Title: Alquimistas, Obradores de Voluntad y Vendedores..
Description: ... de Sueños (23/12/1225)
Isolda Lamartine - August 19, 2006 05:32 PM (GMT)
Un día para noche buena; aquella fecha no significaba nada para Isolda, excepto, por supuesto, el comienzo de la barbarie contra las demás fes y creencias. Le daba un tiempo esa noche a meditar un poco -más en realidad- sobre el destino que correrían las libres expresiones de amor a los dioses naturales, poderosos pero debilitándose continuamente debido a la negligencia cristiana y a sus fanáticos y asesinos defensores.
Tiempo atrás ella había estado protegiendo con su magia, débil para lo que ahora conocía y dominaba, pero poderosa para los no iniciados o practicantes de Goetia o incluso de Theurgia; y no habían sido pocas las victorias que había obtenido defendiendo a los portadores de creencias antiguas, paganas a la vista de los ciegos y gordos señores de la Iglesia. Pero era joven, y no entendía que había cosas inevitables. El camino era otro, y ella lo había abandonado hacía ya varios años. Tal vez fuera hora de recuperarlo.
Gracias a la supervisión casi continua que mantenía sobre el Campamento, había logrado observar la construcción de aquel taller; y un día, no hacía mucho, una de sus aves había estado mirando tranquilamente por la ventana a Yazir. Las imágenes fueron analizadas por Isolda, que aunue obviamente buscaba otra cosa no dejaba de interesarse por la amalgama de culturas que había en aquel lugar olvidado de Dios y de los Hombres, y de los Vampiros, y...
Y lo que vio le pareció sin duda interesante.
A pesar del mortal frío, de lo peligroso de los caminos, de lo arriesgado de visitar aquel lugar, Isolda, disfrazada como una mujer austera aunque vulgar, de cabellos canos y de rostro ajado por el tiempo, vestida con gruesas pieles de animales domésticos, se llegó hasta aquel taller acompañada por un hombre más joven y vigoroso, con músculos seguramente preparados en las labores campestres.
Al entrar, ambos quitaron la nieve de sus ropajes antes que cualquier otra cosa, y miraron con curiosidad el interior de la cabaña.
Boadicea do Teixido - August 22, 2006 04:37 PM (GMT)
Dentro concentrado e inmerso en su trabajo, estaba Yabir ibn Hayan. Desde hace unos meses, ya casi un año, había renacido en la oscuridad. Ahora que no temía por el tiempo, mayor prisa tenía por desvelar los secretos que guardaban la esencia que Amaniss Akètt había compartido con él, bautizándolo en la estirpe ofidia como siguiente y único custodio de su secreta hechiceria.
En árabe, su lengua materna, dijo con voz precipitada a su siervo mortal...
- Fuelle!!Delante de unos alambiques que contenían sustancias sólo conocidas por Yabir un proceso alquímico se estaba mediando. El "mercurius", lo volátil, había escapado de un alambique a otro por un sisiante tubo de cristal. El humo se mezclaba con otro compuesto de una anterior calcinación, la "sal", residuo resistente al fuego.
- Vamos!! Soplad!!Rápidamente Yabir agarro una pequeña pala, aún absorto en la contemplación de su refinado. Sin mirar y con una destreza atípica, cogió una pala de carbón de un barril y abriendo la tapa del hornillo cilindrico alimentó el fuego. No sintió dolor al abrir la hirvente y pequeña puerta metalica, su condición vampirica y sus numerosas pociones, le daban una resistencia inusual. Pero fué una vez cebado el fuego cuando sintió pavor, pues unas escasas llamas rozaron su mano. Jamás con ninguna de sus multiples quemaduras que adornaban su brazo había sentido tanto...miedo?.
Se tiró al suelo, agarrando su mano, y allí recordó su bautizo serpentino, cuando la bella Amaniss Akètt inscribió en su cuerpo con inscandescente simbología lo que el fuego y la luz eran para su estirpe ofidia.
Su siervo dejó el fuelle, y fué a ayudar a su maestro. Para desconsuelo de Yabir, pues todo el trabajo de tantas noches concluiria sin éxito. Que el siervo de Yabir dejara de soplar significaba que uno de los pasos más importantes no se daría, pues el sulfur de la mezcla, aquello combustible, no alcanzaría su temperatura en el momento que debía. Dejando su proceso inerte e inservible, imperfecto. Nuevamente había fallado en su estudio.
Yabir se reincorporó, y unos minutos estuvo discutiendo con su siervo, agotado por el servicio diario y nocturno de su maestro. El era el encargado del fuego, algo muy importante, más aún dada la condición del alquimista vampírico.
Con cara de perros y desquiciado por la pérdida de tiempo, Yabir rompió sobre su mano una pequeña vasija de barro, que contenía uno de sus preparados sanadores. Ya no tenía tiempo ni para abrir un simple tapón, todo le daba igual, estaba enfadado. Cubrió con una andrajosa tela su mano y fué en ese momento cuando se dió cuenta de que tenía una visita. Normalmente era el siervo del alquimista el que atendía, pero Yabir le había ordenado reiniciar el proceso inmediatamente, así que se acercó a los nuevos clientes.
- Buenas noches, desean comprar algo?
Isolda Lamartine - August 23, 2006 01:51 AM (GMT)
La anciana y el hombre observaron con rostros impávidos todo el espectáculo que se desarrollaba ante sus ojos; aquella reacción ante el fuego del caldero era de esperarse, más el que tuviera ya tantas otras cicatrices en sus manos hacían aquel movimiento algo inusual, más no raro.
La solicitud del ayudante a Isolda sí que la dejó boquiabierta, auqnue su máscara envejecida nada de esto dejó traslucir: si uno de sus homúnculos hubiera estropeado de ese modo un trabajo que hubiera podido llevarle noches enteras, acabaría con su mente y reutilizaría su carne para crear un homúnculo nuevo, verdadermente eficiente.
Pero a lo mejor este hombre no era ni siquiera Despertado, y sus experimentos con el fuego no eran más que intentos de ser dios. ¿O estaría equivocada?
Cuando por fin ganaron la atención del alquimista, fue la anciana la que habló. Su voz era regia, dura y perfecta, sin modulaciones, sin excesos de energía, y de hecho sus labios se movían lo necesario para que los sonidos salieran, como si comunicarse fuera para ella un dolor de cabeza.
-Decidme qué ofrecéis.
Era claro que aquella mujer no venía por herramientas campesinas.
Boadicea do Teixido - August 24, 2006 05:18 PM (GMT)
- Naturaleza destilada y refinada para quién tenga monedas, anciana.
Se giró un momento, y bajo una especié de cómoda sacó un caja con multitud de pequeñas vasijas de barro, todas ellas con unas inscripciones icónicas.
- Ambos somos viejos, y el tiempo no da tregua a nuestros sentidos y a nuestro cuerpo. Quizás esteis buscando algún remedio para apaciguar las dolencias que este duro invierno provoca...
- Yo podría curar vuestros dolores, o mejorar vuestra vista, seguramente gastada.
Decía irónicamente el alquimista, ignorante de la verdadera identidad de su clienta. Siendo él el que en verdad no ve.
- Mi nombre es Yabir ibn Hayan, decidme vuestro estigma y quizás logre aliviar su pesar...
Isolda Lamartine - August 25, 2006 09:57 PM (GMT)
La anciana se limitó a enarcar una ceja ante las palabras de aquel vendedor. No quería prejuzgar, pero ya comenzaba a olerse que aquello s etrataa de un fraude para robar a los desprevenidos y ambiciosos Durmientes.
-Decis naturaleza destilada y refinada... ¿acaso sois algún tipo de hechicero o alquimista? ¿O acaso un embaucador?
El hombre joven, tras la anciana, estaba alerta por si había una reacción violenta. No podía permitir que hirieran a su ama.
La anciana sonrió, pérfidamente quizás.
-Si no lo sois, entonces me gustaría ver el contenido de uno de esos frascos.
Boadicea do Teixido - August 27, 2006 06:11 PM (GMT)
No pudo más que sonreir. Estas viejas mujeres soltaban antes la vida que las escasas monedas que poseían.
- Embaucador de las leyes de la naturaleza... del tiempo... y de decrépitas mujeres con monedas.
- Juzgaz vos misma, desconfiada anciana. Coged la que querais, para así no volver a cuestionar con inocentes regateos mi trabajo, pues de hacerlo, serias vos la verdadera embaucadora.
Isolda Lamartine - September 2, 2006 04:19 PM (GMT)
La anciana ni se inmutó siquiera ante las palabras de aquel hombre, y sin dilación alguna tomó uno de los frascos, al azar, y lo levantó intentando mirarlo a contraluz. Estiró la mano vacía hacia atrás, y el hombre joven puso en la palma abierta un pergamino ajado.
La anciana bajó el frasco y lo piso de nuevo en la mesa; abrió luego el pergamino sobre esta, y lo miró unos segundos. Tomó de nuevo el mismo frasco que ya había estado mirando y lo puso en el centro del pergamino.
Ella, por supuesto, esperaba que fuera poca cosa; a lo más la manipulación, tal vez experta, de algunas plantas o de algunos minerales, según los cánones más viejos de magia empática que circulaban en el mundo “culto” y en los bajo mundos de las ciudades europeas.
Pero lo que el pergamino le mostró fue muy diferente.
Como si una mano invisible moviera una pluma invisible, negra tinta delineando una complicada sucesión de símbolos hebraicos en un extremo del pergamino, lentamente pero con trazos firmes y decididos. Luego se detuvo.
La anciana tomó el frasco y lo puso de nuevo en la mesa, y levantando el pergamino estuvo mirando con cuidado los trazos del dibujo.
Cuando lo bajó sonreía de manera casi autómata.
-Espero acepte mis disculpas. No todos los días se encuentra uno a un verdadero practicante de las Artes, y es mejor la seguridad aunque cueste unas palabras feas.
El joven, viendo que el ambiente había cambiado repentinamente, se relajó un poco más no del todo. No podía confiarse. La anciana continuó.
-Yo misma practico la alquimia a través de los caminos del hermetismo.
Boadicea do Teixido - September 3, 2006 06:20 PM (GMT)
Máximo era el asombro de Yabir. Sus ojos abiertos como nunca, escrutaron el baile de la pluma y sus símbolos. Le eran familiares, pero desconocía su contenido. Los escritos de sus estudios estaban cifrados en su lengua materna, copto y egipcio tradicional.
- Jajaja...Fortuna la mía en esta oscura noche el recibir en mi humilde forja a una académica.
Dijo con notoria alegría el árabe. Ella pertenecía al Hermetismo, de raiz culta, dedicada más a tratados y a la gnosis que al trasfondo espiritual, claramente experimental y sensitivo de la alquimia.
- Por favor, sería un honor para mi...
Yabir, indicaba una mesa con tres asientos resguardada de los fogones y oidos forasteros. Estaba ansioso de poder charlar y discutir con esta misteriosa anciana.
Le hizo un gesto a su siervo, para que trajera algo de beber. Una vez se sentaron la hermética y su callado acompañante, el siervo del alquimista puso dos vasos metálicos en la mesa y una botella. Era aguardiente destilado de los pagos de los plebeyos que acudían allí para aprovechar en sus alambiques las sobras de las vides.
Mientras, Yabir sentado en frente de sus misteriosos invitados cogió una jarra que pendía del grifo de una pequeña barrica situada a su vera.
- Perdonad que no os acompañe, pero sólo bebo de esta manipulada cerveza, y aún no he conseguido que sea gustosa para el paladar por su ágrio sabor. Pero seguro que ese licor calentará vuestro cuerpo en estes días de intempestiva nieve.
Era una de las maneras en que el alquimista podía alimentarse sin necesidad de drenar sangre de los mortales. También estudiaba otras, un poco curiosas pero eficientes. Pese a ser un setita su mayor anhelo y deseo era el ascetismo alquimico, no infantiles impulsos, de sobra consumados en su vida mortal. Era anciano su rostro, pero joven en la noche, y no gustaba de beber la esencia de los mortales, prefería destilarla él mismo.
- Mi nombre es Yabir ibn Hayan. Y descuidad, no deseo saber el vuestro. Seguro que ambos sabemos el verdadero poder de la nomenclatura y yo sólo deseo una albédrica dialéctica. Son mis invitados de honor.
Dió unos sorbos a su bebida para aclarar su voz, pero una mueca de mal gusto se dejó ver. Ciertamente, aún no era una buena cerveza con la que poder comerciar entre sus semejantes.
- Pertenecemos a distintos mundos y a la vez al mismo... vos sois una hermética, yo un alquimista, pero el ver vuestras artes quizás me diga que aún más lejana es nuestra relación. Bien seguro que quizás podais discernir más aspectos de mi que cualquier otro habitante de esta zona, verdad?
Le hablaba de su condición vampírica, de la cual tenía un especial interés por saber su interpretación si es que la conocía. Si podía saber qué compuestos formaban sus pociones, seguramente también los fundamentos de su inmortal existencia. Estaba claro que ella no era una mortal común. Quería saber lo peculiar q podía llegar a ser...
Isolda Lamartine - September 4, 2006 02:56 PM (GMT)
La anciana aceptó el asiento que les ofrecían, más el joven permaneció de pie. Para no ofender a su anfitrión se apresuró a explicar someramente, de modo que de paso Yabir supiera que no era sólo una “teórica”.
-Él no beberá y tampoco se sentará, gentil anfitrión mío, pues su naturaleza le impide gustar de ciertas delicias.
Ella, en cambio, aceptó gustosa el licor que se les ofrecía, y dio un sorbo, sintiendo el calor bajar por su garganta. Estaba pensando en preguntar sobre la fabricación de los potajes, pero la pregunta del alquimista la sorprendió.
Le miró achinando un poco los ojos, mientras en su mente trazaba unos diagramas que muchas veces había ya trazado, y lentamente, a sus ojos, fueron apareciendo los diseños que marcaban a Yabir como... como un Massasa.
Sin embargo la sorprensa no se dibujó en su rostro. Aquello traía muchas implicaciones. ¿Se trataba de un Tremere? ¿Acaso algúnos otros entre los muertos lograban practicar algún tipo de magia estática similar a la suya, dinámica? Por una vez dejaría de lado los prejuicios; debía andar con cautela, pero esperaba que aquello no fuera a largo término excesivamente peligros.
-Sois un Muerto, un Massasa; un vampyr.
Isolda Lamartine - September 8, 2006 05:22 PM (GMT)
Boadicea do Teixido - September 8, 2006 06:22 PM (GMT)
Yabir observó al compañero de la dama mientras ella lo escrutaba con sus artes herméticas. Al parecer también conocía el uso del Don de Jnum y las prácticas de los Ushabti, de las cuales había escuchado no pocas menciones. Por algo su insaciable búsqueda había delineado tantos kilómetros.
Al escuchar los adjetivos con los que lo llamó, sonrió. Muchas denominaciones de su condición había oído... gule, vampyr, no-muerto, pero desconocía aquel termino tan serpentino hasta en su pronunciación. Le era indiferente, no era lo que deseaba saber.
- Ciertamente, madame. Pero yo creo que tan sólo soy Yabir.
- Por favor, no temais escusar vuestras palabras... me gustaría oír la explicación o interpretación que dais sobre mi condición... supongo que mi invitada tendrá más aguda percepción para simplemente considerarnos seres infernales o cadáveres andantes... o estoy equivocado?
- Qué es lo que vuestros símbolos dicen sobre mí? Qué secretos os desvela este cascarón de carne muerta?
Isolda Lamartine - September 10, 2006 04:12 PM (GMT)
La anciana sonrió de medio lado, ante las palabras de Yabir.
-No es necesario que cuestionéis la profundidad de mi visión para que os responda, Yabir.
Le miró directamente a los ojos; nunca había tratado abiertamente con uno de ellos, y podía esperarse cualquier cosa; atrás, el joven permanecía alerta por si el Massasa hacía algún movimiento en falso.
-No es raro creer en la opinión generalizada de que sois seres infernales, considerando los dos hechos que en apariencia son fundamentales: los siglos os hacen locos, y la sangre mortal inhumanos; no más locos que los humanos, y no más inhumanos que estos sin embargo. Vuestra línea de Dragón os puede hacer perversos o santos, sabios ocultistas o músicos excelsos, pero vuestro sostén sigue siendo la vida de los mortales...
Cayó, mirando el recipiente de Yabir...
-... auqnue veo que vois estáis intentando dejarlo atrás. La sangre poderosa os da el poder de la vida que consumís, haciendo vuestro cuerpo joven eternamente, fuerte auqnue esté muerto, y más vivo a detalles de la realidad, a pequeños olores o a movimientos subrepticios de lo que muchos de los mortales jamás alcanzan. Y aliementa además curiosas habilidades... que veo en este caso os dejan penetrar en los misterios de la Naturaleza.
Guardó silencio de nuevo. Aquello podría ser instructivo.
-Las raíces herméticas vienen de Egipto y se alimentan de las fuentes más variadas pero las mismas siempre, del culto de Thot, del de Mercurio, de la sabiduría árabe y de la judía. Veo en vuestra ritualización algo que hace años ví en un viaje a la desaparecida Alejandría...
Boadicea do Teixido - September 11, 2006 02:21 PM (GMT)
Isolda había sido bastante formal... pero no había entrado en la temática proofunda que el árabe quería. Nuevamente se dispuso a entrar en el tema, desde otra perspectiva. El anciano, nuevamente adoptó una mueca pensativa mientras frotaba su abundante y canosa barba. Pensando en como responderle...
- Ohh.... Al-Khem, la Tierra Negra.... el lejano Egipto que tantos secretos esconde...
- Ciertamente son Thot, Hermes y sus diversas máscaras las alentadoras de nuestras artes...
- Sobre el origen de la alquímia y el hermetismo, decía Zósimo en sus escrituras... "Cuentan las Sagradas Escrituras que existe cierto tipo de demonios que tienen trato con mujeres. Hermes, nos habla de ellos en sus libros sobre la naturaleza...dicen que algunos ángeles, enamorados de las mujeres, descendieron a la Tierra y les enseñaron las obras de la naturaleza, y por ello fueron expulsados del cielo y condenados al perpetuo exilio. De ese comercio nacieron la raza de los gigantes, y el arte de la Khêma"
Seguramente Isolda conociese el pasaje, pero seguro que no tenía ni idea de cuan cercano era ese pasaje a la no-vida del setita. Era el inicio, donde todo estaba descrito.
-Os considerais vos una amante infernal? Yo tampoco.
- Acaso no es ese sucedáneo de hombre -decía con una fugaz mirada al golem- un vago intento por emular lo que yo soy? Este cuerpo está muerto, como el suyo... pero anda y vive por las esencias que guarda en su interior.
- Con sabiduria decís... la eternidad os volverá loco. Podrá o no, según los designios de mi camino...
- Pero es mi sangre, yo que ahora me he convertido en una Peru Neter (Casa d Dios) , la que me dá vista y me revela todo aquella verdad que celosamente custodia.
- Como hermética que sois, comparto vuestro ideal... por el cual todo el universo es un organiso con vida y que entre éste y la vida humana hay una correspondencia exacta... siendo así todas las partes del Todo interdependientes.
- Vos como humana, maga y hermetica tendreis acceso a diferentes niveles de consciencia... para así tener una idea sobre el cosmos. Por la cúal pregunto...
- Yo me considero un ser dual, no con acceso sino perteneciente a dos mundos y a ninguno en verdad. Vago en la noche, pues es el único momento en que mi espiritu, ahora en las Tierras del Oeste despierta. Me alimento de sangre humana, pues es consecuencia tan sólo de esta vida dual, el alimentar mi espiritu con porciones de otros. La fruta y carne terrenal no me alimenta, pues no alimenta mi espiritu. Es la sangre, nuestra más fidedigna identidad y esencia espiritual, la que nos mantiene. Mientras en la tierra, mi cuerpo y mente vagan en búsqueda. Pues creo que somos una mística trinidad, como lo son el sulfur, el mercurius y la sal.
- Ahora, la pregunta seria... es este estado una maldición? un castigo?... sería así, para quién juzga con prepotencia e ignorancia lo que es o no humano. O es un camino que nos revela nuestra más recóndita naturaleza, nuestra salvaje naturaleza y no por ello menos humana, condición.
No era un Capadoccio, era un verdadero alquimista cuyos estudios tenían un pilar fundamental: el trasfondo espiritual de sus estudios para la transcendencia. Monje herrero? Soplador embaucador? Tan sólo Yabir ibn Hayan.