Las dos figuras entraron en la taberna y tomaron asiento en una mesa. Monsieur Philipe se acerco a la barra y le pidió algo al tabernero.
Al rato este apareció en la mesa del capadocio con una sonrisa, una jarra de vino y dos vasos limpios.
Philipe le sirvió un trago al giovanni y dio cuenta del suyo rapidamente.
-A quien hemos venido a ver, Maese Giovanni,- preguntó desconcertado. Le estrañaba ver a su maestro rodeado de tanta gente y en un entorno que se antojaba antonimo a las costumbres del capadocio.
-Paciencia Philipe, paciencia...-
Después de unos días de enclaustramiento, dedicandome a uno de mis afanes, decido salir, y si hay suerte conocer gente nueva, que puedan servir de apoyo al Clan....
Vagando por las calles de París, llego al Cuerno Rojo, Quizás encuentre nuevas personas aquí, si mal lo recuerdo este lugar es eliseo, hago un ademán, pero no se ve a nadie
y entro a la taberna, al descubrir mi rostro se nota un rostro moreno que irradía una santidad y calma, me dirijo a las mesas del fondo y me siento en una mesa vacía y contemplo la sala, hay varios cainitas y humanos, se me acerca el tabernero
- Señor, esta mesas están reservadas para la gente importante de París
me dice el tabernero
- Bueno entonces estoy en el lugar correcto, por favor una copa de sangre si no es molestia
saco de mis ropas una bolsa de la cual saco unas monedas de oro, suma más que suficiente, al hacer esto, se notan las joyas que porto puestas, unos brazaletes de oro con incrustaciones de gemas preciosas y una medalla de oro al cuello que hace juego con el anillo con emblema que porta
La figura del joven Philipe se postra ante la mesa del assamita.
-Noble señor, mi maestro Ocatvio Giovanni de Capadocio pregunta si podría compartir mesa con vos en esta fria noche.-
El joven monje señaló con el brazo hasta la mesa del veneciano y estehizo una reverencia a modo de saludo al primogenito.
Octavio miraba complacido los movimientos de su nuevo aprendiz,sabia eleccion Octavio sabia eleccion.