben algo de lo que me deba enterar, que este pasando… o que me deba de cuidar prevenir?


Alvaro Castellar - October 11, 2006 01:33 PM (GMT)
El español asintió con la cabeza y se dispuso a sentarse.

- Así es Manfred… nos hemos cruzado un par de veces pero nunca pudimos entablar una conversación.

Alvaro miro a sus alrededores antes de responder la pregunta del Lasombra, ciertamente este no era un lugar para hablar de temas de la estirpe. Se aseguro que nadie le prestase atención a la mesa, con una voz serena pero denotando seguridad en sus palabras.

- Ante todo bienvenido a la ciudad de vuelta, espero que tu estadía sea placentera, con respecto a tus inquietudes te recomiendo que mantengas distancia del barrio de Le Fontaine y de los bosques…

- Si quieres ondear más en estos temas, seria prudente retirarnos de aquí ya que como debes saber hay oídos dispuestos a escuchar cualquier conversación ya sabes que la información es un bien bastante preciado y no solo son de los nuestros, es solo una sugerencia…

El Brujah callo y espero la respuesta de Manfred, mientras dialogaba con Dazbog.

Manfred Von Hellstrich - October 11, 2006 01:53 PM (GMT)
Las palabras de Álvaro eran ciertas, en estos tiempos, la mejor moneda era la información. Y hablar de ciertos temas podrían perjudicar, las reputaciones de ambos señores, sin mencionar que algún humano curioso se aproximara y escuchara una conversación un poco, tenebrosa para sus limitados pensamientos, cosa que atraería a un numero mayor de personas, a la pequeña Iglesia, que servia de refugio a Manfred.

Con un leve gesto de su cabeza agradeció a Álvaro Castellar su cortesía.
Luego bajando el tono de vos a la par del de Álvaro, y con cierto aire de inquietud.

Acaso he de cuidarme en dichas zonas…
Algo a pasado, en este tiempo…


La ignorancia sobre lo sucedido era algo que no le agradaba a Manfred y no tenia inconveniente en demostrarlo.

Señor Álvaro, he de comprender, y si usted me daría el privilegio, de contarme lo sucedido. Mas claro esta, que aquí no debemos hablar. Desea ir a algún lugar en especial. Dispongo de mi humilde refugio si así lo desea.

Tras esperar la aceptación de Álvaro, el lasombra se paro, tomo su arma, la cual acomodo, tras su espalda y se dirigió hacia el tabernero, mientras tomaba de sus ropas, unas monedas para pagar la bebida.
Luego se torno hacia la mesa, donde Álvaro se estaba despidiendo del mesieu Dagboz. EL lasombra con un gesto se despidió del Tzimisce y procedió hacia la puerta de salida

Alvaro Castellar - October 11, 2006 02:10 PM (GMT)
Alvaro se despidió del Tzimisce tras este rechazar la invitación del Brujah de trasladar la conversación a un lugar mas tranquilo, tomo sus armas que había dejado a su lado y se retiro de la taberna esperando al Lasombra. Ambos tomaron sus respectivos caballos y se dirigieron a los dominios del español ya que esta quedaba mas cerca. Mientras cabalgaban la conversación seguía con algún que otro tema de menos importancia.

- Hace poco que has regresado a la ciudad no? Que te trae de vuelta por Paris?

Manfred Von Hellstrich - October 11, 2006 02:24 PM (GMT)
Con la a pregunta de Álvaro, muchas cosas le venían a la cabeza, a Manfred. Podría haber respondido cualquier patraña que se le ocurriera, pero en cierto aspecto el caballero español, le hacia recordar a su sire, tenia un aire de confianza que en solo algunos cainitas había vuelto a sentir.

Pues a decir verdad, nunca me había cuestionado mi retorno a Paris…

Pensativo, rememorando su pasado, mientras cabalgaban de manera relajada por las calles

Hace tiempo, Alexander, me otorgo, un refugio en la ciudad, donde podría relajarme…
Se ve que con el tiempo, le he encontrado, un gusto en especial, a mi morada y a esta ciudad. En los años de existencia, he de conmemorar que las mujeres del ganado de Paris y las damas de la noche tienen aire especial, el cual me atrae. Mas halla de esto, aquí he encontrado la inspiración, para uno de mis pasatiempos.

Y usted Don Álvaro, si no le molesta que se lo diga. No da la impresión de ser de estas tierras, tiene un aire distinto…





Continua en Sphairisteria de Alvaro Castellar




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