Durante la tarde varios embalajes fueron cargados en un carromato junto a Le Chatelet. Muebles viejos que estaban almacenados en una torre, comentaban los guardias.
Por la noche Gallois se despidió de Hugues Des Arcis. El capadocio se quedaría en la ciudad para custodiar el refugio. El toreador viajaría en busca de pastos más verdes antes de que se cerrasen los caminos.
Estaría fuera todo el invierno, quizas luego no volviese directamente a París e iniciase un viaje.
- Confío en que sabreis cuidar del castillo y sabreis atender los asuntos urgentes si alguien se presenta buscándome.- le dijo Gallois a su soldado.
- Tengo la sensación de que todos mis señores me abandonan últimamente - protestó Hugues.
- No os abandono, buen soldado, no se cuanto estaré fuera, pero os pormeto que volveré.
- Así lo espero señor, que tengais un buen viaje.