View Full Version: Capítulo tercero. Feria de Lendit de 1222.

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Title: Capítulo tercero. Feria de Lendit de 1222.
Description: Flashback.


Gervese - July 3, 2006 11:22 AM (GMT)
El abad Gervèse se inclinó pesadamente sobre su bastón mientras caminaba por la fila de puestos de mercaderes en dirección a su abadía. Era la Feria de Lendit y los terrenos de San Denis bullían de actividad.

Aunque las tareas habituales de Gervèse eran muy diferentes, durante aquellas fechas se esperaba que él y sus hermanos ayudaran a mantener el orden en la zona, una tarea en la que el Abad y los suyos ponían un interés especial. El sol ya se había puesto, pero aún quedaban algunos comercios abiertos, en su mayoría pertenecientes a comerciantes extranjeros. El dinero fluía, las tabernas y puestos de comida hacían negocio, también prosperaban los trovadores y las prostitutas, pero no era eso lo que más preocupaba a Gervèse.

“Un coto de caza perfecto para los cainitas chupasangres, a las mismas puertas de la casa capitular de la inquisición en París. Somos demasiado pocos”, pensaba Gervèse. “Hemos sido demasiado pocos desde aquella terrible noche bajo la luna en el campamento de refugiados cuando fuimos masacrados por los lobos del demonio”. Los hermanos rojos habían reclutado tanto como les había sido posible después de la tragedia, pero incluso teniendo los cuarteles de los cruzados y las escuelas teológicas de París, el buscar hombres de Fe y valor seguía siendo una tarea difícil. La pierna aún le dolía con intensidad, aunque había pasado ya más de un año desde el mordisco y habían utilizado los mejores tratamientos de los que disponían para curarla.

Eran muchas las heridas, en el cuerpo y en el alma, las que había atesorado como cazador de lo misterioso, pero aquella herida en concreto era la que mejor le recordaba sus propias debilidades y las amargas consecuencias de sus errores, estaba molesto y serían los puestos de la feria los que pagarían su malestar. Gervèse golpeó con el bastón en el marco de madera de la primera tienda que encontró y gritó:

- ¡Los puestos deben cerrarse a la puesta de sol!.

La voz de Gervèse sonaba con una autoridad labrada en cientos de sermones, muchos fieles cristianos temerosos de Dios le conocían y le respetaban. El ocupante del puesto que había utilizado para hacer resonar su bastón fue el primero en comenzar a cubrir su mercancía, muchos le imitaron, la ráfaga de actividad de los cierres surcó el camino del abad como una onda en un arrollo.

Algo llamó la atención de Gervèse en el perímetro de su visión, una escena que se producía a cierta distancia, se trataba de una joven cliente en un puesto de sedas en el que el vendedor se apresuraba a terminar aquella última transacción. No era habitual que el puritano monje se fijase en las jóvenes, no era su aspecto lo que le había llamado la atención, sino el modo en el que ella se estremeció cuando el mercader apagó una vela de un soplo.

Gervèse dio algunos pasos rápidos hacia delante, sin molestarse en usar el bastón. Ella estaba encapuchada, pero la capa de la joven se deslizó ligeramente cuando esta se guardó el puñado de lazos en el corpiño del vestido. Le vio la cara aparentemente llena de inocencia, e inmediatamente la reconoció como una de los cainitas que se ocultaban en el campamento de refugiados.

-Ella – Siseó.

Agarrando el bastón con ambas manos de blancos nudillos, Gervèse avanzó para alcanzar a la cainita encapuchada sin que esta se diese cuenta.

Anatole - July 8, 2006 10:58 AM (GMT)
La Feria de Lendit bullia de vida todavia, se resistia a irse a la cama, como si fuera un niño revoltoso. Pero sin saberlo, los comerciantes ofrecian un jugoso banquete con su avaricia. Aunque quizas no todos los hijos malditos de Dios lo supieran.

A pesar de ello nadie podria asegurar si el cainita Anatole deambulaba por la Feria con dichos motivos, o si ya los habia consumado. Las manchas de sucia sangre que decoraban parte de su ropa y de su cara, e incluso de su rubio y enmarañado pelo, no dejaban claro cuando habian sido producidas con la escasa iluminación nocturna.

Hacia un rato que habia estado observando a la joven cainita mientras esta realizaba algunas curiosas transacciones. No pensaba interrumpirla, tampoco pensaba acercarse a ella. Y una vez mas las casualidades fueron puestas en duda, y los pasos de Anatole por la Feria de Lendit obtuvieron su razon de ser. El abad si tenia intención de acercarse a ella.

Anatole sabia lo que debia hacer, y no dudo en hacerlo, y seguramente el abad preferiria pescar un pez mas gordo e incluso conocido. Se acerco hacia el abad, caminando, pretendiendo interceptar el camino del humano.

-Esos lazos no haran daño a nadie, mesieur.-

El Malkavian intervino para llamar la atención del Abad, auenque no hacia falta ser un intelectual para darse cuenta que la fuente de la ira de Gervese no eran los lazos.

Gervese - July 8, 2006 04:53 PM (GMT)
Gervèse estaba tan concentrado en la cainita que le pilló desprevenido aquel otro ser que se había plantado en su camino y le hablaba con tanta naturalidad. Pronto corrigió en monje su distracción al reconocer a aquel rubio monstruo cubierto de sangre, el responsable de la muerte del buen hermano Isidro, hacía tiempo que el Abad soñaba con la oportunidad de encontrárselo cara a cara.

La tensión de Gervèse solía ser contenida, no se dejaba arrastrar por la ira, pero la irrupción del cainita consiguió con rotundo éxito su objetivo, toda la ira del monje se centró sólo en el malkavian y se olvidó de inmediato de la muchacha que pudo alejarse sin mayores dificultades hasta perderse en la distante oscuridad.

El hermano rojo no parecía dispuesto a charlar sobre lazos u otras cuestiones, directamente enarboló su bastón a modo de improvisada arma contra Anatole, su fuerza resultaba poco intimidatoria, pero podía ser suficiente distracción mientras preparaba alguno de sus trucos de inquisidor.

Anatole - July 10, 2006 10:42 AM (GMT)
Anatole no iba a quedarse quieto, y se abalanzó rapidamente sobre el abad y agarrando fuertemente con las dos manos, la vara con la que iba a ser agredido.

-Controle su ira, Abad.- se apresuro a decir -¿O quizas el pastor esta dispuesto a mostrar la manada de lobos a su rebaño de ovejas para poder cazarlos?, ¿cual sera el precio de su purga?-

El Malkavian intantabo hacer entrar en razon al inquisidor lo mejor que pudo en los apresurados segundos que tuvo para encontrar las palabras antes de que el Abad hiciera algun otro movimiento. Aquello no les favorecia a ninguno de los dos. Y en cierta manera, aquella disputa era como una ironia, los dos trabajaban para el mismo jefe, y Anatole se preguntaba hasta que punto entorpeceria Gervese su trabajo.

Gervese - July 10, 2006 02:07 PM (GMT)
- ¿Predicas ahora la contención y el control? ¿quién te crees tú “lobo” para dar esa clase de lecciones? Con la cara todavía manchada con la sangre de algún desdichado inocente, cometiendo tus tropelías tan cerca de la casa del Señor. – dijo señalando con un gesto las torres visibles de la cercana iglesia de San-Denís.

El tono del Abad se mantenía desafiante, pero retrocedió tirando de su bastón y descartó por el momento utilizar alguna plegaria. Aunque la mayoría de los puestos ya estaban cerrados, mucha gente les rodeaba, se escuchaban conversaciones, gente regresando a sus casas, empaquetando mercancías o descansando junto a sus comercios. Aunque le molestase admitirlo, el cainita tenía razón, aquel no era el lugar para una pelea que podía dañar emocional o físicamente a muchos inocentes. Habría que encontrar otro modo de resolver aquella situación.

Anatole - July 15, 2006 03:11 PM (GMT)
Anatole dejo tomar distancia al abad, aunque todavia estaba inseguro de si este intentaria algo nuevo.

-Anatole es un simple vasallo de su santo señor, portador de su palabra para todo aquel que desee escucharla.- dijo con cierta humildad, mostrandose pequeño frente a la voz que guiaba sus pasos -Y esta es la marca- menciono mientras frotaba su barbilla con la mano, como si intentara limpiarse la sangre -de aquellas pobres almas que osaron ir en su contra y fueron purgadas.-

Las ultimas palabras habian perdido toda la humildad, y casi sonaban con cierta gravedad, pocos habrian sido capaces de definirlo en aquel momento. Anatole habia contentado al Abad ofreciendole lo que el deseaba saber, y aunque para el estaba claro, quizas muchos otros hubieran discrepado en ello, ya que ni mencionaba quien era ese santo señor para el cual obraba, ni quedaba clara la intencionalidad de su ultima frase. Solo Dios sabe que iba a pensar Gervese.

Gervese - July 15, 2006 06:01 PM (GMT)
A Gervèse no le impresionaba Anatole, ya sabía que entre los herejes cainitas era muy frecuente el disfraz pseudo-religioso.

El Abad ni siquiera respondió al profeta. Simplemente miró su bastón como si hubiese quedado corrompido al ser tocado por el cainita y lo arrojó al suelo con desprecio. Aquel fue un gesto poco meditado, al perder el apoyo necesario su dañada rodilla se resintió y Gervèse tuvo que hacer esfuerzos para no perder el equilibrio y aguantar el dolor.

Anatole - July 31, 2006 09:35 PM (GMT)
El abad sabia disimular bastante bien su incapacidad, pero el desacerse de su apoyo propicio algunos momentos de evidencia suficientes para que los sentidos del Malkavian le hicieran recordar viejos tiempos.

-La marca salvaje de tu pasado todavia no ha abandonado tu piel.- afirmó, y no parecia tener miedo a equivocarse -Una mala elección lanzar el baston, el camino es largo, y las heridas pueden abrirse si se fuerzan.-

¿Volvia a hablar Anatole con dobles sentidos?, ¿o era en sentido literal?. A veces costaba entender a un Malkavian. Aunque pensandolo bien, quizas no solo a veces.

Gervese - August 2, 2006 02:15 PM (GMT)
El Abad se irguió, cualquier señal de debilidad desapareció de su gesto y posición.

- Que mis heridas no te equivoquen, yo podría vencerte - declaró Gervèse desafiante.

Anatole - August 26, 2006 09:36 PM (GMT)
¿Realmente estaba dispuesto el abad a enzarzarse en una pelea?.

-¿Y serias capaz de vencer a quienes te hicieron eso en la pierna?.- pregunto Anatole casi desafiante.

Gervese - August 27, 2006 09:35 AM (GMT)
El abad rascó ligeramente su rodilla. Recibió aquella herida muchas noches atrás, fue un monstruoso lobo, de una manada de criaturas surgidas del infierno, quien le mordió en el campamanto de refugiados. Pero el motivo por el que la inquisición se había dirigido a aquel campamento era el cazar a los cainitas que residían allí, cainitas como Anatole. ¿Qué relación había entre los unos y los otros? De repente Gervèse lo vió claro, mucho más claro que tiempo atrás.

- Fuiste tu. Tu nos hechaste encima a aquellos lobos demoniacos. Y ahora has regresado para jactarte, para exhibirte en tu victoria, para darme una lección, para demostrar los logros de tus burlonas mentiras.

Pero antes de que el cainita le replicase que no mentía, el propio Abad se corrigió.

- Ah no, es verdad, tu no mientes porque en verdad sirves a Dios ¿no es cierto?. Entonces, si de verdad te mueven altos ideales, me dirás la verdad, ¿qué eran aquellas criaturas y de que modo pueden ser destruidas?

Anatole - August 28, 2006 02:46 PM (GMT)
La escena no estaba exenta de ironia, primero le trataba como a un monstruo y le acusaba, para luego exigirle respuestas y asi limpiar, en teoria, sus intenciones. Anatole no era un experto en licantropos, pero si Gervese buscaba respuestas claras de Anatole significaba que no lo conocia lo suficiente, ni a el, ni a su linaje.

-Dificil y peligrosa información pides a aquel que habla en nombre del altisimo, aunque siempre hay alguna respuesta para aquel que este dispuesto a creer. Pero ¿pondras nuevamente en duda mi santa servidumbre tras obtener mis palabras?, tu sirves a Dios, ¿cierto?, me diras la verdad.- dijo Anatole retorciendo la situación.

Gervese - August 28, 2006 04:03 PM (GMT)
Decían que Anatole era un gran orador con argumentos teológicos de una solidez inquietante, pero aquella noche Gervèse había podido comprobar que sólo se trataba de un bufón, puesto que las evasivas y las respuestas transformadas en preguntas eran sólo patéticos trucos de bufón.

- Digo siempre la verdad, y pondré en duda tus actos siempre que sean dudosos, el respeto no se adquiere imponiendo condiciones, sino que es fruto de todo lo que hacemos. Lo que yo he hecho ha sido contestar sinceramente a tus preguntas ¿seguirás evitando contestar tu las mías?

Anatole - August 31, 2006 02:52 PM (GMT)
¿Perdia el abad la paciencia?, ¿pero realmente evadia las respuestas el profeta?, ¿cuanto podria llegar a saber sobre lupinos?.

-¿Te atreves a juzgar lo que desconoces?, abad.- resondio Anatole con una pregunta -No he venido aqui para enseñarte, pero puede que tu estes aqui para aprender de mi. Y bien sabes que la paciencia es un virtud, y es malo forzar las palabras, ellas requieren su momento.-

Anatole calló un momento antes de vovler a hablar, sin darle tiempo al abad a decir nada todavia.

-Si realmente deseas saber sobre los lobos cambiapieles, poco puedo decirte. Estas jugando con un fuego del que apenas eres consciente de su magnitud. Apenas alcanzas a abarcar a los de mi especie y acudes a mi para poder llenar mas el capazo, y aquel que mucho abarca, poco aprieta. Es mas, ya te quemaste una vez, y tu pierna puede dar buena fe de ello, tuviste suerte aquella vez, Dios sabia que todavia no habia llegado tu momento, pero ¿que pasara la proxima vez?, ¿es tu pierna una señal de buenos augurios?, ¿o quizas es un aviso de lo que esta por venir?. De todas formas, si realmente buscas respuestas, y tienes suficiente fe como para seguir adelante, buscalas en los bosques, la experimentación suele ser mas util que las palabras, y seguro que tienes alguna bonita celda esperando inquilino.-

Gervese - September 1, 2006 01:50 PM (GMT)
Gervèse ya no necesitaba de celdas, tenía métodos más expeditivos y sabía más de lo que Anatole suponía, pero quería saber como se comportaba el cainita. Ciertamente Gervèse había aprendido mucho de las debiliadades de Anatole.

- Creo que infravaloras lo que mi organización puede conseguir, y lo que somos capaces de sacrificar en la tarea encomendada por Dios. La oscura epidemia cainita será borrada de París, esa ha sido siempre nuestra prioridad. No fue esta herida lo único que me gané aquella noche, tambien descubrí que esos "cambiapieles" eran vuestros enemigos, puede que les dejemos en el bosque para que no tengais donde esconderos.

El Abad se estiró para coger su bastón del suelo.

- Pero la persecución que os va a aplastar no va a comenzar esta noche. Llévale un mensaje a los tuyos: este mercado, este pueblo de Saint-Denis estan vedados para vuestras cazas. Esta noche puedes irte, pero si volvemos a encontrarte a ti o a cualquier otro por aquí nos enfrentaremos a vosotros sin clemencia.

Anatole - September 6, 2006 11:12 PM (GMT)
Anatole seguia jugando al juego del mortal, estirando y aflojando la cuerda, ¿Era anatole e que llevaba la sarten por el mango?, ¿o quizas Gervese?, o quizas simplemente estaban dejando al otro ganar terreno para poder llegar a puntos como el que acababa de establecer el abad.

-No soy tu recadero, abad. Ya deberias saber que solo llevo los mensajes del altismo. Cumple tus amenazas, y oberva las consecuencias, y quizas entonces aprendas una nueva lección como cuando viste a los lobos.-

Anatole observaba como el abad volvia a estar en posesion de su baston.

-Y sobre tus lobitos, ¿no has pensado que quizas sean los de mi raza quienes quieren que esten aí?, dudo que sean mas amigos de los tuyos y que sean simpaticos si entrais en sus territorios. No olvides que has declarado una guerra.-

Gervese - September 9, 2006 07:46 AM (GMT)
- Claro, os jactais de ser Cainitas, por eso no harás nada por evitarles problemas a tus hermanos. Da igual, cuando los tuyos vengan por aquí acabarán por captar el mensaje.

Gervese no necesitaba al recadero, pero le había pedido que llevase ese mensaje para darle una oportunidad a esa conversación de que acabase en paz. Pero si el monstruo se negaba a ser un mensajero ¿qué alternativas quedaban? ¿convertirle en el mensaje?.

- Y no estoy en guerra con los lupinos, aquella noche pude sentir su esencia. Ellos son simplemente paganos, y los paganos pueden ser redimidos. Pero para ellos y para nosotros, vosotros sois los portadores de la corrupción a la que combatimos, auque a esa corrupción le demos diferente nombre, nuestro proposito de haceros desaparecer de esta tierra es igual de fuerte.

Ya no tenía más que decir, y no quería combatir en mitad del mercado, con gente todavía rodeándoles. Al menos no lo haría si encontraba otra alternativa.

- Por el momento hemos terminado, durante un tiempo al menos. Ahora vete.




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