Geoffrey meditaba en su silla las revelaciones que le había traído el escultor junto con las gárgolas que le había encargado. Nicolás había investigado la catedral con detalle estos meses, como se le había solicitado, y sus conocimientos ampliados le habían permitido confirmar y encontrar la cavidad donde estaba la siguiente parte del fragmento. Pero "estaba" es la palabra adecuada, pues cuando la logró abrir resultó obvio que hacía varios años que ya no se encontraba en ese lugar. Donde estaba era algo que se escapaba al conocimiento del escultor, y que a Geoffrey le costaría descubrir. Si sólo pudiese localizar esas dos partes restantes...