Title: Un regalo en le Chatelet
Description: 27-9-1225 (FB por retraso)
Geraud Gallois - July 5, 2006 05:46 PM (GMT)
Durante el día varios hombres llegaron con una caja dirigida al caballero Gallois en su refugio de le Chatelet. Fue el soldado Cranchauve quien recogió el envío, pidió a los hombres que lo habían traído que le ayudasen a subirlo hasta lo alto de una de las torres de la fortaleza. Era una especie de almacén o sala de trofeos llena con muebles de muy diferentes procedencias.
Cranchauve se acercó hasta un ropero, abrió un cajón y extrajo de él un único guante de cuero negro, algo gastado, decorado con una G mayúscula labrada sobre la piel. Metió el guante dentro de una bolsa y entregó la bolsa a los mensajeros, para que se la entregasen a la persona que enviaba la caja.
Cuando Gallois se despertó por la noche, se encontró a Cranchauve dormitando en un asiento y con aquella caja cerrada en el centro de la habitación. Sin importarle que su ghoul durmiese, le preguntó.
- Cranchauve ¿Qué es esto? – había una irrefrenable curiosidad en la pregunta del toreador.
- Un regalo para vos. – dijo su vasallo tratando de continuar durmiendo.
- ¿Si? ¿De quien? ¿Quién lo envía? ¿No trae una carta? – más de un siglo de edad no había conseguido borrar la curiosidad infantil de Gallois.
Cranchauve no contestó, se hizo el dormido. El caballero toreador comenzaba a preocuparse por la actitud dejada de su fiel ghoul, pero aquella era una preocupación menor, lo principal en ese momento era ver su regalo. Tras hacer varias pruebas la caja cedió y se abrió. Y finalmente Gallois pudo ver su interior...
Geraud Gallois - July 8, 2006 10:09 AM (GMT)
Gallois descubrió en el interior de la caja una estatua.
Sin duda se trataba de un regalo adecuado para el toreador. Quien se lo regalaba debía conocer bien su amor por el arte, lo exótico y lo sensual. No era necesaria una carta o una nota firmada, el regalo en sí mismo revelaba la identidad de su remitente con desnuda evidencia y obsesiva exactitud.
El toreador se sorprendió al comprobar que por alguna razón aquella obra maestra no sobresaturaba sus sentidos como solía sucederles a los de su clan cuando observaban la belleza, tampoco le inquietó mucho, su amor por lo vivo siempre había preferido la belleza del movimiento por encima de la belleza de la forma. Y sin embargo, se trataba de una estatua bella, era más, porque superaba los cánones vigentes y se dejaba llevar por el sentimiento, la pasión y la intuición, algo muy poco habitual en las obras que el toreador había visto hasta el momento, pero a la vez adecuado conociendo a la musa que había inspirado la obra.
Resuelta para Gallois la cuestión de la identidad de su obsequiante, quedaba preguntarse: ¿Por qué ella le enviaba aquel regalo tan personal? Ciertamente la relación entre ellos había empezado bien, pero después la cosa se había enfriado repentinamente. ¿Era el modo que ella tenía de recuperar el contacto? ¿Era parte de un plan que él desconocía? ¿Era sólo su forma de ser ... misteriosa?
Sin duda ese misterio sí conseguía atraer a Gallois, y se le ocurrió una curiosa forma de hacer averiguaciones. La vitae toreador extendía los sentidos y permitía percibir la memoria de los objetos, un don que Gallois nunca había conseguido desarrollar, pero últimamente había sido testigo de su uso en varias ocasiones y se sentía con ánimo de probar suerte e intentar utilizar ese don oscuro.
Acarició con su mano la pétrea mejilla de la estatua y continuó por las curvas del cuello hasta posar su palma sobre el lugar en el que debería estar el corazón, entonces concentró sus sentidos (Auspex 3) para sentir el espíritu de la estatua...
Geraud Gallois - July 8, 2006 08:58 PM (GMT)
No obtuvo la información que buscaba, en su lugar obtuvo un conjunto difuso de sensaciones sin demasiado sentido. Era algo cambiante, viscoso, sinuoso, primario, tentador y peligroso.
Retrocedió momentáneamente aterrorizado y cayó hacia atrás hasta quedar sentado con una pared a su espalda. ¿Había hecho algo mal con aquel don que no estaba acostumbrado a manejar? ¿O era cosa de la estatua?. Cualquier cosa era posible, aunque por el momento Gallois se quedó sin ganas de hacer más averiguaciones, ni siquiera llamó a Cranchauve que todavía dormía cerca de allí, simplemente se quedó donde estaba, vigilando el regalo.
Boadicea do Teixido - July 11, 2006 04:01 PM (GMT)
No tardaron los agudos sentidos del arquero en reconocer un olor... el mismo olor que desprendia el cajon.
A las afueras de la torre se escuchaba el relinchar de un caballo. La bella sierpe llamaba de nuevo a las puertas de la torre.... pero con que motivo?
Los soldados de guardia no tardaron en reconocer las sinuosas curvas de la dama que una vez entro con el soldado Cranchauve, esta vez, acompada con su querido monje apostata Gael.
Cranchauve habia hecho bastante bien su trabajo, pero la pereza que Boadicea muchas veces predicaba, no le habia sido de ayuda hoy. Por lo menos para atrasar la sorpresa del toreador.
Era la hora de preparar una pequeña estancia para tener la ultima pero no la "derradeira" conversacion con Geraud. Gael fue junto a Cranchauve, para que le ayudara en este menester. Cosa que deberia estar conclusa ya, como deseo de la musa que era.
Boadicea, esperaba en el centro de la torre, bajo la atenta y lasciva mirada de los soldados, para que al arquero viniera a recibirla.
Fdi: no me van los putos acentos!! putos cibers!!! paleros.
Geraud Gallois - July 12, 2006 01:57 PM (GMT)
Ante aquello que captaban sus sentidos en la base de la torre, Gallois se rehizo, recobró la compostura y se asomó por el balcón mostrando la más agradable de las sonrisas. Poco engañaba su gesto, Gallois estaba por una vez pálido, sin el habitual color sonrosado de su piel.
- Señora que sorpresa vuestra visita, aunque algo me decía que nos encontraríamos pronto, ¡Subid!.
El arquero podría bajar a recibirla, pero quería disponer de unos instantes para recuperarse de la mala sensación que había experimentado y deseaba ver cara a cara a la musa y a su regalo.
Los guardias de la torre cedieron el paso a los visitantes y se encargaron de cuidar sus monturas.
Boadicea do Teixido - July 12, 2006 04:03 PM (GMT)
Boadicea subió acompañada de Gaël y Cranchauve hasta los aposentos del arquero. Su delicado vestido acariciaba los escalones de las rizadas escaleras hasta que llegó al piso superior donde aguardaba Geraud.
Los dos mortales empezaron a desclavar las ultimas tablas que ocultaban la estatua y su enorme pedestal de madera de tejo. Para colocar la estatua de una manera que ambos puedieran contemplar tal obra desde los asientos de la abarrotada habitación. Hoy una obra resaltaba sobre las demás.
Boadicea se acercó al balcón donde el Toreador saciaba su visión en el Sena. La más sensual sonrisa perlada se acercó con paso sinuoso hasta el pequeño espacio sobresaliente de la torre.
- Buenas noches mi querido Geraud. Espero no infortunaros con mi inesperada visita.
- Hace mucho tiempo que ansiaba volver a esta torre, ver de nuevo a más galán de los arqueros...
- Como habeis visto, hoy he traido un pequeño presente del que ansio custodieis.
Geraud Gallois - July 13, 2006 10:52 AM (GMT)
Gallois le ofreció a Boadicea un sitio junto a él en la barandilla del balcón.
- Vuestra visita no resulta en absoluto inoportuna, al contrario, he sentido un fuerte impulso por veros y charlar con vos desde que he abierto vuestro regalo. He de felicitaros, sois una verdadera artista anunciando vuestra aparición, mi clan tendría mucho que aprender de vos. Vuestro obsequio me tiene completamente perplejo, sin duda habeis acertado con mis gustos, todavía no me he repuesto de su efecto, pero sabiendo que no soy merecedor de semejante ofrenda, me estoy preguntando qué podría hacer para mostraros mi agradecimiento.
Por mucho que elogiase aquella estatua, no le había dirigido ni una mirada a la copia desde que tenía delante a la original e inimitable Boadicea. Los ojos verde intenso de Gallois observaban con atención a la seguidora de Set, aquella estatua le había confirmado al toreador que a ella le agradaba ser admirada.
Boadicea do Teixido - July 14, 2006 10:51 AM (GMT)
Boadicea miraba con descaro las facciones del guerrero mientras hablaba. Luego durante un breve silencio su mirada se volvió fija en recuerdo de una ensoñación tiempo atras sufrida. Sabia el camino que sus pasos deberian recorrer ahora, y su dificultad, pero ahora solo pensaba en vivir el momento.
- En verdad, con ningún otro caminante nocturno gozo de un conversación como con vos, querido Geraud.
- Soy yo quién he de daros agradecimientos si en verdad, haceis el favor de custodiar esta obra.
La sierpe dió media vuelta y se recostó en la barandilla del balcón. En la habitación interior, sendos siervos habían concluido los pequeños preparativos de la escena, a los que Boadicea respondió con un elegante asentir de su cabeza. Ya en la intimidad de la noche, la Seguidora de Set agarró al arquero con delicadeza, sin apenas fuerza, para entrar y disfrutar, como era menester en esta ocasión.
- Entremos a contemplar... a sentir, mi apuesto afitrión.
La desnudez que la estatua mostraba, no se revelaba en la musa de la obra. La mejor seda acariciaba en todo momento el más mínimo movimiento de la sierpe. Ambos, recostados en los cómodos cojinetes que el Toreador había rescatado de su cruzada.
- Cuanto esa estatua entró aquí, mi presencia ya estaba, Geraud.
- Esto no es una simple... estatua. Es todo cuanto me representa, comprendeis Geraud?
- Por todos es conocida la capacidad de vuestro clan en sentir, ver y escuchar lo que otros no pueden. Sentir ahora, y contemplad.
- No es mi carne hecha mármol y plata, es aquello que mi espiritu deberá reconocer una vez sea reclamado en la otra orilla de nuestra existencia.
- Es por ello, es por mi sacro cometido, por el que quiero que alguien noble como vos, amante de la belleza, y de la libertad de la que haces gala... que la custodieis de aquellos ignorantes e indoctos que no saben más que imponer leyes y fronteras para dividir y diluir la sangre humana.
- Hareis eso por mi?
Decía con su cálida y semi afónica voz. Delante de esa obra que muchos tacharían demoníaca. Ante sus ojos el mármol resplandecía con el reflejo de la Luna, sus tatuajes hechos de pura plata brillaban de una manera que parecía reflejar el halo que la mera estatua poseía, inundando por si misma la habitación del inconfundible perfume de la dama. Allí sobre ese pedestal de tejo, del que Amaniss tomaba su pseudónimo, estaba la pura y sensual belleza recostada de la setita. Una sierpe de enorme tamaño parecía enredarse en su voluptuosa figura como si fuera aquel árbol prohibido. En sus manos agarraba el mítico anj y una especie de cetro cuya cabeza emulaba la de su dios Set. Era la gran obra de ese escultor colmado de sensaciones y amor en que se había convertido Nicolas Fresnoy. El pedestal, rojizo y minuciosamente tallado, obra de Gaël, había sido una de sus máximas obsesiones. Tallar su verdadero nombre, Amaniss Akètt, una y otra vez. Recordado sus triunfos ante el orden, haciendo honor a sus maestros, y maldiciendo a aquellos que intentasen poner fin a este bastión de libertad que representaba su amada. Los criptográficos eran de enorme belleza y eran sutilmente armonizados con las alas de Sekmet en sus esquinas. En el centro del pedestal estaba su verdadero nombre, un enorme cartucho en relieven, en su cara opuesta, otro simpbolizaba su lucha contra todo poder, estabilidad o debilitante vida. Todos ellos, rellenos de una pintura verde, emulando la santa función de los papiros. Pero demasiadas eran las inscripciones, como para únicamente relatar los desenlaces de la no-vida de la setita. Como hechicera que era, como seguidara de uno de los códigos más antiguos de la historia que era, existían cosas más allá de la simple presencia material. Las Tierras del Oeste protegía la obra, su particular documento de identidad.
Geraud Gallois - July 15, 2006 09:32 AM (GMT)
Gallois podría haber utilizado nuevamente sus dones toreador para observar la estatua tal como Boadicea le pedía, pero había perdido bastante el interés en ese aspecto de la estatua y se limitó a mirar la estatua como haría cualquier otro.
- Por supuesto, haré lo que me pedis, no olvido que vos atendisteis mi necesidad, vuestra ayuda fue muy útil para ponerme de nuevo tras la pista de mi objetivo, que espero alcanzar pronto, y entonces os mostraré mi agradecimiento debidamente. Pero vos, ¿qué necesidad teneis de desprenderos de esta obra de arte?
Boadicea do Teixido - July 17, 2006 03:28 PM (GMT)
- He estado ausente un breve periodo de tiempo, pero ahora mi destino clama por una meta, una nueva prueva con la que honraré el nombre de mis maestros, de mis ancestros, y sobre todo de mi único señor Set.
- He venido aquí a despedirme de vos, pues he de hacer frente a esta revelación divina bajo la oscuridad y el silencio.
Aún no había tenido la conversación con el príncipe, en la quedaría zanjada su expulsión. Pero de sobra sabía ella su destino sin necesitar de sus dotes adivinatorias. Sabía el pago de su residencia, y el pago por su expulsión.
- A lo largo de mi estancia en esta ciudad he tenido la fortuna de conoceros, y sólo a alguien como vos dejaria esta obra. A donde yo voy no necesitaré del arte. Debo comprender, debo aprender y controlar las fuerzas de las Tierras del Oeste (y su huesped, pensó) para servir con la devoción que merece mi Dios.
- No puedo dejar en el olvido esta obra, alguien debe disfrutar de ella. Nuestros nombres, nuestras acciones jamás deben olvidarse. Y no soportaría que alguien como vos me olvidase, Geraud.
No queria que la olvidase, queria que descubriera nuevas revelaciones como ella, y la estatua trabajaría para ello. Y entonces, una vez cumplido su cometido, despertaría y se alzaría para ridiculizar las leyes de esta infame ciudad. El mármol sería carne y su estancada sangre, perfume.
- Ningún agradecimiendo debeis darme, yo no comparto la tradición del juego de favores. Doy aquello que quiero dar, cojo lo que considero mío y lucho por ello.
- Yo también sigo buscando a esa mujer. Espero que alguno de mis siervos pueda daros información llegado el momento. Mis palabras no obedecen leyes como aquellos que dicen ser los amos de la palabra, pero aún así doy honor a la palabra con aquellos que se lo merecen. Mezquinos e indoctos, desconocen el poder de las palabras como yo las entiendo.
Ella hablaba de las eternas Akhu, cuyo poder era noble, sin violar el libre albedrío que todos deberían ostentar, y que pocos intentaban alcanzar.
- Pero olvidemos todo eso, hoy he venido aquí a hablar con vos, de vos.
- Han llegado a mis oídos que habeis viajado como yo, y que habeis hablado con vuestra Sire, con gente de alta alcurnia y prestigio. Han solventado ellos y su legislada experiencia aquellos problemas que con tanta cortesía me habeis confiado?
Geraud Gallois - July 17, 2006 07:39 PM (GMT)
Así que aquel regalo no anunciaba la llegada de Boadicea, sino su despedida. Aquella noticia entristeció al toreador cuando se hacía la ilusión de poder estrechar relaciones con aquella dama. Pero dejó esa cuestión para más tarde y retomó la charla donde Boadicea la había dejado.
- Las cuestiones de mi Sire y de los antiguos de esta ciudad, poco tienen que ver conmigo. Me temo que la eternidad va produciendo en nuestra estirpe una especie de lentitud que resulta muy aburrida para los que somos más jóvenes. Tengo la sensación de que llevo toda mi no-vida transmitiendo los mismos mensajes diplomáticos sin que a mi juicio se hayan producido apenas avances. Todo requiere de innumerables gestos entre las partes y de promesas de un futuro que nunca llega a cristalizar.- suspiró - Si todo en París fuese ese tipo de política, no creo que pudiese soportarlo,- recorrió con la mirada las sutilmente cubiertas curvas de su recostada invitada - afortunadamente esta ciudad también ofrece otros alicientes.
Boadicea do Teixido - July 19, 2006 04:10 PM (GMT)
- Ciertamente Geraud, os entiendo mejor de lo que pensais.
Boadicea miró sonriente a su anfitrión, suspiró y cambió de postura. Su piernas se movían con un juvenil desinterés e inquietud. Gracia y sensualidad eran patentes en todo movimiento. Sus ojos escrutantes, su carnosa boca sólo sabían mostrar el descaro vampiresco de su muerta belleza.
- Se que teneis una relajada posición a la hora de mantener relaciones de vasallaje con vuestros aprendices, aunque sé que jamás incumplís vuestro cometido paracon la ciudad y los ancianos.
- El tiempo pesa sobre aquellos cuya vida permanece estática. Primero el aburrimiento y el desarraigo abruman el alma, luego las debilidades constriñen nuestra vida, para sucumbir a la bestia en nuestro lecho de muerte.
Lógicamente ella era un sacerdotisa del instinto, de su lectura, de su aprendizaje y de su control. Negar aquello que los identificaba, un contundente absurdo. Nadie escapa al poder de la bestia, y sólo aquellos que hablan su mismo idioma, logran sobrevivir a la larga noche de existencia vacía que los dominaba. O por lo menos eso era su incuestionable fundamento.
-Y ese es el fín último de aquellos que se sitúan por encima de los demás. El debilitar a aquellos que consideran inferiores para que olviden aquello que pueden conseguir y seguir beneficiandose de su debilidad. En vez de potenciar sus virtudes nocturnas, usan a aquellos jóvenes cainitas como peones de su própio juego...
- El honor tiene más dimensiones que el acatamiento ciego de las tradiciones y la palabra. Si vos no seguís la cadena que ata eslabones de obediencia, que consideración teneis de aquellos que sí os sujetan a ella? Pleitesía, resentimiento o simple indiferencia? Vos mismo habeis comprovado la tardanza de esa cristalización de la que hablais. Algún motivo debe existir, para que los antiguos se comporten así.
Geraud Gallois - July 19, 2006 05:58 PM (GMT)
Entre política, filosofía y religión, densas eran las propuestas de conversación de la sacerdotisa del instinto, Gallois tuvo que meditar su respuesta.
- Yo diría que de las opciones que me planteais mi sentimiento se aproxima más a la indiferencia. Comprendo y acepto que los antiguos ven el paso del tiempo de manera diferente a la nuestra, como nosotros lo vemos de modo diferente que los mortales.
El toreador no solía revindicar su camino, pero para explicar su planteamiento ante las cuestiones que había expuesto Boadicea no tenía otra alternativa que hablar de su vía.
- Comprendo las cadenas de obediencia de las que me hablais, pero eso no es lo más importante para mí. Para mi vía es importante lo que une, no lo que diferencia. Por eso trato a mis vasallos con el respeto que les ofrezco a mis iguales y ante mis superiores me preocupa colaborar con el beneficio común.
Abandonó su breve disertación, para retomar el contacto directo con su invitada.
- Esa es mi forma de pensar. Espero que ahora no me mireis con resentimiento a causa de nuestras posibles diferencias, porque cuando yo os miro sólo puedo pensar en ... bueno, ya sabeis.
Boadicea do Teixido - July 20, 2006 03:17 PM (GMT)
Logicamente Boadicea discrepaba en muchos aspectos, pero eso no era importante. Aquella indiferencia deberia cambiarse, ese sentido social, limarlo hasta su disgregación en polvo. Pero era su alejamiento a preceptos Regalis lo que motivaba a la dama.
- Jamás podría miraros con un sentimiento que no fuera lascivo, pues sólo provocación produce vuestra presencia en mi ser.
Decía acercandose al arquero, agarrando su cabellera con fuerza, enseñando sus colmillos y relamiéndolos. Sus delicadas manos, de las que siempre colgaban amuletos de todo tipo jugueteaban con los ropajes de Geraud, con su cara... Mimosa y despreocupada continuaba con sus disertaciones que tanto pesaban en el Toreador.
- Nuestras diferencias no son tan grandes como se podría esperar. Pero es grato el que vos temais mi resentimiento cuando toda la Corte se resiente de mi estirpe. No temeis escuchar, no dudais en discutir.
Qué interes tenía la setita en corromper al arquero? Seguramente ninguna para los preceptos e intereses de su estirpe. Pero era su filosofía, la que se oponía a sus mismos dogmas setianos, la que la empujaba. Devota de Set? Seguramente no, pero honorable y sumisa a su grandeza icónica y divina. Una vez converso el Toreador, su particular cruzada contra los más tradicionalistas de su clan se habría resuelto a su favor. Ella era consciente de las contradicciones de su clan, ella era chiquilla de los hijos de Seterpenre, cosmopolita serpentis, quería ser profeta entre caminantes nocturnos en tierra extrangera, como lo habían sido sus maestros en tierra natal.
- Espero hayeis en mi, en esta larga noche que nos toca vivir, una amante infiel y confidente leal a vuestro interés, pues no podría otra cosa que alentaros a vuestro cuidado en vez de al de aquellos que se elevan sobre los demás.
Depravadora de la juventud cainita, seria el mayor piropo que le podrían decir a la dama. En su cruzada socrática con Geraud, ojalá no encontrase la muerte definitiva con la simbólica cicuta que era el Principado.
Geraud Gallois - July 21, 2006 09:49 AM (GMT)
El sonrosado y emocional cainita era maleable como un mortal en las manos de Boadicea.
- Es probable que la corte no os haya dado una sóla oportunidad, prejuzgando lo que sois, en lugar de valorar lo que haceis. Yo nada tengo que reprocharos, valoro vuestro afecto, palabras y pansamientos, porque todos vuestros actos me han producido satisfacción.
Boadicea do Teixido - July 27, 2006 04:41 PM (GMT)
- Es mi mayor lástima el no poder escuchar vuestras caballerosas palabras durante el largo tiempo que mi obligación requerirá.
Nuevamente la sierpe se tiraba a los brazos de Gallois. Era una setita, envaucadora y sensual, pero por própia voluntad y sin malicia, ella disfrutaba en todos sus cortejos como si la sangre recorriese su cuerpo. Era imposible pensar en ella sin que sus sumisa belleza inundara la mente de sus confidentes.
- Sé que sois un guerrero fuerte y noble. Sé que luchais por remendar lo que aquella belleza os hizo sufrir.
- Por ello, aquí os traigo mi propia belleza para que abraceis vuestra debilidad y la convirtais en aquello que dome vuestra bestia. No quiere veros sufrir por aquello que os puede fortalecer.
- Decidme, deseais verme de nuevo, deseais acudir allá a donde yo voy?
Geraud Gallois - July 28, 2006 09:58 AM (GMT)
Los ojos verdes de Gallois parecían atrapados en la mirada de Boadicea, hipnotizado por la serpiente, pero al escuchar aquella propuesta, esa sensación se perdió y él desplegó una seductora sonrisa.
- Es cierto, estaba tan complacido con este reencuentro que por un momento olvidé que se trataba de una despedida. Si sólo me debiese a mis apetencias no dudaría en acompañaros, pero tengo compromisos que me atan aquí.
Tambien era un compormiso lo que quería Boadicea en ese momento, pero ¿qué compromisos se podían mantener con una amante infiel?
- Espero que sepais entenderlo, del mismo modo que yo, por amor a la libertad de con la que os desenvolveis nunca os pediría que os quedaseis, aunque desee que os quedeis con todas mis fuerzas. Si resulta inadecuado definir si esto es un hola o un adios ¿no podríamos simplemente vivir el momento?
Boadicea do Teixido - August 2, 2006 03:18 PM (GMT)
Ciertamente el arquero tenía buenas aptitudes en la palabra, sería un buen corruptor si en ello pusiese su esfuerzo. Una mordida y misteriosa sonrisa mostró la setita. Incontables mortales habían visto como las alcobas donde con ímpetu intentaban "vivir el momento" con ella, acababan convirtiendose en su lecho de muerte. Por suerte Gallois ya era un cadaver, y dentro de escasos minutos Gallois ya no podría eludir con tanta sutileza sus preguntas, pues serían todas ellas su voluntad. Compromiso?... sólo con la verdad que ella custodiaba. Sólo con si mismo.
- Teneis razón, soy una joven caprichosa... pero no prodría ser de otro modo, es mi naturaleza.
- El serpentino verdor de vuestros ojos tiene atrapado mi deseo.
Boadicea se apoyó en las rodillas del arquero para levantarse. El silencio se hizo mientras la dama daba unos escasos pasos hacia la estatua. Su perfecta espalda estaba al desnudo, su trenzada y larga melena sutilmente decorada por amuletos de turquesa, ónice y marfil. Lentamente su cabeza se giró para desvelar una lasciva y pecaminosa sonrisa, sus ójos destellaban ansiosos mientras sus delicadas manos se elevaban a sus hombros.
- Levantaos y gozad, hoy teneis la suerte de disfrutar al mismo tiempo de arte y musa!
Sus ultimas palaras fueron acompañadas de una fugaz desnudez,los broches de sus hombros fueron abiertos y la seda de su vestido acarició sus voluptuosos contornos para caer al suelo con increíble delicadeza. Sólo ataviada con unos exóticos lazos dorados la setita esperaba los brazos del arquero delante de su estatua.
Geraud Gallois - August 3, 2006 10:02 AM (GMT)
Gallois ladeó su ronsisa satisfecho al comprobar que ella aceptaba su proposición. Se deslizó por su asiento para reunirse con la tentadora sierpe y su gemela. Y comenzó a acariciar la piel tatuada de Boadicea sintiendo la perfección de sus curvas tal como el escultor habría hecho para crear la estatua que les acompañaba.
Boadicea do Teixido - August 4, 2006 04:16 PM (GMT)
El silencio se hizo. Intensos momentos vivió el arquero en aquella habitación, rememorando los sentimientos ahora marchitos de su mortal juventud. Comparando la misma belleza en carne y piedra, comprovando como diferían de la norma tanto mujer como estatua.
Todos los rituales con los que Boadicea había bautizado la obra y que palpitaban en su interior como si de vida estuviera dotada, estaban ahora en pleno apogeo, pues en cuestión de meses, sus sensitivos efectos se desvanecerían para los sentidos mundanos. Ese reflejo azul que parecía tener la estatua y la plata, ese tacto de incomprensible suavidad y tersura que tenía el alabastro... olores, destellos, curvas, amuletos y jeroglíficos.
Boadicea guiaba una de sus manos, desde sus senos a sus amplias caderas, a sus largas piernas, mientras el arquero recorría el mismo camino con su mano siniestra en la labrada piedra. Enredándose en sus piernas una majestuosa serpiente parecía custodiar con pasivo recelo el cuerpo de la dama... entonces algo ocurrió!
Gallois vió como la escamosa piel de la sierpe parecía moverse apretando las piernas de la estatua, provocando un falso efecto de movimiento en el alabastro. El contacto con el icono detonó una especie de mecanismo mágico, todos los efectos se agravaron e incluso el rostro de la dama de alabastro mostró un carismático guiño. Sus párpados se cerrarón y abrieron fugazmente, ahora mostrando unos cristalinos e hipnóticos ojos azules completando la belleza envaucadora de su incitante rostro.
Probablemente no fuera la mayor obra del mundo, pero si sería la mayor prueba a la que cualquier bestia fuera sometida. La piedra hecha tentación despertaría los más oscuros deseos bestiales de aquellos cuya ignoracia les llevase por caminos de privación y autocontrol. Tal y como en su no-vida Boadicea intentaba iluminar a sus allegados.
Gemelas sin vida, el mundo se tambalearía en el momento que ambas se levantasen y andasen juntas! Ese día, no tardaría en llegar. Para incredulidad de todos.
Fdi: Ya sabes... tirada de autocontrol, dif 9.
Geraud Gallois - August 5, 2006 08:13 AM (GMT)
(FDI: Autocontrol Dif. 9 tirada 0 exitos) Fue tan suave, agradable y bello que e toreador ni siquiera se dió cuenta de lo que estaba pasando.Con todo su interés puesto en Boadiceas, Gallois no se percató de que estaba quedando física y espiritualmente atrapado, ni siquiera fue consciente de lo que pasaba cuando quedó completamente inmovil.
Boadicea do Teixido - August 7, 2006 08:49 PM (GMT)
Por fin había contemplado el poder de su estatua. Inolvidable momento era este para la dama egipcia. Acariciando con suavidad y delicadeza el paralizado rostro de Geraud, Boadicea inundó con una tormenta de sentimientos el corazón muerto del arquero galés*. La sobredosis de placeres sensitivos colmaron el espiritu de Gallois como nunca en su no-vida.
Su voluntad mermó, al experimentar en su carne los defectos que el autocontrol tenía sobre el espiritu de seres salvajes como ellos. Sintiendo que sus fuerzas flaqueaban ante el nombre de Amaniss Akètt que tan diestramente había sido tallado en los frontales del pedestal y resonaba ahora en su mente. Una intuición le susurraba que todo había sido una fundamental lección, provista de una verdad incuestionable e ineludible...
Ahora ya era consciente de la enorme diferencia que esta estatua tenía de cualquier obra. Culto a la belleza y al pecado, instructivo homenaje al instinto, conmemoración de una carismática identidad, veneno a la espera de una ingenua profanación... Y para Gallois, la puerta que abriría la entrada a su mundo oscuro y subterráneo, a su liberación total y los milenarios secretos de su estirpe ofidia.
Fdi: *Encantamiento, 8 dados contra FV, dif ¿? - 2 puntos (FV restada por acción d 2º maldición) - X puntos (si facilita la tirada q sté paralizado).
Resultados: +10 +3 +6 +1 +1 +7 +3 +6 + un punto de FV.
[URL=http://krisinchico.brinkster.net/searchroll.asp?username=Boadicea do Teixido#176560]http://krisinchico.brinkster.net/searchroll.asp?username=Boadicea do Teixido#176560[/URL]
Boadicea do Teixido - August 12, 2006 11:15 AM (GMT)
Era el momento de marchar, amargando con el recuerdo de tan envaucadora dama las venideras noches del arquero. Ciertamente, su sangre era veneno y sus actos, lastres para sus allegados. No podía ser de otro modo, era una sierpe, una bella sierpe.
Dejando al arquero inmerso en su debilidad, Boadicea desapareció tan fugazmente como llegó a las puertas de le Chatelet.