Title: Baile nocturno
Maxence - June 7, 2005 11:20 AM (GMT)
Maxence buscó un claro en el bosque. Se sitúo en su centro y cerró los ojos. Las enseñanzas de su maestro empezaron a llenar de ecos sus oídos. Se sentó cruzó las piernas y comenzó a respirar. Era algo que no necesitaba pero había aprendido que la respiración genera un ritmo muscular y sonoro. El pecho sube y baja, el aire entra y sale, el pecho sube y baja el aire entra y sale...
Ya tenía la música, así que inició la danza. El pie derecho sigue al izquierdo, el izquierdo al derecho, ambos a los brazos que dependen de los pies y todo unido a un torso que gira a su compás.
La espada era su pareja de baile, su amada. Evolucionaron a lo largo del claro, cada vez más rápido, más fuerte, con más pasión.
La danza se volvió inhumana, apenas se vislunbraba algo más que una sombra adornada de destellos plateados. En el claro la forma fluctuó, se oyó un zumbido
y la danza paró. A su alrededor un pequeño circulo de tierra delimitado por la hierba cortada. Su filo estaba firme, atravesando el corazón de un recuerdo.
Maxence enfundó su espada y marchó de allí sin decir palabra.
Boadicea do Teixido - June 7, 2005 11:32 AM (GMT)
Boadicea daba uno de sus frecuentes viajes nucturnos al bosque. Allí habia descubierto una agrupación de tejos. Una increible admiración tenía Boadicea por estos milenarios árboles y sus curiosas habilidades. Pero esta vez una figura llamo su atención... Quien seria?
Lentamente se acercó y delante de el le dijo...
- Bonita noche, verdad. Me llamo Boadicea do Teixido y parece ser que hoy se han encrontrado nuestros caminos. (Una increible sonrisa apareció dentro de aquella túnica oscura)
Maxence - June 7, 2005 12:00 PM (GMT)
Maxence pareció perdido por un momento. Instintivamente su mano apretó con más fuerza la empuñadura. Parecía alguien que acabara de despertar y no supiera a q se enfrentaba. Pronto adopto su expresión depredadora de siempre y se relajó.
-Lo bueno del bosque es que nunca sabes que regalo va haceros, ciertamente hoy he sido un hombre afortunado. Mi nombre es Maxence, y he de decir para haceros justicia que resulta un profundo placer el conoceros.
Maxence realizó una fluída reverencia
Boadicea do Teixido - June 7, 2005 10:01 PM (GMT)
Boadicea se dió cuenta del acto reflejo, debia ser un raudo guerrero. Se quitó el capuchón que cubría su cabeza y reveló aquel rostro, pulcro, bellamente decorado. Con la cálida voz que la carectizaba le dijo...
- Perdonad mi señor, espero no haberle alarmado con mi presencia. No suelo encontrarme con caballeros tan interesantes por estes lares.
- No he escuchado nada sobre usted, pero espero que ya no sea así. Soy una dama de la oscuridad que desenvuelve su no-vida en la austeridad Montparnasse.
La grandiosidad de la naturaleza es digna de admiración, pero el descanso es mas seguro bajo techo. Le invito a descansar en mi posada cuando guste. Supongo que ha venido por alguna razón, o esta usted de paso?
Maxence - June 9, 2005 02:17 PM (GMT)
-Llevo en Paris muchos años, pero el cultivo de mi arte me ha mantenido apartado de la sociedad durante mucho tiempo. Padezco del estigma obsesivo de los mios y por ello no tengo otro objetivo que intentar contener la grandiosidad de la naturaleza en lo mediocre de mi obra. Pero creo que es ya el momento de volver al mundo y por ello me gustaría abusar de vuestra gracia y aceptar la invitación que con tanta gentileza me habéis hecho.
El rostro de Maxence se vió cruzado por una amplia sonrisa y adoptó una cómica pose de caballero.
-Aceptará una digna posada a un individuo de dudoso linaje y aún más dudosas intenciones? Será vuestra merced tan piadosa de mancillar su suelo con el barro de mis pies?
Boadicea do Teixido - June 9, 2005 09:46 PM (GMT)
Una leve carcajada salió de los carnosos labios de Boadicea. El inesperado encuentro daba un matiz cómico a los austeros paseos que Boadicea daba con el fin de aliviar su desarraigo en estas extrañas tierras. Le agradaba la carismática forma de conversar que tenia su compañero.
- Con un apuesto amante del arte he venido a topar!!. (dijo con alegre voz) Bien decís que la grandiosidad de la naturaleza tiene una belleza y misteriosidad sin par, pero al fin y al cabo naturaleza somos, como lo son los deseos que nosotros intentamos plasmar en el arte.
-Para mi los linajes no tienen valor, pero hago respeto de ellos. Como anfitriona asajo a aquellos que son de mi agrado, no a aquellos que portan las mas bellas telas u ostentan los mas altos cargos. Para mi son sólo clasificaciones que no tienen valor en la verdadera eternidad del descanso.
-Acompañazme, estaré gustosa de tener una grata compañia. (dijo abriendole paso con un brazo, desvelando bajo esa casaca que la cubria de la llovizna un precioso atuendo blanco que parecia dar alas a Boadicea pues tenia una bella tela que unia su brazo con el contorno de su cuepo).
-Pero contazme de camino vuestras andanzas en busca de aliviar ese estigma del que me hablais... (con un acento de curiosidad)
Maxence - June 14, 2005 11:43 AM (GMT)
-Acepto gustoso vuestra invitación, sin duda estarmos más cómodos cobijados al calor de vuestra posada. Sería muy triste estropear este gentil encuentro por la llegada del más que desagradable amanecer. Vayamos pues a vuestra posada, allí os contaré mi historia hasta donde aguante vuetro aburrimiento
Maxence le ofreció su brazo a Boadicea do Teixido acompañado de nuevo de una amplia sonrisa.
Boadicea do Teixido - June 14, 2005 02:51 PM (GMT)
Boadicea se agarró del brazo de su acompañante y ambos emprendieron el camino hacia Montparnasse bajo los frondosos arboles. Comentarios sin importancia y pequeñas bromas alejaron el silencio de su camino. La delicada esencia que emanaba marcaba el camino recorrido y llamaba la atención de los pequeños animales que habitaban por las inmediaciones.
Cuando llegaron a Le Terberne du Forgeron se escucharon los vanales dialogos de los que allí se evadian de sus penas. Pasaron por delante de la entrada y se dirigieron a la puerta trasera que daba a la bodega. Una sierva de Boadicea acudió a su llamada para abrir la pesada puerta de noble madera de tejo. Entraron y Maxence pudo admirar los bellos frecos egipcios que adornaban aquella acomodada bodega. La ténue luz que arrojaban numerosas lamparas de aceite bellamente decoradas revelaba una sala con dos magnificos y exoticos tritriclíneos separado por una mesa de marmol. Boadicea le mostró asiento en uno de los triclíneos para que se acomodase y le dijo a su sierva:
- Traeznos un fresco refrigerio y que tambien Aurora preste la sedada calma que por sus venas corre para poner un tentenpié.
- Es una amante de los frutos "prohibidos" que la naturaleza nos otorga... (aclaró a su invitado cun una cómica sonrisa decorada con la chispa de sus alegres ojos)
Mientras, Boadicea se desprendia de algunos de sus atuendos para ponerse cómoda. Después su sierva posó una bandeja con dos copas de bella porcelana con refrescante y pura sangre y otros dos menores cuencos con la sangre alimentada con las relajantes toxinas que Aurora había consumido en forma de cannabis... estaba un poco aburrida del opio. Acto seguido dejo la habiación y el murmullo que apareció se disipó en cuanto se cerró la puerta.
Boadicea se sentó y tomó un trago de su cuenco.
- No se si vós gustais del tentenpié pero estes paseos suelen me suelen tener mejor final con las gratificantes propiedades de estas curiosas sustancias. Ademas... hoy tengo que celebrar la compañia con la que he sido agasajada.
- Os sentís cómodo en mi humilde morada...
Maxence - June 15, 2005 05:08 PM (GMT)
Maxence se sorprendió ante la decoración de la posada. Si bien en sus tiempos había viajado, egipto le resultaba casi un lugar legendario. Y aún no había conseguido conciliar la idea de unos vástagos nacidos en el seno de una tierra dominada por el Sol y las arenas. Así que como un niño se embriagó de aquello que lo rodeaba, fascinadoante tanta belleza.
Maxence tomó asiento en uno de los triclíneos y tomó entre sus manos la más pequeña de las copas.
-No acostumbro a disfrutar de estos refrigerios, pero dado lo especial de la velada tal vez sea un buen momento para relajar mis sentidos- con esto Maxence tomó un trago de la copa- respecto a la humildad de vuestro hogar, sin duda es humilde en comparación con la magnífica joya que alberga en su seno- Maxence sonrrió amplimente a Boadicea do Teixido y acompañó sus palabras con una reberencia- Debo deciros que me encuentro atrapado por vuestra magnífica presencia y que si consintieseis en ello, me gustaría saber más sobre las tierras que dieron origen a tanta belleza
Boadicea do Teixido - June 15, 2005 11:19 PM (GMT)
-Sois muy alagador mi querido invitado, en vuestra posesión esta mi tiempo para satisfacer vuestra curiosidad. Mi nación se encuentra lejos y su grandeza pasa desapercibida para la mayoria de los que aqui habitan.
Boadicea se recostaba mientras saboreba un trago. La finas sedas que portaban se deslizaban en su pulcra piel. La aparente fragilidad de sus dedos estaba decorada con numerosos anillos de exóticos materiales. Los ojos d Boadicea repasaban los movientos de su invitado.
-Vos tambien atraeis la duda a mi mente... Vuestro temporal ausencia de París ha dado los frutos que deseabais?
Maxence - June 18, 2005 10:59 PM (GMT)
-El impetú de mi mal contenido ego me llevó a pensar que si. Sin embargo he descubierto que no solo no estoy más cerca, sino que me he alejado aún más del fin último de mi retiro. Tal vez la respuesta no estaba donde la busqué, puede que se esconda tras un adoquín de estas húmedas aceras, o en los más vivos labios que jamás lució una muerta...
El rostro de Maxence se cubrió de una profunda tristeza, su bella figura se vio arropada por un manto de decadencia, un canto de cisne que ribalizaba en belleza con los ropajes que con su gracia lucía Boadicea do Teixido.
La habitación se llenó subitamente de un silencio con ecos de requiem, y por el rostro de Maxence se deslizó una única lágrima negra...
Súbitamente todo cambió, antes de que la perla rozara su pómulo todos lo músculos de Maxence se pusieron en tensión bajo su piel. Su postura se tornó la de un depredador agazapado en una rama, nada que ver con el triste semblante que se apreciaba un segundo antes.
-Debo irme-dijo en un afilado susurro- espero volver a verla- Maxence se movió a tal velocidad que pareció fluir asta la puerta. Dejando solo tras de si la estela de dos ojos que relucían como las ascuas de una hoguera
Boadicea do Teixido - June 19, 2005 10:48 AM (GMT)
Boadicea se encontró muy desconcertada. Este inesperado encuentro con tal personalidad no habia resultado común. Aquellas palabras reflejaban un enorme secreto que Boadicea estaba deseosa de desvelar. Su corazón no-vivo estaba sumergido en la profundidad del desarraigo pero... por q motivo?
La bestia se habia levantado ante la curiosidad de Boadicea como una muro de contención. Seguramente los dominios de su amor habrían sido quebrados por una gran pérdida...
Quizás ella podria ocupar el lugar que esa pérdida habia dejado en su atormentada psique...
Por lo menos lo intentaría.