A pesar de que el Ghoul Cranchauve había hecho aquella noche todo lo posible por no encontrarse con su señor Gallois, el azar o alguna desconocida fuerza del destino quiso que se viesen en el exterior de la muralla de París.
Gallois paseaba sobre su caballo normando en dirección al Louvre, con el propósito de visitar a sus amistades y alimentarse. Cranchauve se recriminó a sí mismo el haber cometido el error de pasar por allí, el toreador hacía eso muchas noches, era previsible el encontrárselo por allí. Apenas hacía un rato que había anochecido y todavía había algún movimiento de Gente en el acceso que comunicaba la fortaleza con la ciudad, así que ambos mantuvieron una conversación entre noble y siervo que no pudiese extrañar a la gente.
- Cranchauve, mi buen soldado, dichosos los ojos que os ven – dijo Gallois con cierta ironía. – Esta noche tenía tareas para vos ¿Podréis ayudarme o acaso estáis ocupado con las tareas de otro?
- Pues, sí estoy ocupado – Cranchauve parecía distraído y molesto por tener que mantener aquella conversación.
-Entonces es cierto – ya no había humor en Gallois, sólo sorpresa y preocupación - ¿Servís a otro? ¿quién es el que os tiene tan ocupado estos días?
- No, vos sois mi señor, - trató de aclarar Cranchauve - pero me ocupan cuestiones personales ¿Recordais nuestra conversación en el río? os pedí un tiempo para descansar y estuvisteis conforme.
- Hace casi un mes de aquello, y me pedisteis una semana – le reprochó Gallois.
- Y vos me dijisteis que me tomase todo el tiempo que necesitase – sentenció Cranchauve.
- Creo que ya no estoy tan satisfecho como entonces con ese trato ¿Cuándo podré volver a contar con tu ayuda?
Cranchauve sentía que estaba a punto de pasar algo decisivo, así que resolvió esa incómoda conversación con un poco comprometido -pronto, la semana que viene-, saludó a su señor e intentó continuar su camino. Gallois no se dio por satisfecho, movió su caballo para interponerse en el camino de su soldado.
-¿Qué hay del vínculo que compartimos? ¿Acaso no sientes la necesidad de obedecerme? – A Gallois no le gustaba recurrir al vínculo de sangre que le unía a Cranchauve, pero era muy extraño que hubiese desaparecido.
- Si os sorprende que ahora yo me comporte con iniciativa, debéis saber que lo que me ha dado ánimo para actuar así es que vos nunca me habéis tratado como a un esclavo sin cerebro. No dudéis ni un instante de que vuestros intereses son los míos, y que sólo me mueve vuestra seguridad y vuestro bienestar, sólo os he pedido un poco de tiempo para que podáis comprobar que vuestra confianza en mi iniciativa puede lograr buenos resultados.
La determinación y corrección con la que habló Cranchauve sorprendió mucho a Gallois y no pudo hacer otra cosa que dejarle marchar. Al fin y al cabo, la vitae cainita también hacía que el ghoul aparentase ser más joven de lo que en realidad, y Cranchauve tenía el aspecto de un veterano guerrero, pero su edad era comparable a la de un venerable sabio. Sin duda había cambios en su soldado, pero la curiosidad inicial del pródigo toreador iba transformándose en temor. Gallois observó como Cranchauve continuaba su camino hacia el norte ¿Debería seguirle o eso sería traicionar la confianza que tenía depositada en él?