View Full Version: La manzana y el Desierto

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Title: La manzana y el Desierto
Description: 1/1/1200 (Flashback)


Kurush_Ishraqi - August 27, 2006 01:15 PM (GMT)
Una joven corría por un largo corredor de piso de ármol sosteniendo en su mano derehca una botella negra. Era una muchacha bonita, pero un poco desorganizada, y tal vez hacía tiempo que no se parara frente a un espejo. Ese olvido era por lo general imperdonable entre las hijas del Visir, pero ella era su favorita de todos modos. Y no importaba en la historia verdaderamente.

Llegó a un salón. En una cama grande, una árabe mucho más vieja estaba agachada junto al cuerpo convaleciente de una joven de unos veinte años, embarazada, que con valentía que las mujeres del siglo veinte envidiaría, guardaba silencio mordiéndo un palo y aguantándose el dolor.

La joven le entregó a la anciana la botella, y esta la abrió de un tirón. Algo sin duda estaba mal con aquel crío, y si moría, o si moría la madre, entonces ella también moriría. Por eso había pedido a la joven cortesana que trajera, lo más rápido posible, aquella botella mágica.

La había tenido que robar del salón del mago del castillo, pero la joven había aceptado pues aquella misma anciana había hecho su parto, y la había salvado de morir sin haber visto el mundo; ayudarla a conservar la vida era lo mínimo que podía hacer como agradecimiento, así qe poco importaba las consecuencias.

La anciana no era hechicera, pero conocía los procedimientos. Pero lo que sucedió no l eperaba.

De la botella salió un Djinn.

El Dios la miraba con gesto ceñudo, y paseaba su mirada entre una y la otra, y luego con la embarazada y su valor al no gritar.

La anciana, antes de que el Djinn preguntara cualquier cosa, o las eliminara con un movimiento de su dedo, le explicó lo que necesitaba de él.

-Salva al niño y a la madre.

-El precio será tu vida; dos por una es un buen precio.

La anciana bajó la cabeza. Así que gracias a la irnoía del destino iba a morir de todos modos.

-Bien.

-Entonces el niño y su madre ya estén salvdos. Cuando tenga cinco años y le hayas criado como se debe, vendré por tu vida.

Y claro estaba, aprovechando qe la mujer anciana no sabía, ni siquiera entendía de magia, escapó de su prisión en la botella; por fin era libre.




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