Title: Eddard, Isolda, los Tremere y el Círculo Carmesí
Description: 14/12/1225
Isolda Lamartine - July 25, 2006 02:50 PM (GMT)
El día anterior la Archimaga había enviado a un acólito a la habitación de Eddard en Le Ictus, y formalmente le había pedido que acudiera a su Sanctum cuando tuviera la oportunidad.
Isolda estaba preocupada pero excitada. Muchos días habían pasado en completa quietud, y aquella resistencia del tiempo a moverse, muy propia del invierno, estaba convirtiéndose en un marasmo de convulsiones ininterrumpidas que traían un desenlace y apuntalaba nuevos retos, sin cesar, sin dejar tiempos para respiro.
Había de entre todas aquellas cosas dos que le interesaba compartir con el druida, y sabía que en ambas su consejo y su poderosa magia podrían servir bien y resultar útiles para ambos Despertados.
Le hubiera gustado que Kurush también estuviera presente, pero el árabe era un prototipo perfecto del adjetivo adjudicado a los batini: The Subtle Ones.
Eddard Danzasombría - July 26, 2006 07:38 AM (GMT)
Eddard encontró las puertas de Sanctum de la Archimaga abiertas. Agacho la cabeza y paso bajo el marco de la puerta.
- Buenas noches. Ayer me dieron el aviso de asistir esta noche... .
El Druida llevaba un tiempo viviendo en le Ictus, en el centro de París. Y empezaba a echar de menos el bosque, que debía estar ya nevado en su totalidad e intransitable sin métodos mágicos.
Ya podía tener paciencia pues el invierno ni siquiera había empezado. Tendría que mantenerse ocupado en Lutecia, cosa que no le resultaría muy dificil... con el asunto del Túmulo, el Circulo carmesí y Guillerm y sus Garou.
Que asunto de todos estos le había echo venir hasta las habitaciones de Isolda?... era un misterio para el cual tendría respuesta en breve...
Isolda Lamartine - July 26, 2006 02:13 PM (GMT)
Cuando el gigante cruzó la puerta, Isolda estaba organizando en un estando unas botellitas con un líquido carmesí. Había un olor oxidado en el ambiente y muchos más frascos y hojas de pergaminos llenos de diagramas y palabras explicativas junto a estos.
La archimaga dejó lo que estaba haciendo y se acercó al único que aún quedaba en pie en aquella ciudad.
-Así es. Sed bienvenido a mi Sanctum druida Eddard.
Le ofreció un asiento con un movimiento de la mano, y luego de que él se sentara ella hizo lo propio. Inmediatamente apareció una mesita llevada desde lo bajo por un feo homúnculo, y sobre ella una botella llena de agua cristalina y dos tazas de barro. Luego de que ambos se hubieran servido, la archimaga tomó un poco de su agua, y miró al gigante. ¿Por dónde empezar?
-Ya se imaginará cuáles son las razones de haberlo invitado. Pues bien, no le haré esperar mucho más.
Hizo una pausa, y el druida pudo notar que en su tono comenzaba a aflorar un deje de preocupación.
-Para mi pesar, el Círculo Carmesí no es ni una pequeña organización conformada por unos cuantos Despertados descarriados, ni un grupo sin objetivo más allá de la Quintaesencia pura que se encuentra ante sus ojos.
Las pausas eran necesarias. Eso, Eddard, ya lo sabría seguramente, pero era mejor evitar posteriores confusiones, porque en ningún momento Isolda pensó que sus garras llegaran tan lejos.
-He escrito a un bibliotecario de la Orden de Hermes, que con entereza ha buscado como mejor ha podido, cualquier información sobre este Círculo. Sus hallazgos son verdaderamente preocupantes, pues en otras grandes ciudades europeas estos Despertados han atacado Nodos de los Lobos.
-Pero eso ya lo suponía. El verdadero problema estriba en que la poca información que este bibliotecario pudo obtener sobre ellos, fue rescatada de un papiro salido de Roma, escrito por el puño de un Obispo, y que fue interceptado.
Apoyó los codos en los brazos de la silla, y unió sus dedos sobre su regazo, mirando al druida, esperando que diera su opinión para poder añadir lo que de esa información parecía más relevante.
Eddard Danzasombría - July 27, 2006 09:08 AM (GMT)
Eddard apoyo el cayado en una pared y se sentó en la silla que le ofrecían, que crujió ante su peso. El anciano escucho las palabras de la Archimago y su cara paso de la preocupación al asombro, y luego otra vez a la preocupación...
Las raices del Circulo Carmesí parecían venir de bien lejos. Que la Iglesia madre de Roma ya poseyese información, y de la mano de nada menos que uno de sus Obispos, era más preocupante aún.
Para que querrían los magos oscuros la esencia de los nodos para luego abandonarlos?... o era solo una forma de destrucción en contra de los Hombres Lobo??....
La enorme mano de Eddard se meso la barba, que ya tenía canas blancas. Aunque su pelo negro aún marcaba su aspecto.
- Noticias extrañas y preocupantes las que habéis recibido. - La mirada de Eddard era pensativa mientras urgaba en su zurrón extrayendo una vieja bolsita de cuero de color marrón.
La abrió oliendo su contenido y su mano paso sobre el agua suavemente. El agua cristalina comenzó a hervir con suavidad y Eddard dejó caer en ella una hojas secas que extrajo de la extraña bolsa.
Eddard sirvió el Té.
- Pero seguro que no acaban aquí las malas noticias, verdad?.
Isolda Lamartine - July 27, 2006 02:36 PM (GMT)
-No maese Eddard, no...
Bajó el rostro, distraida momentáneamente por la operación que estaba realizando el druida. Cuando terminó, probó un poco de aquel agua coloreada y sonrió. Eran, como siempre lo había dicho, los pequeños detalles los que hacían sobrellevables dificultades incluso como aquellas.
La sigueinte noticia necesitaría la suma de aquellos pequeños detalles.
-Aún...- comenzó con voz delicada, y el ambiente en el Sanctum se llenó de aquellas notas tranquilizantes pero contundentes, a medida que la sirénica voz de Isolda modulaba-... en Doisettep no están seguros, pero creen que ha sido el Círculo Carmesí el responsable de la total destrucción de varias capillas de... vuestra Hermandad en el este helado.
Guardó silencio largos minutos, dejando que el Druida digiriera aquella información; no podía saber cómo lo tomaría, pero algo estaba claro después de haber enumerado aquellas noticias. Luego del silencio, habló de nuevo, sin intentar cambiar el tema pero anotando algo que seguramente el druida ya habría notado.
-Me parece, maese Eddard, que nos enfrentamos contra una especie de Secta con claras tendencias cristianas, y el que sean Despertados no me hace pensar en más que en las Voces Mesiánicas.
Eddard Danzasombría - July 28, 2006 07:44 AM (GMT)
Había que reconocerlo. Desde la llegada del cristianismo a tierras Celtas, la peor de las plagas que trajeron las Legiones Romanas, las tradiciones Druidicas había entrado en su Otoño. Aunque en aquel momento, ya hacía algunos siglos, ninguno de los ancianos magos quiso reconocerlo.
Las viejas tradiciones se giraron en contra de ellos mismos, pues eran demasiado orgullosos para unirse y formar un frente común.
En la actualidad las cosas habían empeorado aún más, el invierno se cernía sobre la Vieja Fé, que sobrevivia gracias a unas pocas aldeas en diversos puntos y a los sacerdotes Druidicos que proseguian sus rituales en los lugares sagrados.
Los viejos pactos con los Shide no les habían servido de mucho en Telúria.
- La debilidad de la Vieja Fé, es la ventaja de sus enemigos. Cualquier otra orden de Despertados sabría de los ataques a una de sus Capillas por muchas leguas de distancia a la que se encontrara. Nosotros somos individuos independientes y eso hace que nos puedan ir destruyendo uno a uno.
- No me sorprede que la maldita religión monoteista este tras esto tambien. Las herejias son cada vez más retorcidas, tansolo al servicio de los deseos del hombre.
La mirada de Eddard era de cansancio. La muerte de su maestro paso por su mente por unos instantes.
"No podías evitarlo... eras demasiado joven"
Palabras corteses de un cuervo tuerto.... era lo último que esperaba escuchar.
Isolda Lamartine - July 30, 2006 12:06 AM (GMT)
Las palabras de Eddard eran reflejo de su estado de ánimo, e Isolda no podía hacer nada por evitar que esos sentimientos acudieran al corazón del gigantesco druida. Sin embargo no podía permanecer allí estancados en ese punto, pues si eran verdad aquellos rumores entonces esos Despertados eran realmente poderosos.
-Hace unos cinco años un cataclismo conmovió las bases de la Orden de Hermes...
Hablar de esto siempre le causaba conmoción a Isolda, pues en aquella capilla muchos eran conocidos y queridos amigos de la archimaga.
-Mistridge, una de las más grandes capillas de la Orden en Europa, fue asaltada y devastada, con todos los que en su interior residían, en cosa de una semana. El orgullo fue el peor de los enemigos en esa oportunidad, pues los ancianos magos de esa capilla, frente a un ataque que a todas luces era conducido por Durmientes, consideraron que ellos podían manejar la situación.
El resultado de aquel ataque seguramente había sido escuchado alguna vez por Eddard.
-Pero de uno de los sobrevivientes, triste como debería y arrepentido, salió la información necesaria para que Capillas cercanas a esta detuvieran el avance de estos supuestos Durmientes, que no lo eran en realidad.
-Así pues, druida Eddard, ¿existe algún medio por el cual podáis averiguar si esto que os cuento es real o producto de susurros y chismorreos ocasionados por la desesperación? Si lo fue y alguno de los miembros de la Vieja Fe sobrevivió, su conocimiento puede llegar a sernos primordial para combatirlos aquí y aquí mismo procurar castigarlos por sus asesinatos.
Eddard Danzasombría - July 31, 2006 10:49 AM (GMT)
Eddard mediro las palabras de la Archimago.
- Del pasado siempre podemos adquirir sabiduría para los actos presentes y el debenis del futuro. No se nada de lo sucedido a mis hermanos al este, aunque si escuche los sucesos sufridos por los hijos de Thoth de la Capilla de Mistridge.
La mano enorme del viejo Roble Gris mesaba la barba pensativo.
- Puedo hacer que mi aliado emplumado viaje por la penumbra hasta el lugar y busque a algún maestro druida de la zona. Eso no será un problema más que de tiempo... pero es posible que no tengamos tanto como creemos.
Las palabras de Isolda despertaban en Eddard la idea de que bajo sus pies, ellos mismos tenían un nodo que el maldito Circulo Carmesí podía estar buscando para sus asuntos. Los enemigos de los Despertados crecían cada día que pasaba.
- Antes eramos guardianes de los durmientes, consejeros y salvadores... ahora nos escondemos entre ellos... . - Eran palabras tristes.
Isolda Lamartine - August 3, 2006 05:31 PM (GMT)
-No debemos entonces demorar la partida de vuestro aliado, maese Eddard. Si él así lo precisa, yo podría prepararle un brebaje que le impida cansarse y que le permita viajar con mayor velocidad aún.
Guardó silencio. Chohkmah podría también realizar el viaje, pero de todos modos dudaba mucho que conociese a algún druida, y si lo conocía, no creía que el hecho de que fuese el familiar de una maga de la Orden de Hermes le facilitara mucho las cosas. Igualmente, la presencia hermética en aquellas zonas era reducida.
-Puede que sea poco lo que logremos obtener, pero cualquier cosa, por mínima que esta sea, será sumamente importante para el resultado de este enfrentamiento que ahora sostenemos, de algún modo. Y confío en que estos pocos datos sean poderosos sin embargo.
Mistridge. Isolda suspiró. La historia de los despertados había sido una historia de soberbia, y ahora, cuando más se necesitaba del apoyo Durmiente, estos comenzaban a creer que los Obradores de la Voluntad eran un mito o producto de la acción de las fuerzas del Infierno.
-Escondernos y huir cuando somos descubiertos es ahora nuestro sino. En lugares más retirados, que aún están lejos de ser dominados por el poderoso esquema cristiano, a lo mejor aún se busque consejo entre los nuestros; pero en ciudades poderosas, donde la Iglesia ve un fortín, cualquier cosa que hagamos debe ser subrepticia; es eso o la muerte, maese Eddard. El tiempo de la magia empieza a desaparecer, y con más velocidad desde que abiertamente un grupo de Despertados se encarga de destruir a otro.
El temor inicial que meses atrás Isolda tuviera frente al Círculo Carmesí comenzaba a desaparecer. Ahora, con las nuevas evidencias, era más difícil que fueran parte de la Orden de Hermes; más todo cabía y era menester estar preparados para cualquier sorpresa que el inaprensible destino tuviera preparada.
Eddard Danzasombría - August 13, 2006 09:22 PM (GMT)
Eddard meditó un largo minuto. Las implicaciones eran muy bastas.
- Enviaré a Cramus utilizando las brumas entre los mundos. Su paso será agil y su respuesta nos llegará antes. Pero no conozco a ninguno de entre los míos en aquella región.
- Eso podría hacer el viaje infructuoso.
Pero valía la pena, de eso estaba seguro. La información podía ser muy valiosa.
Eddard se irguió y agarró su cayado.
- Me pondré en marcha de inmediato, a no ser que quede algo en el tintero que usted deba decirme.
Isolda Lamartine - August 15, 2006 04:29 AM (GMT)
La archimaga asintió.
-Confiemos; es necesario que no perdamos la confianza en que Cramus encontrará algún druida que pueda ayudarnos con lo que ahora sucede. Yo escribiré de nuevo a Doisettep comunicando lo poco que hallamos en el Nodo.
Cuando el druida se puso de pie, gigante como era, fuerte como el roble de quien tomaba nombre, Isolda hizo un gesto para detenerlo, y gentilmente le pidió que volviera a tomar asiento.
-Algo más hay, en efecto, que deseo consultaros. Se trata de un Massasa... de un vampiro.
No estaba segura de si el druida conocía de aquellos seres, pero era casi necesario que con su edad y sabiduría alguna vez hasta se hubiera cruzado con algunos.
-Desde hace unos meses he estado analizando, por decirlo de algún modo peyorativo que no es del todo de mi agrado, a uno de ellos; pero mi magia es limitada en lo que puede decirme sobre él, importante conocimiento en esta ciudad infestada y dominada por muertos.
Miró al druida a los ojos.
-¿Aceptarías trabajar conmigo, ayudarme a entender la magia que encierra ese cuerpo, esa inmortalidad, esa dependencia de la sangre mortal, druida?
Eddard Danzasombría - August 15, 2006 02:17 PM (GMT)
Eddard detubo su marcha ante las nuevas palabras de Isolda.
- Si que he tenido encuentros con esas oscuras criaturas. En mi tierra tube que luchar con alguna de ellas codo con codo con mi Maestro.
El peso del Druida volvió a caer sobre la sufrida silla.
- Yo sí podría sutraer esa infromación que precisais. - Pero las palabras sonaban diferentes ahora, con un todo de incertidumbre. - Pero me interesa el motivo de esa investigación... no por desconfianza hacia usted... si no por el peligro que supone. Se perfectamente de los resultados de las investigaciones Herméticas en este campo. Una casa entera sucumbió ante la tentación de la inmortalidad.
Pero era solo preocupación lo que irradiaba el Druida. Sabía del poder de la Archimago, pero tambien sabía que en la Casa Tremere tambien había habido grades y poderosos hechiceros... y aún así...
Isolda Lamartine - August 16, 2006 02:18 AM (GMT)
Entendía las preocupaciones del Druida, preocupaciones que ella no había tenido con Yakob más sí con los talismanes que habían pertenecido a Hareb el Maldito. Pero eran, claramente, infundadas.
-Dos son las razones que me mueven, druida.
Guardó silencio un par de segundos y prosiguió, con un tono que aunque serio no dejaba de ser sirénico, hermoso.
-Confiároslas es lo mínimo que puedo hacer, y lo haré incluso con gusto. La primera de ellas es mi temor a sus capacidades y una acechanza hacia nuestra capilla, vigilancia esta que descubrí hace una semanas y que usaba una habilidad sobrenatural a pasar desapercibido; no sentí ningún tipo de magia dinámica en aquel hechizo, y no creo que ninguno de los lobos haya osado espiarnos.
-Sé de sobra que los Massasa pueden hacerlo, así que ya supondréis qué ha sido. Eso es, claramente, preocupante, porque si los Massasa saben de nuestra existencia en la ciudad, y más aún, de nuestro refugio en ella, hemos perdido lo que nos era más precioso: el secreto y el anonimato. Conocer de qué son capaces es fundamental; es necesario para la capilla estar preparada en caso de que algo suceda.
De nuevo guardó silencio, esta vez mucho más prolongado.
-La segunda razón -dijo en tono un tanto mustio, auqnue un ligero relámpago pasó de una de sus manos a la otra, inconcientemente- es personal. El Massasa que capturé es miembro de la Traidora Casa Tremere... conocer las habilidades de este en especial, los secretos de esos traidores, es necesario para mí...
Le miró seriamente a los ojos. Esperaba pacientemente su respuesta.
Eddard Danzasombría - August 17, 2006 09:44 PM (GMT)
La presencia de Vampiros a las puertas de Le Ictus preocupó a Eddard, que frunció el ceño ante tal afirmación.
- Os ayudare sin concesiones. - Directo y seguro, le habían enseñado a ser así. - Contad conmigo para cualquier cosa referente a este tema. Aunque debeis de tener en cuanta que mi poder sobre esas criaturas es casi todo físico..
La ciudad se estaba complicando. Los señores de los Massasa eran poderosos aquí y cruzarse en su camino podía desequilibrar la balanza.
Isolda Lamartine - August 18, 2006 01:30 AM (GMT)
La archimaga asintió agradecida.
-Os agradezco vuestra aceptación, druida. Y es justamente en lo que vuestra magia domina en lo que necesito vuestra ayuda.
Miró por un segundo a Chohkmah, que pasaba lentamente junto a ellos en dirección a la salida, y luego miró de nuevo a Eddard.
-Vos decidme solamente dónde queréis que os ponga ese cuerpo.
Eddard Danzasombría - August 18, 2006 11:05 PM (GMT)
Una sonrisa cansada surgio en la cara del Druida.
- Le Ictus es más vuestra que mía.... y mi cabaña de los Bosques esta demasiado lejos para ser efectiva en este cometido.
- Solo decidme que necesitais y nos pondremos manos a la obra.
Isolda Lamartine - August 19, 2006 03:56 AM (GMT)
La archimaga prefirió no hacer comentarios al comentario del druida; no era necesario, él sabía que esa Capilla era realmente tan de él como de cualquier otro Despertado que la habitara.
-Entonces, si no le molesta, me gustaría no tener que sacar ese cuerpo de mi Sanctum.
Se puso de pie, invitando al Druida a hacer lo mismo. Hacía ya unos minutos Chokmha había abandonado la habitación, adivinando el resultado de aquella entrevista. Al dragón no le gustaba el olor a sangre que estaba despidiendo aquel lugar desde que Isolda comenzara a sentir curiosidad de niña. Afortunadamente para los demás, aquel olor sólo era perceptible para un olfato tan agudo como el del perro.
Isolda caminó a lo largo de su Sanctum, y pasaron un corredor con dos estantos a ambos lados, cargados de multitud de frascos multicolores, piedras, hojas en un extraño estado de disecación e incluso algunas plantas sembradas en diminutas macetas. Al final del corredor una puerta sencilla que en un inicio no parecía haber estado ahí, se iluminó débilmente.
Isolda susurró algunas palabras, y una luz se despidió de la cerradura. Posteriormente abrió la puerta.
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Aquel lugar era diferente en esencia al resto del Sanctum. Allí la perfección geométrica era tan evidente que incluso podía parecer molesta a un espíritu acostumbrado a vivir en los bosques, solo en su cabaña: cada uno de los pequeños objetos que integraban el salón estaban justo en su sitio; todo estaba perfectamente limpio dentro de lo posible; a la vista incluso el aire parecía acartonado y perezoso.
Pero eran estas percepciones superficiales. Detrás de esa aparente quietud, el mismo espíritu salvaje podría sentir luego las fuerzas elementales removiéndose y agitándose por cada una de las líneas de poder trazadas sin hacerlo en el salón; podía sentir el poder fluir, el caos, el dinamismo, la magia.
Isolda cruzó hasta una puerta pequeña que había en uno de los lados del pentágono, y susurrando de nuevo, una nueva puerta se abrió. Detrás, casi sin iluminación, Eddard, el único Despertado de la Capilla que había llegado tan lejos en aquel SAnctum, pudo ver sobre una mesa de madera recubierta con una blanca sábana bordada con letras rojas hebreas, el cuerpo marchito y seco de una persona. En su pecho una estaca.
La archimaga miró a Eddard.
-Os diré que he conocido ya mucho sobre la historia de los Massasa, sobre la historia de la Maldita Casa Tremere y sobre las habilidades que tienen los Massasa.
Miró de nuevo el cuerpo sumido en tinieblas, inmóvil.
-Sé que son inmortales, que no se enferman, que el frío les afecta mucho menos que a los humanos corrientes; que temen el fuego que aviva algo que llaman... su Bestia, que les impele a huir; temen casi igual al sol, y hay algunos mitos que no termino de comprender sobre la... fe. Supongo que ha de ser como practicar magia hermética en un pueblo nórdico, incluso reconozco por los nombres que ellos usan, lo que llaman Disciplinas y algunos de sus usos generales.
Pero había un poco más.
-El problema es... ¿dónde reside su poder? Descubrí que era en su sangre. Esta era la que les permitía ser fuertes en exceso, usar sus habilidades sobrenaturales estáticas, no morir y demás. Extraje varias muestras y estuve analizándolas. Pero me encontré con una primera dificultad considerable... pues al estar muertos, Anima no sirve de nada con ellos.
-Sin embargo logré notar una gran cantidad de quintaesencia en esta sangre. Bien es cierto que todo está compuesto de quintaesencia, la sangre no es una excepción, pero en esta había mucha, mucha más quintaesencia.
Pero ahí había terminado su investigación. Había trabajado duro, duro, pero no había podido llegar más lejos... todavía.
Su voz cambió; ahora sonó a la vez algo temerosa pero decidida, y a la vez furiosa.
-Por los mismos recuerdos de este Massasa, sé que Goratrix, el Aprendiz de Tremere vive en París... y de algún modo la sangre de... ese Inmundo ser... es mucho más fuerte que la de cualqueir otro; sentí el miedo, druida.
Miró a Eddard. No quería decirle qué hacer, pero la Vieja Fe conocía más sobre la muerte que muchas otras Hermandades Místicas, incluyendo a la Orden de Hermes.
Eddard Danzasombría - August 19, 2006 09:40 PM (GMT)
Eddard escuchó atentamente las palabras de Isolda y observó el cuerpo del Vampiro estacado. Su mirada paso por cada uno de los detalles del "cadaver" mientras la Archimago acababa con la exposición de los resultados de sus experimentos.
Roble Gris respiró ondo y se apoyó sobre el cayado con las dos manos.
- Junto a Aerder, en tierrar lejanas al norte. Mas allá de mar que separa este continente de las Islas. Tube que luchar con estos seres... .
Algo había de tristeza en las palabras del Viejo Druida, que prosiguió hablando con mucha calma.
- Mi Sabio Maestro me dijo una vez que eran solo cascarones de lo que fueron en vida. Que tras caer en esta maldición, se iban secando poco a poco hasta que llegaban a ser algo muy diferente a los Durmientes.
- Su lazo con la humanidad se van rompiendo poco a poco y algo en su interior toma el control. Ese algo los posee y transforma en monstruos casi imparables.
Isolda Lamartine - August 20, 2006 06:38 PM (GMT)
Monstruosidad, Inhumanidad, Pasión y Temor; Ira. Aquellas eran las cosas que había visto en la Mente de Yakob; ¿acaso con el poder que transmitía su sangre aquella otra maldición que surtía efecto con el tiempo, también se transmitía?
Los Massasa, entonces, se volvían cada vez más inhumanos con el pasar del tiempo. Ya había visto aquello con Dazbog von Vertzang, más no así con Trang Oul, que a pesar de tener sus manos y sus intereses día tras día rondando alrededor de la muerte, mucho más que el resto de Vampiros, guardaba tiempo y corazón para un sonrisa o una broma, para quererla. ¿Había excepciones?
Eran, sin duda, criaturas fascinantes los Massasa.
-¿Deseais trabajar aquí, Monsiuer Eddard?
Eddard Danzasombría - August 20, 2006 08:33 PM (GMT)
Eddard dejó de mirar el cuerpo del no-muerto y miró a la Archimago.
- Este será un lugar perfecto... si no es un inconveniente para Vos que yo lo ocupe durante unas horas.
Lo que parecía imposible a Isolda era sencillo para el Invierno de Eddard y lo que Archimago decía haber conseguido era casi imposible para la magia del Druida. Las formas diferentes que tenían los dos de canalizar su voluntad y manipular la realidad, demostraba lo diferentes que eran en esencia.
- Tendré que acceder al Nodo para enviar a mi Cuervo por la penumbra. Pero quería aprovechar la oportunidad para pedir acceso perpetuo salvo por orden expresa. No somos muchos los despertados que hacemos uso de él, y soy muy capaz de utilizar su energía por mi mismo... por supuesto, esta petición responde a la prevención de una emergencia, pues no voy a sacar Quintaesencia de él salvo por necesidad excepcional.
Isolda Lamartine - August 20, 2006 10:01 PM (GMT)
Asintió ante las primeras palabras del druida; las segundas le dejaron un momento pensativa. Por un momento la idea de lo que estaba sucediendo apareció en la mente de la Archimaga.
-Somos sólo vuestra persona y yo. Al menos por el momento, espero.
Miró distraidamente el cuerpo del Massasa y volvió luego a clavar sus azules ojos en los altos del gigante Despertado.
-Confío en vuestra Responsabilidad y Sabiduría; ya habéis demostrado con creces ambas y siendo como somos dos, no veo problema alguno en que podáis tener acceso al Nodo de Le Ictus cuando así os parezca conveniente.
Esperó unos segundos más, y con el mismo tono tranquilo de antes continuó.
-Pero en el momento en que los demás Despertados regresen a la Capilla, deberáis dejar de visitarlo. Confío en que entenderás las razones que mueven esa decisión. En cuanto salgáis de aquí os guiaré al lugar donde se guarda el Nodo, y la manera de entrar a la habitación.
Suspiró para sus adentros. -Os dejaré entonces trabajar. ¿Sería inconviente si os observo? Claro, fuera de la habitación; no quiero resultar siendo una distracción.
Sonrió amablemente al druida y esperó sus palabras.
Eddard Danzasombría - August 20, 2006 10:21 PM (GMT)
Eddard sonrió, cosa que no hacía desde que entraran en la habitación de Rituales de Isolda.
- No solo estoy de acuerdo, si no que me parece lo más correcto. No quiero ganar privilegios con la ausencia de los demas. Confio en vuestro sentido común... el cual me habeis demostrado, és digno de mi confianza. Os aseguro que no hare uso del Nodo salvo en momento de necesidad.
El Druida estaba complacido ante la aceptación de su propuesta. Y lo demostraba sin ningún tipo de tapujo. No en vano, el pertenecía a un mundo de sinceridad mortal, la de las estaciones.
- Preferiría trabajar solo... pero no tendré ningún inconveniente en que esteis presente. Y si ha de ser así, hacerlo desde la puerta sería cosa de locos.
La seriedad volvió por un momento a el rostro del Druida.
- Sabeis que no será algo agradable rebuscar en las entrañas de este monstruo. Lo hago por lo que podemos lograr por ello... y toda ayuda será bien recivida.
Giro sobre sus talones e hizo un gesto a su anfitriona para que le guiara a la salida.
- Ademas... estos son vuestros aposentos privados. Llegar hasta aquí requiere de vuestro consentimiento y compañía. Quien soy yo para rechazar vuestra presencia en un lugar tan ligado a Vos. - Pero estas palabras ya las decía de buen humor otra vez. - Mañana a primera hora, si no os importa. Me gusta madrugar escuchando los primeros cantos de los pajaros... pero ahora, si no os importa tampoco, enviaré a Cramus al Este utilizando el Nodo para meterlo en la penumbra.
Isolda Lamartine - August 21, 2006 04:38 PM (GMT)
-Sea pues.
Salió con paso tranquilo de la habitación en la que estaban, llegando a la sala pentagonal; la puerta se cerró tras ellos y murmurando, el hechizo que la guardaba volvió a estar en su lugar.
Salieron luego del salón pentagonal, atravesaron el corredor bordeado por estantes y luego a la sala donde Isolda recibiera por vez priemera a Eddard; luego salieron del Sanctum.
Caminaron por los túneles subterráneos al rededor de diez minutos, o eso era lo que parecía, pero lo hacía lento para que el druida pudiera grabarse el camino; no era nada sencillo en principio y tenía un hechizo como el que tenían el resto de tramos de túnel de la Capilla, que confundían la mente y la desesperanzaban. Era en toda regla un laberinto.
Por fin llegaron a una roca, en nada diferente a las demás que componían las paredes, suelo y techo de la Capilla.
Isolda levantó la mano y pronunció unas palabras, y aparecieron dos nombres sobre la roca: Aloisius Montenegro y el nombre completo de Isolda, aunue los caracteres eran hebreos. Lentamente, junto a estos tres, se dibujó el de Eddard con los mismos caracteres, y cuando estuvo finalmente dibujado, la piedra se abrió en dos, dejando ver un túnel que ya para Isolda era algo bajo y completamente oscuro.
-Debéis tener cuidado con no olvidar el camino; al llegar, si vuestro deseo es entrar, la piedra se abrirá por sí sola.
Miró hacia adentro y suspiró. Aquel era un lugar hermoso, pero ahora no podía entrar a él, no quería verlo.
-Entrad solo Eddard. Mañana nos veremos entonces.
Hizo una ligera inclinación con la cabeza y tomó el camino de regreso.
Eddard Danzasombría - August 22, 2006 01:50 PM (GMT)
Eddard despidió a la Archimago con una inclinación de cabeza. Sabía del privilegio que suponía tener este permiso de entrada y estaba muy agradecido.
Cuando el Druida se quedó solo, agachó la cabeza y se introdujo entre las dos piedras abiertas.
Tenía una tarea que cumplir y no se dedicaría a admitar el paisaje.
(FDI: Eddard hace el efecto y doy por concluido el Post)