View Full Version: Reencuentro luego de la Tormenta 29/11/1225

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Title: Reencuentro luego de la Tormenta 29/11/1225
Description: ¿O antes de ella? Privado Trang/Isolda


Isolda Lamartine - July 12, 2006 11:01 PM (GMT)
Llegó apenas terminada su jornada diaria, deseosa de por fin poder conversar con su gran amigo.

¿Dónde habría estado todo este tiempo? Al menos Sturm había servido bien en su ausencia o en su reclusión, pues no en pocas noches había escuchado aterradores relámpagos y había visto sus luces cubriendo el cielo del cementerio. ¿Aún había incensatos que pretendieran entrar a aquel fortín mágico?

Sonrió.

Hacía mucho tiempo no se encontraba tan jovial, y el poder enviar susu obligaciones y preocupaciones a un baúl bien sellado en el más profundo abismo de su memoria por, al menos, una noche, era un premio más que merecido para la trabajadora Isolda.

El Cuerno Rojo. Según Trang Oul alguna vez le había dicho, en ese lugar solían reunirse Massasa con cierta regularidad. Por primera vez no le importaba.

Era una mujer mayor, de casi sesenta años, con el cabello cano recogido en una coleta y vestida austeramente auqnue como campesina; con el mentón en alto y una sonrisa bonachona llenando su rostro lleno de arrugas. Se sentó en una esquina y el mesero, sorprendido, le llevó lo que la anciana le pedía: agua.

Trang Oul - July 20, 2006 07:02 PM (GMT)
Un joven de aspecto ingenuo entró en la posada en busca de alguien. (OFUSCACION 3 )

Luego de mirar en las mesas se acercó a una anciana que perfectamente podia ser su madre.

Su aura no podia fallar, era ella. Despues de tanto tiempo, tantas penurias, todo quedaba olvidado al verla .

A los ojos del resto un joven se acercó a la mesa de la anciana y la abrazó. En aquel abrazo había una mezcla incomprensible de amor, amistad y protección.

-Me alegro tanto de verte- (AUSPEX 4 a Isolda)

El joven tomó asiento al lado de la anciana y le cojió las manos.

Mucho tiempo había pasado desde su último y fugaz encuentro...tenían tantas cosas que contarse...pero había tiempo, no podían precipitar las cosas.

La posada del cuerno rojo rebosaba de bullicio y alli entre los habituales del lugar estaban ellos solos entre la multitud.

Isolda Lamartine - July 21, 2006 10:09 PM (GMT)
La anciana sonrió estirando sus arrugas por toda la extensión de su grisácea cara, y repitiendo el gesto del joven se paró con dificultad y lo abrazó: el contacto con aquel cuerpo muerto, más muerto que los demás Massasa por su continuo contacto con la muerte, aquel frío hálito que siempre acompaña a los que se asoman en el Abismo, hizo que se estremeciera víctima de un escalofrío y aquella inesperada reacción inconsciente de su cuerpo hizo que soltara a Trang.

Se sentó y bajó el rostro unos segundos, recomponiéndose de la mezcla de emociones, pero la levantó de nuevo observando a su camarada de transilvanos parajes.

-Disculpadme, pero no me acostumbraré jamás al frío.

Suspiró y le miró a los ojos.

Permaneció en un tenso silencio la mesa, rodeados del bullicio de aquel local, y la atípica pareja en medio de seres que poco sabían sobre la magia o la muerte, pasando y dejándolos vivir, e Isolda se sintió agradecida, pues lo que ella buscaba era lo que más temía.

La última vez que habían hablado, su amigo, el poderoso Massasa que se había ganado su confianza y su cariño, había mirado más allá del mismo Abismo, había mirado en el Thanatos salvaje del Infierno, en un libro prohibido y legendario, que daría poder y quitaría el alma. Su necesidad era producto de la desesperación, pero Isolda sabía que quienes una vez se veían tentados siempre lo estarían, y en aquellos minutos de completo silencio sus ojos azules a pesar de la máscara, observaban, sondeaban los del antiguo vampiro, intentando encontrar una oscuridad que no pudiera traspasar con su magia.



Trang Oul - July 27, 2006 05:17 PM (GMT)
El joven miró a la anciana con ternura.

-Lo comprendo, es normal- dijo con una sonrisa de complicidad.

A Trang Oul se le veia relajado y dichoso al lado de su amiga. La reacción de abrazar los frios brazos de la muerte ya la habían vivido y aferrarse a algo que llevaba muerto mas de 400 años no debía ser en ninguno de los casos "agradable".

-Mi señora contadme que ha sido de vuestras preocupaciones, se han resuelto al fin? hay algo que mi humilde persona pueda hacer para que borreis la tristeza de vuesto corazón? Yo como veis estoy fresco como una rosa- soltó una pequeña carcajada-

Una conversación mas profunda se ocultaba tras las mascaras de aquellos seres.

-Se que te preocupa y no, no tienes por que hacerlo. No he vuelto a abrir aquel libro maldito como te prometi, aunque en estos meses de vagar he pensado mucho en el y el poder que puede representarme...has avanzado en la cruzada contra nuestro enemigo?- AUSPEX4 a Isolda.

La cantina estaba a rebosar aquel desde luego no era el sitio para hablar de un tema tan peliagudo.Trang observó la presencia de algunos cainitas entre el ganado. Afortunadamente el poder de la ofuscación convertía a Trang en un anonimo...uno mas, uno mas de la plebe.

Isolda Lamartine - July 27, 2006 07:16 PM (GMT)
Aquel cambio de tema no le gustó para nada a la archimaga. Su amigo era fuerte, ella lo sabía, más que muchos otros que hubieran tenido frente a ellos la tentación, pero eso no significaba que fuera invensible, que esa oscuridad no lograra penetrar en ese corazón centenario.

Aún así evitó continuar con aquel tema; luego tendría la oportunidad de comprobar ella misma de qué se trataba aquel tránsito de palabras.

-No, no... antes de hablar de otras cosas, de cosas que de ningún modo son agradables, contadme dónde habéis estado todo este tiempo.

Sonrió amablemente la anciana, aún con reservas sin embargo.

-Por un momento pensé que habías desistido de vivir en esta urbe. Y vuestro perro guardián, según he sentido, ha tenido mucho trabajo qué hacer.

Los relámpagos en medio de la noche sin haber previa tormenta a pocos habitantes de aquella orilla del Sena habían pasado desapercibidos, y no era desde luego Isolda la menos informada sobre el asunto.

Trang Oul - July 28, 2006 04:54 PM (GMT)
Una sonrisa cruzó el rostra del palermo.

- Es cierto que han habido muchos relampagos durante mi ausencia, al parecer. -luego bajando el tono de voz a un susurro- incluso se enfrentó al peor enemigo que puede tener alguien como yo, pero si...se merece la fama que tiene ese guardian mas me vale cumplir mis promesas para con el...-Luego el gesto del capadocio pareció volver a un semblante mas serio.

-Mis investigaciones me han llevado durante estos meses a tierras inospitas pasando por las ciudades estado italianas e incluso bordeando la temibles fronteras de Hungría. En este viaje creo que he envejecido un poco-volvió a sonreir a su amiga que lo miraba extrañada- e entablado relación con algunos antiguos de mi clan, mas incluso que yo, que me han ayudado a entender mis dones. Ha sido un periodo instructivo salpicado inevitablemente por el recuerdo del pasado y de los mios.-

Trang Oul miró fijamente a la archimaga.

-Abandonar París? mi ciudad, la que he ayudado a construir? abandonaros a vos todo lo que tengo? no, no cabe en mi planteamiento.-

Isolda Lamartine - July 30, 2006 12:05 AM (GMT)
Los viajes hacia el pasado eran una constante cuando sobre los hombros se tenían ya más años de los que cualquier cuerpo mortal podría soportar, pero nunca eran viajes felices sino más bien enrevesados y peligrosos, pues los pozos se abrían siempre a cada paso, y siempre volvían los "pude haber", o los "si tan sólo"... Y la historia de Trang Oul estaba llena de esos abismos en su pasado.

Entre la inevitabilidad y la renuncia, Isolda prefería para su amigo la renuncia. Era, desde luego, más dolorosa a largo término, pero más segura y menos infernal. Sus motivaciones... si no las mencionaba seguramente aún le eran dolorosas. Pero una mente centenaria nunca era un reto fácil.

Aún así, y sus preocupaciones sobre Trang invadiéndola, la chanza que este realizara le arrancó una sonrisa al envejecido rostro de la anciana.

-Pues debo deciros que me alegra sobremanera que no me dejéis en esta ciudad pútrida y corrupta, más también me entristece sobremanera. No dudéis que si no tuviera sobre mis viejos hombros tanta responsabilidad, hacía ya tiempo habría dejado esta ciudad y dejaría a mis huesos y a mi mente descansar en lugares más amables, como aquellos donde nos conocimos.

Suspiró para sus adentros. Su juventud comenzaba a escurrírsele entre los dedos, inevitablemente, y comenzaban a quedar tan solo recuerdos; pero aún tenía mucho por qué luchar, y lucharía hasta que fuera ya el final de su vida, aunque no conociera el descanso.

Trang Oul - July 31, 2006 06:46 PM (GMT)
Y me dejariais aqui solo? que haría yo sin ti, mi guia, mi amiga?

El capadocio quedó sumido en el silencio. Estaba lejano el dia pero era evidente que ese dia llegaría. Y su amiga Isolda dejaría de estar presente...a menos...no. El palermo se estremeció. La idea era inconcebible una alma pura como Isolda jamás aceptaría la no-muerte como filosofia ni sus consecuencias.

Trang Oul hizo repaso de todos aquellos amigos y seres queridos que habían pasado por su vida y que le habían dejado alli, solo, ibnevitablemente solo. Nunca había roto las tradiciones, nunca había roto su silencio. pero con Isolda, aquel ser era diferente...era especial, era puro...

Fingió una sonrisa con un toque triste cual payaso triste que cumple con su trabajo.


-Contadme algo divertido amiga mia, alguna anecdota durante mi ausencia?, os habeis enamorado quiza?? de algun joven sabio...¿?

Isolda Lamartine - August 3, 2006 05:32 PM (GMT)
¿Algo divertido?

ISolda se sorprendió ante la ineludible evidencia de que nada similar le había sucedido desde que hablara por última vez con Trang Oul. Preocupaciones, batallas, conocimiento, tristezas y más preocupaciones. La adopción de un Aprendiz podría ser tal vez lo más feliz que hubiera podido vivir desde aquella época lejana en que corría libremente montando a Chohkmah cuando este era familiar de su Maestro Sandro, pero aún así no lo era en absoluto en aquel momento, justamente.

Los enemigos de los despertados crecían cada vez más, y en todas direcciones, levantándose siempre como sombras siniestras y ocultas que apenas manifestaban su existencia, pero siempre esperando el momento más certero de hacer aparecer sus garras y atacar donde más dolería a los Obradores de Voluntad. Y ella, solitaria hasta hacía poco, había debido mantener en raya esas sombras que se extendían tenebrosas hasta Le Ictus.

Por única vez, tal vez, se dio cuneta clara de que hubiera preferido mucho tener a Aloisius en la Capilla, aunque fuera su enemigo y aunque le odiara con ahínco. Suspiró, claramente.

-No, amigo mío, no puedo deciros ni relataros nada como lo que me pedís, pues lo único que sea digno de ser llamado alegre que me ha sucedido desde que partisteis, ha sido justamente volver a veros.

Sonrió bajo su arrugado rostro; era completamente sincera.

-Más a lo mejor vos, en vuestros viajes y a pesar de que buscabais otra cosa, halláis encontrado algo que haya alegrado vuestro corazón. Alguna vez me dijisteis que nunca más este volvería a encontrar felicidad si no estaba esta en algún viejo manuscrito, más, ¿es acaso esto cierto, aunque podáis tener la experiencia que os haría mi tatarabuelo?

Sonrió de nuevo. Tal vez lo único que podría alegrarla más que la sola presencia de Trang Oul, era escuchar que este era a su vez feliz.

Trang Oul - August 28, 2006 07:08 PM (GMT)
El gesto del palermo volvió a la realidad y su semblante se volvio serio. Lentamente se levantó y con un gesto sugirió a la anciana que le siguiese.

-Si gustais de venir conmigo, amiga mia, tengo algo que hablar con vos a solas.-

El capadocio tenia asuntos importantes que charlar con su amiga la archimaga pero no sería allí rodeado de oidos y ojos sobrenaturales. Eran temas asperos que le habian preocupado a su regreso y que necesitaba explicar para poder desahogarse.

Las figuras de ambos se dibujaban entre el humo de las mesas y sus ocupantes.

Isolda Lamartine - September 2, 2006 04:54 PM (GMT)
Isolda no dudó. bebió de un sorbo lo poco de agua que quedaba en el vaso, y se puso de pie, siguiendo con el paso lento propio de una anciana al poderoso vampiro.

Siempre se había preguntado qué misteriosos hilos del destino habían unido ambos tejidos, y de qué modo habían preparado todo lo que había tras ellos para que esta unión fuera indestructible a pesar de tener constantemente infinitos enemigos, etéreos y corpóreos.

A él sin duda le estigmatizarían entre los suyos, o a lo mejor le felicitarían por haberse traido la amistad de una hechicera, raza para ellos desconocida. A Isolda no le iría tan bien, más podría halegar exatcamente lo mismo: necesitaba acercarse a los Massasa para destruirlos. Mentir para salvarse, tachando de ese modo aquella inusual amistad, sería la única posibilidad. Llegado el caso, ¿realmente lo haría?

Ya afuera, tomando del brazo al joven que había a su lado, la anciana preguntó.

-Decidme pues, ¿qué es lo que sucede, querido amigo?

Trang Oul - September 2, 2006 06:54 PM (GMT)
El joven y la anciana paseaban tranquilamente agarrados del brazo, por las afueras de la taverna.

-Noble amiga, sabeis que desde mi llegada a Paris, incluso antes, sois mi unica confesora y el unico ser por el que daria mi no-vida presto- el palermo miraba a los ojos de la anciana- os debo confesar que desde antes de mi partida temo por mi vida y por la de los seres que me importan, es por eso que extremamos nuestras medidas de seguridad en esta relacion de ya por si tan peligrosa. A mi regreso de tierras germanas no he venido solo, me he traido una poderosa guardiana, perteneciente de una de las lineas de sangre de los de mi clan. Algo un tanto complicado.

El capadocio hizo una pausa para asegurarse que no les seguian.


-Dentro de los mios hay quienes no me quieren bien, quiza por mi cargo dentro de la comunidad o quiza por el poder que sustento. Lo cierto es que no me siento seguro...en absoluto. A esto cabe añadir que los mios nos estamos jugando una guerra contra nuestro enemigo mas voraz...


En años, de amistad, siempre habían evitado hablar de estos temas, mas por no poner en peligro al otro que por miedo o desconfianza. Pero la necesidad del primogenito de desahogarse le llevaba en esta ocasion a hacer participe a la archimaga de sus preocupaciones.

-Tambien me preocupa vuestro conflicto con vuestro rival eterno...prometí ayudaros y siento que no he hecho mucho por cumplir mi palabra...-

Isolda Lamartine - September 3, 2006 06:14 AM (GMT)
Isolda escuchaba a su amigo con calma; se sentía de verdad extraña en aquella situación. Trang era cientos de años más viejo que ella pero sus preocupaciones eran terrenales. A diferencia de los Maestros de las Artes, que en pocos años, si mucho un par de siglos, cambiaban sus preocupaciones sobre el diario comer, sobre la vivienda, sobre la familia e incluso sobre los amigos o seres queridos por otras abstractas y complicadas, por descifrar los misterios en los legnuajes, en las mentes, en el universo; Trang era tan humano, a pesar de lo que dijera, que aún conservaba sus sentimientos por aquello que le ataba al mundo que ya había dejado.

¿Y ella? Isolda ya no podía preocuparse por las cosas simples y hermosas de la vida humana porque no lo era; había visto el mundo desnudarse bajo su comando, las mentes y sus misterios tomar formas y destruirse por sus órdenes; las fuerzas de la naturaleza y de la vida torcerse bajo un signo de su mano. ¿Hubris?

Sí y no. Era una Magister Mundi, una Ama de Mundos, una Archimga del Noveno Círculo de la Orden de Hermes, y había visto cosas que ni siquiera muchos de los demás Despertados verían jamás. Pero luchaba día tras día por mantener su corazón limpio del peligroso orgullo. ¿Lo habría logrado? ¿A qué su alianza con los Lobos, con Vertzang? Ella: Lor-Ukter y los Tremere.

Irónicamente eran dos seres en extremo disímiles, tanto en naturaleza como en preocupaciones los que la mantenían atada al mundo mortal, para su salvación: Mystere Imum y Trang Oul.

Suspiró para sus adentros. ¿Cuántos años le quedarían? Podría alargarlos mucho, más no para siempre. ¿Le interesaba buscar la vida eterna? Misteriosamente, ella que tanto se presiaba de conocer las mentes mortales e inmortales, despertadas y lobunas, ni siquiera sabía dónde terminarían sus deseos y ambiciones.

-Sabéis bien, querido amigo, que cuantos más años pasan, más indispensable creemos que es nuestra existencia. No toméis a mal mis palabras, pero cada uno de los seres ue han acumulado poder en el mundo, sea cual sea su naturaleza, sean mortales o vampiros, desean perpetuarla más y más, y la desconfianza es una consecuencia natural del poder.

Suspiró profundamente, y un vaho salió de su nariz. Aún estaba viva.

-Vuestros enemigos son muchos más que vuestros años: una palabra equivocada según los oidos de quien la escuchen; un secreto averiguado; una promesa rota. Cada acción en nuestras vidas nos acarrea enemigos. ¿Lor-Ukter? Su nombre es Señor de la Oscuridad. ¿Cómo intentar cambiar su naturaleza?

Sonrió decepcionada. Muchas veces había pensado aquello, pero era la primera vez que lo decía. El capadocio no era el único que sufría.

-Supongo que vuestros enemigos más poderosos son los Lobos. ¿Entendéis sus motivos? Todo reside en el Bien y en el Mal. Cada quien los define según sus propios intereses. Los europeos consideraron que las rutas de la seda, la elegancia árabe, su conocimiento científico era indispensable para el crecimiento de la civilización que se inicio en esas mismas tierras que ahora destrozamos. Entonces su Dios era falso y el nuestro verdadero, ellos eran los malos y nosotros los buenos. Los vampiros se alimentan de sangre humana y no tienen interés en preservar vidas que consideran miserables, que pasan una minucia de lo que el vampiro mismo vive, que están fuera del ciclo; por tanto los lobos consideran que vosotros sois la expresión más cercana de una entidad que ellos consideran el mal verdadero, el verdadero y único Mal. ¿Por qué enfrenté por primera vez a Lor-Ukter? Porque estaba alimentándose d ela vida de una aldea musulmana, engullendo sus salud y sus mentes, y reemplazándolas por enfermedad, muerte y rabia. Para mí eso es Maldad. ¿Más cómo podía él actuar de manera diferente a su naturaleza? ¿Cómo podéis vosotros dejar de alimentaros de mortales? ¿Cómo pueden los lobos dejar de consderaros Maldad Encarnada?

Se encogió de hombros.

-No podemos. Tenemos por tanto que acarrear nuestras condenas propias: vosotros sin poder ver de nuevo el sol; los lobos sin poder jamás dejar su naturaleza salvaje; nosotros sin poder olvidar lo que hemos visto; los mortales sin poder evitar nuestros susurros en sus oidos, nuestra muerte embotellada.

Suspiró una vez más; tenía la cabeza agachada y miraba tristmente el suelo. Todos ellos cumplían una triste condena: el Conocimiento.

Trang Oul - September 3, 2006 04:10 PM (GMT)
El capadocio escuchaba admirado a su amiga. Pocos seres podian apreciar tal virtud en las palabras y en la manera de narrar los sentimientos humanos o no.

Trang oul se planteaba a menudo que un dia su amiga no estaría alli para compartir sentimientos, penas o alegrias, y eso le entristecia. Mas aun, cuando el tenia la fuente de la eternidad a su alcance...y se la ofrecería sino tuviese miedo de la certera respuesta.


La atención del capadocio estaba centrada en intentar adivinar las preocupaciones reales de su acompañante, queria hacer algo por ella queria protegerla, queria amarla...450 años no habían quitado un sentimiento tan mortal de su corazon.

El consejero al que muchos tachaban de intratable, arrogante, presuntuoso incluso fiero se desmoronaba ante las preocupaciones y reflexiones de la archimaga como el mas misero mortal...


Isolda Lamartine - September 4, 2006 02:44 PM (GMT)
Isolda miró con curiosidad a su amigo, intenando desentrañar la razón de su silencio; a lo mejor meditara sus palabras, a lo mejor había algo de lo que Isolda había dicho que había molestado al antiguo vampiro.


Así pues, por respeto, guardó ella también silencio, y ambos seres, sabios y poderosos pero acongojados, siguieron caminando en silenciosa marcha.

Trang Oul - September 4, 2006 07:38 PM (GMT)
El silencio duró varios minutos. La espera era tensa. Algo rondaba la cabeza del cainita desde hacía tiempo, demasiado tiempo.

El palermo se detuvo y mirando a la maga expresó con palabras los anelos de su corazon.


-No habeis pensado jamas lo que sería vivir eternamente? -

El capadocio no dijo nada mas, creía saber la respuesta, pero no pudo evitar dejar que su corazon gritara al viento.

Isolda Lamartine - September 6, 2006 12:13 AM (GMT)
Isolda no lo dudó ni un sólo instante, auqnue desde luego su respuesta no fue pasional en modo alguno.

-Cuando las mentes alcanzan un estado, al que vosotros y los Durmientes estáis condenados a nunca llegar, ese estado de Unidad total, de Indivisibilidad, de retorno al mundo tal y como fue antes del raciocinio, al mundo puro y en continuo creamiento de la Mens Divina, querido amigo, la existencia en la tierra, sea de mil años o de diez deja de tener sentido.

Sonrió, mirándolo de medio lado. Aquello era difícil de entender, seguramente, pues los Massasa no podían acceder a ningún tipo de Iluminación al encontrarse fuera del círculo de la vida, pero seguramente entre todos ellos Trang era el que más debía saber de qué hablaba Isolda.

Trang Oul - September 6, 2006 06:09 PM (GMT)
La tristeza se hizo notable en el rostro de Trang Oul.

El silencio volvió a reinar en la escena.

Su amiga un dia desaparecería y con ella, su saber escuchar y su admiracion por la vida. El capadocio bajó la mirada al suelo, lo cierto es que quería cambiar de tema para despejar su mente de los tristes sentimientos que le llegaban a su corazon no-muerto.

-Algunos de los mios desconfían de los magos e incluso los acusan de la desaparición de algunos cainitas.-

Si su relación era prohibida, los hechos ocurridos semanas atras no hacian mas que agrandar esas diferencias. La mente de Trang se quedo vacia por unos instantes recordando las palabras de su señor.

" En esta ciudad existe una cábala de brujos, y ellos son culpables de al menos algunas de las desapariciones de los nuestros"

Isolda Lamartine - September 7, 2006 01:06 AM (GMT)
Isolda, hábil en entender los silencios, lugares efímeros de la mente donde había morado más tiempo quizás que en los Mundos de la Piel, entendió el de su amigo, y no dudó en contestar a una duda nunca formulada.

-Debéis entender vos mejor que nadie, querido amigo, lo que significa la muerte y lo que significa la Eternidad. Para vosotros, que vivís noche tras noche del líquido carmesí, "estar vivos" está fuera de la definición mortal, pero tan sólo por los términos de vuestro tiempo. De todas las otras maneras vosotros sois mortales, atados a lo mismo que os libera. Quienes alcanzan a vislumbrar la verdadera unidad nunca mueren. Y esto no es en sentido figurado.

Sonrió la anciana al joven, pero las siguientes palabras que este profiriera la dejaron trastocada.

-¿Qué decis? Detuvo su andar. Aquello era grave, aunque sólo hacía el papel de confirmante de sus sospechas. -¿Algunos de los vuestros...? Guardó silencio. Si no había sido uno aislado, ni siquiera un señor enviando a su lacayo, sino "algunos" y Trang había escuchado de ello, entonces era grave.

¿Una pequeña réplica de las Guerras Massasa en París? Eran pocos, pero poderosos. Suspiró.

-Amigo mío, comprendéis supongo las implicaciones que las sospechas de los vuestros acarrean... sobre nosotros y sobre ellos, ¿no?

Trang Oul - September 8, 2006 05:46 PM (GMT)
-Si-contestó el capadocio con el semblante serio.

-Sabeis algo al respecto?, han habido movimiento extraños ultuimamente?- el palermo parecía preocupado.

-Necesito alguna pista, algun indicio que me lleve al culpable y limpie las sospechas injustas que recaen sobre quien no debe. Pero en estos momentos no se por donde empezar-


Trang Oul seguia caminando con su amiga, la archimaga. Esperaba que esta, tuviese alguna pista o alguna sugerencia como antaño. Algo, algun indicio por donde empezar.

Isolda Lamartine - September 10, 2006 04:10 PM (GMT)
Isolda suspiró.

-Sé de qué hablaís, amigo mío.

Pero aquello era peligroso decirlo en vos alta, así que la dulce voz de Isolda, con una nota preocupada, se deslizó en la del palermo, como un susurro, casi como un pensamiento del propio Capadocio.

-Sabéis bien que yo misma he estado interesada en los asesinatos que han ocurrido en el Sena, pues... la relación que me une con ese río es muy importante. Así os dije en una ocasión que creía que era uno de los vuestro, pues un "olor" a muerte se destapaba de uno de los lugares de los crímenes.

-Más no fue eso, no fue uno de los vuestros, y os pido excusas. Luego del úiltimo de los asesinatos, cansada de los hechos, logré llegar a un lugar en la parte alta del río, donde me encontré con vuestro enemigos, los Lobos. Ambos perseguíamos al asesino, así que procuramos no molestarnos. Finalmente le cazamos.

-Se trataba de un mago que hace muchos años abrazó el camino del mal, que ha sido perseguido por los suyos a través de todo el mundo, pero que había dejado sin rastros a sus perseguidores hace unos años, y se había instalado en una cueva, aquí en París. Por sus crímenes le juzgué con la pena máxima entre los Despertados, y luego lo dejé en manos de los Lobos, a los que también había ofendido de algún modo. Supe ahí que él había acabado con varios de los vuestros que se movían por el Sena, aunque sin saber que eran de los vuestros hasta haberles sacado el corazón.


Le miró, preocupada.

-Detened el avance de los vuestro, amigo mío, que el asesino, auqnue era un mago, jamás perteneció a la comunidad de los Despertados del mundo, pues abrazó el mal. Detenedlos.

Trang Oul - September 15, 2006 05:20 PM (GMT)
-Amiga mia me pedis que pare algo que no puedo detener. La única opción que veo es que me ayudes a esclarecer los hechos encontrando al culpable, esto desviaría la atención hacia el enemigo real....o encontrar las pruebas que demuestren que este echo es aislado y ya ha sido esclarecido-el capadocio se mesaba el pelo mientras las dos figuras se alejaban cada vez mas de la posada del cuerno rojo.

El conflicto era enorme, por un lado los terribles asesinatos aun sin un culpable claro y por otro lado la posible implicación de los despertados como presuntos culpables.Nada podia afectar a su amistad con la archimaga pero era la primera vez que surgía un grave conflicto que implicaba a ambos seres, tan diferentes pero tan unidos.

Isolda Lamartine - September 17, 2006 03:42 PM (GMT)
Una luz de desconfianza apareció en la mente de Isolda. No entendía... pero estaba segura de ya haberle dado respuesta a las inquietudes de Trang Oul. De todos modos las repitíó.

-Como os dije, amigo, el culpable ya ha sido castigado. ¿Qué más queréis? ¿Qué le regrese a la vida para que vosotros lo castiguéis de nuevo? Os he dicho dónde vivía, quién era, cómo fue castigado. Si eso no os basta... ¿qué más deseáis?

Se detuvo y le miró a los ojos. Esperaba esta vez haber sido suficientemente clara.

Trang Oul - September 23, 2006 11:52 AM (GMT)
-No se hable más pues- sentenció.

Pero lo cierto es que sabía que la sola implicación de un descarriado levantaría las sospechas de Geoffrey sobre todos ellos. Y peor aún sería descubrirle que Magos y lobos habían trabajado juntos contra otro enemigo.

Todo se arreglará- pensó. Pero sabía que no era tan facil.


-Que tal la relacion con los lobos?- dijo intentando pasar aun tema menos tenso.

Isolda Lamartine - October 12, 2006 06:05 PM (GMT)
La archimaga suspiró.

-Disculpadme, amigo, por el tono inadecuado que he usado con vos. Comprendo la atadura en vuestras manos, pero es la impotencia frente a esos hechos la que me retuerce y entristece al tiempo.

Bajó el rostro. Un hililo de tristeza líquida descendió por su mejilla, mirando el suelo. Una guerra contra los vampiros acabaría los pocos reductos de magia que quedaban en aquella agreste ciudad. ¿Qué haría? Luchar por supuesto, auqnue eso significara más de una muerte. Sabía que en las manos del Capadocio estaban las soluciones y las respuestas. ¿Qué tanto le creía él a ella?

El cambio de tema la animó un poco; no por el tema nuevo en sí, sino por no tener que tocar más los otros, desastrozos. Y así como desde el inicio de aquellos temas importantes, se dirigió a la mente del Palermo.

-Como deben estar: ellos en su bosque, nosotros en nuestra magia. Por nuestras naturalezas no son pocos los retos que a ambos se nos presentan, así como tampoco son pocos los lugares que por empatía compartimos. Así pues, llevamos una relación cordial que nos permita a ambos mantener nuestra integridad y nuestros deseos al tiempo.

Trang Oul - October 13, 2006 05:17 PM (GMT)
El capadocio no se atrevió a indagar un poco mas, viendo la tristeza reflejada en el rostro de su amiga.

-No debéis preocuparos, todo seguirá como siempre, incluso puede que mejore...- dijo con una sonrisa.

Pero la situación discernía de las palabras del capadocio y este era consciente. La situación se complicaba por momentos, demasiados enemigos, pensó.

Acompaño a su amiga largo rato en silencio por las oscuras calles, y cuando llego el momento de despedirse simplemente pensó en el pasado...y aquellos buenos momentos...

Isolda Lamartine - October 15, 2006 03:18 PM (GMT)
Isolda asintió. Con todas sus fuerzas, con todas sus esperanzas, deseaba que aquella premonición de su amigo fuera cierta; que las cosas mejoraran era extraño en estos días de pesadumbre y tristeza, pero nada más había que hacer sino trabajar por que se cumpliera.

Suspiró. El velo de tristeza comenzaba a disiparse por el momento, y así como se disipaba, una alegría extraña surgió del corazón de la archimaga.

-Pero no es tiempo, no ahora, de hacer que la tristeza haga mella en nosotros. Contadme, Trang, ¿cómo van tus estudios de la muerte? ¿Has encontrado horizontes nuevos acaso?

Los intereses del Capadocio siempre había interesado sobremanera a la archimaga; sus pilares le impedían un acercamiento de primer orden con esa faceta de la vida, pero por otro lado, con el desarrollo de spiritus, había logrado tener contacto con fantasmas, muertos en vida, almas de mortales desaparecidos de la tierra de la piel. Poco había logrado aprender, pero esperaba seguir avanzando.

Trang Oul - October 17, 2006 06:38 PM (GMT)
El capadocio guardo silencio. Largas noches había invertido en el estudio del libro maldito y aún sin decírselo directamente a la archimaga le daba miedo que esta lo descubriese...por si misma.

Hacía tiempo que no brotaba el desanimo y la desilusión que lo había embargado hace muchos años cuando conoció a Isolda pero aun tenia fuertes recaídas intentando lo imposible... lo no alcanzable almenos para el.

-Voy avanzando a pequeños pasos, como siempre amiga mía...aunque reconozco que hay motivos en mi no-vida que la convierten al menos últimamente en poco rutinaria y es por eso que no he dedicado todo el tiempo que podría a conseguir aquellos lejanos propósitos....-

La mirada de Trang Oul pareció perderse en el vacío durante unos segundos mientras caminaba junto a su amiga.

A lo lejos una figura oculta en una esquina pareció distraer al Palermo.

Isolda Lamartine - October 19, 2006 07:51 PM (GMT)
A lo mejor, con el paso de los siglos, no sólo los motivos sino también los medios de acercamiento a la muerte, habían hecho del Capadocio una víctima fácil de las entidades malvadas que poblaban el mundo, y que con mucho gusto darían gran recompensa por contar entre sus filas con alguien de tal poder.

Ella ya había visto el interés, hacía meses, de Trang Oul por aquel texto. Sabía también que una vez se mira en aquel abismo, no es posible olvidar su retrato. Ella estaría preparada, cualquiera fuera el rumbo de las acciones, para evitar que cayera completamente en el pozo negro del que tal vez nunca saldría.

Isolda, que iba a seguir con su conversación mental con el Palermo, notó casi de inmediato la desviación en su mirada.

Siguió la del vampiro, buscando el origen de aquella distracción.


Trang Oul - October 25, 2006 06:57 PM (GMT)
La sombra desapareció como había aparecido, de manera silenciosa y en la noche.

Pero fue un detalle que recordó lo prohibido de la relación entre aquel vampiro y la archimaga.

El capadocio aguardaba silencio, la conversación había vuelto a recaer sobre el...y sus estudios, su libro, aquellos textos...tantas posibilidades.

Los ojos del Palermo quedaron blancos durante un instante y la figura de aquel joven pareció volverse oscura y dominada por el mal.

Mirar a los ojos del abismo y dar la vuelta era difícil, muy difícil, incluso para alguien acostumbrado a no-vivir.

Isolda Lamartine - November 4, 2006 03:50 PM (GMT)
A Isolda en ese momento le preocupaba más aquella sombra misteriosa que ella hacer algún aporte a la conversación. No era posible que les hubieran estado escuchando, pues ella habia sido suficientemente cuidadosa como para "decir" lo importante directamente a la mente del Capadocio.

Pero sí era posible que les hubieran reconocido como Magus y Vampiro. Si sabían quién era Trang Oul, que era él debajo del disfraz, entonces su amigo tendría problemas. Los de ella ya era tan comunes en ese sentido que poco importaba...

Le miró, interrogante. Sabía que él la había visto, pero al parecer no le importaba. ¿O acaso no la habría visto y había sido coincidencia que su vista se posara en esa figura?

Trang Oul - November 10, 2006 08:11 PM (GMT)
Pero el capadocio sabía de sobras quien era, le había seguido desde su refugio preocupada por su seguridad.

No dijo nada, con su rictus impasible continuo caminando en silencio bajo el cielo estrellado.

Aunque interiormente no pudo evitar esbozar una sonrisa, esta niña lamia.




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