Title: Buscando a Cora
Description: 10 - 3 - 1226
Angelo - October 1, 2006 09:17 AM (GMT)
El caballo se detubo resoplando vapor blanco por su boca. Relincho nervioso mientras su dueño despontaba y se lo dejaba al joven muchacho de las caballerizas de la posada. Una moneda y ninguna palabra dejaban claras las intenciones.
Luego, Ángelo se ajustó los guantes negros y apartó de su frente un mechón. Iba en misión oficial de su cargo, y para ello iba atabiado con su armadura ligera, damasquinada de gran calidad y su espada bastarda al cinto. En el centro de su pechera se podia ver perfectamente su escudo de armas; la sombra de un cuervo negro con las alas extendidas.
Sus pasos le llevaron hasta la puerta de la Posada, el viejo lugar tantas veces visitado, y entro en el local. El Invierno terminaba y las gentes de París volvian a tener esa ligera vida nocturna. El local estaba lleno de gente y humo, lo cual ayudo al Lasombra a pasar desapercibido... Aunque no quedo exento de las miradas de algunos humanos.
Llego a la barra e hizo una señal al Posadero para que se acercara.
- Si Señor, que desea?.
- Estoy buscando a una mujer, de nombre Cora. - Y dió la descripción que le habían narrado la noche anterior.
Cora - October 1, 2006 12:22 PM (GMT)
El posadero quedó algo aturdido ante la imponente presencia de aquel hombre...algo extraño...pero veía claramente la insígnia que lucía en su pecho y entendió...
- Sí señor, se encuentra alojada aquí desde hace algunos días...pero salió hace poco. No puedo decirle gran cosa más, tan solo que es buena pagadora y que no da problemas...aunque sí puedo decirle que se pasa largas horas sumida entre libros, es posible que se dirigiera hacia el Barrio Latino.
Angelo - October 1, 2006 02:42 PM (GMT)
Ángelo escucho atentamente las palabras del humano mientras mostraba un gesto preocupado y pensativo.
Hacía solo unos días que había saltado una de las alarmas de sus contactos. Una Cainita recorriendo le Ile de le Cité sin permiso de estada en él, y tan cerca del Eliseo del propio Geoffrey... era cuanto menos preocupante. No debía ser más que un mal entendido.
- Y podía decirme vos como se traslada. Montada a Caballo?... o en un Carruaje??... . - Era vital encontrar a Cora pronto. Estaba incurriendo en una rotura de las leyes del Príncipe, que solo dejaba habitar en París con su consentimiento. Si la encontraba pronto podría llevarla ante Geoffrey o conseguir que ella misma lo hiciese por su propio pié, antes de que se creará un edicto de Caza y Captura.
Y en ese caso, todo los vástagos de la ciudad la buscarían. Y no todos tedrían los modales del Lasombra.
Esperó pacientemente la respuesta del posadero haciendo girar diestramente una moneda sobre el mostrados de la Posada. El dueño del Cuerno Rojo le conocía de vista y sabía que no era conflictivo... pero si peligroso.
Cora - October 1, 2006 07:06 PM (GMT)
El posadero acertaba a ver una moneda girando entre los dedos del hombre, así que pensó en ofrecerle algo más de información, aunque no podría decirle mucho más....
- Esa mujer siempre sale de noche, no tarda mucho en volver...y ya hace algún tiempo que marchó...es posible que esté aquí pronto. Se traslada a caballo...
El posadero quedó un minuto pensativo, dudaba si lo demás era importante....pero el sonido de la moneda le hizo pensar que sí...
- Mmm....es una mujer un tanto extraña, no suele relacionarse demasiado...casi siempre va sola...y esos libros que siempre van con ella...aparece poco después de la cena, y se acomoda en un rincón de la sala...Y todos los días sale de noche...No da problemas, pero es algo extraña..
Angelo - October 2, 2006 05:45 AM (GMT)
Ángelo quedó más satisfecho ahora. Comprendía el esfuerzo que hacía el Posadero para darle todo lo que sabía.
Deslizó la moneda sobre el mostrador y en su dirección. manteniendola presa un segundo más de la cuanta, quedando el Posadero a medio gesto de recogerla. Este se detubo y miró a los ojos al Veneciano, expectante.
- Si vuelve no le direis que he preguntado por ella. - Era un afirmación sin amenaza.
- Entendido mi Señor. No hay problema.
El humano había trabajado en esta posada tantos años que había desarroyado un sentido elevado de Supervivencia. Sabía cuando algo se debía hacer o no, y cuando alguien era serio o no.
Sonrio al ver que el Lasombra le entregaba la moneda y con una señar de despedida desaparecía entre la muchedumbre que había en el local esa noche.
No tardo Ángelo en alcanzar su caballo, que el muchacho le trajo raudo desde las caballerizas de la Posada. Y desapareció en la noche al galope.