View Full Version: Torre Von Vertzang

Edad Oscura Paris > Suburbio del Montparnasse > Torre Von Vertzang



Title: Torre Von Vertzang
Description: Noche, 28/2/1226 (Privado con Katriana)


Dazbog Von Vertzang - September 5, 2006 02:33 PM (GMT)
La fria noche era sin duda el preludio de oscuras conversaciones.

En el interior de la torre Von Vertzang, Dazbog se vestìa con sus mejores ropas. Hacia mucho tiempo que esperaba esta noche. Una invitada muy especial se dirigia a su residencia.

Habìa hecho traer a su rebaño mas selecto. Esta noche solo serìa servido lo mejor, y lo mas selecto.

Llamo a sus vasallos. Cada uno conocia su lugar. Hoy no habria interrupciones. Luego de darles un par de ordenes, se dirigio hacia la gran sala y se sento, esperando a su invitada.

Katriana - September 6, 2006 08:39 AM (GMT)
Un carruaje se acercaba hacia Montparnasse. El cochero, prevenido anteriormente por su señora ya sabía a qué debería enfrentarse pero la visión de la oscura torre en mitad de la noche le heló la sangre mucho más de lo que el frío de febrero había logrado hacer.

Al abrir la puerta del carruaje bajó su propietaria. El negro pelo de Katriana destacaba sobre las blancas pieles que la cubrían y la protegían del frío. Sus pies, cubiertos por unos finos zapatos de seda parecían apenas tocar el suelo mientras se dirigían hacia las escaleras de la entrada a la oscura torre donde la hermosa Darja se había presentado para recibir a su invitada en el nombre de su señor.

Ambas cainitas se conocían desde hacía años y se saludaron afectuosamente antes de pasar al interior de la torre donde el tzimisce esperaba.

Dazbog Von Vertzang - September 7, 2006 01:41 PM (GMT)
Todo estaba listo para recibir a lady Katriana tal como se merecia.

Darja habìa recibido a Katriana en las puertas de la torre en mitad del frio nocturno. Los habitantes de la aldea de Viollet se encontraban ya refugiados en sus casas, demostrando un mínimo de sentido común. Aún con la vigilancia del lugar a cargo de los Bratovich, Dazbog no quería correr riesgos innecesarios. Nadie mataría al ganado del voivoda salvo el propio voivoda. Pobre del que lo intentara.

La torre no era especialmente grande ni ostentosa en su exterior, pero en el interior ocultaba los más terribles secretos. Tras saludar con una reverencia a la recién llegada y presentarle sus respetos, Darja la condujo a la sala principal donde esperaba el eslavo. Sola Katriana entraria.

La carne moldeada y los susurros mudos se unian a los muebles que pareciann cambiar de lugar y a la sensación de desasosiego que reina en el lugar.

Dazbog Von Vertzang esperaba de pie, en señal de respeto, junto a su trono de carne y hueso con una sonrisa complacida en el rostro y una bienvenida en los labios.

-"Bienvenida, mil veces bienvenida a mi dominio, madame Katriana. Espero que vuestro viaje haya sido agradable y sin contratiempos de importancia. Es un honor tenerla como invitada. Os aseguro que, mientras esté bajo mi techo, su vida será protegida con la mía propia y sus necesidades serán atendidas con presteza."

Dazbog hace una reverencia elegante y espera que la dama le ofrezca la mano para besarla.

Katriana - September 8, 2006 09:36 AM (GMT)
La entrada en la torre de Vertzang siempre le producía un escalofrío que le recorría la columna. Las voces susurrantes, los gemidos apenas adivinados, la rosada carne que recubría las paredes... todo se unía para que la morada del tzimisce tuviera un tono inquietante pero al contrario que a muchos otros que sentirían miedo ante la proximidad de su propietario Katriana notaba un anticipo del morbo que le produciría esta nueva reunión con el voivoda.

Dazbog lucía magnífico junto a su trono. Los pequeños cambios que había introducido en su aspecto desde la última vez que se vieron habían realzado aún más su porte.

Katriana se acercó hasta él y tras una cuidada reverencia le ofreció su mano.

- Agradezco vuestra calurosa bienvenida mi querido Dazbog. Permitidme que os felicite por vuestro reciente cargo como Escudo de París. Hubiera querido hacerlo antes pero las nieves del invierno cubrieron los caminos.

Dazbog Von Vertzang - September 10, 2006 04:00 AM (GMT)
Dazbog sonrio. Y por primera vez en mucho tiempo, supo que era una sonrisa sincera. Algo que le extraño. Y fascino al mismo tiempo.

-"Gracias Dama Katriana, tus palabras son siempre muy bien recibidas. Pero ven, acercate."

Dazbog se dirigiò a la mesa que habìan armado en el medio de la sala. Sobre ella se encontraban dos finos vasos de vidrio.

-"Seguramente debes estar cansada, has estado muy activa desde tu llegada" Dazbog sirviò las copas con sangre que habia en una botella. Lentamente fue acercandose a Katriana.

La examino. Habìan pasado varios años desde que se viesen por ultima vez. Su aspecto no habìa cambiado. O tal vez si. Katriana era ahora mas hermosa que antes. Mucho mas hermosa.

-"Mi memoria no te hace justicia querida... Oh pero donde he dejado mi cortesia? Ven, toma asiento, relajate. Y mientras lo haces, dime que has estado haciendo todos estos años?" Finalmente estiro su mano, ofreciendo la copa con sangre a su invitada.

Katriana - September 12, 2006 12:05 PM (GMT)
Avanzando junto al tzimisce se dirigió hacia el centro de la sala donde Dazbog sirvió un par de copas de vitae y le ofreció una de ellas. La tomó suavemente entre sus manos y la alzó en un brindis:

- Por los placeres pasados, presentes y futuros. Y por este reencuentro

Tras sus palabras de bienvenida tomó asiento. Un movimiento de la silla ajustándose a ella hizo que se estremeciera por un segundo.

- He estado viajando aquí y allá por culpa de esta estúpida cruzada... nada realmente interesante que contar, la verdad. Mucha política, mucha estrategia sobre el papel... La verdad es que he añorado París.

La mirada de la ventrue se tornó pensativa durante unos segundos pero rápidamente se suavizó y se posó sobre el tzimisce.

- Puedo ver que tu posición en la corte ha mejorado mucho, ¿no es cierto? No se me ocurre a nadie mejor que tú para ocupar el cargo de Espada de París pero debo decir que tu nombramiento me sorprendió aunque por lo que pude ver no sorprendió al resto de vástagos.

Dazbog Von Vertzang - September 12, 2006 04:17 PM (GMT)
Dazbog sonrio ante el halago.

-"Querida mia, me confundes con otro... o has accedido al conocimiento del futuro... en cualquier caso, no soy la Espada de Paris; o al menos aun no. Se me ha nombrado el Escudo de Paris. Una posiciòn sin duda alguna mas prestigiosa".

Bebio un sorbo de vitae, y continuo. "Espero que tu fino paladar no haya cambiado en estos años." y señalo la copa de vitae.

Era interesante... cada vez que Dazbog se reunia con esta mujer, se sentia extrañamente... comodo.

-"No es esta la manera de decirlo, lo se, pero como ya debes saber, que Bavenberg ha... "desaparecido" bajo misteriosas circunstancias..."

Katriana - September 14, 2006 08:59 PM (GMT)
Por un momento Katriana pareció confundida...

- ¿He dicho espada? * No sé en que estaría pensando, querido. Obviamente quería decir Escudo de París... creo que estar en tu presencia me obnuvila

La ventrue tomó un sorbo de la vitae y aprovechó ese interludio para serenarse.

- Mis gustos se mantienen y como siempre tu hospitalidad es maravillosa.

Las palabras de Dazbog sobre Bavenberg no le sorprendieron puesto que ya había hablado sobre el tema con el príncipe y con Elois aunque sí le sorprendió que abordara tan directamente el tema.

- Sí, había oido hablar sobre ello. Según me comentó el Príncipe su templo se hundió sobre él sepultándolo junto a Lujuria, Ira y Codicia. Pero por lo que me dijo no se había podido investigar debido a los cascotes y se iba a esperar a la llegada de la primavera para poder desenterrarlo.


* [FDI: Upps... me he liado yo (la jugadora...), si es que estoy un poco espesilla ultimamente]

Dazbog Von Vertzang - September 22, 2006 05:44 PM (GMT)
-"Una lastima la perdida de las tres Hijas del PEcado... siempre las considere... exoticas."
Dazbog se acomodo en su sillon, y bebio un poco mas de la dulce vitae que habia en su copa. Esbozo una sonrisa.

-"Y dime, ¿como has encontrado Paris luego de todo este tiempo? Sin duda alguna ha cambiado bastante, ¿Verdad?"

Katriana - September 25, 2006 01:05 PM (GMT)
- La verdad es que por lo poco que hablé con Geoffrey sobre este tema me dio la sensación de que no se había investigado lo suficiente. Hasta Girona llegaron hace algún tiempo rumores que insinuaban que Bavenberg tuvo mucho que ver con el transtorno de Alexander... transtorno que por otra parte resulto tremendamente útil a Geoffrey... La verdad es que nadie dió demasiado crédito a esos rumores pero ya sabes como son estas cosas, nunca se sabe cuanto puede llegar a haber de verdad en algo así.

Katriana dejó la copa de vitae sobre la mesa a la espera de ver cual era la reacción del tzimisce ante sus palabras.

Dazbog Von Vertzang - October 1, 2006 11:26 PM (GMT)
Era interesante ver como las noticias corrian tan rapido entre los Vastagos. Incluso en esta edad de oscuridad opresiva.

"¿Y dime querida, cuales son tus planes ahora? No puedo negar que estoy muy interesado en tu retorno a Paris... despues de todo siempre nos llevamos muy bien"

Era raro, mas no mentira, que eran pocos los Ventrue que gozaban del reconocimiento del Voivoda. Sin duda alguna, Katriana se encontraba entre ellos.

"Espero sin duda que mi pregunta no te moleste.. demasiado."

Dazbog sonrio. Su mirada lujuriosa decia mucho mas que sus palabras...

Katriana - October 2, 2006 10:40 AM (GMT)
- Mis planes... bueno, tengo muchos y diversos. - contestó Katriana sonriendo misteriosamente-

Pero el primero y principal es continuar gozando de la no-vida y de todos los placeres que ésta puede proporcionarme. - La sonrisa de la ventrue cambió sutilmente y Dazbog pudo ver como respondía a su insinuante mirada arqueando suavemente la espalda y acercándose al tzimisce.

- El Sur está demasiado ocupado con sus guerras y su política y casi no he podido divertirme como es debido. Esperaba que eso cambiara al regresar a París pero he visto que la ciudad y sus habitantes también están agobiados con sus disputas. Me pregunto si todavía quedará gente dispuesta a divertirse tal y como hacíamos antaño...

Dazbog Von Vertzang - October 3, 2006 03:15 AM (GMT)
El juego le parecia muy divertido. Y Dazbog disfrutaba cada segundo de este. El Tzimisce ccerco su boca al oido de la Dama Katriana, y a distancia de un susurro hablo.

-"Las cosas han estado muy aburridas por aqui desde tu partida... fue un duro golpe el verte partir" Sonrio y dejo escapar un suspiro sobre el cuello de la Dama Katriana.

-"Sin duda alguna, tu regreso me complace profundamente" Dazbog estiro su lengua, y toco delicadamente la auricula.

-"Espero que ambos podamos... disfrutarnos"

Katriana - October 13, 2006 11:14 AM (GMT)
Un suave suspiro surgió entre los labios de la ventrue mientras se giraba para poder mirar a los ojos al tzimisce.

- Puedo asegurarte que yo también te he echado de menos, Dazbog... no puedes hacerte a la idea de lo terriblemente aburridos que han resultado todos estos años lejos de aquí y lo mucho que he ansiado este reencuentro...

Dazbog Von Vertzang - October 13, 2006 05:59 PM (GMT)
Las palabras de la dama sonaron dulces a los oidos del Demonio.. su significado mucho mas siniestro de lo que cualquier ser viviente pudiese siquiera imaginar.

-"Mi dama" La mano de Dazbog acaricio el inmaculado rostro de la dama Katriana "Mi hermosa Dama" Luego comenzo a bajar hasta su cuello, acariciandola suavemente. "Mi deseada Dama"

El Demonio comenzo a acercar su rostro. Su mirada lo decia todo.

Katriana - October 27, 2006 10:48 AM (GMT)
Los ojos de Katriana y de Dazbog se encontraron y la pasión que ambos destilaban pareció hacer aumentar la temperatura de la habitación.

Las manos de la ventrue se elevaron hasta rozar el rostro del tzimisce y acercó sus labios a los suyos ofreciéndoselos pero sin tocarle.

Cuando la tensión del momento parecía a punto de estallar la ventrue susurró suavemente:

- He traído un presente que sólo tú podrías apreciar en su justa medida. Pero si deseas que te lo entregue debería salir al exterior a buscarlo.

Dazbog Von Vertzang - October 27, 2006 05:40 PM (GMT)
Una amplia sonrisa aparecio en los labios del Demonio... Me encantan tus juegos Katriana...

Sabes que preferiria tenerte aqui para mi, pues tu presencia es mi mas preciado regalo. Pero si aun asi deseas agasajarme con otra muestra de tu gratitud, no me opondre a ello.

Katriana - November 9, 2006 08:04 AM (GMT)
Katriana exhibió una pícara sonrisa y salió con rapidez hacia el exterior. El cochero se encontraba junto a la puerta del carruaje esperando tal y como le había sido ordenado. Aterrido de frio miró esperanzado a su señora esperando que su rápido regreso significara que podían volver a París pero rápidamente comprobó que no era así.

Katriana regresó rápidamente al interior de la negra torre y se dirigió a la sala donde el tzimisce la esperaba. Una pequeña figura encapuchada la acompañaba temblando ostensiblemente bajo la capa.

La ventrue avanzó hasta encontrarse de nuevo frente a Dazbog e hizo que su acompañante se colocara entre ambos antes de hablar:

- Espero que recuerdes la primera vitae que compartimos hace ya muchos años en uno de nuestros primeros encuentros. Para mi constituyó una experiencia inolvidable y me gustaría poder recordarla hoy de nuevo. He buscado durante mucho tiempo a alguien con la misma inocencia y belleza que aquella pequeña y aunque me ha costado mucho tiempo encontrarla creo que te sentirás satisfecho con ella.

Tras sus palabras Katriana quitó la capa de su acompañante y ante el tzimisce quedó una muchacha, casi una niña aún. Sus rubios y largos cabellos envolvían su rostro dándole una aura angelical y aunque en el fondo de sus verdes ojos se podían percibir el pánico que la poseía, nada en su postura lo denotaba. Pero no era su belleza el rasgo que más llamaba la atención del tzimisce sino la más pura inocencia que transmitía la muchacha.

Katriana se volvió hacia el tzimisce esperando su reacción.

Dazbog Von Vertzang - April 3, 2007 12:34 AM (GMT)
Cuando la dama volvía a entrar en el sitio, observaba como algunos muebles se acomodaban de un sitio al otro, a su vez de cómo la carne se moldeaba junto con los huesos, permitiéndole formar nuevas estructuras, cambiantes y dispares.
Ante la entrada, un giro de la mano del demonio, detuvo toda acción y reacción, volviendo la cálida y viva habitación un frio lugar.
Escucho atento, las palabras de la mujer, rememorando las épocas mencionadas, buscando entre los centenares de recuerdos, si había sido tan importante aquella reunión, o tan solo había sido un placer pasajero. Su rostro serio se mantuvo unos instantes, ante la proposición de la ventrue. Pero luego una sonrisa placentera apareció en sus labio, había encontrado el recuerdo, y la dama merecía la mayor de las atenciones…

Dazbog extendió su mano hacia el rostro de Katriana, u la suavidad de sus dedos recorrió los finos detalles de este…

Mi dama, con vuestra presencia y vasta y me sobra para complacer mis caprichosos deseos…

Lentamente siguiendo las líneas faciales de la mujer, uniendo el mentón con el cuello, para proseguir por parte del torso descubierto, se agacho, hasta estar directamente ante la pequeña.
Temblando, tal vez por el frio o por la instancia donde se encontraba, o por la belleza perfecta de aquel frio ser que se haya postrado enfrente de ella.
Poso un mano sobre su cabecita, tan bella como la dama que estaba por detrás, e inocente, y pura como corrompidos los adultos que la acompañaban.

Cómo te llamas pequeña…?

La vos de Dazbog, podría haberla sacado de lugar a la dama, una entonación tan humana, que podría haberse tomado como la de un padre a una pequeña niña… Pero bien era conocida las manías del demonio, y era más placentero un banquete que mostrara todo el temor en el último instante, a aquellos que ya se daban por muertos..

Katriana - April 16, 2007 10:45 AM (GMT)
Katriana observó la reacción de Dazbog y asintió al ver la muestra de reconocimiento del tzimisce. Cuando notó la mano del tzimisce acariciando su rostro no pudo evitar un suave ronroneo de placer ante el tacto de sus dedos sobre su piel.

Los ojos de la ventrue se posaron ahora en la niña admirando como Dazbog la seducía y la hacía confiar en él.


La niña, al escuchar las palabras de von Vertzang levantó la mirada hasta el ser de inhumana belleza que tenía ante ella. El pánico en sus ojos pareció remitir durante unos segundos ante la suave voz del tzimisce pero cuando percibió la carne moldeada de las paredes tras el voivoda su pequeño cuerpo volvió a tensarse, asustado.

- Mi nombre es Adelaida, mi señor... - La voz de la niña era pura y clara y se notaba claramente que pertenecía a una casa noble en su forma de hablar. Miraba con ojos admirados a Dazbog sin apartar sus claros ojos del rostro y los cabellos del tzimisce. Durante unos intantes dudó antes de preguntar con voz anhelante- sois... ¿sois un ángel?

Dazbog Von Vertzang - April 18, 2007 04:02 PM (GMT)
El demonio, recorrió el precioso rostro de la joven, con más cariño que el de Katriana, mirando a la vez su reacción, ver si por esa insignificante signo de aprecio mostraba los celos, que se escondían tras la figura de un ángel.

Tomo a la niña de los hombros y la acerco a él, mientras la giraba y la ponía de espalda a su pecho, quedando su boca (la de Dazbog) a la altura del oído de la pequeña. El calor que expulsaban las vestiduras que portaba podría hacer sentir a la pequeña el aprecio ficticio del voivoda.

Un… ángel… Señorita Adelaila… alguien como yo jamás podría estar a la altura de tal ser…

Con su mano suavemente levanto el mentón de la jovencita, para que observara detalladamente a Katriana…

Pero que me dice usted, de la dama que posee delante de sus ojos… Que es lo que tus claros e inocentes ojos ven…

La mira del voivoda se clavo en la de Katriana…

Los míos observan la mayor creación de dios… Una angelical visión, del eterno paraíso que todos deseamos alguna vez tomar, con nuestras propias manos. Pero solo permitidos a unos pocos…

Katriana - April 24, 2007 11:53 AM (GMT)

La pequeña parecía ir tranquilizándose con la voz suave del tzimisce. Su miedo inicial se iba disipando y escuchaba con calma las palabras del transilvano. Obediente levantó la vista hacia la extraña mujer que la había traído hasta aquí.

Era realmente hermosa, tal y como el hombre le decía, pero ella recordaba como la había sacado de su casa y la había conducido hasta esta aterradora torre casi sin dirigirle la palabra. Había intentado gritar, retorcerse, huir... pero tras unas pocas palabras y una intensa mirada de sus verdes ojos le había resultado imposible el intentar un solo movimiento sin su permiso.

Sabía que la mujer no era humana, era imposible en un simple mortal el alcanzar la belleza y perfección de esa mujer pero también sabía que no era un ángel. Y eso sólo le dejaba una opción... era un demonio... y si ella lo era, el extraño hombre ante el que la había llevado debía serlo también. El sacerdote siempre decía que el demonio adoptaba una hermosa forma para confundir a los creyentes y era imposible que existieran formas más perfectas que las de ambos vástagos.

Adelaida seguía en silencio mientras un escalofrío de miedo recorría su espalda y ponía de punta el bello de sus brazos. Sabía que debía hablar, decir alguna cosa antes de que el demonio se impacientara pero sus jóvenes labios parecían incapaces de articular un sólo sonido.

- ella... ella también parece un ángel... pero creo que no lo es... no puede ser un ángel... – el miedo podía notarse en la voz de la niña que casi no se atrevía a pronunciarse- creo... creo... que es un demonio, una súcubo del mismo infierno...

Katriana había mantenido una pose tranquila durante el largo rato que la niña la estuvo observando. Sus ojos pasaban lentamente de la pequeña inocente a los ojos del tzimisce que la sujetaba frente a ella. Podía ver como el deseo crecía dentro de ellos y no tuvo problemas en mostrarle también como su pasión se incrementaba.

Las palabras de la niña provocaron un tenso silencio en la sala hasta que el sonido de la risa de Katriana rompió la tensión.

- Una súcubo... bueno, pequeña, desde luego no soy un ángel y no me importaría demasiado ser un demonio de hipnotizante belleza...- y clavando su mirada en el vástago continuó- tú que crees querido, ¿podría ser una buena súcubo?

Dazbog Von Vertzang - May 22, 2007 12:51 PM (GMT)
El demonio esbozo una amplia sonrisa casi al extremo que sus colmillos se mostraran…

Una buena súcubo… ja ja ja

Katriana… mi bella Katriana…

Poniéndose de pie ante la mujer, deslizo su mano por su cuello suavemente acariciando la fina y delicada piel. Obra perfecta del creado, que ni el mejor maestro, ni el gran dragón podrían igualar. Atrayéndola hacia el, mientras sus dedos la acariciaban…

Los súcubo no se apasionan…

Palabras que se perdieron en un susurro, finalizando en un beso robado de aquellos labios seductores…

Poniéndose a un costado, y sosteniendo a la pequeña con una mano en su cabeza delicadamente…

Tampoco gozan de un aperitivo…

Katriana - May 24, 2007 12:43 PM (GMT)
Un susurro placentero brotó de los labios de la ventrue al notar el delicado roce de los dedos del tzimisce sobre su piel. La anticipación del futuro placer la hizo estremecer antes incluso de que los labios de ambos vástagos se unieran en un apasionado beso.

Al separarse ambos cuerpos Katriana buscó con su mirada los ojos del tzimisce y sin perderlos rodeó a Adelaida que les miraba atónita e inmóvil. Dobló las rodillas hasta que su rostro quedó a la altura del de la muchacha y con suavidad cogió uno de sus brazos y se lo acercó a los labios.

Su lengua recorrió juguetona la cálida carne del interior de la muñeca de la chica y clavando sus pupilas esmeralda en los ojos del tzimisce permitió que sus colmillos salieran a la superfície y arañaran suavemente la piel hasta que la sangre brotó.

El olor de la vitae se esparció por la habitación deleitando a ambos vástagos mientras que la mortal, terriblemente asustada intentaba apartarse de ambos cainitas.

Dazbog Von Vertzang - June 4, 2007 12:01 PM (GMT)
El aroma de la sangre calida seducía cual espíritu danzante a los sentidos del tzimisce…

Mientras el aroma se esparcía, y el demonio sentía que se sintonizaba con la torre, las paredes rozadas comenzaron a moverse en distintos sentidos y direcciones, creciendo y achicándose, desplazándose en un sentido y en el otro.

Sus brazos se guiaron por si solos, desprendiendo una pesada capa que caería al suelo, casi al unísono de que con una de sus manos tomaba por el torso a la pequeña levantándola del suelo hasta su altura natural, dejándola reposar sobre su pecho…

La otra mano acompaño desde el rostro a Katriana a ponerse en pie, y tras ello la acompaño hasta la pequeña muñeca de la jovencita invitándola a tomar el primer sorbo de la deliciosa vitae..

Dejando tanto el rostro de la dama como el de la pequeña tan cerca de los sentidos del voivoda, que disfrutaría del placer y del miedo en primera persona…

Katriana - June 18, 2007 09:44 PM (GMT)
Sin apartar ni un ápice los ojos de las pupilas del tzimisce Katriana le dejó conducirla hasta la muñeca de la niña. Rozó con su lengua la cálida vitae y se mojó los labios con ella acercándoselos luego al demonio con el que se unió en otro beso apasionado con la mortal entre ambos.

Jadeando a causa del placer volvió su rostro ensangrentado hacia Adelaida que sollozaba aterrorizada en los brazos de Dazbog y sonriéndole volvió a coger su pálido brazo.

La vitae chorreaba libremente manchando el vestido de la ventrue pero en aquel momento eso era lo menos importante. Devolviendo su mirada al tzimisce Katriana clavó sus colmillos en la herida sangrante y bebió de la vitae que de allí manaba mientras la muchacha se intentaba resistir totalmente aterrorizada.

Katriana - January 29, 2008 11:30 AM (GMT)
El tzimisce no tardó demasiado en unirse a la ventrue recogiendo la sangre que manaba libremente por la herida en el brazo de la inocente muchacha y ambos vástagos sucumbieron al placer de la vitae y de las sensaciones compartidas que proporcionaba tan exquisito manjar.

No tardó la mortal demasiado en quedar drenada pero a esas alturas poco importaba ya puesto que ambos vástagos se habían desentendido de ella para dedicarse a otros muchos placeres durante largas horas.

El amanecer les sorprendió juntos, como tantas otras veces lo había hecho en el pasado y no fue hasta el anochecer siguiente que Katriana salió de la torre, esbozando una sonrisa complacida en su rostro por primera vez en mucho tiempo.




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