fdi: Primero hola a todos XD, después decir que este es mi primer flashback y que he visto que se suele usar la cuenta de evento para determinados trozos, pero.... como soy un cacho perro ( y no solo por el pj XD) postearé todo con mi cuenta, espero que no me lo tengais en cuenta ^^.
Acababa de hacer una olla de su “Engrudo especial” como lo llamaba cuando había humanos delante; el don de cocinar era bastante útil para calmar el hambre, aunque el sabor no era precisamente exquisito, pero estaba en uno de los barrios pobres de París, el sabor era lo que menos importaba:
-“Buenas tardes André”
Una mendiga harapienta y encorvada se acercó al fuego donde el metis tenía puesta la olla:
-“Buenas tardes Marie ¿quieres un plato de comida?”
La mujer sonrió los más dulcemente que pudo y de entre sus ropajes extrajo dos cuencos pequeños:
-“Sí, pero si pudieras darme otro para mi hijo te estaría agradecida”
Su hijo, cómo olvidarse de él…
-“Por supuesto”
André cogió el cucharón con el que había removido toda la mezcla y sirvió dos raciones con su brazo bueno mientras la mendiga los sujetaba:
-“Que Dios te bendiga”
Aquella mujer debía de tener 21 años como mucho, pero el estilo de vida que llevaba le daba una apariencia de vejez adelantada, canas incipientes, arrugas y manchas… mucho había sufrido por su hijo y ahora éste se tenía que acostumbrar a sólo usar su brazo izquierdo ya que la mano derecha tuvo que ser amputada por la manada de André… lo recordaba como si hubiera sido ayer…
La mujer ya estaba por irse al ver tan sumido en sus pensamientos al joven lisiado cuando éste con una sonrisa pícara contestó:
-“Mejor que nos bendiga a todos”
Marie tosió un par de veces mientras se reía y se marchó dejando al garou solo en el callejón, sumido en el recuerdo y en el pensamiento; empezó a nevar débilmente, de un modo triste, el hollín acumulado en las chimeneas de las casas empezaba a mezclarse con el agua congelada, dentro de poco tiempo le llegaría una oleada de gente a la que atender debido a que preferían mojarse un poco y recoger su comida, a tener que esperar y pasar más hambre de la debida; al menos no habría quejas, ya que su manada días antes de ser asesinada había construido un improvisado tejadillo para que no se apagara el fuego ni la comida se llenara de agua, nieve o Dios sabe qué.
Las callejuelas de los barrios pobres de París no eran sólo un sitio donde la suciedad, peste, hambre y sufrimiento reinaban a sus anchas; éstos eran los problemas menores, lo realmente grave era lo que a veces aparecía en aquellos angostos pasajes entre casas y no por los ladrones o los asesinos, si no por les seres poseídos por el Wyrm, cada vez había más, las perdiciones de hambre, dolor, muerte, enfermedad… acampaban a sus anchas y muchas veces acababan poseyendo de un modo u otro a algún desgraciado…
Aquello ocurrió hace unas semanas antes del ataque al túmulo, Filipe y Pierre estaban con André; Filipe era un Galliard joven, rubio y en cierta medida atractivo que presumía de ser el único de su auspicio capaz de tocar la tarantela con un laúd usando sólo los pies, cosa que hacía gracia a todos los lupinos que lo oían porque misteriosamente siempre se olvidaba de tener el laúd a mano cuando lo contaba y obviamente no podía demostrarlo; por su parte Pierre, era un Ragabash de edad media y arrugas de felicidad en su rostro, con cierta afición a gastar bromas a los nobles haciéndose pasar por un leproso, apestado o cualquier cosa que se le pasara por la cabeza.
Acababan de servir la cena y estaban dispuestos a regresar al túmulo para descansar cuando el silencio de la noche fue roto por unos pasos apresurados, sin dudarlo los tres se asomaron al callejón y vieron a Marie que iba corriendo hacia ellos con su hijo en brazos:
-“Ayuda! Ayuda!! Mi hijo… mi hijo… su mano…”
Sólo atinaba a decir entre lágrimas ese conjunto de palabras, André cogió al muchacho con cuidado ayudándose de su pecho para llevarlo como si estuviera sentado en su brazo:
-“Aquí cerca hay una taberna, me llevo bien con la dueña… vamos allí y le miraremos la mano…”
Dijo el Ragabash con gesto de preocupación al ver que la mano derecha del muchacho estaba totalmente oscura.
Un grupo de gente acercándose sacó de sus pensamientos al metis trayéndole de vuelta al mundo real; como había pensado antes, todo el mundo iba a por su ración de comida mientras que la nieve fuera fina.
fdi: próximamente la continuación ^^