Title: La seguridad del hogar
Description: 25-02-1226
Nicolas_Fresnoy - September 4, 2006 10:01 PM (GMT)
Resuenan cansados los cascos del caballo, flaco como el caballo de la misma muerte, apenas sosteniendo a la sombra que lo monta, que se deja llevar como un pesado pelele. En sus ojos no hay más que el sombrío vacío del que desea dejar de existir, tras ellos bullen los pensamientos sin control, y desfilan los recuerdos transformándose en voces.
“¡Nicolas! ¡Corre!”. Sostenían sus hombros y sobre el rugido del fuego se alzaba una voz desesperada, encontró el rostro de su amigo demudado por el terror. “¡No tienes nada que hacer allí! ¿Entiendes?, esta muerta…¡Muerta!”
“Corre”
Las llamas se avivaron tras él, los relinchos de los caballos en el establo, aquellos que asemejaban gritos, ya se habían acallado, la madera crujía y se desplomaba mientras el fuego la devoraba… Nada podía haber quedado en lo que fuese su hogar. Quiso desplomarse y dejar que el fuego le arrancase de aquella pesadilla, pero tiraban de él, tan siquiera le dejaron lamentar la perdida… se dejó arrastrar.
Se deja arrastrar. Las últimas luces del día aparecen difusas sobre la ciudad, la llovizna ha embarrado las calles. Resuenan cansados los cascos del caballo, y la sombra que monta en su grupa ya no respira, solo recuerda…
“Ella aun vive. La tienen presa en Tolouse.” Nadie firmaba la misiva, se deslizó durante la noche bajo su puerta, su portador no produjo sonido ni sombra, nadie vio al mensajero, y el tremendo mensaje dejó a su destinatario tremendamente turbado. Partió la noche siguiente, sin avisar a nadie, dejando aquellos trabajos comenzados abandonados, sin saber siquiera si volvería a París. De haber sabido de aquella vana esperanza, del veneno que aquella tinta rezumaba bajo aquellas falsas palabras jamás habría abandonado la seguridad de su hogar.
El caballo se detiene, progresivamente, sus patas apenas pueden soportar el peso de su cuerpo y el de su jinete. Ninguno de los dos recuerda algo más allá del frenético galope, hasta el hambre ha desaparecido hasta quedar solo el intenso cansancio que transforma en nada cualquier sensación. El caballo se desploma al fin, su aliento se va apagando… y la sombra cae con él, como un peso muerto, o que desearía estarlo.
- Dios ha debido querer que vivas, hijo mio…- Escucha, pero todo está oscuro. Los monjes lo levantan, dejando al caballo, ya muerto de agotamiento, en la embarrada calle. El escultor no sabe donde lo llevan, ni quienes son las sombras, pero tampoco le importan esas cuestiones, el viaje ha terminado y sabiéndose ya a salvo pierde la conciencia que había conseguido mantener despierta.
André - September 4, 2006 10:51 PM (GMT)
André iba a hacer sus tareas diarios con los mendigos, pero aquello que vió le hizo cambiar de planes, los pobre tendrían que sobrevivir sin él un día... seguro que se apañarían; corriendo fue al encuentro de los monjes que llevaban al hombre, ya estaban algo mayores y a duras penas podían con el liviano peso de aquel sujeto:
-"Disculpen, permítanme ayudarles, van a llevarle al hospital?"
-"Así es hijo"
Y sin más conversación, André cargó en su espalda a aquel hombre intentando no hacer movimientos bruscos:
-"Cuando lleguemos al hospital indíquenme qué habitación o en donde va a dormir, me gustaría hacerle compañía... además, así ustedes pueden ir a atender a otros enfermos"
-"Eres familia suya?"
-"Me temo que no, pero si no nos ayudamos entre nosotros nadie más lo hará, no creen?"
Aquella fue una contestación correcta totalmente para André y para los monjes:
-"Teneis, mucha razón joven"
Nicolas_Fresnoy - September 4, 2006 11:10 PM (GMT)
Los monjes acompañaron en silencio a aquel hombre hasta una sala en la que descansaban unos cuantos enfermos y tullidos. Algún quejido esporádico venía a romper el silencio que reinaba en aquella sala atestada de camastros cubiertos de paja. Señalaron uno de aquellos lechos que permanecía vacío y se apresuraron a inspeccionar el cuerpo inconsciente de aquel hombre que a punto estaba de desaparecer en su delgadez.
- Tiene varias heridas producidas por filo, tienen tiempo pero no han sanado bien... y parece que no ha comido en bastantes días. Tal vez hubiese muerto de haber tardado más en llegar a la ciudad...
Era obvio que se trataba de un viajero, en el escaso equipaje que llevaba colgando de la silla de montar guardaba ropas, yesca y pedernal, un odre vacío y un pequeño cuchillo, tan siquiera llevaba dinero encima y sus ropajes parecían haber vivido días mejores.
- Vendaremos las heridas y esperaremos a que despierte, entonces le daremos alimento.
Y así lo hicieron los monjes, que tras vendar las heridas en el costado y en el brazo del hombre dieron instrucciones al noble joven que se había ofrecido a ayudarles de que les avisara en cuando despertase.
André - September 4, 2006 11:24 PM (GMT)
Se quedó con las instrucciones memorizadas en su cabeza, de pie, en silencio, velando el sueño del recién llegado... hacía mucho tiempo que no veía a alguien tan desnutrido, los monjes tenían razón, si hubiera tardado más ahora estaría tocando el arpa en el cielo.
El tiempo pasaba lentamente y la noche llegaba, al menos el viajero dormía plácidamente...
Nicolas_Fresnoy - September 4, 2006 11:31 PM (GMT)
La noche pasó vacía de sueños para Nicolas, el cansancio había ganado la batalla finalmente y él se encontraba desconocedor de lo cercano a la muerte que había estado. Aun no despuntaba el alba cuando sus ojos se abrieron a la tenue luz que bañaba la sala, su vista se fijó en la techumbre de madera, y después se posó sobre el joven que lo velaba, no parecía alterado, apenas se sentía con fuerzas para sorprenderse y sin embargo alcanzó a susurrar con su rasgada voz:
- ¿Donde me encuentro?...
André - September 4, 2006 11:38 PM (GMT)
André se alegró de ver que había recuperado la consciencia:
-"Estás en París, en el Hospital de San Iulian, llegaste con el caballo a toda velocidad... me temo que el pobre no ha tenido tanta suerte como tú; te recogieron dos monjes que pasaban por allí y yo me ofrecí a llevarte y velar la noche"
Era obvio que a pesar de la incapacidad del muchacho, su brazo izquierdo estaba atrofiado, poseía una gran fuerza ya que eso mismo denotaba su musculatura:
-"Te acuerdas de quién eres? Quieres algo de agua? Dentro de poco tendré que ir a por los monjes a que te traigan algo de comer"
Nicolas_Fresnoy - September 4, 2006 11:49 PM (GMT)
Durante un momento Nicolas pareció confuso, no recordaba haber entrado en París, solo recordaba los caminos, haber viajado de noche y siempre a toda velocidad, tratando de alcanzar la ciudad amparándose en las sombras. Pero ahora se encontraba a salvo, y a pesar de la fatiga que casi le negaba el movimiento, sonrió:
- Soy Nicolas Fresnoy...- Susurró sin apenas energías.- Y agradecería algo de comer...
Observó al muchacho, el hecho de no despertar solo le reconfortaba, y agradecía que aquel joven se hubiese prestado a ayudarle... y sin embargo el hecho de que los monjes le hubiesen acogido en el hospital llegaba a incomodarle.
André - September 5, 2006 09:29 AM (GMT)
El metis sonrió y puso rumbo hacia donde se encontraban los monjes, pero antes de irse se presentó:
-"Me puedes llamar André"
Tardó unos cuantos minutos en volver con un plato de potaje, pan y cerveza, todo en una bandeja que llevaba con sorprendente habilidad, ya se había acostumbrado desde hacía años a sólo usar el brazo derecho:
-"Ten, come con cuidado, no vayas con prisas o te atragantarás"
Esperó a que Nicolas se incorporase y le dejó la bandeja en las piernas:
-"Debió de ser un viaje duro"
Nicolas_Fresnoy - September 5, 2006 09:55 AM (GMT)
La última vez que comiera en condiciones el menú no se asemejaba ni de lejos a aquello que el muchacho había traido, una auténtica bendición para el escultor, que pese a tratar de hacer caso al consejo de André no puede dejarse llevar por el hambre acumulada y atacar la comida como una especie de bestezuela hambrienta. No habló hasta terminar con las viandas, que le supieron mejor que cualquier plato que hubiese probado en ninguna mesa noble. Su cuerpo agradecía la energía que la carne y la cerveza le proporcionaban y la turbación en su mente fue disipándose al mismo ritmo en el que se llenaba su estómago.
- Duro y carente de sentido...- Dijo al terminar, observando las vendas que los monjes habían aplicado a sus heridas. Todo había sido una locura y él se sentía como un jovencito ingenuo después de toda la experiencia que creía haber atesorado.
- Debo daros las gracias por vuestra asistencia... Dios debe querer que siga vivo.
Aquello se lo debió escuchar a uno de los monjes que se lo encontraron, pero pensaba que tal vez tenía razón, el viaje había sido concebido para terminar con él y aun así había superado los obstáculos y había vuelto al punto de partida.
André - September 5, 2006 11:13 AM (GMT)
Se sorprendió un tanto al oir que su viaje no tuvo sentido:
-"Todo viaje tiene sentido, al menos eso le oí decir una vez a un juglar y siempre que le doy vueltas... siempre tengo que darle la razón, aunque el motivo del viaje sea sólo un sueño tonto o la mayor estupidez del mundo, pero siempre hay algo"
Movió el brazo y la cabeza en sentido negativo al mismo tiempo; aquella era la naturaleza del metis, preocuparse por los que se encuentran mal, los que son como él:
-"No las merezco, si no nos ayudamos entre nosotros no podemos esperar que Dios no esté salvando todos los días, no crees?"
Nicolas_Fresnoy - September 5, 2006 11:29 AM (GMT)
- Así me doy cuenta de que la divinidad actúa desde el corazón de algunos...
Una de cal y otra de arena. Su padre siempre decía que Dios aprieta pero nunca ahoga, pero bien sabía él que Dios se encontraba en el alma misma de cada ser humano y que se manifestaba a través de las acciones de estos. Si aquello que le había llevado a emprender tal viaje le demostraba que el mal podía residir en todo corazón, la forma en que terminaba le devolvía en cierta manera su fe en su propia especie:
- Debería daros la razón... Pero siento que he sido un insensato, pensé que encontraría lo que buscaba y solo encontré muerte. Viajé hasta Toulouse buscando un pedazo de mi pasado que en el fondo de mi corazón sabía que estaba irremediablemente perdido... y así vuelvo, con las manos y el corazón vacíos.
André - September 5, 2006 12:43 PM (GMT)
-"Es mejor tenerlos vacíos que llenos de dudas"
Guardó silencio, se pudieron oír toses de fondo, algún enfermo de pecho seguramente:
-"Debió de ser alguien muy importante como para ir a Toulousse..."
El metis conocía muy bien lo que movía a la gente y por norma general ésto podían ser dos cosas, el poder o el amor y dudaba mucho que el caso de Nicolas fuera a causa del poder.
Nicolas_Fresnoy - September 5, 2006 01:03 PM (GMT)
Sabías palabras... El muchacho era increiblemente maduro para la edad que tenía y en su corazón ya brillaba la nobleza, de haber tenido hijos sin duda le hubiese gustado que fuesen así.
- Mi esposa...- Contestó.- Murió hace dos años, nuestro pueblo fue arrasado en la cruzada sin sentido que asola el Sur. Hace unos meses recibí una misiva que afirmaba que seguía viva y cautiva en Toulouse, una burda mentira...
Si bien el viaje y el fracaso habían avivado las llamas de su dolor se encontraba demasiado cansado para apenarse por nada y parecía relatarlo como si él mismo no fuese el protagonista de una historia que muchos otros estaban viviendo de maneras distintas pero iguales al mismo tiempo.
André - September 5, 2006 01:55 PM (GMT)
Cruzadas, el pueblo llano pasó de verlas como una de las herramientas de Dios para juzgar a los herejes a verlas como formas que tenían los nobles de competir e incluso de pelear:
-"Comprendo, una nota así no la envía cualquiera... sospechas de alguien? Porque quien sea no te debe desear nada bueno"
En aquel hombre se veía el rostro del dolor, pero a su ver tenía que vengarse, una afrenta como mentar a los muertos creando esperanzas era una maldad digna de la hoguera
Nicolas_Fresnoy - September 5, 2006 02:04 PM (GMT)
Esa era una buena pregunta que el escultor se había hecho demasiadas veces, de saber del odio de alguien hacia él tal vez hubiese desconfiado de su supuesto benefactor.
- No soy importante como para tener enemigos... solo un artesano, no manejo interés alguno y no creo haber contrariado a nadie como para que su venganza fuese de tal calibre.
Pero era un hereje... y a veces ese hecho bastaba para granjearse profundas enemistades y odios sin base alguna, él prefería pensar que en París aquel hecho quedaría convenientemente oculto si nadie había que pudiera conocerle más allá de su ascendencia católica.
André - September 5, 2006 10:20 PM (GMT)
André soltó una leve risa cargada de ironía:
-"Pues dudo mucho que alguien tenga un humor tan retorcido como mandarte a Toulouse o incluso que fuera la carta de una admiradora"
El odio estaba presente en todo el mundo, incluso pudiera haberlo hecho un vecino suyo que pensó fue mirado mal por parte de Nicolas o cualquier otra cosa, eran tantas las posibilidades...
Nicolas_Fresnoy - September 5, 2006 11:10 PM (GMT)
De hecho ya le había sucedido antes... No quería hacer suposiciones precipitadas, haberle buscado en el mismo Paris para tenderle esa trampa tan rastrera le parecía demasiada molestia para alguien movido por envidias o por razones equiparables.
- Ahora no importa... tendré tiempo para pensar.
El artesano se recostó dejando la bandeja en el suelo, el alimento había hecho buen efecto en sus energías pero seguía necesitando el descanso como única cura a sus males.
- Deberiais descansar André, ya habeis hecho bastante. Cuando salga de aquí me gustaría que me visitarais en mi casa de la vile... quisiera recompensaros por vuestra inestimable ayuda.