Title: 06/12/1225 Por fin de la Orden
Mystere Imum - August 19, 2006 05:27 PM (GMT)
Todo aquello nunca podia haber sido soñado, desde hacia tiempo sabia que se estaba adentrando en un nuevo mundo pero no fue hasta que esa suave brisa acaricio su cara que comprendio la magnificencia de lo que eso implicaba.
Habia renacido, el viejo Fabius habia desaparecido sintio una extraña familiaridad al escuchar de boca de su Maestra su verdadero nombre...Mystere.
Camino por los pasillos junto a su Maestra, fascinado con una enorme sonrisa de alegria y felicidad.
Isolda Lamartine - August 19, 2006 05:47 PM (GMT)
Caminaban por los pasillos de aquel magnífico castillo y Fabius podía ver a magia, e incluso sentirla, recorriendo las puertas, los muros y los cimientos mismos donde estaba construido: era magia pura, magia animal y salvaje de los seres feéricos y magia ordenada y perfecta del linjae hermético de Von Rader. Aquel lugar estaba en muchos lugares al mismo tiempo, y desde muchos bosques podía accederse a él, y eso hacía que olores y vientos, sonidos de tierras distantes, se escucharan en los salones y en las habitaciones, más no turbadores sino tranquilizadores y mágicos.
Isolda, vestida para el ceremonial, iba junto a su Aprendiz sonriendo satisfecha. En cada uno de sus pasos, en cada uno de sus movimientos, en la manera de mirar, pudo Fabius por primera vez apreciar la perfección y el Orden total que la regía; todo a su alrededor parecía moverse con un caótico pero ordenado sentido, y su aura misteriosa estaba imbuida con este mismo sentimiento geométrico y santo. Era una hermética, era una Magister Mundi y tanto su vida como sus pensamientos, hasta en la más mínima de sus manifestaciones, estaban regidos por el orden total que le daba Modus, y Fabius podía sentirlo.
Desembocaron a un salón grande, que antes el joven no había visto: su techo estaba construido con vidrio completamente transparente, y podía verse el resplandor, aún débil, del día empezando. Alguna estrella también brillaba, y multitud de golondrinas volaban ya haciendo un gentil sonido en el proceso.
En el centro del salón cuatro austeras figuras miraban a los recién llegados: El barón von Rader, vestido también en austero hábito monacal, negro y ceñido a la cintura con un cinturón de cuero con símbolos en plata, el cabello suelto y el rostro ceñudo. A su lado un hombre de igual estatura y de porte también noble, el padre de von Rader, con una lara túnica turquesa llena de estrellas nocturnas, con los cabellos largos y blancos y la brba más larga aún, sus profundos ojos azules mirando al joven Fabius y a su Maestra. Junto a Lady Nathaniella, la bruja germana, que también vestía una larga túnica rojiza, había una anciana que Fabius conocía perfectamente: era Phillie.
Los cuatro, más un quinto que seguramente era Isolda, formarían un perfecto pentágono; estaban espaciado lo suficiente, y en el centro había espacio suficiente para que Fabius se parara.
Isolda ocupó su lugar e indicó a Fabius que pasara el centro.
El Barón von Rader habló el primero:
-Dinos tu nombre, joven Aprendiz.
Los cinco miraban a Fabius; era ciertamente una situación algo incómoda, pues los cuatro destilaban esa misma perfección y orden, el anciano e Isolda más que los demás, pero todo estaba entrelazado de ese mismo modo.
Mystere Imum - August 19, 2006 06:34 PM (GMT)
Aquello era magia pura, camiar al lado de Isolda era una experiencia magnifica, inexplicable, ella ya habia traspasado el limite de lo mundado conviertiendose no solo en alguien especial sino maravillosa y magica.
Pero habia algo mas, y ahora Mystere lo sentia con mayor poder, Isolda aun dentro de los despertados era poderosa,y unica.
Un privilegio que pocos tendrian en sus vidas, caminar al lado de la magia pura.
Observo el salon, y las personas que alli habia...Una sonrisa aparecio al ver a la anciana Philie, se coloco en el centro ansioso por lo que ocurriria pero interiormente sabia que todo iria bien y mejor.
-Mystere Fabius Du Lombart Imum bani Bonisagus, Guerrero del sol nocturno, Sobreviviente del innombrable.
Lo dijo en un tono alto, claro y orgulloso, pues eso era lo que sentia. No solo por haber llegado hasta aqui, no solo por tener la hermosa responsabilidad de poder despertar, sino por compartir un lugar y un tiempo con aquellas maravillosas personas.
Isolda Lamartine - August 20, 2006 06:39 PM (GMT)
El barón asintió.
-Sabed entonces que desde esta noche vuestro nombre será Neophitus Mystere Fabius Du Lombart Imum bani Bonisagus, Guerrero del sol nocturno, Sobreviviente del innombrable, pues esta noche, con nosortos como testigos, que vuestra Maestra ha decidido finalmente haceros parte de la Gloriosa Orden de Hermes. Vuestro camino será difícil y no sólo la muerte os supondrá un riesgo, pero yo, Adeptus Major Sebastien von Rader Whistler, bani Quaesitor, Ojo del Huracán, Protector del Ensueño, os reconozco como parte de la Orden. Ya no seráis más un Aprendiz.
El sielncio era total después de que el barón dejara de hablar, y todos los presentes tenían una sonrisa de satisfacción en el rostro; desde la guerra Massasa eran muy pocos los herméticos valiosos que quedaban sobre la Tierra, y la iniciación de uno más de ellos era siempre un placer, un gusto, una esperanza en el renacer.
Phillie, la anciana, fue la siguiente en tomar la palabra.
-Los caminos del conocimiento siempre serán enrevesados, pero lo más importante en caminarlos es alejarse del Hubris, del Orgullo traicionero y asesino; a pesar de mi aspecto deleznable y de mis palabras y mi actitud, has cumplido los deberes que os correspondían con Humildad. No olvidéis nunca esa Humildad que habéis demostrado al dejar vuestro ilustre nombre y vuestros ilustres ropajes para tomar las obligaciones de campesino. Así pues, yo, Adeptus Lady Philliberta Susanne D'Corotois Salazieri, bani Criamon, heredera de las Mil Máscaras, os reconozco como Neophitus de la Orden de Hermes.
Fabius, y con él todos los presentes, pudieron ver cómo en le techo de cristal comenzaba a diobujarse, con lentitud, un cúmulo de líneas doradas; habían hasta el momento dos, que habían empezado en los vértices de un pentágono, en la posición que ocupaban en ese momento Phillie y el Barón, y se acercaban con sutileza hacia el centro de la figura geométrica.
Fue la voz fuerte de Nathaniella la que continuó con el uso de la palabra.
-He llegado desde tierras lejanas y agrestes, llenas de bestias y guerras, de sangre y espadas; aprendí en los bosques, entre los lobos y los árboles, a reconocer en la mirada de los hombres su valía y su entereza. Sos bravo y seráis algún día poderoso y sabio como lo es ahora vuestra maestra, y así Magíster Schoale Lady Nathaniellla Vassilli, bani Björnaer, Knox, La Esencia, reconoce como miembro de la Gran Orden de Hermes, como Iniciado en los Misterios de la Vida, de las Fuerzas, de la Mente y de la Magia, os reconoce como Neophitus Mystere Fabius Du Lombart Imum bani Bonisagus, Guerrero del sol nocturno, Sobreviviente del innombrable.
Cuando el anciano con largas barbas habló y así la cuarta línea salió del cuarto vértice, las otras tres ya dibujaban un entramado complicado en el centro de la figura, justo sobre la cabeza de Fabius: así entonces sabía este que en realidad su destino se estaba entrelazando al de cientos de hombres y mujeres que respetaban las mismas leyes y que caminaban el camino que desde ahora guiaría sus actos.
La voz del anciano era mucho más profunda que la de los demás, que aunque no carecían de poder y de dulzura, no alcanzaban el entendimiento que se traslucía tras la de éste; pero había algo de indiferente, incluso de cansado en sus palabras.
-Seáis grande o no, alcnacéis o no verdadera iluminación, Neophitus, como desde ahora y hasta que avancéis en vuestro camino os llamará la Orden de Hermes, habéis elegido y ya no habrá vuelta atrás. Una sola dirección, un solo destino. Sed pues valiente, pues Magister Mundi Andrei Schalark von Rader Whistler, bani Quaesitor, Maestro de las Estaciones, Cúpula del Cielo, confía en vos y en vuestra determinación.
Finalmente fue Isolda quien habló, y como la voz del anciano, que era padre del Barón, esta voz era mucho más poderosa y más profunda, más misteriosa; aunque a diferencia de la del anciano, no era para nada indiferente. Era atractiva, magnética.
-Yo os he tomado como mi Aprendiz y voz me habéis aceptado como vuestra Maestra; hemos aceptado, ambos, una responsabilidad y un honor que exige de ambos seamos mejores cada día. Yo no os defraudaré y vos no podéis defraudarme ni a la Orden; no podéis caer o desfallecer Neophitus Mystere Fabius Du Lombart Imum bani Bonisagus, pues con vos también desfallecería yo, Magister Mundi Isolda Christine Terrein Lamartine, bani Bonisagus, Princesa de la Luna de Fuego, Guardiana del Innombrable, Portadora de la Cruz de Hielo, Jinete de la Tormenta, Ama de Mundos.
La quinta y última línea salió del quinto vértice del pentágono, y en pocos segundos una intrincada figura geométrica con letras hebráicas en los borden y en las demás figuras circunscritas se dio a luz; aquella era la verdadera magia de la Orden, pues con aquellas palabras, en apariencia simple, los cinco habían realizado un poderoso ritual que entretejía los hilos de Fabius, por medio del Telar, al Tapete celestial, al Tapete que regía el destino de los hombres pero que cada uno de ellos ayudaba a construir.
Cuando la figura estuvo finalmente completa, iluminó con fuerza por un segundo. Ese segundo pareció durar toda una eternidad, pero luego desapareció. Ya no se veía, auqnue todos, todos inlcuyendo a Fabius, podían sentirlo.
Mystere Imum - August 21, 2006 12:49 PM (GMT)
Las primeras palabras del Baron tenian un gran significado para Mystere, pues habia avanzado en su camino se habia trasformado de un aprendiz a un miembro de la Orden...Un Neofito.
Las sonrisas de los presentes se internaron en el joven, produciendo felicidad absoluta. Uno a uno fue escuchando las palabras de los que formaban la figura a su alrededor mientras veia y sentia como las lineas doradas se entretejian a su alrededor.
Fue no solo un espectaculo maravilloso sino trascendental, una experiencia unica y sin duda irrepetible.
Mantuvo los ojos abiertos para contemplar todo lo que sucedia, fascinado...
Mystere Imum - August 22, 2006 10:52 PM (GMT)
Su cuerpo fue girando contestando a cada uno de los presentes, mientras los miraba con respeto y admiracion.
-Sera un honor pertencer a la Orden, no los defraudare. Luchare contra todos los peligros durante mi camino y uno a uno superare las pruebas qeu se me presenten todo lo hare con pasion y responsabilidad.
Miro a la anciana Philie para responder sus palabras, recordaba nitidamente esa voz chillona y sus mandamientos.
-Debo agradecer a usted que me haya mostrado la verdadera escencia de las cosas, al demostrar esa humildad y con su sabiduria impedir que muriera en el bosque.
Hizo una inclinacion de cabeza agradeciendo a la anciana, sus enseñansas y el paquete en la entrada del bosque.
-Agradezco esas palabras, y estoy seguro que junto a mi Maestra lograre los objetivos universales de la Orden y que con el tiempo logre el conocimiento y sabiduria que ella posee.
Otra vez se giro...
-Soy y sere valiente en mi camino, superare los obstaculos y tengo decidido nunca abandonar...Llegare hasta mi destino..
Se giro y observo a su Maestra, las palabras estaban cargadas de algo mas que respeto, era especial, era su Maestra.
-Nunca la defraudares, caminare a su lado aprendiendo y comprendiendo todo lo que me enseñe. Nunca me caere, y si lo hago me levantare y seguire adelante...Por usted Maestra Magister Mundi Isolda Christine Terrein Lamartine, bani Bonisagus, Princesa de la Luna de Fuego, Guardiana del Innombrable, Portadora de la Cruz de Hielo, Jinete de la Tormenta, Ama de Mundos
Isolda Lamartine - August 23, 2006 01:52 AM (GMT)
Todos sonrieron, e Isolda puso su mano derecha sobre el hombro de su Aprendiz.
-Sed pues bienvenido Neophitus Mystere Imum.
Era el primer aprendiz que realmente llegaba tan lejos; hacía pocos meses, y más obligada por las normas rígidas al respecto en la Orden, y por la poca cantidad de Despertados que había dejado la Guerra Massasa, había intentado con un joven, Alain Cobertier, que desde lejos podía notarse su sangre feérica, su magia natural.
Más aquel joven había desaparecido. A lo mejor en los reinos de las hadas le habían reclamado, o lo habían raptado, o yacía ahora muerto en algún camino. Pero no sentía tristeza. Si aquel hubiera sido su aprendiz, ahora Mystere Imum no lo sería, y hubiera sido una gran pérdida sin duda alguna.
El pentágono se disolvió, y los seis herméticos pasaron a una estancia más pequeña, sin adornos lujosos, pero perfecta en su ubicación y orden; allí se sentaron en torno a una mesa de madera rústica, y tomando vino estuvieron conversando alegremente sobre las noticias de viejas amistades, de tierras hace años no visitadas, de guerras y pérdidas.
Fabius no fue excluido ni por un sólo momento de la conversación, y al contrario, parecía que todos pretendían involucrarlo, hacerle partícipe.
Pronto aprendería, pensó Isolda, cómo se movían las políticas de la Orden. Era ariresgado haberlo soltado al ruedo sin esa previa preparación, pero daba lo mismo. Ninguno de los presentes osaría sobrepasarse con la Magister Mundi allí con ellos.
Varias horas pasaron, y lentamente los reunidos fueron dispersándose. Isolda acompañó a Fabius y a la criada hasta la habitación del joven.
-Duerme bien, Mystere, porque mañana empezarás a trabajar como un Bonisagi.
Le guiñó un ojo cómplicemente, y cuando la puerta del noble se cerró, Isolda sonrió con total libertad. Regresó pensativa a su habitación, y no logró conciliar el sueño durante toda la noche.
Mystere Imum - August 23, 2006 03:18 AM (GMT)
Sus conocimientos politicos eran buenos, tanto al estar cerca de su padre en su niñez como con su tio en la actualidad le habia permitido relacionarse con toda clase de personas, aprendienod de primera mano como se movia la politica parisina...
Pero como seria las politicas de la Orden le eran desconocidas, aun asi tenia algo de experiencia que seguro aprovecharia.
Al escuchar la ultima frase de su Maestra se retiro a su habitacion tan contento y ansioso que apenas pudo pegar un ojo, estaba demasiado emocionado para dormir queria empezar ya a trabajar como un bonisagi.
Pero se levanto en la mañana lleno de vitalidad y energia, esperando el momento.Se dirigo apenas salido el sol a la habitacion de su Maestra y golpeo suavemente su puerta.
Isolda Lamartine - August 25, 2006 09:56 PM (GMT)
Isolda abrió luego de unos segundos; vestía un traje monástico negro, apretado en su cintura tal y como el día anterior. La blancura perfecta de su piel,sus ojos azules y sus cabellos rubios casi blacos contrastaban mágicamente con aquella vestimenta.
Estaba verdaderamente contenta. Saludó a su Aprendiz con una inclinación de la cabeza, y sin decir nada más comenzó a caminar a través de los pasillos, pidiéndole que caminara junto a ella.
Al poco rato llegaron a una habitación cerrada con dos pesadas puertas de madera con enchapes metálicos, con el símbolo de la Orden. Isolda realizó un encantamiento de apertura, y la puerta se abrió al instante.
Murmuró otro encantamiento y las neblinas y oscuridades del interior de la hbaitación desaparecieron cuando innumerables teas, dispuestas a lo largo de las paredes, se encendieron. Era aquella una biblioteca, más grande que cualquiera que Fabius hubiera podido ver antes.
Isolda sonrió.
-Entrad, solo. Supongo que no es la primera vez que os enfrentáis a una biblioteca de magnitudes respetables. Andad pues, y leed todo lo que podáis sobre la Orden de Hermes. Teneis tres días para hacerlo, día y noche. Os traerán comida si decidís pasar aquí la noche. En tres días regresaremos y en el camino podráis preguntarme lo que no os haya quedado claro.
Sin darle tiempo a respuesta, con una inclinación de la cabeza, Isolda comenzó a recorrer el pasillo. Ella tenía que enseñar a Nathaniella su nuevo pilar, y sólo tenía tres días, así que mejor sería aprovecharlos.
Mystere Imum - August 26, 2006 06:46 PM (GMT)
Mystere sonrio, desde que conocio la existencia de la Orden quiso saberlo todo sobre ella, su historia, su formacion y sus objetivos.
-Asi lo hare, sera un gusto para mi leer de esta biblioteca...
Miro a su Maestra a los ojos, y luego se perdio entre los innumerables volumenes que poblaban la biblioteca.