Title: En el Bosque de Broceliande
Description: Invierno de 1180 (FLASHBACK)
Eddard Danzasombría - July 14, 2006 10:52 AM (GMT)
Eddard observo la nieve blanca que hacía ahora de suelo del bosque. El frio viento silvaba entre los viejos robles del lugar. Eddard el muchacho, pues ahora contaba con 12 años de edad, se sentía asombrado por su nueva visión.
La naturaleza era mucho más luminosa desde su renacimiento a la mente del árbol, ahora podía ver la vida que le rodeaba, incluso a traves de la muerte invernal. Un conejo allí y un pájaro un poco más lejos.
Toc...
Sono en su cabeza. Y el dolor le recorrió la espina dorsal...
- No me has estado escuchando!!. - Era la potente vos de Aerder, el Druida de estos bosques, Eddard no sabía que el viejo mago lo había elegido por sus capacidades... pensaba que le había dado pena al quedarse huerfano hacía unos meses.
En el mismo entierro de sus padres, muertos en un terrible incendio en su granja cercana al bosque, había aparecido y dicho que se llevaba al muchacho. Nadie había dicho nada en contra. Cosa que Eddard pensaba, era por no cargar con el.
- No Señor... estaba escuchando a los arboles. - Eddard era mucho más alto que los niños de su edad. A sus 12 años parecía tener ya los 16.
Aerder enarcó una ceja.
- Y que te dicen los arboles hijo?.
- Aquel oscuro de allí dice que le duelen las raices por los topos y las ramas por el hielo... y no soy tu hijo.
Aerder se sorprendió de la capacidad perceptiva del muchacho y le dió otro golpe con su cayado en la cocorota.
- Hay!!.. que he hecho ahora??.
- Pues nada, esperaba que estubieses preparado despues del primero... y te llamaré hijo siempre que quiera..
Eddard Danzasombría - July 14, 2006 11:00 AM (GMT)
El viejo mago, apoyado en un cayado de madera de roble y cuervo en el hombro, se encaminó hacia el corazón del bosque.
- Sigueme en silencio.
- A donde vamos??.
- He dicho en silencio.
- Ya... pero a donde vamos??.
Aerder resoplo empezando a perder la paciencia.
"Lo enterramos en el bosque y listos... sería una forma interesante de regenerar el ciclo de la naturaleza dandole un papel importante a este mequetrefe".
La voz de Cramus sonó en la mente del mago. ESte no le hizo caso.
- Te quiero enseñar algo mágico... pero guarda silencio o te daré otra vez en la cocorota.
Eddard se mordió el lavio para no responder. Su madre siempre le había respondido las preguntas y dudas en la vida... pero este viejo basbudo no era su madre. Y tampoco se parecía a su padre, el valiente guerrero de Tarannis.
Tras un rato de caminar, Aerder se detubo a apartar un arbusto con el cayado. El cuervo miraba con sus dos ojillos al muchacho.
Eddard Danzasombría - July 14, 2006 09:31 PM (GMT)
Tras los arbustos se abria un claro nevado. Eddard siguió al Druida hasta su centro. Los arboles eran más grandes allí.
- Que lugar es este??.
- Tienes que observar mejor lo que te rodea Eddard, estamos en un lugar sagrado.
Eddard miró a los alrededores: Arboles; robles claro, piedras enormes; puestas en pié por alguna razón.
El anciano siguió la mirada del muchacho y tubo la esperanza de que la lección ya se hubiese aprendido.
- Que sientes muchacho?.
El joven fornido lo penso solo un par de veces.
- Frio y hambre Señor.
Lo cual terminó en un nuevo golpe del cayado, que hizo TOC en la cabeza del muchacho, y en un Druida enfadado dando gritos en medio del bosque.
"Que me quede tuerto de un ojo si sacas algo de este mequetrefe impertinente"
Eddard Danzasombría - July 14, 2006 09:57 PM (GMT)
Tras toda una serie de gritos poco comunes en el viejo Druida, al fín hicieron una copiosa merienda.
Unos años despues Eddard sabria que sufria un problema físico, poco común entre los despertados, que le impedía hacer magia con el estomago vacio... algó que le costaría muchos enfados a su maestro, pues la vida en el bosque depende de la epoca del año.
- Tienes que ver eso que comes como una porción de universo Eddard, todo forma parte del ciclo. Y el ciclo avanza sin descanso y nadie puede detenerlo.
- Aprenderas que se pueden saltar ciertas normas, pero que hay otras que se deben cumplir siempre.
- Pues esta carne seca, aunque no conozco el animal llamado universo, esta buenisima... con el hambre que yo tenía.
Aerder puso los ojos en blanco y respiró un par de veces para tranquilizarse.
- Yo te enseñaré el nombre de todo lo que ves, su nombre verdadero.
Eddard observo los alrededores otra vez y vió una joven mujer, extremadamente delgada, que lo observaba desde una de las rocas en pié. La muchacha le saludo con la mano y se escondió...
Pero no dijo nada... por si se enfadaba aquel viejo que lo tenía que cuidar.
Eddard Danzasombría - July 17, 2006 10:52 AM (GMT)
No tardaría más de una semana de meditación y coscorrones a comprender lo que Aerder quería decir. El lugar estaba tocado por el ciclo de las cuatro estaciones. Y aunque su actual estado de muerte invernal rezumaba el olor del fin de las cosas, Eddard comprendió el poder de las piedras y de la propia nieve.
Aerder le explicó que todo tenía un nombre verdadero que el le haría aprender y que no todos las personas estaban tocadas por el don que el tenía. Y que esto le trasformaba en alguien con una responsabilidad mucho mayor que la de reyes y nobles. Debía ser sabio pues le vendrían a pedir el consejo que guia en la vida y vendrían a pedir justicia, algo duro de dar si no se está preparado.
- Pero maestro, solo soy un muchacho y no me puedo comparar a vos... más pienso que nunca lo podré hacer... .
- Muchacho... . - Dijo Aereder con una sonrisa en la cara. - Tu te encuentras en la primavera de tu vida y tienes mucho que aprender en ella. Yo ya estoy en el principio de mi Invierno y un día moriré. Nosotros los Druidas, guardianes de la Vieja Fe, tenemos la obligación de pasar nuestros conocimientos y no dejarlos desaparecer con el fin de nuestro Invierno.
Eddard Danzasombría - July 18, 2006 09:45 AM (GMT)
Aerder se puso en pié con la ayuda de su cayado. Su barba blanca ondeaba al viento y contrastaba con la blanca nieve del bosque.
El Viejo Druida alzó los dos brazos con el cayado agarrado con fuerza y murmuró palabras en un idioma Celta que ya nadie utilizaba. Eddard pudo ver como la energía ambiental empezaba a rodear a su maestro.
El viento comenzó a silbar suavemente y los arboles se agitarón, como si alguna criatura invisible jugueteara entre sus ramas. Aerder abrió los ojos, que se habían iluminado con una luz verdosa y emitio una sola silaba mágica.
Al momento, el viento cesó concentrandose en un solo punto ante el mago y una resplandeciente esfera apareció en el lugar. Una luz que explotó en cientros de luciernagas que volaron raudas hacia el muchacho.
Eddard salto intentando evitarlas, pero estas no le hicieron ningún daño. Tras unos segundos de impresión, el muchacho descubrió que no se trataba de liciernagas diurnas, si no de pequeños seres humanoides alados que revoloteaban febrilmente a su alrededor.
- Maestro!!... Maestro!!... que son?.
- Son criaturas del fuego, de las más sencillas. - Con un gesto de la mano, un par de ellas se posaron en la palma del Druida. - Aprenderas a llamarlas... .
Eddard Danzasombría - July 19, 2006 09:57 PM (GMT)
Eddard estaba maravillado con las diminutas criaturas. Volavan a su alrededor y jugueteaban entre ellas, persiguiendose y cojiendose de las manos haciendo corros.
El muchacho alargo la mano para tocar uno.
- Ay!!!. - El dedo de Eddard ahora estaba en la boca. Quemado.
- Te dije que eran de fuego.... y tambien te dije que hay ciertas normas que no podemos saltar.
El corpulento niño, no conforme con la explicación del Druida, cojió un palo y comenzó a perseguir a los luminasas criaturas. Estas esquivaban facilmente los torpes golpes.
- Eddard... .
- Eddard tranquilo... .
- Eddard estate quieto ya... .
- he!!.. que me has dado a mí!!.
Aerder se acariciaba la rodilla.
Eddard observó primero el palo y luego a su maestro.
- Esta debe de ser otra de las normas que no nos saltamos... no?.
Toc... el cayado del anciano golpeo la cocorota del muchacho.
Otro chichon en la cabeza de Eddard le hizo crecer otro milimetro de altura.
Eddard Danzasombría - July 25, 2006 09:24 AM (GMT)
Aerder cerró los ojos concentrandose. Aquel muchacho era apto para ser su alumno, pero era capaz de hacerle perder los estribos. Algo que no habían conseguido reyes y reinas...
- Debes aprender a mirar a tu alrededor con otros ojos Eddard... tu mirada mundana te ciega ante lo mágico que puede llegar a ser el bosque y este sagrado lugar. Nadie pisa este lugar sin que su guardian lo ataque, si su alma es maligna.
Eddard miró hacia los alrededores.
- Entonces... aquella chica debía ser una buena persona... .
Aerder frunció el entrecejo.
- A quien te refieres muchacho??.
- Pues a una muchacha que antes se escondía tras las piedras esas tan grandes. No te he dicho nada para que no te enfadaras con ella.
Aerder sonrió...
- Lo que has visto muchacho, es un Shide de los bosques, los cuales comparten el lugar con nosotros... pues esto tambien es un portal a Arcadia.
Eddard miró a su Maestro sin comprender.
- En el mundo hay más cosas que durmientes y despertados muchacho.... y aunque no todas son benignas para con nosotros, otras sí.
- Los Shide son las hadas de los cuentos que te explicaban cuando eras un niño. Suelen ser benignas, pero no te fies nunca de ellas.